Archivos para diciembre, 2009

Este lunes 21 de diciembre se inaugura en Iquitos el 1er Salón de la Historieta Amazónica, organizada por el Instituto Nacional de Cultura de Loreto y la asociación cultural “Estamos en la Calle”, la misma que se realizara en el remodelado local del INC – Loreto (Malecón Tarapacá 382-altos) a las 7:00 p.m.

Esta actividad es una iniciativa que busca incentivar la creatividad de los jóvenes loretanos en el arte de la historieta, así como revalorar y exponer sus más diversas manifestaciones vinculadas con la caricatura del pasado y presente, en un contexto amazónico.

Cabe resaltar que dicho evento abarca una serie de exposiciones de los artistas más representativos del país, una selección del destacado artista loretano Christian Bendayán, así como también se desarrollarán talleres audiovisuales de creación de animes y comic entre otros, a cargo de los artistas amazónicos Rolando Riva y Jaime Choclote.  Más de cincuenta obras serán presentadas en esta exposición itinerante, que abarcará la inaguración de la muestra amazónica el día 4 de enero en la Galería del Centro Cultural Irapay (Ricardo Palma 192). La exposición itinerante se mantendrá vigente hasta el 15 de enero del 2010 y la asistencia es libre y abierta al público en general.

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Libros

Publicado: 18 diciembre 2009 en Paco Bardales
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Este año descubrí, con el corazón en la boca, que el mundo es un libro permanente.

Que leer es un oficio solitario, pero demasiado fuera de lo común, como para no tornarlo hábito o expresión habitual de la condición humana.

Y ha habido libros que he leído, que he vuelto a releer una vez más, mientras espero un pedazo de tiempo libre o una noche más en vela o un fin de semana que se le puede robar a la vida.

Existen libros que me encandilaron en los cafés, mirando el río, en las salas de espera de los aeropuertos, en aviones o en buses interprovinciales.

He leído sí, lo acepto mucho menos de lo que hubiera querido, pero bastante más de lo que hubiera imaginado. Aquí algunas estampas de aquellos libros que quedaron flotando en mi memoria.

Recuerdo haber leído, subrayando, Cambio de Palabras, el espectacular libro de entrevistas de César Hildebrandt, reeditado por Tierra Nueva, un ejemplo de trabajo y de emoción y vocación e inteligencia y agudeza y genio, un manual que todos quienes algún momento quisieran ser periodistas deberían leer.

He leído otra reciente publicación de Tierra Nueva, Archipiélago de Sierpes, de Miguel Donayre, el narrador loretano afincado en España, y es impactante comprobar cómo los métodos no cambian, lo que cambian son los personas, pero la historia sigue siendo cíclica.

Toda persona que quiera conocer la Amazonía, todo aquél que esté interesado en dárselas de conocedor, político, intelectual, estadístico, analista de nuestra realidad debe leer con mucho detenimiento El estado federal de Loreto de 1896, monumental y extraordinario ensayo de la investigadora Frederica Barclay, donde se analizan en detalle todos aquellos problemas y realidades que han ido minando nuestra capacidad para desarrollar adecuadamente. Este libro es una cachetada para sacudirnos de viejos prejuicios y perogrulladas y entrar en las reales causas y consecuencias de nuestros propios actos amazónicos.

He leído Mi cuerpo es un celda, la espectacular  autobiografía del crítico y poeta colombiano Andrés Caicedo, un trabajo montado y dirigido por Alberto Fuguet, que es en el fondo una declaración de principios de alguien que quería ver todas las películas, cantarle al amor de la mayor cantidad de personas posibles y, en el fondo, nos perdemos en la nimiedad. Gran libro.

Y de Fuguet, acabo de terminar Missing, su libro más desgarrador y personal, su oda y obra de redención, su mejor libro, sin duda alguna, una indagación en los terrenos de la familia, de la inmigración, del autismo funcional y de la soledad.  Existe una frase que capta muy bien el sentido de Missing: “Tal como hay familias que tienen que vivir con un niño enfermo o con problemas mentales, la familia de un escritor tiene que entender lo que es tener un escritor en la familia”.

