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José Álvarez Alonso es uno de los más importantes y agudos analistas de la realidad amazónica nacional. Es master en Ciencias, biólogo de profesión e investigador del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP).  ha ganado importantes galaradones por su permanente trabajo de difusión e investigación en la selva, tanto en sus variantes humanas y ambientales Asimismo, es un lúcido y vehemente columnista de  temas amazónicos en los más importantes medios de comunicación, nacionales e internacionales.

Aquí sus impresiones sobre la tragedia de Bagua y los vaivenes de la problemática Amazónica, que no se acaban en una fecha ni tienen aún panorama concreto y real de solución:

¿Cuáles crees fueron las causas de los sucesos de Bagua del 5 de junio pasado?

Las causas inmediatas fueron obviamente (está en todos los documentos y reclamos indígenas) el paquete de decretos legislativos dados por el ejecutivo al amparo de las facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso para facilitar la implementación del TLC. En ellos vieron los dirigentes indígenas, por un lado, una violación flagrante del derecho a la consulta previa, consagrado en el Convenio 169 de la OIT, y por otro un intento de debilitar sus derechos de propiedad territorial en la Selva y una estrategia para impulsar la privatización y el otorgamiento de grandes concesiones a inversionistas privados.

Las causas mediatas son mucho más profundas, y tienen que ver con la marginación, el abandono por parte del Estado, y el empobrecimiento creciente y la falta de oportunidades para los indígenas. De acuerdo con cifras oficiales del INEI, mientras los índices de pobreza y pobreza extrema han disminuido en el Perú en alrededor de 1% durante el 2009, pese al decrecimiento económico producto de la crisis económica global, en la Selva se incrementaron significativamente: en la Selva urbana la pobreza creció 1.2 puntos porcentuales (de 31.3%  en el 2008 a 32,5% en el 2009), y en la Selva rural hubo un incremento de 8,3 puntos porcentuales (de 49,1% en el 2008 a 57,4% en el 2009). Incluso en la Sierra, los niveles de pobreza disminuyeron de 56,2% en el 2008 a 53.4% en el 2009. En mi opinión, si los indígenas hubiesen estado económicamente contentos y tuviesen buenos servicios de salud, educación, etc., aunque hubiese ocurrido el despropósito de los decretos legislativos inconsultos, no hubiesen reaccionado con tanta vehemencia, cortando ríos y carreteras por meses.

¿Cuáles son los errores que se siguen cometiendo al momento de entender o diagnosticar la Amazonía desde el Estado oficial?

Primero, no conocer la realidad ni lo que realmente piensan los indígenas, y no preocuparse mucho por conocerla. Segundo, seguir insistiendo en imponer modelos de desarrollo diseñados para otras realidades, o para satisfacer intereses de particulares, pero no acordes ni con la realidad socioambiental de la Amazonía, ni pensados en función de sus demandas. Tercero, satanizar a las organizaciones y a los dirigentes con calificativos fáciles de “politizados”, “manipulados”, “mesiánicos”, etc., y tratar a los indígenas como indigentes mentales, incapaces de analizar sus problemas y tomar decisiones sobre su futuro.

¿Cómo ves ahora la actitud del país con respecto a la Amazonía a raíz de lo de Bagua?

De desdén, desinterés y, como mucho, curiosidad folcklórica. Sólo una minoría de personas siguen pendientes de lo que pasa en la Amazonía y sobre la problemática indígena. La mayoría de la población no amazónica, y buena parte de la población amazónica urbana, lamentablemente, están más pendientes de los escandaletes del choliwood limeño, del asesinato del mes y del Mundial de Fútbol. El tema indígena dejó de ser noticia para la prensa, más interesada en vender sangre y escándalos que en educar e informar. Cuando aparece una noticia sobre los indígenas ocupa un espacio minúsculo en una página secundaria. Se cumple lo que dijo un líder indígena en la mesa de diálogo en Lima: “Los indígenas tenemos que matar y dejarnos matar para hacer noticia, para que nos tomen en cuenta”.

¿Podría volver a ocurrir otro Baguazo en la Amazonía?

No en el sentido y dimensión del ocurrido el 5 de junio, los indígenas con los que he interactuado desde entonces (más de 100 dirigentes, quizás, de todo el país) están en contra de la violencia y han percibido que por ese lado el camino se agotó. Es seguro, sin embargo, que seguirán los conflictos “de baja intensidad”, como reacción a la falta de atención del Gobierno, a las políticas de apertura indiscriminada a la inversión foránea en la Amazonía sin participación real indígena, etc. etc. En varias zonas los indígenas siguen en pie de lucha, pacífica pero lucha, para frenar el avance de las compañías petroleras, mineras, madereras, de biocombustibles. El conflicto sigue, pero en otro campo, más político y mediático.

¿Cuáles deben ser los cambios urgentes en las políticas para evitar en el futuro que en la Amazonía puedan generarse conflictos aún más grandes que en Bagua?

Debe haber reformas integrales. La solución a los problemas de los indígenas amazónicos no está en proyectitos de créditos agrarios por aquí, núcleos ejecutores por allá, una posta médica acullá, y una escuelita más allá. Cuando he preguntado a los indígenas si creen que algo va a cambiar con lo que se ha negociado en Lima, habida cuenta que el Gobierno cumpla los acuerdos de las mesas, la absoluta mayoría me expresó que no. El pesimismo es general, la mayoría no espera del actual gobierno nada, y esperan que algún futuro gobierno haga las reformas radicales para que ellos puedan acceder a los beneficios de un desarrollo sostenible y con identidad. Eso incluye, además de reformas legales, inversión en gran escala, para frenar el empobrecimiento creciente y la degradación también creciente de sus ecosistemas: el año 2009 creció la pobreza en la zona rural amazónica en 8.3%, mientras en el resto del Perú disminuyó un 1% en promedio.

