Archivos para septiembre, 2009

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6 años de prisión efectiva

2 años de inhabilitación de la función

24 millones de soles de reparación civil al Estado

La nueva sentencia dada contra Alberto Fujimori, si bien no es tan severa como la dictada por violación de derechos humanos, sin duda pone punto final al proceso más importante realizado contra un funcionario público.

Esta condena es histórica porque, a pesar de la cobardía manifiesta de Fujimori para enfrentar a todos quienes compró, hostigó, chuponeó y amenazó a través de su enorme maquinaria voraz, se ha recordado plenamente que durante su gestión los niveles de corrupción e impunidad fueron superlativos.

He aquí el veredicto de la justicia.

Creemos que el veredicto de la historia será aún más drástico.

Eso esperamos.

Link: La época más corrupta de la historia peruana, según Heduardo

Link: Engañó, corrompió, chuponéo y lo pescaron (Útero de Marita)

Link: El sistema económico-político corrupto y Fujimori (Mil Demonios)

Link: La satisfacción del deber cumplido (Desde el Tercer Piso)

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En estos días en que se están iniciando las apuestas para la entrega de los cotizados y codiciados Premios Nobel, el galardón literario ha vuelto a traer al debate la pregunta si Mario Vargas Llosa, nuestro escritor más conocido, talentoso y universal se merece dichaohonor.

Aunque muchos creen que el Premio Nobel no premia aspectos meramente literarios y además, mantiene una línea de “corrección política” que no es la que Vargas Llosa profesa, los comentarios también validan la magistral técnica del escritor y sus controversiales y polémicas opiniones políticas.

En todo caso, al margen de si gana o no este año (las apuestas indican que no se la llevará), la pregunta para todos nuestros lectores es simple:

¿Mario Vargas Llosa merece ganar el Premio Nobel de Literatura?

Dejen sus comentarios antes que en el Twitter, donde ya se armó un pequeño debate.

Link: ¿Por qué Vargas LLosa no gana el Nobel, según los críticos?

NE. El periodista Héctor Tintaya, sub director del diario iquiteño Pro & Contra, y eventual colaborador de este blog se encuentra presente en la FIL Arequipa y fue testigo de excepción de la apoteósica presentación del libro “Cambio de Palabras” del también periodista César Hildebrandt, editada por la editorial loretana Tierra Nueva. En la presentación,  además,   Hildebrandt indicó que su próximo libro “La Cámara del Terror” será publicada en diciembre, por Tierra Nueva. Publicamos la crónica de Tintaya sobre este evento en su integridad, la misma que fue publicada el día de hoy en Pro & Contra por considerarla de interés cultural y amazónico.

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Un efectivo de la PNP rompió el cerco que habían armado ellos con el equipo de seguridad y los jóvenes voluntarios de las universidades en la FIL Arequipa 2009 y se acercó peligrosamente donde César Hildebrandt, que en ese entonces iba a subir al escenario del anfiteatro del parque “Libertad de Expresión”. Estaba abarrotada, literalmente. La Feria a las 7 de la noche del sábado se había paralizado para el beneplácito de los organizadores y la envidia de las grandes editoriales del país.

El efectivo llegó entre los apretones de cientos que pugnaban una foto o sólo verlo de cerca y, sino hubiera estado uniformado de repente no habría podido llegar hasta Hildebrandt, quien en un acto de impronta defensa lo miró fijamente. “Solo quiero tener el orgullo de estrecharle la mano, señor Hildebrandt”, le dijo el efectivo recibiendo una respuesta de agradecimiento del más importante, influyente y honesto de los periodistas del Perú: digámoslo bien. Del mejor de todos nosotros. Subió al escenario arequipeño de la noche del 26 de septiembre y fue aplaudido multitudinariamente. Lo flashes no terminaban y talvez fue la explicación que usó el presentador, periodista Eduardo Ugarte, para decirle que, fácilmente podía sentirse como una estrella de cine.