Existe un gran libro de imágenes de nuestra ciudad, titulado Recuerdo de Iquitos, una compilación de imágenes de los mejores fotógrafos del país y de otros lares, editada por Christian Bendayán, que tiene el gran mérito de haber puesto en relieve el impactante valor de nuestros fastos y su singular belleza, multicolor, diversa, cálida, alegre, vital y apasionada.

Y también he leído Un misterio, una pasión, la obra de teatro más famosa de los últimos tiempos en el país y me he dado cuenta que, a diferencia de lo que se pudiera pensar, el fútbol es también un vehículo a través del cual se pueden extraer grandes lecciones sobre las vicisitudes de lo que significa la vida en nuestra vida, y detrás del gran personaje que creó la Trinchera Norte de Universitario de Deportes, existía un miembro más como Aldo Miyashiro, autor del libro, capaz de desencadenar un torbellino de emociones y acciones a través de lo cotidianidad de la violencia.

He leído, con gran pasión, a uno de mis autores favoritos, Stephen King, en La Historia de Lissy, un libro lleno de emoción, de amor, en la cual un escritor lucha por demostrar a la gran mujer de su existencia lo que es capaz de descubrir más allá de los fantasmas y las sombras de la oscuridad con que a veces cubrimos el manto de nuestras acciones. El maestro del terror acierta con un libro emocionante y conmovedor, que a uno le deja en la sensación de que las cosas no siempre fueron en vano.

Petroaudios es un libro vital para entender el complejo y vasto entramado de conspiraciones, miserias personales, excesos y corrupciones en que se envuelve los sistemas políticos de nuestro país. El periodista Gustavo  Gorriti pone en evidencia que detrás de los grandes entramados que cubren el sistema económico empresarial y dirigencial se esconden los viejos vicios que impiden brindarle libertad y justicia al Estado de Derecho.

Al fin descubrí un viejo ejemplar de Pedestal para nadie, un poemario fundamental del gran César Calvo y uno termina rindiéndose ante la música y el estruendo fastuoso de la belleza de los versos del gran vate. Calvo era intenso y lleno de emociones singulares, sin embargo este libro no solo habla de eso, sino sobre todo de la soledad, de los caminos, de las acechanzas de algo que de por sí es inasible y parece eterno. La palabra, mayor y excelsa, es la protagonista.

En fin, hubo tanto, tanto para leer y para recordar. Siento que estos pocos son apenas un puñado, pero recuerdo que afianzaron parte de los momentos de este 2009 y, sobre todo, me dieron una visión mayor en diversos campos y con sus diversas manifestaciones, demostrándome una vez más que la lectura sigue siendo un oficio intenso, favorito, indoblegable, pero al mismo tiempo incomparable.

Comer

Publicado: 11 diciembre 2009 en Paco Bardales
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Dicen que comer es algo más que una necesidad.

Dicen que comer es un hábito que repetimos tres veces por día (o dos, o uno, o cinco, de acuerdo a la necesidad, el billete o la ansiedad).

Comer se ha convertido en todo un rito. Como un arroz con leche hecho por la abuela.

Debemos ser honestos: la gente cada menos usa el verbo “alimentar” cuando asocia a la comida.  Es más un pasatiempo. Es mucho más un placer, aderezado con el mejor pisco y el café más rico de la selva central.

Comer en estos tiempos se ha convertido en el nuevo deporte nacional.

La gastronomía se ha convertido en el nuevo vehículo de identidad peruana. Ni el fútbol ni las chicas del vóley, incluso ni siquiera la música o las artes tradicionales.

Comer rico, con estilo, en un ambiente pletórico de detalles y engreimientos, es el gran tema que obsesiona al emprendedurismo de cualquier signo, que le obsesiona Gamarra, el sueño del restaurante propio y hacerla fuera de nuestros reinos con algunas sucursales fichas en los barrios más legendarios del nuevo y el viejo mundo.