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Imagen: Álvaro Portales

A raíz de la conmemoración del primer aniversario de los lamentables sucesos de Bagua, creimos necesario conversar, hacer consultas y plantear entrevistas a un grupo de ciudadanos de diversos géneros, tendencias y residencias, vinculadas con el desarrollo de las TIC y la web 2.0. sobre las causas, consecuencias, proyecciones de la crisis amazónica peruana.

Esta segunda entrega   incluye las opiniones Roberto Esparza, bloguero y tuitero constante; Alan Salinas, sociólogo de Iquitos,  Gino Ceccarelli, artista plástico y columnista de temas amazónicos en este blog , y Augusto Rubio Acosta, escritor y promotor cultural del blog Marea Cultural

¿Cuáles crees fueron las causas de los sucesos de Bagua del 5 de junio pasado?

Esparza: Las causas del Baguazo han sido, más que todo, la prepotencia y, ante ello, la intolerancia de personas, en el aparato estatal, sobre los nativos; también tener un aparato policial ineficiente donde el mandoneo y la rabieta ministerial (o de otras autoridades) prima más que el cuidado a la vida; la falta de visión compartida entre peruanos sobre el futuro que queremos y que por eso unos creen que deben de estar por encima de otros; y la falta de comunicarnos entre los mismos peruanos.  Sin embargo, también tienes a personas excluidas y/o que se autoexcluyen y, por ello, sancionan de acorde a sus leyes tomando como ejemplo lo ocurrido en la Estación Seis. Y una dirigencia amazónica que no creo que haya entendido que las prácticas interculturales no sólo basta con reunirse, sino en comprender los códigos de unos y de otros para actuar de forma organizada y de acorde al estado de derecho.

Salinas: Las causas del suceso de Bagua son el paradigma de desarrollo del Estado donde no hay Estado (habiéndose dado el proceso de descentralización); así como la precaria existencia de Partidos Políticos que canalicen las demandas sociales. Me explico, el Estado al tener una política de desarrollo basado en la inversión extranjera ve a la Amazonía como un “lote” que necesita ser rentado para que de esta manera de a los “pobladores” de la zona un empleo, como consecuencia de la inversión, tomando sólo el aspecto económico del desarrollo. No toma en cuenta la perspectiva de desarrollo humano sustentable u otra alternativa que no colisione contra el pulmón del mundo y contra los ciudadanos que habitan la Amazonía. Eso llevó a que los decretos dados para abrir paso al TLC sean cuestionados, allí en la Amazonía, donde el Estado casi no existe para canalizar las demandas y discrepancias con respecto a los decretos emitidos, ni alguien quién los canalice. Vale decir, al no haber Estado ni Partidos Políticos con arraigo regional y local, lo más fácil es, por parte de Estado, actuar para resguardar el “orden” allí donde no hay ni orden ni alguien que te escuche y solucione los problemas. Asimismo, al no haber Partidos Políticos con arraigo regional y local, que movilicen las demandas sociales, surgen los operadores políticos que buscan la oportunidad para tener presencia y réditos personales. Consecuencia de lo mencionado: los muertos por parte de la policía como de los ciudadanos.

Ceccarelli: Las enumeraré, ya que si las explico me llevará mucho tiempo y espacio:

-Paternalismo, racismo y miserabilismo endémico del Estado hacia las poblaciones amazónicas.

-Creer que la Amazonía es solo un “espacio geográfico a explotar”, lo que ha conllevado a que históricamente se hagan leyes inconsultas, ignorantes, abusivas  y beneficiosas solo para quienes se beneficien de éstas leyes (empresas y multinacionales).

-No integrar a las culturas originarias (su pensamiento, lengua, sabiduría y costumbres) a los planes de desarrollo. Ni desde el Estado peruano ni desde los gobiernos regionales. Hasta ahora siguen siendo sólo motivos de estudios antropológicos y de curiosidad turística.

-Reflexiones, concepciones e interpretaciones de la realidad, las leyes y demás códigos sociales a dos velocidades y a frecuencias distintas, que imposibilita diálogos fluidos y acuerdos transparentes entre el Estado y los nativos.

-La imposibilidad, para muchos dirigentes nativos, de explicar en español su cosmovisión, sus problemas y sus diferencias.

-Ignorancia de los sucesivos gobernantes (que ni siquiera atinan a ser bien asesorados).

-Ausencia de planes participativos de desarrollo de las culturas vivas.

-Ausencia de un Plan Maestro de Desarrollo para la Amazonía Peruana.

-Incapacidad de los gobernantes y legisladores amazónicos de entender los reclamos de los nativos para así defender sus derechos ante el Estado o de presentar alguna propuesta inteligente sobre este tema (o porque son ignorantes o porque sólo responden a consignas partidarias).

-El desatino y la soberbia (por ignorancia) de las ex ministras Araoz y Cabanillas.

Rubio: Lo de Bagua fue una matanza anunciada producto de largos meses de negociaciones que en las que el gobierno de García demostró que no quiso oír la voluntad popular y al que sólo le interesó implementar más de cien decretos a favor del TLC con Estados Unidos y siempre actuar del lado del modelo de desarrollo capitalista por el cual han demostrado muchas veces que son capaces de todo. En el fondo, existe un drama que se repite en todo el país: el histórico olvido, marginación y explotación de los pueblos de tierra adentro.

¿Cuáles son los errores que se siguen cometiendo al momento de entender o diagnosticar la Amazonía desde el Estado oficial?

Esparza: El estado sigue proponiendo una visión sesgada, desde los medios masivos, para hacer creer que todo está bien suavizando el verdadero problema. Sin embargo, lo único que hace es postergar, patear para “más tarde” (o para el siguiente gobierno) y vanagloriarse de cualquier contacto con los nativos. No basta con las mesas de diálogos si no hay consensos, garantías reales y convicción de impulsar la convivencia armónica entre los distintos actores. Mientras más postergan el problema, más se agita la población de la selva.

