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Por: Lando

(Detalle de mural de César Calvo de Araujo: Llegada de vapores envíados por Ramón Castilla a Iquitos)

El día martes 03 de noviembre de 2009 a aproximadamente las 5 y media de la tarde, sobre la ciudad de Iquitos se iniciaron fenómenos naturales de vientos huracanados y tormenta eléctrica . Doña Luz Valdez de Achong se apresuraba a juntar la ropa que había lavado y se había estado secando en su tendedero. Oye mujer a donde vas que te vas a mojar que ya está lloviendo, regresa, le había dicho su esposo Don Lucho Achong. Ella inmediatamente le hizo caso y regresó rauda a su sala en el segundo piso de la Casa Fitzcarraldo. Seguidamente se escuchó un estremecedor estruendo.

La casa Fitzcarraldo es patrimonio arquitectónico de Iquitos y su edificación data en aproximadamente 200 años de antigüedad. Su construcción fue dirigida por unos arquitectos moyobambinos. La pared del frontis hecha con material único, una mezcla de barro, chancaca, clara de huevos, estiércol de ganado y paja sobre una base de palos y madera de amarre u horcones, amarrados, valga la redundancia, con pona. Le dicen la casa Fitzcarraldo por que allí vivió el cauchero durante 6 años desde 1893 hasta 1899, según nos cuenta el Sr. Luis Achong Arellano (actual propietario) cuyos abuelos se mudaron a ocupar este edificio en el año 1917.

Aquel estruendo que dejó helados al Sr. Achong y a su esposa fue justamente originado por la caída, sobre el tendedero, de uno de los dos murales del pintor Casar Calvo de Araujo (1910-1970) instalados en la vieja casona de la Municipalidad de Maynas, uno que representa el descubrimiento del río Amazonas, por Francisco de Orellana, y el otro, la llegada de los vapores que enviara Ramón Castilla a la aldea de Iquitos (1864), entonces puerto fluvial, origen de la ciudad actual. Lo que pasa es que en el año 2007, el actual alcalde, Salomón Abensur, decidió construir un nuevo palacio municipal, e inició la demolición del existente, provocando la inmediata reacción de artistas e intelectuales, que se opusieron a tal acción.

Así, Abensur, con la sin-querer-queriendo complicidad de los contratistas empleados para este caso, los elementos y de la pluma de una endeble grúa, lograba que un patrimonio cultural, un pesado mural del pintor Cesar Calvo de Araujo, cayera estrepitosamente sobre otro patrimonio cultural, la antigua casa Fitzcarraldo, casi destrozándole el techo y parte de su valiosísimo e irrestaurable frontis.
Los detअल्लेस्दे lo que sucede en la actualidad y las acciones que están tomando los artistas en general liderados por el INC Loreto y su Director el también renombrado artista plástico Christian Bendayan, para protestar ante estos despropósitos los podrán encontrar en este vínculo de Diario de IQT .

El motivo de esta crónica es mostrar el archivo gráfico de lo que sucedió aquella vez. La siguiente es la secuencia de fotos:

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NE: 300 personas asistieron al avant premiere de El Último Piso este miércoles por la noche. Desde el jueves 18 de enero, la asistencia a Multicines Iquitos ha sido nutrida y ha cosechado críticas generalmente positivas para el filme. Incluso, el editorial del día de hoy del importante diario loretano La Región, al respecto, señala lo siguiente: “Sin duda alguna un filme magistralmente concebido, lo que hace que la población loretana y las autoridades civiles y militares perciban que aquí en esta ciudad hay talentos visibles que, pese a las trabas burocráticas y al escaso presupuesto que siempre es corto, han logrado crear una obra de arte que merece la atención general.”

A continuación, gracias a su generosidad, reproducimos casi en su totalidad la crónica sobre el avant premiere de El último piso, escrita por el periodista y comunicador Ramiro Celis en su blog Iquitos News, no solo por la amplitud de los temas tratados sino también por los datos que plantea sobre la producción de la película:
*****

Esta es una crónica que se escribió en mi mente entre los vasos de cerveza, el ruido del micrófono cuando hablaba Dorian y el rostro de la gente al observar incrédula la realización de un sueño en la conferencia de prensa en el “snack” del Multicines Iquitos. Eran las ocho y cuarenta minutos de la noche, había dejado de ver el partido de la “U” para acudir al “avant premiere” (como en las mejores capitales del mundo) de “El Último Piso” (lo nuevo nuevo de Audiovisual Films).

La expectativa de la gente que esperaba en el área de ventas de cuanta comida “chatarra” pueda existir en este pequeño lugar era asombrosa. Había adolescentes, jóvenes, adultos, y una que otra persona mayor de 60 años (¿qué paso con los viejitos lindos?). Días antes se habían obsequiado, regalado, rifado y sorteado entradas en los diferentes programas de radio y televisión (a propósito, sigo esperando las entradas para regalar en mi programa Dorian).

Algunas cámaras de video y otras de fotografía digital registraban las distintas emociones conjugadas en aquella pequeña sala de consumo (casi obligatorio) de pop corn, doritos, galletas, chicles, caramelos y gaseosas. La sala número uno fue la elegida para la presentación. El interés generado en la gente a partir de un “marketeo”, bastante austero pero efectivo de parte de Audiovisual, fue más que suficiente. Algunos miembros del equipo de producción iban de un lado a otro como cuando se estaba rodando el film.

Los “audiovisuales” iban finiquitando el arreglo de la sala para que todo salga perfecto. De pronto vi entrar a un muchacho “fortachón” con jeans azules (aunque no estoy seguro si era de ese color), terno negro y lentes de medida. Él se acercó a saludar a la gente efusivamente, las cámaras le seguían como si se tratase de Quentin Tarantino o Zack Snyder (era Dorian Fernández). Se acercó al poeta y le apretó las manos en señal de saludo y le dijo a Franz que ya lo estaba igualando en musculatura (no, es una broma).

Unas cortas palabras para esta cámara, otras cortas para la otra y así los minutos pasaban y el entusiasmo crecía. Tras esperar media hora y con la firme misión de no gastar mis últimos soles en comida “chatarra”, se dejo notar la presencia del veterano actor Duller Vásquez, quien fue la revelación de los talleres de Revolución Visual que desarrolló Audiovisual el 2009. Correctamente vestido y acompañado de una mujer, el director de arte de la película saludo a las cámaras y posó brevemente para los “paparazzis” que se habían aglomerado delante de él.

