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Recuerda, recuerda: Bagua

Publicado: 31 mayo 2010 en Paco Bardales
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Esta semana se inician los actos conmemorativos de la tragedia de Bagua, la cual desnudó el aún más grande drama amazónico. Cuando la lucha regional se chocó contra el Perú oficial.

(Imagen: Ronsoco Azul)

Hoy, como nunca, mantenemos vivo el espíritu de la demanda del pronunciamiento de este blog cuando sucedió lo del 5 de junio pasado:

Demandamos por encima de todas las cosas, en medio de esta tragedia de incalculables consecuencia, que los dirigentes, analistas, formadores de opinión analicen el drama amazónico con realismo y sin prejuicios, que perciban a la Amazonía no como un territorio inhóspito, exótico o abigarrado, sino como un espacio físico y espiritual que alberga la mayor extensión del país, la mayor reserva de flora y fauna, el más importante depósito de cosmovisiones, la más dinámica fuente de identidades culturales. La Amazonía no debe ser el territorio al cual vayan a morir todos los sueños de codicia, de colonialismo decimonónico, no puede ser  un lugar en que los peruanos tengamos que matarnos entre nosotros, sino aspirar a convertirse una posibilidad concreta, valiosa, sustentable para el progreso y el desarrollo del Perú

En Diario de IQT conmemoraremos con dignidad, sin estridencias, con esperanza, con arte y cultura este infausto aniversario, en la idea de que no vuelva a pasar.

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Lucho Barrios se decía a sí mismo, en alguna canción exasparentemente confesional, el rey de las cantinas.

Lucho era sin duda, el rey de los bares y las cantinas.

Lucho era el rey de las rockolas, maravillosos inventos que han sido desvirtuados por la modernidad y la globalización.

Pero Lucho también era el rey del amor de frente, de las desgarradas canciones de amor que patean las mesas en la noche y se instalan en el gusto de todos por derecho y por valor.

Como muchos aquellos que nacimos en el seno de familias donde se desayunaba cariño y boleros mañaneros, conocí a Lucho Barrios desde chiquillo.  Desde entonces, siempre tuvo un sentido de vida en cada canción que escuché, en cada momento donde lo tuvimos presente, animando pero también contando esas verdades que la condición humana a veces expresa en modos misteriosos.

Lucho, ya lo dijimos, era el man de las reuniones con alcohol, fritura y aserrín. Se entendía y se sentía en la afirmación del dolor, de la pena, de la pasión y del sentimentalismo hosco y envalentadonado.

El que ha jugado una pichanga en el barrio, con los tíos viejos y gordos cantando y chupando, sabe lo que significa Lucho Barrios.

El que se ha escapado de su ondita Silvio y Sui Generis y se ha adentrado a territorios donde las mujeres de carnes generosas y de rimmel corrido dan la hora sabe de Lucho Barrios.

El que ha tenido una pena de amor tan intensa que no la puede solucionar con terapia o psicoanálisis sabe de Luchito.

El que, por Dios,ha tenido un poquito de infancia y algo de calle sabe de Lucho.

El que ha tenido amigos y ha tenido querencias y ha tenido emociones, sabe de Lucho.

El que ha querido a su padre y a su madre y los ha visto sentir profundamente las canciones del ayer, sin duda que sabe de Lucho.

El melómano que entiende realmente el valor del bólero como género músical y expresión de la pasión, sin duda, sabe de Lucho Barrios

El que alguna vez ha tenido la posibilidad de sacar una moneda y colocarla dentro de un equipo que te regalaba música de guitarra y voz templada por los años, el trago y el dolor, sabe quién es y por que valió tanto el gran Lucho Barrios.

Luchito, un par en tu nombre. Descansa en paz, compadre.

Link: Lucho Barrios, según el maestro Heduardo

Link: Buenas notas en el blog de Patty Yovera y Arkivperú

Este es un testimonio de nuestro amigo y colaborador Gianncarlo Scavino sobre la gran Kori Alegría, temprana e infortunadamente desaprecida ayer.

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Conocí a Kori por unos amigos muy allegados a la familia. Ella tenia 15 años y era dueña de una belleza abismal, muy prometedora; yo me desempeñaba como publicista, función laboral que exigía de alguna forma resaltar la imagen de empresas en la ciudad.