Salinas: Pensar que la Amazonía es un recurso más que necesita ser explotado económicamente, pensar que la lógica pura del mercado es la solución a todos nuestros males (no teniendo un mercado adecuado dado la poca credibilidad de nuestros funcionarios para fomentar y promocionar las concesiones. Ejemplo de ello: los más conocido faenones en las licitaciones públicas sobre Petroperú). Así como, actuar desordenadamente a solucionar las demandas sociales, con represión generalmente. Finalmente, actuar debilitando a los Partidos Políticos, adecuando a la coyuntura la ley de Partidos.

Ceccarelli: En las respuestas de tu pregunta 1 también responde a la 2.

Rubio: Desoír la voz cultural de los pueblos amazónicos y obviar su manera de entender el mundo.

¿Cómo ves ahora la actitud del país con respecto a la Amazonía a raíz de lo de Bagua?

Esparza: Creo que la gente tiende a polarizar el problema de forma muy grave. Si no estás con los nativos, Pizango, AIDESEP, los Nacionalistas, Hugo Chávez entonces estás con los policías, García, Cabanillas, el APRA, las transnacionales y viceversa. Es decir, la gente tergiversa posiciones y a creer a aquellos que son voceros de ambas partes. Si bien hay parte del aparato estatal culpable de la masacre; también lo fue cierta parte de la dirigencia de AIDESEP y muchos te ponen peros para justificar su posición. La verdad fue asi: Enfrentamiento de nativos contra policías en la Curva del Diablo y Masacre a los policías en la Estación Seis. Y lo peor es que a ninguna autoridad, dirigente, policía o nativo ha ido preso por las muertes ocasionadas. Por lo tanto no hay justicia.

Salinas: Bueno, el país siempre supo que la Amazonía existía y existe. Ahí están los tours a la selva en cualquier momento del año. Ahora, la pregunta sería si las élites políticas ven a la Amazonía distinto después del suceso de Bagua. Yo diría que no, que se sigue actuando de manera “descentralista” en el discurso pero centralista en la actitud. Vemos a caso, a raíz de lo sucedido, promoción de técnicos para los Gobiernos Locales y Regionales, actitudes de solución al problema de la Amazonía (según los datos que tienen a la mano que proporciona la Defensoría del Pueblo sobre los conflictos latentes en ese punto del país): nada. Creo que la Prensa se hizo de la vista gorda en ese sentido, ha perdido esa capacidad de indignación frente a lo sensacionalista. Esa pérdida de indignación indigna.

Ceccarelli: Ha cambiado, no lo suficiente, pero los sucesos del 5 de Junio pasado fue una gran cachetada al Estado, a los gobiernos regionales y a la población peruana. Debemos seguir luchando para que ésto no se olvide, a fin de que las autoridades y los pensadores del país propongan diálogos inteligentes y planes realmente patriotas y solidarios.

Rubio: Se sigue viendo a los amazónicos por encima del hombro; si bien es cierto se viró la mirada hacia la selva hace un año, en el fondo, en la conciencia de los peruanos, todavía gobierna el sesgo que margina  e impide vernos como parte de un país pluricultural y multilingüe.

¿Podría volver a ocurrir otro Baguazo en la Amazonía?

Esparza: Puede ocurrir en cualquier momento y no sólo en la Amazonía. En cualquier parte donde haya prepotencia de una visión sobre la otra en cualquier punto del país.

Salinas: Por supuesto que podría volver a suceder otro Baguazo en la Amazonía mientras se siga en esa lógica de desarrollo que mencioné líneas arriba y mientras se tenga Partidos Políticos débiles sin arraigo regional y local.

Ceccarelli: Sí, en cualquier momento si no buscamos soluciones definitivas e inteligentes a sus reclamos.

Rubio: En cualquier momento. La selva es una bomba de tiempo permanente. Es tiempo de escuchar y de solucionar sus problemas.

¿Cuáles deben ser los cambios urgentes en las políticas para evitar en el futuro que en la Amazonía puedan generarse conflictos aún más grandes que en Bagua?

Esparza: El Estado debería no contentarse con la consulta, sino construir consensos de desarrollo mínimos y garantías que permitan que los diversos entes puedan convivir de manera armónica con los nativos; permitir que los nativos puedan definir los destinos que quieren para su comunidad; evitar la prepotencia y el uso del nativo como pantalla comunicativa para decir que “todo va bien”; y facilitarle el alcance a la ciudadanía en un estado de derechos y deberes comunes con el resto de peruanos. De AIDESEP espero que tenga más un rol organizativo, integrador, impulsor de ciudadanía y de comprensión intercultural en vez de sólo tener un rol confrontacional y desorganizado con sus distintas bases interétnicas.

Salinas: Sin dudarlo la consulta previa a las comunidades sobre el cualquier proyecto de inversión que se pretenda hacer en la Amazonía, así como reforzar a nuestros actores políticos a través de la revisión de la ley de Partidos Políticos y monitoreo de los mismos en los distintas partes del país. Porque Instituciones participativas y de concertación ya tenemos. Eso sería los cambios que se esperaría del Estado.

Ceccarelli: De mentalidad, para empezar y de hacer participar mucho más a los investigadores, estudiosos y a los líderes de las comunidades nativas en los planes y decisiones para cualquier plan o ley que tenga que ver con la Amazonía

Rubio: Implementar políticas de desarrollo en la selva. Llegar a concertar mediante un diálogo alturado y permanente en el tiempo. Implementar la inclusión social de los amazónicos y la presencia del estado a través de políticas culturales que de manera lúdica permitan reencontrarse y descubrirse como peruanos a quienes viven en la marginada región oeste del Perú.