Es increíble la cantidad de nuevos restaurantes que se han creado en los últimos tiempos. No solo de comida internacional, sino peruana, sino también regional.

No solo existe la cocina tradicional, el chinguirito, el tacacho, la papa a la huancaína. Ahora hay diversas variedades y diversos espacios y diversos creadores que apuestan por la fusión. Por la elegancia, por la explosión de sabores, por el color, por el aroma y, claro está, por la ilusión.

Bien dicen que al hombre se le conquista por el estómago. Totalmente cierto. Y también al consumidor se le convence por la foto y el confort.

Por eso existe un Gastón Acurio que es sinónimo de sabor patrio y santidad post religiosa. Donde pone el ojo, Gastón, cual rey Midas, genera audiencias y harto dinero. Huarique que visita con su extraordinario programa televisivo lo convierte al día siguiente en un pandemonio de comensales que se arranchan los platillos que ha bendecido el Beatito más famoso del postmodernismo criollo.

Pero por eso existen cadenas de comida peruano que la están rompiendo  fuera del país. Y por eso existen cebicherías como La Mar que son los locales más reconocidos y venerados de Santiago y Bogotá. Y por eso existe una maravilla como El Aguajal en el corazón de Londres que, cuando la ocasión lo amerita, sirve juane y ensalada de chonta.

Pero por esto también existen los chefs más famosos del firmamento, los cuales se han convertido casi en sinónimo de poder y fama. Ahí está Pedro Miguel Schiaffino, con su pinta de pescador intelectual, que se da una vuelta por la selva, identifica sabores que le enseñan en Iquitos, consigue productos frescos de primera, construye un templo de la comida fusión como Malabar (donde puedes comer costillar de gamitana y gnocchis de yuca entre cristales y vajilla de porcelana) y se ha convertido en referente ineludible del futuro culinario amazónico.  Y ahí está también Christian Bravo, dueño de una patente y estrella de la tele. Y también Isabel Álvarez y Flavio Solorzano. Y también los recontra fashion Rafael Piqueras, James Berckemeyer y Rafael Osterling. Y no olvidemos las carretillas, los locales rústicos, la onda fast food estilo Bembos. Y para eso está Mauricio Fernandini quien con su programa 20 lucas nos enseña que no hay que tener millones para tenernos contentos (de paso, incide en un género que será el top de tops en muy breve: el periodismo gastronómico). Mistura, por ejemplo, fue el gran ejemplo: comida de todo tipo, deliciosa y al alcance de todos. La feria reventó mucho antes de iniciarse y fue un éxito tanto mediático como económico.

Solo en Lima existen una infinidad de restaurantes de primer nivel que repletan sus instalaciones. Existen servicios que cuestan lo que un reportero ganaría en un mes. Pero también existen huequitos donde se puede comer rico y con tranquilidad para los bolsillos. Y todos son buenazos. Y en todos se sientan en torno de un manjar y una buena conversación. Y por eso es difícil olvidar un lugar, sean de ají charapita, de emoliente, de raspadilla o de tamales, sea de finas hierbas o embriagadores de culantro y perejil. La moda, evidentemente, ha llegado a todos los rincones y en las principales ciudades.

En Iquitos también se come rico, y se come bien, aunque se podría degustar mucho mejor si nos diéramos cuenta del extraordinario potencial que el tema convoca. Así como en este aspecto, no hay duda que estamos en la meta correcta. Porque, como en ningún espacio, puede encontrarse lugares tan finos e interesantes como Al frío y al fuego, Fitzcarraldo, El Gran Maloca y lugares tan clásicos y tradicionales como El Exclusivo de la maestra cocinera Chelita Alarcón. Y porque aquí se come pescados tan interesantes como en el Coma y punto, El Mijano, El Bucanero o La Isla y se cuenta con un restaurant de comida china tan insuperable como el Long Fung. Porque solo aquí se come sushi de sabor fluvial y encanto en La Taberna del Cauchero. Y existen lugares de comida deliciosa como el Blanquita y el Zorrito, llenas de encanto y sabor amazónico, y heladerías como La Favorita o La Muyuna que te ofrecen copas de sabores regionales. Y todavía se comen deliciosos desayunos en el Mercado Central, un tacacho al paso por la calle Ricardo Palma y el señor que vende sus barquillos con pasta de aguaje en la esquina de Brasil con Próspero sigue vigente. Y porque siempre es un gusto ir al Chipy a comer anticuchos como si en Iquitos no  hubiera pasado el tiempo desde hace por lo menos dos décadas. O también un pescadito asado en Bellavista. Y, claro el caldo de gallina con especias nativas en la Alfonso Ugarte y  Ari’s de paiche en, claro está, el Ari’s Burger, o la torta tres leches del Norma mía.