Segundos después llegó Gladys Vásquez sosteniendo el brazo de Joel Huamán (misma entrega de los “Oscar”). La llegada fue emotiva y celebrada por los asistentes, y estos señores se lo merecen, se lo merecen por la entrega en cuerpo y alma que tuvieron con el proyecto, por las horas de sacrificio durante el rodaje, por no cobrar ni un sol, por trabajar por amor al arte y por la consecución de un cine regional de calidad. Porque como millones de peruanos que aun creen y luchan por lograr sus ideales, de ese mismo modo estos actores dijeron SI sin ningún tipo de reservas.

Los “flashes” se encendieron hasta cegar la vista de los actores, las cámaras de video trataban de registrar el mejor plano conjunto de Duller, Gladys y Joel. No era un jueves cualquiera en la ciudad más hermosa del Perú, era un día para reír, para celebrar, para brindar y para disfrutar de otro logro del cine regional. En ese instante las puertas de la sala número uno se abrieron, todos sacaron el intransferible (el pase) de algún lugar de los jeans, carteras, mochilas y camisas. Las butacas esperaban impacientes ser ocupadas por todas las clases y formas de cuerpos.

Yo me senté al lado de Franz y de Piero Villacorta, felizmente Franz había comprado una caja de “pop corn” extra grande y una botella de medio litro de “Coca Cola”; no me di cuenta que mi hermana estaba filas más atrás con su amiga (una rulitos que trabaja en el Interbank). La gente seguía ingresando al recinto. El lugar estaba “casi” lleno. Paco Bardales bajo los peldaños de la sala hasta ubicarse debajo de la pantalla, cogió el micro y dio algunas palabras de bienvenida a los asistentes a nombre de Audiovisual.

La gente seguía llegando mientras Paco hablaba y ya era hora de que soltara el micro para que se inicie la proyección. Las luces se pagaron, la pantalla se hizo azul por unos segundos y luego apareció el film. Tengo que decir que la nueva presentación de AUDIOVISUAL FILMS, como productora audiovisual, me fascinó. Primero aparece un paisaje amazónico (no diré cual ya que tienen que ir a ver la película), luego la cámara va subiendo hasta el cielo cargado de nubes que se van disipando velozmente convirtiendo el día en noche y dejando ver una luna llena que luego se convierte en el logo de Audiovisual (todo creado digitalmente, bueno, no todo).

Genial. Me gusto mucho la nueva presentación (estilo “Dream Works”). La película empezó y todos centraron las miradas para entender el desarrollo de la trama. Fue una proyección de poco más de 50 minutos. La conclusión del film fue algo inesperado para los espectadores. Después de ver los créditos en la pantalla grande (vi algunos nombres conocidos) y esperar a que los aplausos cesen, bajo Dorian (el director) para agradecer a la gente e invitarles a pasar al “snack” del Multicines donde se iba a desarrollar un conversatorio, charla, conferencia, reunión y demás términos que expresen lo que quiero decir, para intercambiar opiniones de la película, hablar de los futuros proyectos y presentar al equipo de producción.

La gente salió presurosa de la sala, algunos fueron abordados por la prensa, otros simplemente salieron. En la mesa de honor estaban Dorian, Paco y los actores; las palabras de rigor: “muchas gracias y bla, bla, bla…, luego el equipo de producción en su totalidad fue presentado. Después vinieron las entrevistas y las fotos para el recuerdo. DICOSAC, auspiciador del evento, se encargó de refrescar mi garganta y la de los asistentes (querían verme ebrio). Fue una presentación significativa, emotiva y calurosa. Me dio mucho gusto ver a gente que hacia mucho tiempo no veía. Por ahí estuvo la señora Nelly Varela del IIAP, María Elena Gamio de la Caja Maynas, Javier Chaparro de BACKUS, Víctor “el cantinero” y Juan Lozano también de BACKUS.

Antes de terminar esta crónica nocturna, quiero hacer extensiva la invitación a todas las personas que no han tenido la oportunidad de ver “El Ultimo Piso” para que vayan a Multicines Iquitos. Es una película que muestra la otra cara de la ciudad, un Iquitos con historias tristes detrás de las sonrisas y el jolgorio que diariamente se publicitan; un Iquitos frío y gélido. Tres historias que guardan relación entre si y que van concatenándose conforme avanza el film. Hay que apoyar el cine loretano, la meta es crear una industria cinematográfica enorme en esta parte del Perú y exportar películas con historias netamente amazónicas. El apoyo, más que de las empresas privadas y públicas, debe venir de ustedes, nuestros paisanos.

A continuación una entrevista a Dorian Fernández, Paco Bardales, Duller Vásquez, Joel Huamán, Gladys Vásquez

DORIAN FERNANDEZ MORIS

(Director de “El Último Piso”)

¿Qué impresión te deja la gente el día de hoy?

Bien que hayan venido no, que este lleno, que haya sido una función bonita, yo creo que la gente se ha enchufado, se ha dejado atrapar por la historia y eso me parece genial…, se siente cuando la gente esta atenta, se siente cuando la gente está siguiendo la historia, no hubo saltos narrativos que de alguna forma diga la gente después no he entendido, nadie me ha dicho no he entendido y eso es muy bueno, la gente me ha dicho que si ha captado el planteamiento, el mensaje y el saldo para mi es muy, muy positivo.

Ya que mañana es el estreno comercial, ¿hasta cuando estaría proyectándose “El Último Piso” en las salas limeñas o a nivel nacional?

Estamos conversando, parece que vamos a seguir primero por provincia para llegar a Lima, de repente en Abril, porque primero tenemos, no sólo propuestas, sino también insistencia de presentarla en Pucallpa, Arequipa, inicialmente; se perfila también Ica y se perfila también el norte, entonces son espacios alternativos que nos solicitan trabajos a raíz de algunas experiencias anteriores, y yo creo que hay cumplir y hay que ir por ahí no. Estaríamos llegando, yo creo que en Abril, tenemos que evaluar un poco cual va a ser el recorrido en Lima para ver si entra a cartelera comercial o si sigue dentro del circuito cultural, eso es lo que hay que evaluar porque la figura es que más gente la vea.

¿Qué proyectos tiene Audiovisual Films para este año y en qué fechas?