Link: Bagua, según la web 2.0 (I)

A raíz de la conmemoración del primer aniversario de los lamentables sucesos de Bagua, creimos necesario conversar, hacer consultas y plantear entrevistas a un grupo de ciudadanos de diversos géneros, tendencias y residencias, vinculadas con el desarrollo de las TIC y la web 2.0. sobre las causas, consecuencias, proyecciones de la crisis amazónica peruana.

Esta primera entrega (de algunas más que se irán actualizando en breve)    incluye las opiniones de Marco Sifuentes (periodista, blogger y gestor de La Mula), José Alejandro Godoy (analista del blog Desde el Tercer Piso), Héctor Tintaya (periodista y ex editor web del diario iquiteño Pro & Contra), Roberto Bustamante (especialista de TIC’s y adminstrador de El Blog del Morsa) y Juan Arellano (Editor de Global Voices en español, blogger y difusor constante de la Amazonía a través de la web 2.0)

¿Cuáles crees fueron las causas de los sucesos de Bagua del 5 de junio pasado?

Sifuentes: Al contrario de lo que cree la gente, no fue el TLC. Fue la codicia. Tras las leyes de la selva se venían una serie de faenones a gran escala, que ahora son más claros que nunca (uno de los decretos, el 1089, le dio al ahora cuestionado Cofopri la potestad de cambiar los linderos de las comunidades campesinas y nativas e incluso de alterar sus planos en los registros públicos).

Godoy: Creo que las causas principales se encuentran en tres temas: a) Una visión del desarrollo por parte del gobierno que se centra meramente en la inversión privada vía concesiones como única forma de sacar adelante al país, menospreciando a cualquiera que se oponga a esta visión; b) La no consulta de los decretos legislativos dictados por el gobierno. Independientemente de si eran buenos o no, esa carencia ya los viciaba; c) La  falta de un mejor manejo de las protestas por parte de algunos líderes regionales.

Tintaya: Directas: los decretos sobre el desarraigo de su propiedad para concesionarlos, la inexistente capacidad de diálogo por parte del gobierno con las comunidades, la mecida sostenida desde la huelga hasta los sucesos del desenlace. Indirectas (por decirlas de algún modo): la ignorancia por parte del Estado peruano a entender la forma de vida (cosmovisión) de las poblaciones indígenas, la indiferencia total en cuanto a beneficios del denominado crecimiento o desarrollo peruano que hace pensar a dirigentes y autoridades propias de estas zonas que pertenecen a otro país.

Bustamante: La principal causa es la ineptitud del gobierno para encontrar una solución pacífica. Ya tenemos cerca de 100 muertos en marchas y manifestaciones en estos 4 años. Ahora esta ineptitud tiene un alcance de corto y otro de largo plazo. En el corto, es la prepotencia del gobierno para el diálogo, desconociendo los pocos canales de conversación y diálogo. En el largo, la falta de instituciones que funcionen y/o sean reconocidas para ese diálogo. ¿Qué ondas con el congreso? ¿Por qué allí no se da esa discusión macro sobre el país o sobre las concesiones? ¿Por qué la población se ve empujada a tomar una carretera? He allí la pregunta. Mi respuesta es que no hay otra. Entonces la gente tiene que irse a esa medida radical para ser escuchada. Al final, es efectivo, porque terminan derogando las leyes que querían. Es una lógica realmente perversa.

Arellano: Tienes la causa digamos formal, que era la protesta y el ejercer presión para la derogación de los decretos leyes que las comunidades indígenas consideraban como atentatorios a su integridad. Pero está a la vez el origen de esto, que viene a ser el desconocimiento del gobierno central hacia los derechos de estas comunidades lo que les tiene en una situación de precariedad con respecto a sus territorios tradicionales. Esto obviamente no es gratuito, pues obedece a la política del gobierno de priorizar la promoción de una industria extractiva en la selva, ante la cual la presencia de los indígenas es simplemente un estorbo. Ahora, ya en la coyuntura de la protesta y las medidas que el gobierno tomó para terminarla, no se puede negar que hubo errores por ambos lados, las continuas maniobras dilatorias en las negociaciones entre el ejecutivo y la dirigencia indígena, una excesiva violencia ejercida por las fuerzas policiales como parte de dichas medidas, el desconocimiento de las negociaciones que la policía local iba manejando, y por el otro lado una mala cadena de comando que permitió la filtración de rumores que no fueron rápidamente desmentidos, así como el desconocimiento real de lo que una multitud enfervorizada podría hacer. La combinación de todos esos factores resultaron en lo que ya conocemos.

¿Cuáles son los errores que se siguen cometiendo al momento de entender o diagnosticar la Amazonía desde el Estado oficial?

Sifuentes: Creo que no se quiere entender nada. Simplemente el gobierno central es ajeno a la Amazonía, cree que es fuente de plata y nada más.

Godoy: Pensar que las dirigencias o las comunidades son manipuladas por agentes foráneos o que son intrínsecamente opuestas al mercado.

Tintaya Creo siempre que las políticas nacionales en todo sentido han tenido y seguirán teniendo un fracaso permanente pues no se sabe auscultar la realidad amazónica. Ni siquiera hablamos de escucharlos, sino de entenderlos. Mantener un aire de  paternalismo dictatorial, pues en los discursos de las autoridades nacionales aún se puede sentir que ellos jamás cometieron errores ni intentos por desmejorar sus condiciones, sino todo lo contrario que las poblaciones amazónicas fueran manipuladas por grupos extremistas que en verdad ya quisieran tener ese poder, pero no es así.

Bustamante: Se ve a la Amazonía como una gran despensa de recursos naturales.  La Amazonía despoblada o con algunos “chunchos” por allí viviendo “salvajemente” (esto es, de manera no occidental ni moderna). Hay que “civilizar”, “convertirlos en empresarios”. En vez de pensar el país desde sus habitantes y ciudadanos, la lógica es convertirlos en nosotros. Eso es un tipo de neo-colonialismo.

