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El artista plástico loretano Miguel Saavedra inaugura este jueves 20, a las 7.30 p.m.  su nueva exposición individual  “Los Caminos de la Vida”en la galería Víctor Morey Peña de la Escuela de Bellas Artes de Iquitos.

Este es un texto que escribí para el catálogo de la muestra pictórica:

Crónicas pictóricas sobre el caos tropical

La Amazonía peruana está cambiando vertiginosamente. Diariamente encontramos testimonios, en sus ciudades y espacios,  de aquel  inédito clima de efervescencia. Resabios de cosmopolitismo y  modernidad eclosionan con montañas de  tradición  y corrientes de marginalidad, produciendo en la mente y en el rastro de esquinas, parques, plazas y paredes un catálogo de imágenes multicolores que se nutre – caótica pero coherentemente –  de arpegios, melodías y estruendos sin par.

Uno de aquellos artistas que mejor ha retratado esta permanente metamorfosis es Miguel Saavedra (Iquitos, 1976). Enarbolando conceptos estéticos que nacen de las pulsiones básicas y el ardor, no sólo plasma la urbe y sus vericuetos, sino también exhibe la composición genética de su espíritu y las características de la difícil transición hacia lo posmoderno.  Con técnica depurada e innegable talento expone el sonido, sabor y textura de las ciudades y los personajes amazónicos.

Saavedra cree que el sentido de las expresiones debe estar afincado en el tiempo y el contexto en que estas se manifiestan. Aquella  naturaleza  se nutre de variadas fuentes, pero en última instancia – a través del misterio, la iconografía popular, el erotismo y la religión – logra dar orden a su obsesión genésica, relatando crónicamente las formas (sinfónicas  o disonantes) del caos tropical del nuevo siglo que nos gobierna.

Saavedra trabaja con el deseo de trascender las dimensiones de sus cuadros y nutrir de espíritu lo que retrata. Ineluctablemente, erigido como trovador y vehículo que testimonia el infortunio o la ironía, es consciente que  la calidad y el saber no resultan necesariamente del milagro ni del azar, sino de una combinación implacable de voluntad,  trabajo, artesanía y,  claro está, mucha paciencia. Allí explota sin remilgos su “anti estética”, estilo predominante y autosuficiente en esencia, que es también pasaporte hacia la coherencia y lo sutil, así como composición totalizadora del magma que lo sustenta.

Gino Ceccarelli; Saint Jacques, oleo sobre tela 1m. x 1.20m.

Conmemorando el aniversario de la Alianza Francesa en el Perú y como parte de la Semana del Arte de Lima, se inaugura este jueves 13, Noche de Galerías,  “La verdad múltiple – Francia y la plástica peruana del siglo XX”, exposición colectiva de artistas nacionales que han tenido influencias variadas del país galo.

Según Juan Peralta Berríos, curador de la exposición colectiva “La verdad múltiple”:

“(…)Discursos artísticos desde las vanguardias, afianza aquellos principios al reunir a diferentes artistas peruanos cuya obra ha sido fundamental entre las décadas del cincuenta y ochenta y en cuyo desarrollo profesional hay un profundo nexo con la cultura francesa. Artistas que, además, responden en nuestro medio a esa vitalidad y libertad propias de la naturaleza de los movimientos artísticos que constituyen las vanguardias en el Perú, reflejados en discursos en los que reconocemos los caminos del expresionismo, el surrealismo, el abstraccionismo, el conceptualismo y la apropiación, derivado del ready–made duchampdiano”.

Los artistas que participan en esta colectiva son:  Herman Braun-Vega, Gerardo Chávez,  Juan Manuel de la Colina, Francisco Espinoza Dueñas, Gastón Garreaud, Alberto Guzmán, Rafael Hastings, Leslie Lee, Miguel Nieri, Charo Noriega, Félix Oliva, Alberto Quintanilla, Emilio Rodríguez Larraín, Venancio Shinki, Fernando de Szyszlo, Leoncio Villanueva, Moico Yaker y el destacada artista amazónico Gino Ceccarelli, cuyo detalle de su más reciente obra ilustra el presente post.

La exposición se inaugurará este jueves 13 de mayo a las 7.30 en la Galería L’Imaginaire de la Alianza Francesa de Lima (Av Arequipa 4595, Miraflores). El ingreso es libre.