Estamos trabajando la preproducción de “Sudor”, es un proyecto que aun no tiene inicio de rodaje, esperamos que sea en agosto, tentativamente, un poco la idea es acelerar con eso para ya empezar la producción en agosto; y “Desaparecer”, que esperamos se pueda grabar en enero del 2011.

Bien Dorian, muchos éxitos y suerte en la presentación del film

Gracias y la invitación para todo el mundo.

FRANCISCO “PACO” BARDALES

(Productor y guionista de “El Último Piso”)

¿Qué tal impresión del “avant premiere” de “El Último Piso”?

Bueno, yo creo que el recibimiento ha sido interesante, yo creo que, efectivamente, esto significa un avance de la consideración de que hay propuestas audiovisuales de todo tipo que deben ser apoyadas y deben ser sustentables; el cine no es un arte barato, efectivamente, pero esto demuestra que hay gente que cree que se debe seguir creando opciones y alternativas para que el arte amazónico resurja, desde el punto de vista visual no, y yo creo que precisamente “El Último Piso” es una propuesta que está destinada a ello no.

Mañana es el estreno comercial, ¿tú crees qué va a depender mucho del público que “El Último Piso” se mantenga en cartelera por dos, tres o cuatro semanas?

Ojala que si, ojala que la gente venga, porque además es un esfuerzo de mucha gente alrededor, no solamente de la dirección, de la producción, sino de gente que ha apoyado desde su pequeño o gran conocimiento, de su gran sensación de vida, en ese aspecto, para que el producto salga adelante. Ojala que la gente venga, que este es un esfuerzo amazónico de gente común y corriente que ama el cine, que quiere lograr mayores producciones y que quiere ver que la Amazonía, que Iquitos, este presente en el ámbito nacional e internacional a través de lo que nosotros hacemos que es el cine.

“Desaparecer” es un proyecto que nos quita el sueño a todos, en especial a ti que eres el guionista, ¿cuándo estaría viendo la luz este proyecto?

Bueno, estamos ahorita, como te digo, con dos proyectos, “Sudor” y “Desaparecer”; “Sudor” es una coproducción chileno-peruana que espero que en agosto o setiembre ya este iniciándose el rodaje, y además en el caso de “Desaparecer”, ojala, ojala que ya tengamos el apoyo presupuestal; el guión está listo, la preproducción está lista, simplemente necesitamos la plata para empezar a rodar. Ojala que este año quienes tienen que encargarse, digamos, del apoyo, del ámbito privado, del ámbito público, nos puedan cristalizar esto, porque yo creo que el cine, aparte de ser un vehiculo de difusión de las historias, es un vehiculo rentable; yo creo que es un espacio rentable que podría mejorar un poco nuestra imagen y además, quienes se encarguen de invertir, puedan ver recuperado su dinero no.

¿Paco, es cierto que te vas a Buenos Aires a vivir?

Es una posibilidad, esperemos que si, ojala; en todo caso, voy a volver pronto, no te preocupes. Estamos en conversaciones para que mi estancia en Argentina no sea tan prolongada.

¿Estas escribiendo un libro?

Si, son dos proyectos; en principio la trilogía de “Desaparecer”, que son tres libros, y que uno de ellos, justamente, es la versión novelada de lo que seria la película, y otro proyecto que se llama “Pop”, que es la segunda parte de crónicas de “IQT”.

DULLER VÁSQUEZ


Don Duller, ¿qué impresión le ha dejado la gente que ha acudido a ver el mediometraje “El Último Piso” el día de hoy en Multicines Iquitos?

Bueno, bastante entusiasmo por la concurrencia; se podría decir emocionante, para ellos, por la inteligencia con la que han apreciado la obra, me ha gustado bastante.

Después de “El Último Piso” usted también participó en el videoclip “Ya se ha muerto mi abuelo” del grupo de cumbia capitalino “Bareto”, en el aparece elegantemente vestido con un traje blanco y un bastón en la mano; ¿ha considerado seguir actuando en producciones audiovisuales?

No sé, eso depende de quienes me llamen no, yo estoy listo a concurrir para expresarme, ya sea en teatro, en cine o en lo que sea.

Es la primera vez que participa en una producción cinematográfica, ¿qué tal la experiencia?

Bueno, una experiencia bastante agradable que me deja muchas enseñanzas no, por eso me ha agradado bastante.

JOEL HUAMÁN

Hola Joel, ¿qué tal la acogida el día de hoy?

Muy bien, muy contento por toda la gente, las criticas son bien recibidas y también los halagos; muy contento de trabajar con Dorian Fernández, Francisco “Paco” Bardales, y esperemos pues que esto continué y que siga superándose el cine loretano.

Tu has estado siempre detrás de cámaras, es la primera vez que estas delante de cámaras, ¿qué tal experiencia?

Bueno, no tanto como detrás de cámaras…; en una producción cinematográfica la primera vez. Encantado, un poco nervioso, los nervios no, siempre que es lo que van a decir las personas, la gente, el público; pero estar delante de cámaras en cine es totalmente diferente a estar delante de cámaras en un programa de televisión, creo que hay una magia ahí especial no, cada cosa tiene una magia diferente y muy bien no, esperemos que no sea debut y despedida (risas).

¿Tienes algunos proyectos con Audiovisual, te han dicho algo?

Así es, tengo un proyecto con ellos para su largometraje, esperemos que se concrete, no se todavía para que personaje; y, te comento también que por ahí tengo un proyecto con un productor de Lima, eh…, posiblemente ruede una película aquí en Iquitos en el mes de agosto, esperemos que se concrete todo esto para seguir trabajando no.

GLADYS VÁSQUEZ

¿Qué tal impresión le ha dejado la gente el día de hoy?

Linda, divina, la gente culta, inteligente; la gente que tiene su sabiduría popular y más de ello, que tiene, digamos, la humanidad y el amor por el arte a flor de piel, esa es la gente que ha estado ahora y a mí me encanta. La prensa sensible, humana y humanitaria…, esa gente que se sensibiliza con el dolor humano, esa es la gente que se ha sentido identificada y ha venido ahora. La gente del escandalete, la gente de la mentira, de la demagogia, de la fanfarria y la gente mentirosa, esa gente ha estado ausente el día de hoy.

Su personaje ha requerido una alta dosis de dramatismo y usted tiene experiencia porque lidera el taller de teatro de la Facultad de Educación de la UNAP, ¿qué tal la experiencia de haber trabajado en cine?