Horas antes en la Universidad Católica de Santa María, ante más de 500 estudiantes ya había dado una explicación a este fenómeno. César Hildebrandt, no sale en la TV, al menos no en una cadena nacional y sólo salía por un canal metropolitano de Lima al cual renunció sumando su retiro número 15 de la TV nacional, el periódico en donde escribe una columna de opinión (La Primera), no llega a muchas regiones, incluso Arequipa –eso le hizo recordar la gente– y sin embargo es aclamado por adolescentes y por personas de la tercera edad. Lo reconocen, lo saludan, lo respetan, lo admiran. Digámoslo claro y directo, otras “estrellas del periodismo” podrán tener fisgones, público ávido de ver si los reflejos de la TV brillan igual en directo, pero no irán a escuchar a aprender a asombrarse con alguien que marca la escena de la crítica nacional.

Me rebelo, luego existo

Todo pintó para bien. Desde el cielo azulado de Arequipa el sábado en la mañana que arribó César Hildebrandt al aeropuerto characato hasta la noche tibia final de su presentación. El mismo día, llegó junto a Rebeca Diz y su pequeña y los padres de su compañera a la que en todo momento le brillan los ojos cuando lo escucha y lo ve. A medio día se quiso encontrar con universitarios y lo hizo en el auditorio Miguel Grau de la universidad privada, esta vez tomada por los alumnos provenientes de todos lados y carreras profesionales de las distintas universidades. Efraín Rodríguez no cabía en su cuerpo al tener la responsabilidad de presentarlo, pero igual, sostuvo el papel mojado por su sudor y le dijo algo que Hildebrandt aplaudió de pie. La prensa ha caído en el Perú, por eso lo tenemos como el mejor de nuestros ejemplos, luego de hablar de su tareas napoleónicas de enfrentar al poder.

Todos los estudiantes estaban pasmados pero no fue motivo para que articulen preguntas muy profundas y muy bien planteadas, algo que posteriormente nos confesó Rebeca. De las mejores presentaciones donde yo he asistido, nos dijo, emocionada por tanto afecto. Pero no fueron preguntas tibias, no, fueron cuestionadoras, lo que enriqueció las respuestas con un machete insuperable, porque Hildebrandt que en nuestro país era una necesidad reinventar a Descartes, pues la situación política nos lleva a pensar “me rebelo, luego existo”, pero con una rebelión de ideas, de postura y de conciencia ciudadana. Al final se fue entre un cordón del auditorio escuchando cómo voces femeninas, a lo lejos, gritaban: “Te amamos, César”, y no eran de burla sino de pura verdad.

Estoy orgulloso de Tierra Nueva

A las seis de la tarde estaba frente a los flashes de los inquisidores de momento. Los periodistas preguntaban de todo, no se callaban y cuestionaban por ejemplo el hecho que La Primera podría estar siendo financiada por Hugo Chávez a lo que Hildebrandt respondió como siempre. Versiones desde esa derecha racista que piensa que sólo ellos pueden hacer las cosas y que nunca se ha demostrado algo fidedigno de esa acusación sino sólo un estribillo que muchos periodistas preguntan para darse aire de cuestionadores. Pero también hubo bromas y, claro, no faltó esa pregunta de admiración de uno de ellos. ¿Porqué publicar en una editorial de provincia y no en otras?, Usted que es provinciano me lo pregunta, le dijo. Estoy orgulloso de Tierra Nueva con quien vamos a presentar mi próximo libro “La Cámara del Terror” en diciembre que viene. Silenciando a todos en el Salón de Las Américas del mejor hotel de Arequipa y dando por concluida la conferencia.

Nunca he mentido

Ya en la noche y ante más de mil quinientas personas la cosa pareció desbordarse pero todo sucedió a flor de piel. Este servidor dijo que Tierra Nueva y Pro y Contra estaban orgullosos de tenerlos como uno de nuestros escritores y que la Amazonía estaba presente también en la 1ra FIL Arequipa. Habló el mejor de todos y el mejor legado que dejó a todos fue reconocer abiertamente que ha tenido seguramente cientos de errores, que él no es un hombre de derecha y que por eso habrá hecho algunas concesiones, pero que jamás ha mentido concientemente. Al final firmó más de 200 libros, se quedó hasta el último y tuvo que suspender la cena. El efectivo policial se quedó cuidando el parque y de seguro habrá contado de haberle estrechado la mano a César Hildebrandt – Pérez Treviño.