Recuerdo que Kori, por la edad aún no quería trabajar como anfitriona, menos como modelo. Dos años después, en el 2003, al presentarse como candidata a Miss Turismo, evento organizado anualmente por la Municipalidad de Maynas, a sabiendas ella del buen trabajo realizado por la productora que en ese entonces dirigíamos con Dorian Fernández (en la cual un año antes habíamos trabajado para que Romy Salazar ganara la corona), nos hablo junto a Carmen, su madre, para apoyarla en el certamen y lo hicimos. Recuerdo la gracia y la inocencia que derrochaba Kori en los ensayos, aquella que segura de sí misma y con buena preparación sabía que conseguiría lo que se proponía. Así lo hizo: ganó el certamen y desde allí podríamos decir que Kori hizo una carrera como modelo. Le fue bien.

Trabajadora 100%, sensible, humanitaria, recuerdo el apoyo desinteresado a un lejano familiar cuando lo necesitaba  y también cuando se lo pedían. Aunque se lea como retórico y literario, podría decirse que ese carácter era propio de las reinas, de las verdaderas reinas.

Siempre me pidió consejos, cada vez que fuera necesario o que coincidíamos en algún lugar, consejos principalmente por su carrera. Siempre sabía lo que tenía que hacer, pero nunca dejaba de escuchar. Como toda persona, tenía errores, errores personales que fácilmente podía superarlos, pero fue una chica entregada a su familia, a su madre y sus hermanos, a quienes los respetaba mucho.

La última conversación larga que tuvimos fue en Diciembre del año pasado cuando coincidimos en la presentación de un desfile de modas en el Pardo, acompañaba precisamente a Jennifer, quien era modelo en ese evento. Kori se quedó conmigo entre el público conversando y mirando el evento. Me comentó que ya no esta trabajando en el mundo artístico y publicitario, dedicaba su tiempo a trabajar para una reconocida empresa en la ciudad, que el trabajo le gustaba mucho y que estaba contenta. Me comentó, tal como se lo sugerí que acabara la carrera o que emprendiera una nueva, que no dejara de estudiar

–   Si ñañito, de todas maneras – Fue lo que me dijo, entre tantas cosas, aquella noche entre amigos nos divertimos y la pasamos muy bien.

La ultima vez que la vi, fue el lunes 15 de marzo, horas antes que partiera a la eternidad. Llegó con Jennifer a la casa precisamente de los amigos en común que tenemos, en casa de Kelly, la amiga que hace 10 años nos presentó, quien además estaba departiendo junto a sus familiares y amigos íntimos  una denominada “quema”, puesto que al día siguiente era santo de Kelly y desde ya, hacíamos planes para el almuerzo del martes 16, reunión que nunca se dio. Conversamos temas frívolos aquella noche, y por cierto los pocos caballeros presentes en la reunión, con la confianza y respeto que nos tenemos apreciábamos su belleza, la misma que ella contestaba con un tierno Gracias.

–          Bueno chicos, mañana entonces nos vemos al medio día – dijo.

Se  levanto y Jennifer siguió sus pasos, se despidieron de todos, subieron a la Elite roja y se fueron, no pasaba de las once de la noche del 15 de marzo cuando salieron de la casa de Kelly, con toda seguridad todos en la reunión pensábamos que fueron a sus casas.

No hay otra forma de recordar a Kori, bella, trabajadora, llena de optimismo, dueña de un corazón demasiado bueno, impulsado por la verdadera escuela de la vida, que empieza por la familia, de una madre que ha sido padre y madre y de unos hermanos inmensamente buenos e inteligentes.

Es absurdo decir que Kori estará entre nosotros siempre, es mas conciente decir que Kori se adelantó a un destino donde, sin importar el tiempo, llegaremos todos juntos en las mismas condiciones.

Por ultimo, me es difícil escribir estas líneas, pero lo hago porque tengo un profundo respeto por las personas  y aquellas que se adelantan a sus destinos providencialmente tienen el completo derecho de ser o hacer valerse por lo menos a través de los amigos. Kori era (es) una buena chica y no lo que se aparenta o se dice de ella. La vida es bella, pero la eternidad también es premio para los buenos.

Se me es difícil escribir este texto, me es más difícil entender por qué los hechos pasan de un momento a otro y golpean la medula más grande del sentimiento, como personas, debemos ser concientes de nuestros actos, coherentes y por sobre todo, aunque no tenemos la vida comprada y nunca la tendremos, debemos vivir sin rencor, perdonarnos y acompañar lo que queda de nuestra real existencia con la mayor tranquilidad posible, libre de cargas y pesares. Difícil, pero no imposible.

Hasta pronto Kori.

Link: Jaime Vásquez escribe sobre Kori (Pro & Contra)

Un momento de silencio, por favor.

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Mercedes Sosa, probablemente una de las más grandes cantantes latinoamericanas, representante por naturaleza de la música popular de nuestro continente, ha decidido abandonar terrenalmente este mundo y refugiarse en la gloria eterna.