Bueno, esta es una cosa totalmente diferente, y creemos que bajo la batuta de Paco, de Dorian el director, y todo ese equipo lindo de gente… y la paciencia infinita, la tolerancia que han tenido, la amistad, la familiaridad y, el hecho mismo de compartir su alegría y su juventud, ha hecho posible este trabajo.

¿Qué comentarios te han hecho respecto a tu personaje?

Bueno, les ha gustado, se han sentido identificados y algunos como que atisbaron a llorar; bueno, han sentido que aveces son como su madre, su padre, su hijo, en cada uno de los personajes, pero lo que más les ha gustado es ver las calles de su Iquitos, les ha gustado ver su ómnibus, su motokar, las caritas de los niños y el paisaje amazónico. Creo que es la figura de Iquitos vendiéndose para el mundo.

Ojala no sea la primera ni la última vez que la vemos en este tipo de producción

Bueno, depende de Audiovisual y de todos aquellos que a pesar de que no haya ningún apoyo estatal, gubernamental, como sucede en México, en Brasil, en Argentina y en todas las ciudades cultas del mundo, a pesar de ello hay un grupo de jóvenes impulsadores que son Audiovisual Films, también sirve de estimulo para otros jóvenes que siguen para adelante apostando por la cultura en Loreto. Gracias a la prensa, gracias por el apoyo, porque de no ser posible eso, no se transmitiría para el mundo entero; y para aquellos que no tienen aveces los tres cincuenta del día martes para venir al Multicines Iquitos, o no tienen los cinco soles de los demás días, realmente accesible para todo el pueblo, pero aveces no hay ni eso, pero se enteran de lo que hacen por el Internet, por la radio, por la televisión.


Supongo que en la vida uno no termina nunca de sorprenderse por cómo las cosas dan vuelcos y giros tan radicales, de modo tal que, sin que quizás lo hayas calibrado, te encuentres en medio del culebrón contemporáneo más extraño y pastrulo de la escena político-farandulera peruana.

Hoy domingo prendo rápidamente mi computadora y reviso mis correos.  Estoy en mi habitación, tranquilo, dispuesto a cerrar un día normal. El echofón de mi cuenta de Twitter abre automáticamente y empiezo a leer algunos twits y de pronto hay un trending topic cholo que genera atención inmediata.  Los tuiteros indican que hay una flaquita que está en televisión en el programa de Jaime Bayly y que ha sido presentada como “su novia”

WTF? ¿De dónde salió semejante rocaza?

No tengo televisión en el cuarto, de modo tal que no me interesa mucho la noticia, pues la considero parte del cotidiano y generalmente exitoso arte de llamar la atención de Bayly. Los tuits siguen llegando y son más insistentes. Los más circunspectos hablan de una “broma”. Los más severos, reiteran que es una fumada fea del Francotirador. Me sigue inquiteando el tema, pero no tanto como para dejar mi cama.

De pronto, un link de El Comercio se suma al coro y anuncia que ha aparecido una nueva pareja a Bayly.

Reviso el link.

Hay una foto de la misteriosa chica.

Algo dentro de mi cabeza se activa.

Algo me es algo familiar.

Decido ir a la sala y prender el televisor. Sintonizo Frecuencia Latina y miro al ex niño terrible – su larga melena, sus anchos sacos y sus gestos manuales revoloteantes – con una niña de sonrisa desarmante y finas facciones. Hurgo exhuastivamente en la pantalla. La miro.

¿Será ella?

Es tan parecida.

“Les presento a Silvia, mi chica”, dice Bayly, ante las sonrisas y los aplausos del set y el desconcierto del país entero.

Llamo a mi amigo y socio, el cineasta Dorian Fernández (@dorianfernandez en el Twitter) y le pido que mire la tele, ¿no te acuerdas de ese día, en el Óvalo Gutiérrez?

Sí, es ella, me responde Fernández.

Ta’ que la hizo la arribista, atrapó al pez gordo, dicen en son de broma.

Mi mente entonces se retrotrae al pasado inmediato.  Al 28 de noviembre del año pasado. Fue la vez que vi/me encontré con aquella niña que el conductor llama Silvia y nos da pequeñas pinceladas de su perfil: 21 años, aspirante a escritora, ex estudiante de la U.de Lima, ex frustrada estudiante en Alemania, fan de Arjona (!!!) y su futura primera dama en caso decida correr para presidente.

Era sábado, mediodía, en la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez. La encargada de prensa y una de las editoras de Santillana Perú, dos encantadoras mujeres que saben bien su oficio, preparan algo infrecuente en la escena literaria local (a pesar de ser recurrente en otras partes): la lectura de “Missing”, la nueva novela estrella de la editorial, que se ha presentado un día antes en la inauguración de la Feria del Libro de Miraflores (la cual, por esas cosas que sólo tiene la política, se realiza en esta oportunidad en San Borja), acompañado por su autor, el escritor chileno Alberto Fuguet, amigo y socio de un proyecto cinematográfico ambientado en Iquitos.

La lectura, qué duda cabe, es pequeña y algo desordenada, pero existen leales y fans de Fuguet. Yo me fijo en una niña que claramente destaca del resto de las chicas que tienen el polito distintivo de ventas de la librería. No es alta, más bien bajita, pero con esa picardía de las chatitas power y simétricas que te roban inmediatamente la mirada. Tiene unos ojos bastante penetrantes y su rostro es la de una chiquita traviesa pero segura de sí. Sus facciones delatan quizás un origen más o menos bien constituido. Va y viene del local, con su polito de trabajo y su jean ceñido. Definitivamente es de esas chicas que uno quisiera invitar a salir y que te vean con ella los amigos.