Algunas imágenes clásicas y particulares de nuestra ciudad, ubicables en el imprescindible libro de fotografías “Recuerdo de Iquitos“, realizadas por los más destacados fotógrafos locales, nacionales e internacionales, compilado por Christian Bendayán y editado por Estruendomudo.

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Fotografía: Adrián Portugal

Club de caza y pesca

Foto: Alex Kornhuber

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Foto: Billy Hare

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Fotografía: Carlos Sánchez

En un reciente reportaje televisivo, se convocó a Gastón Acurio, el chef más famoso y popular del país, para revisar a su manera el valor del ají  como producto de bandera y convocante de consensos varios alrededor de la mesa. Acurio, con la audacia que lo caracteriza, tras probar una serie de variedades de ajíes llegados de diversos lugares, consideró que el mejor, el más delicioso, el de mejor cuerpo y fragancia, es sin duda alguna nuestra clásica y tradicional variedad llamada pipí de mono. El ají charapita también es considerado como uno de los grandes.

Esta anécdota nos da una idea de que  la cocina amazónica ha entrado en una fase de renovación, de reencuentro y revaloración. Sus ingredientes, sus productos, su frescura o sabor han convocado esfuerzos de diverso calibre, que buscan aprovechar, pero al mismo tiempo difundir. Aquí, tres ejemplos de una explosión de sentidos y sensaciones que se funden en nuestros paladares, manejados desde fuera y que bien pudieran servir de ejemplo para que nosotros mismos logremos dar el gran salto culinario. Elementos sobran, como podremos leer a continuación y que desde esta columna nos proponemos descubrir y dar a conocer en las próximas semanas.

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La nueva atracción de Bembos, la cadena de fast food más grande del Perú, es un producto que en cualquier otra ocasión hubiera sido impensable: la hamburguesa de cecina y cocona. El primero en descubrirlo fue el popular actor Gonzalo Torres (aka “Gonzalete”), quien desde su cuenta en el Twitter comunicó el nuevo hallazgo.

La idea de la mega compañía busca dos objetivos claros: aprovechar la oleada de publicidad gratuita que la causa amazónica ha generado y, de un modo más concreto,  emular los sabores de dos de los productos más conocidos de la cocina amazónica. Claro, resulta irónico que Bembos no tenga un solo local en toda la selva nacional, pero busque vendernos un producto muy nuestro con particular éxito.

Aunque los comentarios de quienes lo han probado han sido variados, el veredicto general señala que el sabor no llega a ser más que aceptable. Algunos creen, más bien, que la chamba publicitaria se va al cacho cuando se prueba el material: muy poca carne, la cecina no es de lo mejor, la cocona es demasiado ácida, los platanitos brillan por su ausencia o están poco fijos.

Sin embargo, aunque el producto finalmente pueda estar lejos de ser el más  óptimo, no podemos negar que Bembos ha logrado abrir un espacio que no se había  pensado y pone el producto en competencia directa con otras alternativas.

Sentido de la oportunidad, que le dicen.

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Arístides Rojas, es un cuarentón nacido en Moyobamba retirado de la Policía Nacional, amante de la comida y dotado de una visión para los negocios. Como todo buen emprendedor, hace 18 años decidió abrir un restaurante dedicado a la comida amazónica, llamado emblemáticamente El Aguajal en Los Olivos (que actualmente posee 7 pisos). Tres sucursales se abrieron posteriormente (en Jesús María, San Borja y el Callao), con relativo éxito entre la variada colonia charapa inmersa en la capital del Perú.

Pero Rojas, no contento con ello, decidió el 2005 afinar el gran negocio de su vida: abrir una nueva sucursal en Europa. En pleno centro londinense, los ingleses se levantaron un día con una nueva oferta gastronómica: tacacho con chorizo y juane de gallina, acompañadas de bebidas y cócteles de innegable raigambre selvática como  Chuchuhuasi, Siete raíces o el nunca bien ponderado RC.

El nuevo local se ubica en el 578 de Kingsland Road, en Hackney, un barrio del centro de Londres y ha empezado a manejar una cartera de clientes bastante variado, al punto que la carta se ha matizado con platos de otras regiones del Perú.