No hay duda que el mundo llora su partida de un modo particular. No solo amaba a Mercedes como artista, sino también como mujer, como madre, como símbolo de una lucha permanente contra la injusticia y el deshonor, por la reivindicación del pueblo como destinatario mayor del sentido de la vida y del arte.

Y como es imposible desligar a Mercedes, la Negra, de la música, y como un homenaje a todos aquellos que ahora la recuerdan alrededor de todo el planeta, dejamos una selección de canciones que la recuerdan especial, humildes, grandiosa, libre, genial, humana al fin y al cabo. Tan humana que ahora solo le queda ser inmortal.

Aguante Negra, desde donde quiera que estés. El futuro no será indiferente contigo.

Patrick Swayze

Publicado: 15 septiembre 2009 en Paco Bardales
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Soy de la generación que lo vio nacer cinematográficamente. Soy de aquella que la encumbró y lo dejó caer y otra vez lo levantó, como un ícono-fetiche contra un mal incurable

A los 10, lo vi convertirse en el patita que todas las chicas de mi edad querían llevar a casa en Dirty Dancing, la película del baile prohibido y la pelvis incontrolable. A los 13, como todos,me divertí y conmoví y me maté de risa y me volví a conmover en su papel de Sam, al lado de Demi Moore y la inigualable Whoppi Goldberg, en Ghost, la sombra del amor. Claro, todos volvimos a escuchar Unchained Melody y volver a buscar los discos de Righteous Brothers gracias a él.

Pero, aunque la gran mayoría del mundo, ahora que finalmente ha cedido en la batalla contra el cáncer de páncreas que lo aquejaba, se acuerdan de Patrick Swayze debido a Ghost o Dirty Dancing, yo prefiero recordarlo por papeles mucho más exigentes, menos complacientes, más intensos, inolvidables.

Por ejemplo, su rol en la entrañable “Rumble Fish” –  o La Ley de la Calle – de Coppola, que vi por primera vez en una copia de VHS, con el corazón golpeando con fuerza, mientras Rusty James/Mickey Rourke se deshacía en lecciones de vida para  él, Darrel “Daryl” Curtis, y todos esos chiquillos que formaban un reparto único  (Rob Lowe, Tom Cruise, Matt Dillon, Ralph Macchio, Emilio Estévez y Diane Lane). Primer rol de una serie de papeles secundarios pero importantes. Swayze no era un muñequito de torta, un galancete desechable, sino un actor sentido y personal.

Pero también me acuerdo de su fabulosa “Donnie Darko”  – otra de las películas de mi vida – donde Swayze se deja de vainas y compone un personaje encantador y siniestro, manipulador, carismático, peligroso.  Secundario con dignidad. Todo en medio de una alucinación esquizofrénica frenética e intolerable.

Pero lo mejor surgió en 1991. La mejor actuación de Swayze, sin duda, que potenció su imagen de sex symbol y de buen actor fue Point Break, en la que comparte roles con Keanu Reeves, y da vida a un relajado, inteligente, cínico y ampliamente encantador surfista que forma una cofradía que se dedica a robar bancos – enfundados con máscaras de los presidentes USA – con el fin de seguir su largo peregrinar tablista alrededor del mundo. La peli no solo era buena, sino exudaba testosterona, emoción, camaradería y mucha onda. Fue uno de los puntos más altos de Swayze y, paradójicamente.

Obviamente, Swayze fue un actor de vaivenes. Hizo filmes malos, regulares y verdaderas joyas. Pero supo mantener la vitalidad y el carisma que todo lo envolvía en la pantalla.

Seguro lo vamos a extrañar.

Link: El recuerdo de Cinencuentro.

Olvídense un rato de todas esas cursilerías que venden fechas envueltas en papel de despacho y celebraciones que suenan a caja registradora y tarjeta de crédito.

Olvídense bastante de tener que celebrar el Día de la Madre como a los tiburones fariseos y filibusteros se les ha ocurrido venderte a través de la tele, con descuentos bambas y yapas baratieris.

Recordemos un poco la mejor escena de la mejor película de Almodóvar, Todo sobre mi madre, Palma de Oro de Cannes y una de las más conmovedores lecciones de cine. Además, un verdadero homenaje, heterodoxo, diverso, conmovedor, crudo quizás, pero real, fascinante en su concepción del sentido, el compromiso y la pasión que genera en toda mujer el hecho mismo de ser  madre (incluyendo a quienes lo son, con justicia, cariño y orgullo, aunque a veces se diga lo contario).