Arellano: Básicamente, conceptuar a la Amazonía como una especie de tierra de nadie, sin dueño, a la que se puede ir y depredar sin ningún tipo de responsabilidad. Si tradicionalmente se dice que Lima vive de espaldas al Perú, el caso de la selva es de un casi total olvido. El centralismo puede haber retrocedido en ciertas formas pero no en el fondo.

¿Cómo ves ahora la actitud del país con respecto a la Amazonía a raíz de lo de Bagua.

Sifuentes: Antes la actitud “oficial” de nuestra clase dirigente era menospreciar a los Andes y simplemente ignorar a la Amazonía. Ahora, al menos, ya no la ignoran. Por fin la Amazonía está en el mapa mental de las élites limeñas.

Godoy: Creo que en términos generales, el país se ha vuelto más consciente acerca de los problemas que puede tener esta región del país y se ha vuelto más sensible frente a los mismos. Sin embargo, así como en el gobierno se tiene una imagen equivocada, desde algunos sectores de izquierda se malentiende lo ocurrido y se piensa que en la selva se cocina la “resistencia” frente a la economía de mercado.

Tintaya: Creo que al menos en un momento se llegó a conocer en cierta manera esta población a través de la compasión. Muchos poblados andinos reaccionaron porque ellos saben que la propiedad lo es todo. En las ciudades principales creo que se generó esa sensación que se estaba atentando contra el más débil, aunque también hubo la sensación en sectores urbanos sobre todo, de pensar que es capricho ignorante la actitud de estos pobladores.

Bustamante ¿Ha cambiado tanto? Yo creo que la actitud es casi la misma, allí la prensa tiene también gran responsabilidad levantando más la nota sensacionalista de la muerte de los policías (una tragedia), y mucho menos los problemas de la gente que vive en la Amazonía.

Arellano: A riesgo de sonar pesimista diría que muy poco ha cambiado, la mayoría de la gente sigue ignorando a la selva a menos que haya muertos. En el imaginario colectivo lastimosamente la selva es solo “ese lugar donde hace un huevo de calor y las hembritas se regalan”. Hay un mayor interés por lo que la selva significa ecológicamente, cierto, pero prima todavía esa idea de “¿Y quienes son esos chunchos para evitar que se extraiga el petróleo que tanto necesitamos?” No entran en la calidad de ciudadanos de pleno derecho como cualquiera de nosotros.

¿Podría volver a ocurrir otro “Baguazo” en la Amazonía?

Sifuentes: Claro que sí. No se ha solucionado nada

Godoy: La dación de la Ley de Consulta puede, sin duda, contribuir a bajar los ánimos, pero no descarto que se produzca una protesta fuerte por otro proyecto de inversión que no sea deseado, aunque no creo que llegue al nivel del “Baguazo”.

Tintaya: De hecho, hay heridas abiertas a raíz de estos hechos que no sólo podrían reaccionar en una especie de venganza, sino también porque la Amazonía aún no se ha tocado sistemáticamente en un proceso claro de atentar contra la propiedad. Si bien es cierto que habido intentos como concesiones, estas han quedado casi en nada precisamente por inoperancia de los organismos del gobierno. Cuando haya nuevamente estas arremetidas seguramente podrán suceder casos similares a los de Bagua.

Bustamante: No lo sé. Hay una sensación de triunfo con la última Ley de Consulta Previa. Puede que Aidesep exija más, ahora que se sienten empoderados (y con la orden de comparecencia de Pizango). Pero también están evaluando su ingreso a la política formal. Es un año electoral, así que todos estarán cautos.

Arellano: Podría, sí, hay otras zonas de conflicto latente en la Amazonía además de Bagua, El Inambari en Puerto Maldonado/Puno, las diferentes zonas de extracción petrolera en Loreto, las de gas en Pucallpa/Cuzco. La política del gobierno no ha variado mucho y bueno, básicamente el escenario es el mismo. Si se dan de nuevo las condiciones mencionadas anteriormente podría suceder. Por otra parte entramos a época electoral y si bien eso empeora un poco las cosas, también hace que los ojos de diversos organismos internacionales se posen acá, por lo que probablemente haya más cautela del gobierno al manejar situaciones de este tipo. O por lo menos eso espero.

¿Cuáles deben ser los cambios urgentes en las políticas para evitar en el futuro que en la Amazonía puedan generarse conflictos aún más grandes que en Bagua?

Sifuentes: Me pides demasiado. Yo creo que, al menos, toda la protesta amazónica del 2009 (que no se redujo al “Baguazo”) consiguió el respeto de las élites peruanas. Ya saben que no le pueden meter la uña así nomás. Ahora toca que la dirigencia amazónica asuma con madurez la responsabilidad de esta conquista. No todo se soluciona desde Lima.

Godoy: Básicamente, tener claras políticas de desarrollo concertadas y una mejor actitud hacia los pueblos amazónicos. También es central que las autoridades regionales tomen una mayor conciencia de su rol activo en este tipo de circunstancias. Sólo el presidente regional de San Martín tuvo un rol proactivo, lo que no ocurrió con sus pares.

Tintaya: Creo que diversos ministerios podrían llevar una agenda más concreta sobre la Amazonia, sobre todo aquellos que tienen relación directa como el Ministerio del Medio Ambiente. Está demás decir que los interlocutores deben ser autoridades que sean legitimidas en la misma zona y un sistema permanente de comunicación horizontal. Reconocer lo establecido en decretos internacionales e insertar paulatinamente a este proceso de “desarrolllo” nacional a la Amazonía. Por ejemplo, la comunicación y contacto debe ser más fluido. Que obliguen a las empresas aéreas y navieras tener rutas obligadas a costa de sus ganancias a zonas específicas y neurálgicas, que se reoriente la participación del canon a estas comunidades tal vez de manera directa a las familias más empobrecidas, con la condición de cumplir acciones específicas en salud, educación y mejoras de su calidad de vida, y no estaría mal una representación indígena  amazónica en el parlamento con voz y voto en número definido.

