Patrick Swayze

Publicado: 15 septiembre 2009 en Paco Bardales
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Soy de la generación que lo vio nacer cinematográficamente. Soy de aquella que la encumbró y lo dejó caer y otra vez lo levantó, como un ícono-fetiche contra un mal incurable

A los 10, lo vi convertirse en el patita que todas las chicas de mi edad querían llevar a casa en Dirty Dancing, la película del baile prohibido y la pelvis incontrolable. A los 13, como todos,me divertí y conmoví y me maté de risa y me volví a conmover en su papel de Sam, al lado de Demi Moore y la inigualable Whoppi Goldberg, en Ghost, la sombra del amor. Claro, todos volvimos a escuchar Unchained Melody y volver a buscar los discos de Righteous Brothers gracias a él.

Pero, aunque la gran mayoría del mundo, ahora que finalmente ha cedido en la batalla contra el cáncer de páncreas que lo aquejaba, se acuerdan de Patrick Swayze debido a Ghost o Dirty Dancing, yo prefiero recordarlo por papeles mucho más exigentes, menos complacientes, más intensos, inolvidables.

Por ejemplo, su rol en la entrañable “Rumble Fish” –  o La Ley de la Calle – de Coppola, que vi por primera vez en una copia de VHS, con el corazón golpeando con fuerza, mientras Rusty James/Mickey Rourke se deshacía en lecciones de vida para  él, Darrel “Daryl” Curtis, y todos esos chiquillos que formaban un reparto único  (Rob Lowe, Tom Cruise, Matt Dillon, Ralph Macchio, Emilio Estévez y Diane Lane). Primer rol de una serie de papeles secundarios pero importantes. Swayze no era un muñequito de torta, un galancete desechable, sino un actor sentido y personal.

Pero también me acuerdo de su fabulosa “Donnie Darko”  – otra de las películas de mi vida – donde Swayze se deja de vainas y compone un personaje encantador y siniestro, manipulador, carismático, peligroso.  Secundario con dignidad. Todo en medio de una alucinación esquizofrénica frenética e intolerable.

Pero lo mejor surgió en 1991. La mejor actuación de Swayze, sin duda, que potenció su imagen de sex symbol y de buen actor fue Point Break, en la que comparte roles con Keanu Reeves, y da vida a un relajado, inteligente, cínico y ampliamente encantador surfista que forma una cofradía que se dedica a robar bancos – enfundados con máscaras de los presidentes USA – con el fin de seguir su largo peregrinar tablista alrededor del mundo. La peli no solo era buena, sino exudaba testosterona, emoción, camaradería y mucha onda. Fue uno de los puntos más altos de Swayze y, paradójicamente.

Obviamente, Swayze fue un actor de vaivenes. Hizo filmes malos, regulares y verdaderas joyas. Pero supo mantener la vitalidad y el carisma que todo lo envolvía en la pantalla.

Seguro lo vamos a extrañar.

Link: El recuerdo de Cinencuentro.

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comentarios
  1. melisa dice:

    es el mejor actor con mucha diferencia

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