No sé su nombre ni sé que más tarde se convertirá en la comidilla de medio país. Aunque algo denoto en ella, y  eso es de lo que también empezará a comentar medio país en el Twitter y en el Facebook, con concha: rica-pero -trepadora, bella-pero-arpía. La lectura ha acabado y Fuguet conversa o autografía libros con la concurrencia. La chica Bayly del futuro se acerca, como quien no quiere la cosa, si somos amigos del escritor invitado. Claro, cómo no. ¿Y de paso no son editores? No, pero…De ahí, claro está empezó el rollo:  quiero ser escritora, quiero publicar un libro, estudio literatura, me gustaría que alguien pudiese editarme.  Ella te mira fijamente a los ojos y de vez en cuando hace un mohín aparentemente distraído de coquetería femenina. Sabe que es difícil no prestarle atención, a ella y a sus ojos claros y grandotes. Fuguet se distiende un poco y ella, zalamera y coqueta, también lo aborda y nos cuenta una vez más el rollo. Le saca una firma, creo que un correo electrónico y también un compromiso – así como la tarjeta personal –  de una de las encantadoras editoras de Alfaguara. La escritora wannabe está feliz porque ha hecho contactos, ha creado lazos, ha generado audiencias.  Dorian, que algo sabe del tema, sentencia con la sabiduría que dan los años y las correrías: “es bonita, pero mentirosa”.

En varias de las columnas de Bayly en el diario Perú 21 aparece un personaje misterioso: la Escritora Maldita. Todos los trascendidos indican que Silvia es el personaje que refiere el columnista.  Y también que aparentemente tienen una afinidad no creada por el momento. Lo que leo en el Twitter son las más diversas versiones de los motivos de Bayly para presentar a Silvia, etc. La presenta y cuando termina por despedirse del programa suelta algo así como un “mi labor no es ser candidato sino entretener a la gente”. Silvia es la comidilla de todos, y los mejores comentarios indican que está loca y los peores que es bruta. Aparece tambien un tuitero, Rafael Ponce (@rafaelponc) que escribe: “@pacobardales No es tan guapa ah. Trabajé con ella en Crisol, como habrá llegado ahí? Lo que sí, es relajadaza

Hoy, al levantarme, leo la columna semanal de Bayly, que se titula “Buscando primera dama” y en ella Silvia aparece con el nombre de Lucía y el motivo de haber aparecido en pantalla es por venganza contra la mujer que es madre de sus hijos, por no prestarse a aparecer en el programa.

Ni más ni menos que un culebrón de tontas consecuencias, y en medio de ella, la wannabe que sabe muy bien lo que quiere levantando una vez más la cejas como aquella vez, hermosa y maldita para las cámaras, espectáculo consciente para un país que no sabe cómo dirigir su propio futuro político. Yo creo que, más allá de todo lo que ya dicen de ella, me parece que Silvia es bonita, inteligente y sabe muy bien lo que quiere. Y, claro, por encima de todo, Jaime Bayly, ese gran monstruo mediático, indudable creador de las más grandes emulsiones de cinismo encantandor de la farándula lorcha.

Cuando venga Bayly a Iquitos (estoy seguro que vendrá) le preguntaré por Silvia/Lucía. Y le recordaré cómo le fue con el contacto que se generó aquél día con la editorial multinacional.

Espero que me recuerde.

En tanto, Morrissey canta en el reproductor, como en una premonición y con una pertinencia genial   Sing your life: …/Don’t leave it all unsaid/ somewhere in the wasteland of your head

ACLARACIÓN: Ante algunos malos entendidos que se han generado en ciertos medios de comunicación respecto del sentido de este texto, que pretende ser sólo risueño y muy anecdótico, (además, valorando la frescura y el desenfado de la personaje protagonista)  y del cual se ha tenido una lectura errónea, debemos rescatar que esta crónica novelada, más que por su valor como información  o perfil de una circunstancia menor (para nosotros insignificante), se le debería tomar jocosamente y no con valor periodístico (que no tiene ni era su intención ni finalidad original). En todo caso, este blog deja constancia que las personas aquí nombradas no han tenido ninguna participación directa ni han  usado términos peyorativos (como inexactamente y con ánimo tremendista se ha mostrado), además, que la participación de  otros personajes secundarios  solo es accesoria y circunstancial, y una lectura real y literal del texto demuestra a la vista en su real acepción, mas no como se ha querido mostrar, sensacionalistamente. Por nuestra parte, volvemos a nuestra programación habitual.

A veces me he puesto a pensar que el color de Iquitos no siempre es verde o amarillo. Tampoco rojo-bombilla ni naranja fosforescente.

A veces, Iquitos es azul. Tenue como la soledad.

En febrero del año 2009, Dorian Fernández y yo dirigíamos unos talleres creativos llamados Revolución Visual, que intentaban contribuir al conocimiento de materias como lenguaje audiovisual, creación narrativa, nuevas tecnologías de la información y producción cinematográfica. Más de una treintena de entusiastas acompañaban este proceso, desde jóvenes en edad escolar hasta personas que atraviesan algo así como el otoño de sus vidas. Uno de los objetivos finales del trabajo creativo era generar un producto cinematográfico, un corto cuyo guión, rodaje y post-producción iba a estar a cargo de los talleristas, con supervisión de Audiovisual Films, la productora local que había convocado a las lecciones.

Entre febrero y marzo de aquel 2009, durante más de 13 sesiones de rodaje, los miembros de Revolución Visual dieron forma a una de las producciones más extrañas y complejas en la cual yo he podido participar: un mediometraje de 55 minutos, ambientado como locación principal en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad: el viejo edificio abandonado de Essalud, pretendido hotel de lujo que orgullosamente mirara al Amazonas en alguna época y ahora desvencijado depósito de chatarra, instrumentos quirúrgicos y archivos humedecidos por la lluvia y el paso del tiempo. Durante tres semanas, entre cuartos improvisados, humildes moradas, depósitos de autos, microbuses en movimiento, abarrotadas aceras del Malecón, la Terminal, la Plaza de Armas, se daba forma a una historia de desolación.

Un mosaico de vidas desesperanzadas por el fracaso o la desventura

¿Quién dijo que Iquitos sólo es sinónimo de diversión, cumbia o calor calcinante?

Las madrugadas, cuando la noche desparece allá arriba, en el último piso del viejo edificio corre un viento gélido, que te hace sentir que todo lo que te enseñaron sobre el trópico puede ponerse en duda.

De noche, en el último piso, en lo más alto donde puedes mirar, en lo más decrépito y particularmente lóbrego, tu compañía más constante son los murciélagos, algunos búhos ojones y más de una rata insolente.

Quienes suben, sean como vigilantes o como técnicos de las variadas antenas comunicativas que se ubican en las torres, dicen que solo se puede escuchar nítidamente el aleteo de las golondrinas de estación y las campanadas de la Iglesia Matriz.

Los guachimanes dicen que en la oscuridad, cuando no ves nada, cuando solo puedes usar tu linterna, tu radio y un cigarrillo, sientes presencias, descubres ruidos extraordinarios, sientes objetos que se mueven o se caen sin explicación.