El investigador de temas amazónicos Ronald Rivera nos envía por correo una lamentable noticia: el gran pintor amazónico Pablo Amaringo, dueño de un universo creativo particular e intenso, falleció la madrugada de ayer, a la edad de 66 años. Aquí la nota:

En la madrugada de ayer, aproximadamente a las 4 AM, falleció el pintor de las visiones chamánicas

PABLO AMARINGO, YA ESTÁ EN EL MUNDO DE LOS ESPIRITUS DE LA AYAHUASCA

Después de algunos años, meses, semanas, y días cruciales, falleció el reconocido pintor ayahuasquero PABLO AMARINGO, fundador y director de la Escuela de Arte “Usko Ayar”, localizada en la ciudad de Pucallpa.

Deja esta vida (dimensión) uno de la artistas mestizos amazónicos más célebres de las últimas décadas.

Gracias a las pinturas de Amaringo, el mundo entero conoció un poco más el chamanismo amazónico con ayahuasca.

¡PABLO AMARINGO, descansa en armonía, y que las sogas de la muerte (ayahuasca) te eleven por siempre!

La noticia fue confirmada por la página web del artista. Se sabía que Amaringo se encontraba bastante delicado de salud e incluso una artritis severa había afectado su normal proceso creativo. Sin embargo, a pesar de la inminencia, el deceso simplemente causa sorpresa y pesar.

Amaringo nació en Puerto Libertad, en 1943. Dueño de un estilo inconfundible, que le daba importancia a la creación a partir de los elementos chamánicos y las visiones del ayahuasca y otras plantas sagradas de la Amazonía, Amaringo generó una escuela muy importante que fue seguida constantemente y tuvo muchos adeptos.

Sin duda alguna, Amaringo puede ser considerado como uno de los grandes artistas amazónicos, además como un generador de corrientes de opinión que desde el arte, exhibieran el valor fundamental de la cosmovisión de nuestros pueblos.

Visiones Amazónicas es una exposición de pinturas de la nueva generación de artistas nativos amazónicos. El Festival Amo Amazonía, dentro de las múltiples actividades y eventos programados, se ha propuesto mostrar el talento y la creatividad de éstos jóvenes que trabajan al margen de las escuelas y cánones occidentales. Cincuenta obras en diversos formatos nos adentran en la cosmogonía, la vida cotidiana y los sueños de una docena de artistas de la selva.

Esta muestra se inaugurará el sábado 17 a las 7 pm y podrá ser apreciada hasta el 31 de este mes en la Galería START en Casimiro Ulloa 381, 2do. Piso Miraflores

Están todos invitados.

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BRUS RUBIO

Pucaurquillo es una pequeña localidad ubicada en el distrito de Pevas, fundada en 1932. Colinda con el río Amazonas y por sus fastos navega tranquilo, también, el famoso río Ampiyacu. La belleza del lugar aquieta y reclama un lugar entre los sitios más bellos del planeta, sin ninguna duda. Sus habitantes no deben llegar al millar, y la migración en estos tiempos se ha acelerado considerablemente.  En estos tiempos de globalización, a Pucaurquillo han llegado los últimos éxitos del grupo Explosión, pero no la telefonía móvil. Las comunicaciones se realizan por radiofonía y para ubicar a alguien desde fuera se tiene que llamar al centro comunitario. Sus habitantes son de origen Huitoto Murui. Aquí la gente es pobre, pero honrada. Muy amable, también.

Brus Rubio Churay es de Pucaurquillo. Nació y mora en él desde 1984 y tiene orígenes bora y huitoto. Actualmente, es uno de los activistas más conocidos del pueblo, no solo por su vocación de trabajo y su amplia solidaridad, que lo ha llevado a organizar cruzadas de apoyo a los niños de la zona, por su destreza como fisga, sino también por su lucha permanente a favor de la preservación de la inmaculada belleza del lugar. Quizás algunos recuerden que en el Ampiyacu, y de paso en Pucaurquillo, se han producido algunos de los más graves atentados contra el ecosistema amazónico. En el año 2,000 un derrame de crudo de una compañía petrolera contaminó el agua y produjo daños irreversibles en el equilibrio natural, contaminando el agua y motivando que muchos peces muriesen casi instantáneamente.

Rubio ha expresado su rechazo constante contra las actividades depredadoras del medio ambiente. Pero, además, es pintor. Uno de los más interesantes de la actual corriente indígena amazónica. Y un verdadero especialista en el trabajo sobre corteza, denominada llanchama.  Pero más allá de ello, Rubio es un tipo muy afable, bastante divertido, siempre con la risa a flor de piel y con una actitud noble que contagia y anima.