La integración de los peruanos a partir del arte culinario, sin duda alguna.

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Pedro Miguel Schiaffino es uno de los chefs más conocidos e importantes del Perú. Es uno de los más reputados, respetados y queridos. Educado en Italia, tiene fama de obstinado, perseverante, curioso y muy hiperactivo.

Schiaffino es dueño y chef principal de Malabar, uno de los restaurantes cinco tenedores más cotizados de Lima. Al mismo tiempo es uno de los más activos e importantes creadores experimentales de sabores a partir de la fusión de productos e ingredientes amazónicos. Lo conocimos el 2006, cuando dio una conferencia gastronómica – al lado de la importante investigadora culinaria Isabel Álvarez – y desde entonces, la carrera de Schiaffino como genio que busca en la selva su inspiración ha crecido astronómicamente. Ha creado la carta del exclusivo restaurante iquiteño Al frío y al fuego y recientemente se ha encargado completamente de la del lujoso crucero amazónico Aqua.

En el reciente evento Madrid Fusión, evento que congrega a lo más graneado de la cocina internacional, Schiaffino dio una clase magistral a partir de la elaboración de platos realizados con ingredientes amazónicos, como el churo, la gamitana, el sachaculantro, el camu-camu o el macambo. Los asistentes quedaron maravillados con el poder y el extraordinario sabor de lo propuesto.

La experiencia del sabor en Malabar es simplemente inolvidable. Entre los platos que pueden quedar para siempre como uno de los momentos de ensueño en su vida, podríamos recomendar la ensalada con queso de castaña y chutney de cocona, las costillas de gamitana a la parrilla con aguaje y ungurahui, los caracoles de río en salsa de chorizo regional y puré de yuca. Si con esto no han logrado sentir un pedazo del cielo en la tierra, simplemente es porque no es humano.

La cocina amazónica puede al mismo tiempo ser sabrosa, inteligente, osada y sofisticada. Pedro Miguel Schiaffino bien lo puede demostrar.

comida

de soto indígena

Para cualquiera que haya seguido el devenir político del Perú en las últimas décadas, le queda suficientemente claro que Hernando de Soto es el inspirador del planteamiento del “perro del hortelano” expuesto por el presidente García. La diferencia es sólo de estilo. Mientras éste se lanzó al tema con una propuesta agresiva desde la metáfora, que causó la indignación de muchos indígenas que rechazaron ser calificados de perros, aquél ha montado un espectáculo, con Bobby y otros indígenas traídos del Norte, con la intención de demostrar que la propiedad colectiva no es verdadera propiedad y que además constituye un freno para el progreso y la superación de la pobreza. La aparición de Hernando de Soto en este momento, post Bagua y en el contexto de unas mesas de diálogo (de sordos), indica que su relación con el presidente no sólo es ideológica sino también estratégica y tiene por finalidad insistir en las ideas que ambos comparten para ver si consiguen ponerlas en práctica. ¿Financia el gobierno este nuevo intento? ¿Lo paga la empresa privada? Éste es otro misterio del capital.

El video elaborado por de Soto está bien hecho y es un buena tentativa para reforzar los prejuicios de sus feligreses e impresionar a un público poco conocedor de la realidad de la Amazonía y de los pueblos indígenas, Jaime de Althaus a la cabeza, que dice haber descubierto que las comunidades no son la Arcadia que le habían pintado. ¿Quién le habrá contado tremenda mentira al periodista? ¿Algún antropólogo despistado? ¿O será fruto de recuerdos de infancia, en los que buenos salvajes habitan parajes edénicos? ¿Cómo puede ser una idílica la situación de pueblos indígenas diezmados por epidemias en la época de las reducciones misionales, que luego sufrieron el genocidio del caucho y la férula de patrones que los sometieron a feroz servidumbre y esclavitud, con castigos físicos incluidos que causaron muchas muertes? Esto último pasaba hasta los primeros años de la década de 1990 en el alto Ucayali (está bien documentado en libros y artículos y en un informe elevado al gobierno de entonces), y fue a raíz de un proceso liderado por AIDESEP que la gente fue liberada. ¿Cómo puede ser paradisiaca la situación de indígenas de las zonas petroleras y mineras, que tienen metales pesados en la sangre por encima de los estándares máximos permisibles determinados por la OMS?