Era casi una necesidad poder grabar dentro del viejo edificio. No solamente debido a la extraordinaria presencia como personaje animador de nuestras actividades, sino también como elemento aglutinador de eventos desencadenantes, esotéricos. Aquel viejo edificio simboliza el esplendor de lo que pudo ser al arribismo descarado del trópico, pero también queda como una metáfora de las causas perdidas y los booms que en algún momento nos caracterizaron y luego terminaron con una resaca espantosa.

¿Es posible que un día de carnaval, una alegre comparsa pueda también ser el preludio de una tragedia ineluctable?

¿Puede la vista más luminosa esconder detrás de sí un sombrío destino?

El guión buscaba incidir en algo: en Iquitos también existen dramas comunes, también se puede tener malos días, también se puede sentir dolor por el tiempo transcurrido. El lenguaje visual planteado por Dorian Fernández también participó activamente en captar el sentido melancólico, la nostalgia de algo que pudo haber sido grande pero nunca fue. A través de la dirección, Fernández deja de lado el tema mitológico amazónico y el terror de género para adentrarse en algo aún mucho más complicado: retratar personajes, descubrir mundos interiores, plasmar tragedias o anhelos.

Nada de ello hubiera sido posible sin el concurso intenso y disciplinado de los actores protagonistas. Por un lado, el veterano director teatral Duller Vásquez, a sus 78 años, demuestra un controlado sentido del sufrimiento y  la resignación y probablemente nos conmueve no solo por su personaje en sí, sino por las pinceladas propias que extrae de su propia realidad para encontrarse cara a cara con un hombre en el umbral de su muerte. Por su parte, Gladys Vásquez, la combativa y a veces radical dirigente sindical, nos muestra una veta histriónica diferente, con un personaje en que se funden caóticamente pinceladas de histeria, ira, pesadumbre, demencia y remordimiento. Gladys sin duda es una verdadera revelación actoral.  Finalmente, el joven comunicador Joel Huamán, que llegó como alumno, y en virtud de las exigencias del reparto, brinda la óptica esperanzada, ingenua, ilusoria a un hombre que vigila el corazón de la ciudad y busca desesperadamente un hogar.

Nada de esto hubiera sido posible sin el concurso de los talleristas de Revolución Visual que se jugaron por el proyecto. Desde las productoras Sofía Herrera e Irina Yanovich, pasando por los editores Kenny Reátegui y Leo Ramírez, hasta los miembros de producción, entre los que destacaron Laura Rojas, Pepe Lima, Herbert Asenjo, Franz Max, Ramiro Celis, Jonathan Rodríguez, Gianfranco Pinedo, Dick Rengifo, Jonathan Viáfara, Liliana Talexio, Kelly Meléndez, Luisa Briceño, Jhony Taira, los hermanos Canchanya, Róger Pinchi, Luis Gómez y otros muchos más que pasaron por la etapa teórica de los trabajos. Sin duda, también en el desarrollo de la música original del filme, creado por Dorian Fernández y la Orquesta Sinfónica de Loreto.

“El último piso” se presenta este 4 de febrero. Luego de ello, inicia un periplo local, nacional  y probablemente internacional. Increíble cómo el cine pueden expresar imágenes y sensaciones.

Increíble como un espacio puede aglutinar tras de sí creatividad y esfuerzo conjunto.

Increíble que un símbolo del deterioro pueda permitir el nacimiento de un signo de fe y confianza.

Es por eso que el arte  y la cultura son tan rentables como imprescindibles.

Link:Trailer de El Último Piso

Link: La noticia del estreno de El Último Piso en los diarios La Región y Pro & Contra

N.E.- En la Guía del Ocio de la importante revista chilena Qué Pasa, el escritor y cineasta Alberto Fuguet escribió una nota sobre sus impresiones acerca del reciente viaje que hizo por el río Amazonas en el crucero amazónico El Delfín. Fuguet, quien tiene previsto dirigir una película en la selva peruana e Iquitos, explica sus sensaciones en este viaje que tiene más de mundo Graham Greene que de colores fosforescentes, según propia confesión.

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Para muchos viajeros el Amazonas está asociado a pirañas, visitadoras, sudor, erotismo desenfrenado, colores fosforescentes y música electrónica. Todo esto hay en Iquitos, esa agitada y ardiente ciudad-isla perdida en la selva llena de mototaxis. Pero hay otro mundo también. Uno más Graham Greene, más calmado y sereno y -curiosamente- fresco. Uno llega a Iquitos con la imagen de un barco incrustado en un cerro, pero la demencia de Fitzcarraldo tiene más que ver con el tráfico de la calle homónima. La aventura que ofrecen los barcos de El Delfín no está asociada a la locura de Herzog sino a la paz de no hacer nada y hacerlo bien. Aquí el barco es el paraíso, el viaje una aventura que no tiene realmente destino y la megalomanía está en el paisaje y en la luz del atardecer. Ambos Delfines se internan en algo así como el corazón de las tinieblas, pero también de la luz por los inmensos afluentes del Amazonas que surcan una de las reservas naturales más grandes del mundo. Los cruceros de El Delfín están pensados en pasajeros que no asocian navegar con la moral all inclusive, con piscinas y alcohol bajo el sol. En estos cruceros, entre literarios y ecológicos, entre zen y desenchufados, cuando uno decide nadar, lo hace en una inmensa laguna tibia rodeado de delfines rosados. Los barcos de El Delfín son verdaderos hoteles de lujo, donde éste se entiende como un tipo de comodidad que no ostenta ni marea. Donde menos es claramente más. Aquí se come fusión amazónica que siempre sorprende. Las cabinas no tienen televisor porque los ventanales que dan directo a la selva son el mejor plasma inventado. El lujo que es poder internarse por la Amazonía y olvidarse de todo. Aquí el contacto es con la naturaleza más alucinante, o con el libro que quieras, o simplemente contigo mismo. Son cinco días hacia ninguna parte, hacia un mundo donde la banda sonora son miles de pájaros, donde la noche tiene estrellas, donde el alba es a las cinco de la mañana y el sueño llega antes de las diez. En la terraza del tercer piso, que es donde la vida social del barco tiene lugar, corre siempre una brisa que acaricia. Navegar a cierta velocidad por el medio de ríos enormes refresca no sólo la mente sino la piel. Se suda, pero se también se expulsa el pasado. Ésta es una experiencia supuestamente divertida que sí dan ganas de repetir.

http://www.delfinamazoncruises.com

No es usual ver una sala de exhibiciones llena de gente.