La destreza de los artistas de la zona es impresionante. El antropólogo Jorge Gasche trabajó un proyecto de apoyo a los artistas bora y huitoto de Pucaurquillo desde el 2003, en coordinación con el IIAP. La temática ha ido abracando además del manejo de los colores, el dibujo, y el uso de fabricación de tintes naturales y la disposición del trabajo artístico sobre la llanchama, no solo para representar animales y paisajes, sino, con el tiempo, ir descubriendo detrás de los cuadros verdaderas representaciones o reflexiones sobre la vida, el origen de su mundo, las cosmovisiones particulares y colectivas; en otras palabras, la cultura del pueblo, dotadas además de un técnica cada vez más ensayada, mejorada y creativa. Uno de los grandes representantes fue por un tiempo Víctor Churay Roque, quien trabajó con Pablo Macera y destacó rápidamente en Lima, hasta que la muerte lo encontró en un extraño accidente en el año 2002. Un revelador documental sobre la vida y el trabajo de Churay, irónicamente póstumo, fue Buscando el azul, del realizador Juan Carlos Valdivia

Brus Rubio, primo de Víctor Churay,  empezó diseñando animales, poco a poco su horizonte se amplió a través de los diálogos con los ancianos de la comunidad, profundizando en la historia ancestral, redefiniendo los mitos y leyendas, graficando la visión personal de Pucarquillo, su alma. Brus Rubio ha expuesto en muestras como La Soga de los Muertos realizada en el Museo de Arte de San Marcos el año 2005. Recientemente participó en la exposición colectiva Poder Verde, tanto en Lima como en Buenos Aires. La crítica, en general, considera que el nivel de detalle, la complejidad del mensaje y el desempeño de colores nos permite estar hablando de un artista de imaginación desbordante y talento natural para a través de los trazos permitirnos recrear mundos paralelos o interiores.

La historia de Rubio y Pucaurquillo interesó particularmente a la dupla de documentalistas Carlos Sánchez Giraldo y Sofía Velásquez, ahora parte de la productora Mercado Central. Miembros fundadores del famoso Documental Independiente Peruano, un colectivo de realizadores y cineastas que instauró las llamadas “Caravanas Documentales”, recorriendo diversas zonas del país – en Iquitos estuvieron en noviembre del año pasado – orientando y forjando en aficionados y gente común la vocación y el interés por testimoniar a través del video diversos aspectos y perfiles de las zonas que habitaban, Sánchez y Velásquez decidieron crear un espacio que reflejará y motivará el arte amazónico. La dupla contactó con Brus Rubio en Poder Verde y lo comprometieron inmediatamente a ser protagonista de un documental, producido por Promperú y la Universidad Católica.

El documental acaba de ser estrenado el mes pasado en el famoso programa “Las partes del todo” de canal (á) de Argentina. Con innegable talento, Sánchez Giraldo (que recientemente también realizó un video para la exposición “Luz” de Christian Bendayán) narra visualmente el trabajo de creación de los tintes naturales (de huito, achiote, pijuayo, leche caspi y guisador) con los cuales Rubio trabaja su pintura, así como su relación con el entorno, con la sociedad, con los problemas latentes que se suscitan en su distrito. A través de sus 25 minutos, las escenas, montadas con una música incidental inédita e imágenes de los cuadros del artista, retrata una selva real, menos exótica, pero siempre alerta, donde suceden problemas pero donde se genera un magma de pasión y vida, en el cual se muestran artistas populares como  José Asunción Araujo Guerra “Ashuco”, rey del divertimento fácil y la inventiva plástica.

Mientras se espera poder estrenar dentro de muy breve tanto en Iquitos como en Pevas el documental de Sánchez y Velásquez, Brus Rubio sabe que existen cosas que caracterizan a una zona. En Pucaurquillo hay tradiciones y hecho bastante particulares. Por ejemplo, existe el ampiri – la esencia del tabaco – como elemento cotidiano de introspección y comunicación con el yo interior. La coca no se “llaccha”, se “mambea”. A la hoja de la coca se le “turra”, se le mete al pilón, una vez hecha polvo se le cierne; después se le combina con la hoja del cético y finalmente se lo acondiciona para su uso. Un uso mágico, cotidiano, visionógeno, reflexivo. Un uso que motiva a la creación, al descubrimiento y a la convivencia de identidades, de cosmovisiones, de espacios físicos y espirituales.

Pucaurquillo es tierra de artistas y testimonios visuales que hablan de nuestros orígenes. De nuestro pasado y el reflejo de lo que podría ser nuestro porvenir.