El mensaje del video es caritativo y consiste en señalar que los indígenas son pobres a pesar de estar sentados en un banco de oro, frase que don Antonio Raimondi jamás dijo, pero esto poco importa. Las trampas que pone a un público desinformado son varias. Una de ellas es la presentación de indígenas con vestidos que ya no usan cotidianamente. Aparece así un joven shipibo, líder de una organización urbana, con cushma, esa especie de hábito característico de varios pueblos indígenas, pero hoy muy poco usado, salvo por las mujeres ashanincas y, en algunas zonas, también por los hombres. Hoy ni siquiera en las comunidades shipibas es común ver un hombre con dicho vestido (las mujeres nunca lo usaron). Más manipuladora aun es la presentación de un grupo de hombres (aparentemente huitotos o boras), vistiendo unos faldellines de llanchama (especie de tela preparada con corteza de árbol) y con vistosas coronas de plumas. Se trata de un traje que ellos usan exclusivamente para  fiestas tradicionales o para hacer demostraciones “típicas” a grupos de turistas. Digamos que en este caso es coherente que hayan usado esos vestidos para agradar a los turistas del instituto que lidera de Soto y, sobre todo, para demostrar al público que a pesar de “conservar su cultura, tienen ideas modernas y hablan del mercado”. Pero la cultura, que por cierto es dinámica y cambiante, es algo mucho más complejo que el uso de vestidos. Para seguir con el turismo, en el video se presenta a un grupo de boras de San Andrés, asentados en el río Momón, a minutos de Iquitos, que no es comunidad titulada, sino un pequeño grupo de personas desarraigadas por los patrones de su territorio, situado en el Putumayo y al norte de este río (Colombia), que eventualmente realiza algún espectáculo para los visitantes. Como éstos hay varios ejemplos, pero considero largo e inútil detallarlos.

La selección de las comunidades presentadas como ejemplo de que la idea de títulos mancomunados es un invento de líderes mal asesorados (como de Soto califica a Alberto Pizango, quien no ha hecho otra cosa que cumplir con el mandato de sus bases), es otra muestra de la poca objetividad del video. Maranquiari, por ejemplo, es un caso entre varios de los que se puede encontrar en el Perené, una cuenca sometida a intensos procesos de colonización desde la segunda mitad del siglo XIX, donde los pocos indígenas que han quedado en ese asentamiento se han casado con población colona y, efectivamente, han individualizado las tierras. Si la gente del ILD se hubiera tomado la molestia de buscar un poco más, apenas en los alrededores y en zonas de fácil acceso, hubiera encontrado otros ejemplos que ilustran mejor el problema de la tierra en la cuenca, sin necesidad de recurrir a la filmación de un asentamiento casi totalmente de colonos, en los cuales la presión de éstos y las imposiciones del mercado han llevado a la fragmentación y deterioro de la tierra, a la desaparición del bosque y de la fauna, a la contaminación del Perené (con la generosa contribución de las mineras que operan en la provincia) y al empobrecimiento de la gente. Por lo demás, el hecho de que muchos colonos tengan allí títulos individuales y sean pobres, demuestra lo contrario de lo que de Soto intenta probar en su presentación.

Otro ejemplo citado en el video es la comunidad awajun de Shampuyacu (no existe “Alto Shampuyacu”, como se la llama en el video), ubicada muy cerca de Nueva Cajamarca, en la cuenca del Mayo, en San Martín. En la zona donde ella se ubica, atravesada por la Carretera Marginal, existen muchas otras comunidades similares en problemática a la citada y miles de colonos que han desarrollado principalmente el cultivo de arroz. Animados por el mercado, muchos awajun han alquilado sus tierras a estos colonos mediante contratos que demuestran su poco conocimiento del valor de ellas en el mercado y su total ingenuidad de haber pensado que por ese medio lograrían mejorar su situación. Después de casi dos décadas, hoy ven el incremento de colonos dentro de sus tierras y comienzan a darse cuenta de su error, y algunos están buscando medidas que les permitan reapropiarse de ellas.