Tampoco es usual que esta exhibición esté llena desde el inicio de su exhibición y que circule constantemente público que quiera apreciarla.

Eso es lo que ha venido sucediendo desde los primeros días de enero con el 1º Salón de Historieta Amazónica, que han venido auspiciando y organizando el INC y la Asociación Estamos en la Calle.  Una exposición, que pretende seleccionar y reunir a algunos de los artistas más representativos de la región, así como de escolares y aficionados a esta expresión artística, incentivando la creatividad de jóvenes – y no tan jóvenes – loretanos en el arte de la historieta, así como revalorar y exponer sus más diversas manifestaciones vinculadas dentro de un contexto amazónico, de un momento a otro tiene una convocatoria de público tan importante.

Raro ¿no?

O quizás no tanto, me imagino, mientras converso con Jaime Choclote, uno de los líderes e impulsores de esta importante movida de la historieta en nuestra ciudad. Choclote, acuarelista y pintor de importancia, también ha sido un tenaz y obstinado promotor de lo que se considera “el noveno arte”. Sus recientes intenciones han buscado conciliar ampliamente el mundo de la creación con el de las preocupaciones sociales y generacionales. La historieta, en ese sentido, le ha ido conectando con un espacio que se encontraba poco profundizado, al cual no se le habían puesto suficientes reflectores.

Y el impulso del tema también había surgido de parte de los líderes de “Estamos en la calle”, la asociación que busca movilizar esquemas y estrategias importantes para la difusión y consolidación de las propuestas artísticas alternativas de la juventud. Uno de ellos, Rolando Riva fue precisamente quien mayor ímpetu mostró al momento de plasmar un poco la idea y el concepto.

A partir de ahí, la convocatoria y el concepto fue trabajo de ganas, esfuerzo y entusiasmo, además de mucho sentido de la persistencia a pesar de los inevitables olvidos y trabas naturales a la promoción de actividades culturales en el país. Lo importante es que la conexión inmediata entre los promotores generó un resultado positivo.

Desde la inauguración de la sala en la galería del Centro Cultural Irapay, el movimiento ha sido vertiginoso, no solamente por los asistentes, sino también por la sorprendente convocatoria entre los propios artistas. Desde escolares con mucho ímpetu y sorprendente madurez, hasta consagrados exponentes del arte clásico de la caricatura, todos apoyaron decididamente el proyecto. Uno de los más importantes es, obviamente Orlando López Videira, el popular “Lando”, cuyo trazo y pincel ha ayudado a dar vida a los retratos jocosos de grandes personajes de la política, la cultura y la vida social loretana.  Caricaturas de Germán Lequerica, Nancy Dantas, Pepino Verea o Juan Pájaro Cantor o el recordadísimo Padre Silvino Treceño aparecen como por cuestiones de magia iluminados en el local.

Pero no solo Lando nos permite dar un espacio de emoción particular. Desde el pasado, aparecieron Buchisapillo, la revista de ilustraciones e historietas, y también los trazos desafiantes, incisivos, combativos de Puca y Tingo, las hormigas totales que bajo la creación de Maximino Cerezo y con los textos actuales de Aurelio Tang sigue disparando sus aguijones picoteadores contra los males regionales endémicos.

Pero ahí, no acaba la cosa. Como señalaba una extensa nota del diario nacional El Peruano esta semana, existen “…personajes de historieta creados en base a los diálogos, creencias y abstracciones del imaginario de la selva peruana. Entre superhéroes del territorio amazónico, aparece entre el verdor el popular Sanango, un indígena con virtudes sobrehumanas”. Efectivamente, Sanango es quizás la propuesta más intensa y vanguardista de la muestra y su idea es crear una amplia saga que se mantenga en el tiempo y ayude a reflexionar sobre aspectos importantes en la problemática amazónica como la contaminación, la deforestación, la búsqueda constante de la identidad cultural, entre otros. Esta creación tiene la participación de las mentes de Rolly Riva y Jaime Choclote y el guión es de Nelson Mori.

En la muestra, sin duda, existen ilustraciones y propuestas de más de 17 artistas y 150 trabajos, entre ellos los de Paul Ancka, Rosa García, la historieta “Careduende” de Guillermo Vásquez Villacorta, las caricaturas políticas de Campín. Además, entre lo mostrado, destaca una generación de adolescentes, como  Jazmín Yazmin Panduro de 16 años, hija del secretario general del APRA Moisés Panduro, quien bajo el seudónimo de Skysing ha logrado plasmar más vivencias de la juventud en Iquitos de un modo bastante claro, divertido y con mucha proyección y actitud. Además de los otros importantes nombres que aportaron, se sumaron la selección de historietistas nacionales, realizada por el artista plástico Christian Bendayán, así como un festival de animaciones audiovisuales, en que se expondrá la noche del viernes 15 la propuesta del animador loretano Jecson Araujo, con “La leyenda del Bufeo Colorado”.

El 1º Salón de la Historieta Amazónica extenderá una nueva convocatoria a partir de hoy para llevar a cabo una selección que permita traspasar las fronteras locales, debido al interés y la expectativa que ha causado. Se tiene previsto a partir de abril presentarla en una gran exposición en Lima y posteriormente en Arequipa, Trujillo y Cuzco, respectivamente.

En suma, una buena forma de contemplar y reconocer nuestra historieta hecha en casa.

Nueva Ola

Publicado: 13 noviembre 2009 en Paco Bardales
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Era uno de aquellos días expectantes, fatigosos e interminables. Tenía 23 años. Mi padre había entrado al quirófano para ver si le podían extirpar el carcinoma  maligno que iba devorando su sistema digestivo. Era una operación de alto riesgo. Los médicos señalaban que la situación del paciente era delicada. “Puede quedar ahí nomás, es un riesgo”.  Nosotros esperábamos fuera de sala de operaciones. Nítidamente, tras ocho horas de espera, él salió en camilla, bajo los efectos de la anestesia, y levemente esbozó una sonrisa escondida tras la mascarilla de oxígeno. No muy lejos, alguien escuchaba una canción de Mari Trini, Yo no soy esa. Mi madre partió a llorar de alivio. Yo sentí que ahí había una conexión, extraña y demasiado poderosa como para tomarla como una señal. Que estaba más fuertemente ligado con aquello de lo que hubiera estado dispuesto a reconocer.