Bustamante: Más que preocuparse por los conflictos, el gran tema sigue siendo la inclusión y la presencia del Estado: acceso a servicios públicos, etc. Estamos más preocupados por sacar los recursos que hacer efectiva la ciudadanía de los habitantes de la Amazonía. Otro es el fortalecimiento de instituciones, presencia de partidos, etc. Bastante, pero bueno, es lo que hay que hacer.

Arellano: Definitivamente considerar los derechos de los pueblos indígenas mediante unos mecanismos de consulta efectivos y no manipulados, cuyos resultados sean tomados en cuenta. Asegurar a las comunidades la real posesión de sus territorios. Y lógicamente cambiar la política entreguista del gobierno con respecto a las riquezas de la selva, conservarla en vez de depredarla y hacerla autosostenible. Pero.. no hay que ser ingenuos.

Alberto Chirif es un reconocido antropólogo y analista de temas amazónicos. En Diario de IQT hemos publicado algunos de sus artículos, vinculados con la problemática indígena. A raíz del aniversario de Bagua, ante nuestro pedido, nos brindó algunas esclarecedoras respuestas sobre la crisis amazónica generada a partir de los sucesos del 5 de junio pasado.

¿Cuáles crees fueron las causas de los sucesos de Bagua del 5 de junio pasado?

Las causas del conflicto que desembocaron en la tragedia de Bagua, el 5 de junio de 2009, están magníficamente señaladas en el informe en minoría de la comisión especial para investigar y analizar los sucesos de Bagua, suscrito por el Sr. Jesús Manacés Valverde y la religiosa Carmen Gómez Calleja, difundido a partir de abril de este año. Ellos señalan que la “falta de respeto por las formas de vida de los pueblos indígenas y el menosprecio por las características intrínsecas de los bosques amazónicos” han deteriorado su seguridad alimentaria. Recordemos el caso de la cuenca del Corrientes y las protestas presentadas por la organización de las comunidades achuares de dicho río, señalando cómo la actividad petrolera contaminaba su medio ambiente y afectaba su salud. Ellos tuvieron que recurrir a medidas de fuerza, como la toma de instalaciones petroleras, para lograr ser atendidos por un Ejecutivo que negaba las evidencias, incluso aquéllas presentadas por dependencias del propio Estado, como los Ministerios de Salud y Produce, dando cuenta, respectivamente, de la contaminación de los organismos de las personas y de los peces por metales pesados. Como causa más directa del conflicto de 2009 está el tema de los decretos legislativos que echaban abajo todos los derechos conquistados por las organizaciones indígenas en los últimos 40 años, no obstante que éstos estaban reconocidos en leyes dadas por el Estado y en acuerdos internacionales suscritos por el propio gobierno del presidente Alan García. El tema de la reacción violenta de los indígenas, si se lo quiere entender en su justa dimensión, tiene que ser analizado tomando en cuenta la violencia de la agresión que ellos sufren en las últimas décadas y, en especial, durante el actual gobierno.

¿Cuáles son los errores que se siguen cometiendo al momento de entender o diagnosticar la Amazonía desde el Estado oficial?

No sé  si se puede hablar de “errores”. El desprecio por la vida y derechos de los pueblos indígenas no es producto del error, sino del cálculo para favorecer a otros intereses. Después de los sucesos de Bagua, para este gobierno la historia no ha cambiado. La dolorosa experiencia de muerte de policías e indígenas no le sirve para nada y sigue actuando de la misma manera arbitraria, prepotente y provocadora. Ha seguido suscribiendo contratos para explotar recursos naturales (petróleo, minas, bosques) y dando leyes que afectan a los pueblos indígenas. No hay que olvidar que hay un proyecto de ley para el traslado forzoso de población asentada en zonas donde se vayan a ejecutar proyectos que sean declarados de “interés nacional”. Por experiencia sabemos cómo se ha manejado el tema del “interés nacional” en el país, que no es más que un eufemismo para ocultar intereses subalternos de autoridades coludidas con grandes empresas, con la finalidad de lograr el enriquecimiento mutuo.

¿Cómo ves ahora la actitud del país con respecto a la Amazonía a raíz de lo de Bagua.

Creo que la gente sabe algo más sobre la Amazonía y los indígenas. Y cuando hablo de “la gente” me refiero también a la población urbana de la Amazonía, muy alejada y desconocedora de la realidad indígena de la región. Este país ha ocultado desde hace décadas la presencia indígena dentro de sus fronteras, como resultado de una combinación de vergüenza con ignorancia. Ahora muchos saben que los indígenas existen, que tienen propuestas y capacidad de expresarlas de manera decidida y, a su vez, que estas propuestas tienen una lógica particular, en la medida que apuntan a la redefinición de un modelo de desarrollo basado en la explotación de la gente y en la destrucción del medio ambiente. Este modelo está además llegando a su fin, como lo demuestran problemas como el agotamiento de recursos, la contaminación, el calentamiento global y el cambio climático, y, más recientemente, las crisis financieras que comienzan a reventar como volcanes por diferentes países del mundo.

¿Podría volver a ocurrir otro “Baguazo” en la Amazonía?