Los pueblos indígenas no son ahora, ni nunca lo han sido, colectivistas, pero sí basan su organización social en vastas redes familiares de reciprocidad, en las que intercambian bienes (principalmente carne de monte) y servicios (las llamadas mingas), que tienen como escenario un territorio ancestral, con una geografía propia, con nombres que identifican diferentes lugares que han sido el teatro de eventos históricos o mitológicos. Algunos han habitado en grandes chacras familiares (malocas), pero el trabajo de las chacras es individual familiar. Las purmas (chacras en abandono para que los suelos se regeneren) pertenecen a quien las trabajó, cosa que todos respetan. Antiguamente, una persona que moría era enterrada con sus bienes (vestidos, armas y otros), aunque aquí el sentido de la propiedad era místico y no mercantil. Esto ha cambiado, y hoy ningún muerto es enterrado con su radio, escopeta o motor fuera de borda, que ahora heredan sus deudos. Si alguien le ha contado a de Soto y a otras personas ajenas al tema que los indígenas eran colectivistas, los ha engañado o no conoce esa realidad. Hay cientos de etnografías que los productores del video podrían haber consultado sobre esta materia.

Los pueblos indígenas no están entrando al mercado: lo están hace muchos años, pero lo están en la única manera como el mercado lo permite en zonas marginales, libradas a la matonería de los más fuertes, amigos de las autoridades locales, con quienes trabajan al alimón para explotarlos. El Estado es un espectador activo, de esos que tiran piedras desde la tribuna al actor más débil y se solidariza con el opresor. ¿Qué hace para promover mejoras en educación, salud (reconozco como positivas las campañas de vacunación que se realizan de manera regular), producción, manejo de recursos y otros? Nada más que bloquear las iniciativas realizadas por AIDESEP o por instituciones de apoyo. La famosa nota 14, por ejemplo, barrera impuesta por el ministro de educación para el acceso a pedagógicos, impide, desde hace tres años, que jóvenes indígenas, víctimas de la pésima educación que han recibido en la escuela y el colegio secundario, ingresen al programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (FORMABIAP), promovido por AIDESEP, y a otros institutos similares. El ministro castiga a las víctimas de la inoperancia de su sector.

No es que los indígenas no quieran ser profesionales. Precisamente AIDESEP montó un programa en este sentido hace una década, apoyado por la cooperación internacional, para que jóvenes egresados de los colegios se formaran en diversas disciplinas. Si el intento no produjo todos los frutos que se esperaba fue porque los estudiantes no pudieron superar las exigencias que les planteaba la educación universitaria por provenir de precarios colegios estatales.

Los programas de manejo de bosque son bloqueados, antes por el INRENA y ahora por el Ministerio de Agricultura, y los de manejo de cuerpos de agua de la selva baja, el principal recurso de esta región, por Produce y otros inútiles acompañantes. Precisamente el tema de los cuerpos de agua es una buena razón para explicar por qué la parcelación de las tierras no es una alternativa para la región y, por el contrario, el apoyo a grupos organizados de las comunidades es la única alternativa viable para manejar este recurso de manera sostenible, mejorar los ingresos de la población y proteger el patrimonio ambiental de la nación.

Si bien la visión presentada por el video es superficial y basada en prejuicios, hay un aspecto de éste que califico de irresponsable y hasta de criminal. Afirma de Soto que los títulos son “pedazos de papel que no tienen ninguna función” y que “sólo valen dentro de los linderos de la comunidad”. Esto es una invocación al zafarrancho de combate y al festín de quienes esperan, detrás de esos linderos, que se les dé el disparo de partida para lanzarse sobre su presa. Es cierto que los títulos tienen errores porque fueron hechos basándose en una cartografía deficiente y con instrumentos poco precisos o inadecuados para la región amazónica, pero éste es el problema de todos los títulos del área rural del país, incluyendo las concesiones mineras y de hidrocarburos y los nuevos latifundios que se van constituyendo. ¿Considera también de Soto que éstos son únicamente “pedazos de papel que sólo valen dentro de sus respectivos ámbitos”?