Resulta que Mari Trini siempre había vivido de cuerpo y alma presente en mi casa. No solo ella, por cierto. Con la venia de la familia, convivieron a través de paredes y tocadiscos, a través de estéreos y parlantes una serie de voces que contribuyeron a moldear la cultura melómana de nuestro latino carácter. Son muchos los artistas que tuvieron la buena suerte y, de paso, nos brindaron la suerte de formar parte de un mismo espacio generacional. Quienes fuimos formados en la educación sentimental de los años setenta (post muerte del gran Nino Bravo, por cierto), sabemos que en esta vida lo mejor que podemos tener es música.

Thank you for the music, como cantaron alguna vez los suecos de ABBA.

Los hogares de antaño podrían no tener televisores plasma, pero sabían que el espíritu debía estar limpio. El corazón, obviamente contento y lleno de alegría, como entonaba Palito Ortega. La globalización no era un dato tan certero, pero sí las notas de intensidad que le cantaban al amor, a la libertad, al que se fue, al que volvió, al que estuvo y al que no regresará. Eran las épocas que no se hablaba de descargas a través del internet, sino de sencillos en discos de 45. Los artistas vendían millones, eran chicos dorados y evidentemente la pasaban bien, pero también era cierto que parecían estar mucho más cerca de sus fans. Increíblemente, uno tenía el feeling más desarrollado, menos plástico, más abierto, menos descartable. Uno estaba convencido, en efecto, que había una forma de reforzar sus sentimientos a través de las canciones que escuchaba, que tarareaba, que lo emocionaban o lo henchían de entusiasmo y energías.

Me pongo a pensar y siento que, aunque no pertenezca a esa época, a la de mis padres y sus congéneres, y también a pesar de no pertenecer a las generaciones antecesoras, es imposible no reconocer habían grandes artistas que pululaban el firmamento de los espectáculos y la ilusión. Qué va, habían monstruos, celebridades, colosos, personas  extraordinarias que eran capaces de lograr resultados insuperables con su voz, con su personalidad, con sus letras y sus melodías.  Claro, entre tantos que no estaban a la altura de las circunstancias, como todo en la vida también había chicos y chicas que no pasaron la prueba de la blancura y del tiempo, pero los que pasaron, créanme, esos tiene su sitial en el panteón de la gloria.

Mi educación musical evidentemente se inició en casa,  entre boleros y rancheras, entre rock progresivo y, obviamente, baladas nuevaoleras. Con menos ruido en las calles y menos violencia callejera, los acordes se iban perfilando también en los patios y en la esquina de los barrios. Uno recuerda lo que escuchó y lo atesora en la memoria como símbolo viviente de algo que sería tan bueno que se prolongara, que perdure. Los mejores momentos, dicen, duran instantes, y hay un proverbio chino que señala que la vida es solo un frenesí, una ilusión y no se supone que dure eternamente.

Existen grupos musicales de ahora que tocan música del pasado. La tocan porque tiene el sentimiento, la finura, la elegancia y la ternura de cosas bien hechas, bien hechas porque se supone que perduren para siempre. Por ejemplo, el dúo Los Trece Baladas, generado a partir de integrantes del muy popular grupo de pop-rock peruano Mar de Copas. Como seguramente todos los chicos, adultos-contemporáneos ya, de mi generación, tenemos el oído muy afinado para tantas cosas, y en mi caso, disfruto mucho en general de varios géneros, pero al momento instantáneo en que una canción de estas se escucha a lo lejos, volvemos, como en una máquina del tiempo, al país de nuestros sueños.

Quizás a muchos de los chibolos o achibolados, que se las dan de muy sabihondos y creen que el mundo nace con Panda o Lady Gaga, varios nombres que aquí consignaremos les digan poco, pero pregúntenle a sus viejos o a sus tías y se darán cuenta que estamos hablando de un nombres mayores. Se lo pregunté a una querida señora que ya bordea los sesenta a raíz de la muerte de Mari Trini, una artista a quien no solo respeto y admiro, sino considero como uno de los grandes íconos de la música en español de todos los tiempos,  y lo primero que hizo  fue persignarse. Luego tarareó alegremente una canción, como si le hubieran activado instintivamente el botón de la nostalgia. Eso se llama devoción. Eso se llama eternidad. Eso se llama fe.

Veo a Camilo Sesto en la tele y debo sacarme el sombrero. Miro los videos de Leonardo Fabio y me quedo mudo. Escucho los primeros tiempos de José José y siento que el tipo parecía extraterrestre, por lo fascinante. ¿Acaso Leo Dan, Sergio Murillo, Luis Aguilé, Manolo Galván no eran intérpretes sublimes? ¿Y por ahí Los Iracundos, Los Doltons, Los Pasteles Verdes? ¿Y por ahí también Jeanette, al lado de Tormenta y en la misma sintonía con Rocío Jurado? ¿Roberto Carlos no es de lo mejor? ¿Y Raphael? ¿Y el Puma? ¿Buddy Richard? Hay demasiados, tantos como para llenar toda esta columna solo en cuestiones nominales.

¿Díganme si no es posible sentir que estamos ante todo el universo repleto cuando recordamos a cientos de estrellas? Probablemente si los mencionara a todos habría en esta página más estrellas (las de verdad) que en el cielo. Estos artistas son como un gusto adquirido, transmitido de padres a hijos y afirmado a partir de la calidad, la memoria y la melancolía. Y una alternativa para mantener el sentimiento a cuestas, luchando indomable.

La gran música de aquél entonces movió montañas, tocó fibras difíciles de descifrar y moldeó a muchos, miles y millones de personas. Lo que también hizo fue crear un puente para que las hermandades cósmicas se pudieran conectar, para que la comunicación fuera más concreta, para que el intercambio fuera posible. Sobre todo, y ahora que lo pienso, la música, la Nueva Ola, aquella que ahora rememoro en este artículo, me enseñó que las canciones son solo la banda sonora de cada una de nuestras existencias. Y si eso es cierto, el soundtrack que nos enseñaron a querer nuestros padres, el que tenemos el gusto de imaginar y recrear ahora, da sobrado como para estar en la categoría de mejor disco de toda una generación.