Hay que tener mucho cuidado con una pregunta como ésta. El “Baguazo” no fue generado por los indígenas, sino por el gobierno. El “Baguazo” no era el punto al que las protestas indígenas querían llegar. Querían llegar, en cambio, a una reconsideración del Estado para que se les reconozcan sus derechos perfectamente establecidos en la ley. Las muertes, los heridos y, en fin, la tragedia desatada ese día es resultado de la agresión de un gobierno que no quiso dialogar, que se negó a respetar derechos reconocidos y que engañó, porque el día anterior a la invasión armadas de la policía, voceros del partido gobernante dijeron que la decisión de derogar los decretos se paralizaba hasta que las partes llegaran a un acuerdo. Para ese momento, la decisión de reprimir violentamente a los manifestantes de la Curva del Diablo había sido ya tomada. Sobre cómo se manejó este asunto es indispensable la lectura del artículo “Los imperdonables”, de Ricardo Uceda, publicado hace un par de meses en la revista Poder. ¿Podría ocurrir otro “Baguazo”? Sin duda que un gobierno como éste empeñado en pisotear los derechos ciudadanos para asegurar sus negocios turbios con empresas podría repetir esta terrible y torpe experiencia represiva, que resultó en la muerte de muchos peruanos. Los petro-audios y otros escándalos que han emergido a la luz (venta de patrimonio público: Collique, puertos, terrenos negociados por COFOPRI y mucho más) son indicadores inequívocos de los intereses detrás de estas políticas.

Cuáles deben ser los cambios urgentes en las políticas para evitar en el futuro que en la Amazonía puedan generarse conflictos aún más grandes que en Bagua?

Los cambios deben ser sobre todo de actitudes de los gobernantes. Las leyes están dadas, el problema es que no se respetan. Si se respetase la Constitución, las leyes nacionales sobre derechos indígenas y los convenios y declaraciones internacionales, las cosas funcionarían como deben funcionar y se trabajaría en la construcción de una verdadera democracia, en la que todos los peruanos podamos ser verdaderamente iguales ante la ley. ¿Es esto posible de lograrse con este gobierno? No lo creo. Si no lo ha hecho en cuatro años de ejercicio del poder, en los cuales, en cambio, ha hecho todo lo contrario, no lo va a hacer en el año que le queda por delante.

Esta vez nos entrevistaron en Marea Cultural (#mareacultural) y la dinámica y alentadora página cultural (alojada en el cálido corazón de Chimbote) , y esto fue lo que conversamos, sobre cultura,  Bagua, Twitter, y el futuro de las comunicaciones desde las nuevas teconologías en Iquitos y la Amazonía peruana .

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En la última encuesta que hicimos en este blog sobre los mejores libros amazónicos de la década, “Hostal amor” resultó siendo uno de los más importantes y votados. Elogiado por diversas figuras literarias peruanas como Oswaldo Reynoso o Miguel Ildefonso, pero también resisitido en algunos casos por algún sector del periodismo iquiteño con adjetivaciones cavernarias o aliterarias, la novela del joven escritor loretano Cayo Vásquez, publicada en el año 2005 (compuesta por diversas historias que, como voces interiores, se internan en el submundo urbano de los burdeles, las prostitutas y los marginales de bares y locales considerados “de dudosa reputación” en Iquitos)  aún goza de buena salud y su fama de libro de culto la ha hecho digna de  que se tengan conversaciones para una futura reedición.

Vásquez, quien también ha publicado Voces del ayahuasca y Wazuriri, nos birnda esta entrevista desde Cali, Colombia, donde actualmente se dedica a la producción musical;

Los lectores de este blog han considerado que Hostal Amor es uno de los mejores libros amazónicos de la década ¿qué  sensaciones te produce eso?

Pues bien, tranquilo. Ese libro recibió muchos elogios, pero es algo que no me quita el sueño. Siempre digo que cuando hacemos algo sin prestarle mucha atención, como este libro, como que las cosas nos salen mejor. No sé, es algo como sucede en una relación con una mujer, cuando menos caso o atención le prestamos a una mujer como que ella está ahí para nosotros, haciendo cualquier cosa para agradarnos.

¿En algún momento sentiste que Hostal Amor iba a tener la acogida que ha ido teniendo con el paso del tiempo?

No. Siempre he dicho en alguna presentación o entrevista que ese libro lo escribí  en tres meses y medio borracho. Es algo que no me avergüenza decirlo, porque es la verdad. Y me causa gracia cuando ahora lo analizan en colegios o universidades.

¿Cómo fue el proceso de montaje y escritura que usaste para elaborar Hostal Amor?

No lo sé. Puede sonar estúpido que lo diga, pero no busqué absolutamente nada, simplemente en el tiempo que lo escribí, me divertí haciéndolo y lo hice sin buscar parámetros o reglas. En otros libros sí me ordené y nadie se acuerda de ellos, ni yo.


Algunos críticos y opinólogos loretanos, sobre todo los más antiguos y conservadores, dijeron que tu libro no valía la pena ¿qué podrías decirles ahora?

Que tenían toda la razón.


¿Qué libros o artistas amazónicos te parece importante resaltar?

Hay muchos, pero como que es más fácil y menos conflictivo elogiar a los ya fallecidos. Para todos los artistas muertos de la Amazonía va mi venia. Para los vivos que ojalá la sigan pasando bien.


¿Cómo percibes el talento literario en Iquitos, especialmente en los jóvenes?

Es bueno. Un tiempo de mi vida (época que no recuerdo bien cómo sobreviví) trabajé como Asesor de Cultura del GOREL y parte de mi trabajo era analizar obras literarias de escritores loretanos. Vi muy buenos trabajos. Lo que hace falta son los medios y una buena calidad de edición. Hay el dinero para este fin, lo que le falta es criterio y raciocinio (por no decir inteligencia) a los que manejan los fondos.


¿Cuáles deberían ser las labores de la empresa privada y el sector público para fomentar la literatura amazónica?

Todo y nada. Seamos realistas, a las empresas privadas les interesa un bledo invertir en el fomento de la cultura porque a ellos sólo les interesa “ganar” dinero. Al sector público también.


¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

No lo sé. Ya no me planifico en eso como antes. Supongo seguir escribiendo y si se da la oportunidad de publicar pues lo hago, ¿no? Pero prometo seguir publicando libros sin saber qué diablos estoy haciendo.

Este jueves 18 de febrero se estrena en Multicines Iquitos un filme de 61 minutos titulado El último piso, producido por la productora loretana Audiovisual Films, que cuenta con las actuaciones especiales de Duller Vásquez, Gladys Vásquez y Joel Huamán.