No, no es despistado el sendero de Hernando de Soto, sino que está claramente orientado para apoyar la política de este gobierno, diseñada para servir a empresas que ambicionan los territorios de los indígenas, a fin de poner en marcha diversos planes. De Soto declara ufano que el Perú se ha comprometido a respetar a las empresas mineras y petroleras para promover el desarrollo. Si los pueblos indígenas contaran con garantías similares y no tuvieran, además de todas las otras adversidades antes mencionadas, que defenderse de la agresión de empresas de hidrocarburos, madereras y mineras, y del autoritarismo oficial, sin duda podrían abocarse con mayor dedicación a construir un mejor presente.

Para terminar, una última cuestión relacionada con algo que, al parecer, tampoco de Soto conoce. De acuerdo a la Constitución, las comunidades nativas y campesinas “Son autónomas en su organización, en el trabajo comunal y en el uso y libre disposición de sus tierras, así como en lo económico y administrativo, dentro del marco que la ley establece” (Art. 89). El argumento, entonces, de que ellas están condenadas por una legislación obsoleta a permanecer eternamente como comunidades no es cierto. De hecho, los ejemplos que doy al comienzo de estas líneas demuestran lo contrario: que hay comunidades parceladas, que alquilan sus tierras y que en la práctica van perdiendo la propiedad de éstas. Son libres de hacer lo que quieran y nadie se los puede impedir, aunque las experiencias actuales demuestran que la pérdida de dominio sobre sus territorios sólo les proporciona ingresos miserables, que luego de gastados deja a los pobladores verdaderamente pobres, cosa que antes no eran, porque a pesar de tener magros ingresos en efectivo, disponían de recursos y de un medio ambiente sano para vivir bien. Los pueblos indígenas actualmente son libres de disolver su identidad parcelando sus territorios, pero también lo son para defender el legado de sus ancestros, a fin de trabajarlo dentro de otra visión de desarrollo basada en el respeto entre la gente y de ella hacia el medio ambiente.

Por tanto, queda claro que lo que quieren el presidente García y el Sr. de Soto no es impulsar una ley que dé libertad a los indígenas para enajenar sus tierras, sino promocionar la voluntad de los indígenas para que se desprendan de su heredad.

Foto: El Morsa

Aquí el video completo transmitido por el programa de María Elvira Salazar, en Mega TV de USA, sobre la forma cómo Juanes y sus compañeros del Concierto Paz sin Fronteras, tras bambalinas y previo al inicio del megaevento (que reunió a más de un millón doscientas mil personas),  resisten el embate de los funcionarios del regimen castrista, quienes no querían que se abriesen todos los accesos a la Plaza de la Revolución en La Habana.

La desesperación y la tensión se apodera de los artistas, ante la clara evidencia de los burócratas por preservar sus privilegios y accesos preferenciales para los jerarcas del gobierno.

Según El Mundo de España:

Los artistas estaban molestos además por la presión de los funcionarios, por la presencia de policías y por las acusaciones de estar apoyando intereses políticos contrarios al régimen comunista.

Al final, los funcionarios cedieron a la amenaza de suspensión del concierto por parte de los artistas y pactaron que el acceso fuera libre. Sin embargo, varios periodistas, enviados especiales al concierto, mantienen lo contrario. La colombiana Gina Romero, del canal América Te Ve, comprobó que alrededor de los camerinos de los artistas ubicados en la Biblioteca Nacional “había gente bien vestida con carteras, relojes, cámaras y teléfonos móviles. Se notaba que eran de la élite, gente privilegiada”.

“Vi a un muchacho de 25 años con su novia de 19. Él tenía una camiseta y gorra con la imagen del Ché. Llevaban una pulsera de color azul como la que tenían los artistas y los periodistas para poder entrar. Cuando le pregunté como lo consiguieron me dijo sonriendo y con orgullo, “nos hemos portado bien para decírtelo así”.

Esa gente con las pulseras y unos tickets azules eran los que iban a dejar entrar a la zona VIP, lo que causó la protesta de los artistas. “Al no usar esa zona para VIPs, lo que hicieron fue dejar a estos y otros jóvenes (hijos de funcionarios y gente del partido) entrar al backstage por la parte de atrás”.

¿Igualdad, compañero? Claro, cómo no.