En fin, hay tantos lugares tan buenos y quizás este artículo sea injusto con ellos porque no hay suficiente espacio para hacerles justicia (mis rendidas excusas), sin embargo esto habla de que materia prima, y capacidad también, solo es cuestión de ponerse las pilas, decidirse a investigar, innovar, crear un producto atractivo y, claro está, delicioso. La Amazonía está destinada a ser, según las estadísticas, el segundo destino gastronómico del Perú. Aprovechemos la ola y comamos.

Descubramos y redescubramos que detrás de la comida y de lo que comemos puede también estar parte de nuestro progreso colectivo. Que comer rico – y con amazónico – puede ser no solamente un placer, sino, a la luz de las evidencias, una verdadera bendición.

Acaba un año más para el hombre de la ciudad, largo y corto tiempo a la vez para una vida. El 2009 nos deja la esperanza de que algunas cosas cambiaron en el país, pero también nos deja el recuerdo de un dolor que marcó a la Amazonía toda: el enfrentamiento en Bagua y las muertes que trajo consigo. Un hecho que  generó sufrimiento e indignación, pero que también significó un cambio para el hombre y las comunidades amazónicas que alzaron su voz y transformaron la historia, poniendo un alto a la indiferencia y la arrogancia de los poderosos. En el resto del Perú, manifestaciones de solidaridad se levantaron, a pesar del manejo mediático por parte de un  gobierno que desconocía su responsabilidad y un presidente que, con lamentables calificativos, aumentaba la discriminación que sufren los hombres y mujeres de la selva.

Como un reflejo de estos eventos políticos, la acción por parte de intelectuales y artistas de distintas disciplinas, fue determinante para generar un mayor conocimiento sobre la selva y sus pobladores. Fueron iniciativas particulares, sin que nada tuvieran que ver las autoridades y gobernantes de turno. Pero esta identificación con los ideales de los pobladores amazónicos y de amor por la selva,  esta suma de voces y acciones, hacen que podamos llamar orgullosamente a este año que se va como un año amazónico.

Si enumeramos las manifestaciones artísticas de temática amazónica que se produjeron en el 2009, difícilmente acabaríamos. La selva mostró su calor y color en pinturas, fotografías, películas, obras de teatro, cine, video, cuentos, murales, ropa, comida, libros, música, etc. Grandes iniciativas se convirtieron en grandes proyectos, exposiciones multidisciplinarias, festivales multitudinarios,  intervenciones artísticas en las calles, mesas de discusión, publicaciones de todo formato. El arte indígena rompió la barrera de los espacios protegidos, exhibiéndose en galerías comerciales y subastas de arte, dejando atrás la idea de que el arte indígena solo podía ser visto como materia antropológica. Artistas populares de Iquitos, artistas boras, huitotos, shipibos, y de otras naciones amazónicas, exhibieron sus obras en galerías, museos y centros culturales en el Perú y el extranjero. Muchísima gente participó de este movimiento; artistas y gestores culturales de distintas procedencias, son ahora tan amazónicos, y a través de su aporte, la selva encuentra  nuevas posibilidades de expresión y expansión.