La cinta, un drama íntegramente producido y realizado en Iquitos, narra las historias de tres personajes que confluyen en 12 horas en el edificio más alto de la ciudad, en un día decisivo para la vida de sus personajes. El realizador Dorian Fernández, responsable de la dirección, nos cuenta detalles sobre la realización, las motivaciones y proyecciones de El último piso así como sus perspectivas sobre el panorama del cine amazónico.

¿Cómo surgió la idea de filmar El último piso?

Era una idea que teníamos desde hace mucho tiempo. Siempre sentía curiosidad por saber cual es la historia de este edifico, que hubo detrás, por que lo abandonaron, que hay de cierto con todo lo que se dice, y muchas otras interrogantes. Al concluir unos talleres creativos llamados Revolución Visual, en el 2009, investigamos al respecto y definimos que era una historia que debía ser contada y  como película.

Mucha gente tiene interés por el viejo edificio abandonado de Essalud ¿por qué la producción del filme decidió filmar allí?

Por lo mismo que ya se había convertido hace muchos años en un mito urbano, una curiosidad colectiva. Había la necesidad de contar (dentro de los cauces de la ficción, claro está) esa historia que es parte de nuestra ciudad, al margen que como locación cinematográfica es espectacular  y se evidencia el paso del tiempo. Hay mucha energía encerrada en esas paredes, necesitaban expresarse.

¿En qué consiste la trama del filme?

Siempre se creyó que en el edifico mas alto y abandonado de la ciudad había un fantasma, un alma en pena, pero resulta que “el fantasma” termina siendo de carne y hueso, un anciano que en el ocaso de su vida decide vivir en el último piso. Durante el film vamos descubriendo quién es este personaje, su vida, sus sueños truncos y vamos descubriendo también cual es su relación con el edificio, así mismo se va desarrollando la historia de “la Poeta” y el “Vigilante” del edificio. Tres personajes cuyas vidas se juntan en un momento determinado descubriendo así una verdad decisiva para todos.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con actores mayores como Duller Vásquez o Gladys Vásquez?

En todo sentido positiva, ambos poseen un histrionismo natural que nos dejo gratamente sorprendidos, logrando,  del mismo modo que Joel Huamán, construir sus personajes al nivel de conectarse con ellos, transmitiendo sensaciones, sentimientos y permitiendo que, como espectadores, nos identifiquemos con sus problemas. Yo creo que el nivel de actuación alcanzado por ellos sin duda va a dar que hablar.

¿Cuáles son las novedades técnicas o narrativas de El último piso en comparación con tus anteriores trabajos?

Creo que El último piso evidencia una evolución en todo sentido, y es bueno que sea así porque nos indica que seguimos avanzando. Por citar ejemplos, se trabajó con una tecnología de cámaras mas avanzada del cine alta digital llamada 3Cmos, que permite tener un acabado cinematográfico más profesional, así como el uso de implementos en sonido  y otros factores que incrementan la calidad de la propuesta. Del mismo modo, se experimentó con una composición narrativa diferente a nuestras antiguas propuestas, es la primera vez que trabajamos el género del drama y creo que el resultado nos deja satisfechos.

¿Cuál es el trabajo realizado para llevar a cabo una banda sonora incidental del filme?

Esto es otro tema que me llena de satisfacción. Era un reto grande enfrentarse a realizar una banda sonora incidental que debía, además, de ser acorde con una película de este género. Esto me permitió trabajar con instrumentos orquestales como el piano, el violín, el chelo y otros propios de la música sinfónica. Sin duda fueron muchas horas de trabajo  en composición, arreglos y grabación.

¿Es fácil hacer cine en un medio como el nuestro? ¿Qué se necesitaría para tener una industria más desarrollada en dicho aspecto?

No es fácil, hay inmensas dificultades, sin embargo, también hay la voluntad y el entusiasmo de seguir, lo que permite vencer estos obstáculos. Creo que se esta logrando con la constancia y los resultados que las puertas del apoyo institucional hacia estas iniciativa se cristalicen. Quiero pensar que estamos cerca de conseguir mayor sensibilidad en nuestra clase política y empresarial lo que permitirá que estas propuestas sean apoyadas decididamente como sucede en todo el mundo, no pierdo la fe.

¿Cuáles son los elementos que hacen atractivo filmar en Iquitos o en la Amazonía?

Tenemos muchas potencialidades, una paisajística inmejorable, una gran locación natural llena de maravillas y peculiaridades, así mismo historias muy interesantes por contar que impregnan nuestra idiosincrasia tan especial, una ciudad única y alternativa con características propias, en fin, tenemos que entender que la Amazonía como temática es importante para el mundo de hoy y eso nos da muchas oportunidades, ya que es poco en realidad lo que se ha visto sobre nosotros en el mundo.

¿Crees que existe ahora un mercado más interesante para el cine amazónico que antes?

Sin duda, creo que el camino se viene abriendo desde que se empezó con estas propuestas, prueba de ello no sólo es la expectativa de la gente que ya cree que se puede hacer películas en Iquitos (cosa que hace algunos años no era así) sino también la recepción de los medios en general, incluso los medios nacionales que reciben nuestras propuestas en forma positiva y nos generan espacios de difusión. Hoy en día toca mostrar trabajos cada vez mejores, que permitan que se nos vea con seriedad, con oficio para hacer cine y así ir conquistando nuevos mercados. Todo se consigue con mucho trabajo.

¿Cuáles son los futuros proyectos que tiene Audiovisual Films?

Tenemos hasta dos proyectos en camino: Sudor, una película coproducida con Cinépata, productora importante de Chile, así como Desaparecer, un largometraje de suspenso amazónico que está listo para ser rodado y sólo está esperando los apoyos en el presupuesto. Confiamos que estos se concreten en el más breve plazo posible.