Porque una mujer es más auténtica cuanto más se parece a aquello que soñó de sí misma.

Porque mientras exista un hijo, siempre hay una madre en su búsqueda.

Porque detrás de esto, hay algo que habla de todas, de todo sobre todas nuestras madres.

 

Link: Escribiendo sobre la madre ausente en Paraguay (Andrés Colmán)

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Era uno de aquellos días expectantes, fatigosos e interminables. Tenía 23 años. Mi padre había entrado al quirófano para ver si le podían extirpar el carcinoma  maligno que iba devorando  su sistema digestivo. Era una operación de alto riesgo. Los médicos señalaban que la situación del paciente era delicada. “Puede quedar ahí nomás, es un riesgo”.  Nosotros esperábamos fuera de sala de operaciones. Nítidamente, tras ocho horas de espera, el salió en camilla, bajo los efectos de la anestesia, y levemente esbozó una sonrisa escondida tras la mascarilla de oxígeno. No muy lejos, alguien escuchaba una canción de Mari Trini, Yo no soy esa.

Mi madre partió a llorar de alivio. Yo sentí que ahí había una conexión, extraña y demasiado poderosa como para tomarla como una señal.

Resulta que Mari Trini siempre había vivido de cuerpo y alma presente en mi casa. Quizás a muchos de los chibolos o achibolados que se las dan de muy sabihondos el nombre les diga poco, pero pregúntenle a sus viejos o a sus tías y se darán cuenta que estamos hablando de un nombre mayor. Se lo pregunté a una querida señora que ya bordea los sesenta y lo primero que hizo  fue persignarse. Luego tarareó alegremente una canción, como si le hubieran activido instintivamente el botón de la nostalgia.

Así era la figura de Mari Trini:  un gusto adquirido, transmitido de padres a hijos y afirmado a partir de la calidad, la memoria y la melancolía. Su voz, imapctante, siempre tenía ese velo de tristeza y una profunda conmoción que iba integrando la emoción con los sentidos. Y una alternativa para mantener el sentimiento a cuestas, luchando indomable. Una de esas grandes canciones era Te amaré, te amo y te querré, que mi padre le dedicaba siempre a mi madre en sus momentos de divertido cortejo marital.

Nunca es tarde, creo yo, para empezar.

Recuerdo el día que alguien que me dijo que me iba a morir. Me leyó la mano y me señaló que iba a enfermar gravemente y debía tomar ese momento como una señal. Era un lugar oscuro, extraño, lleno de imágenes de santos y olor rancio.  Tenía 21 años. Aquella mujer, fea y de aliento alcohólico, me miró fijamente y me recordó: “Si en diez años aún vives, búscame”.  Evidentemente, no le creí. O quizás sí. Ahora estoy enfermo y me siento muy cansado. Recuerdo que tomé un bus y en el carro se escuchaba R700, la grande. Sonó una canción de Mari Trini, “Ayúdala”, que me retrotrajo recuerdos de amores lejanos, insensatos: Y jamás dejés de amarla/en su mundo búscala/si su estrella se ha perdido/roba otra y dásela/yo te ruego que la quieras/que le aceptes como es/es un astro, un velero/una lluvia hecha deseo por caer..

 

La soledad. El silencio. La sensación de vacío.

“La muerte viene cuando el alma se detiene” le confesó una vez Mari Trini a un diario chileno. Hace unos días, la más talentosa intérprete de su generación falleció (víctima de un cáncer que no quiso hacer público, como una muestra de su proverbial discreción) , llevándose tras de sí el dolor y el reconocimiento de toda una generación y un continente. Porque así era, simplemente: Mari Trini fue una de las más extraordinarias intérpretes de todos los tiempos de habla hispana. Mari Trini vivió la música en nosotros y nosotros vivimos cada momento gracias a su talento y sensibilidad. 

Gloso estas líneas mientras recuerdo aquellas palabras de la adivina hace diez años. Me siento enfermo y muy cansado, no de ahora, quizás de mucho tiempo atrás. Pero, siento, además que Mari Trini ha sido  como una estrella que ha guiado muchos momentos de mi anecdotario personal. Que me ha recordado el pasado, la fugacidad de la vida, la preservación de la memoria. Y creo que sí por,alguna extraña razón, el mundo se encarga de dejarme en el vacío, no me molestaría en absoluto que la canción de memoria con que me gustaría ser recordado fuese Una estrella en mi jardín.

En todo caso, nunca hay que tenerle miedo al destino. Habrá que ir preparando las maletas. El reloj siempre hace tic tac para todos. Y la muerte siempre llega de puntillas.

Buen viaje, Mari…