De pronto, casi al cierre del año, otro evento entristece el panorama con una amarga noticia; partió para otros mundos el pintor qué más ha influido en la producción amazónica: Pablo Amaringo, hombre nacido en el corazón del pueblo y que compartió con su gente y sus alumnos, hasta el final, todo lo que poseía. Nos deja un invaluable legado; una amplia y compleja obra que es un compendio de sabiduría sobre las infinitas realidades de la Amazonía; Amaringo es el punto de partida para un arte que reúne tradición y modernidad en la selva; él es a la pintura, lo que Juaneco y su Combo, a la música. Eternos, únicos,…después de tantos años seguimos vacilando con ayahuasca, como dice mi compadre Ashuco: ¡Wilindoro vive, no se ha muerto mi abuelo!

En el 2009 el Amazonas se desbordó como nunca antes, sus aguas dulces trajeron sabiduría, arte, música, al corazón de los peruanos; ahora sabemos que todos somos amazónicos. Que en los años venideros, suene otra vez el manguaré y que su voz ruja infinitamente en nuestra conciencia.

La foto del día es la de Teddy Arrué, que publica hoy Perú 21. Kukín Flores, jugador del CNI de Iquitos (que acaba de fichar por Sport Boys para la próxima temporada 2010) , aparece en un visible estado de éxtasis, luego de ser detenido por andar en la vía pública desnudo y en estado de intoxicación.

Con estos escándalos, CNI ha redondeado una semana demasiado extraña, en la cual parece haberle sucedido de todo luego de su triunfo ante Sport Ancash, que a la postre le significó salvar la categoría y permanecer en el fútbol de primera para el próximo año.

Primero, el confuso incidente del resultado positivo en el examen antidoping de Michael Guevara.  La dirigencia indica que el resultado se dio debido a que al jugador se le suministró un medicamente para un problema de ojos y que no hubo intención de ilegalidad en el asunto.

Inmediatamente, la renuncia del presidente del CNI, Yván Vásquez. Aunque todos presumían que Vásquez se quedaba para la campaña 2010, es cierto que el próximo año es complicado en términos electorales para el también presidente regional de Loreto. Hay versiones de discrepancias muy fuertes con el futuro del manejo del club, pero no deja de ser peculiar que algo así pasará inmediatamente.

Además, lo más extraño es que Chalaca Gonzales renunció inmediatamente.

Ahora, lo de Kukín, quien ha rematado la faena, indicando primero que fueron ladrones los que entraron a su habitación de hotel, y luego que fueron “fantasmas” (???).

Todo esto llega en momentos en que CNI ha logrado recaudar una de las mayores cantidades de taquilla en el campeonato 2009, al recaudar más de 2’373,306.44 soles, casi a la par que los populares equipos peruanos Alianza Lima y Universitario,  mientras que el estadio Max Augustín de Iquitos es el que más asistencia ha ingresado. con 201, 542 personas. Increíblemente, hay muchas versiones que señalan que el equipo cierra la temporada con deudas.

La pregunta es ¿cuánto ganaban los jugadores? ¿por qué se tienen las deudas? ¿cuál fue el destino de todos los dineros recaudados en taquilla?

¿Extraño verdad?

Camino por la Plaza Washington, bastión emo limeño, y en vez de encontrarme con chicos sintiendo lástima de sí mismo, veo que un grupo compacto (colores intensos, pantalones ceñidos, dibujos deprimentes) se reúne en torno de alguien, que les va leyendo en voz alta algún pasaje de Amanecer, la nueva entrega literaria de la saga escrita por Stephenie Meyer. Los personajes protagonistas son licántropos y vampiros, casi todos jóvenes, casi todos atractivos, casi todos arquetípicos. La reunión de lectores no es pequeña y empieza a crecer. Parece que todos están como que concentrados y absortos en la voz interior de Edward Cullen, el protagonista que ama a Bella, pero también desea su sangre humana.  Me sorprende que adolescentes se reúnan en torno de un libro y lo lean.  Pero ellos parecen disfrutar ampliamente la lectura.

La escena se repite fugazmente en la Feria del Libro Ricardo Palma. En la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez, varios chiquillos con patinetas y capuchas compran libros, no los que les obligan en los colegios, sino cosas de C.S. Lewis y Sergio Bambarén (El Delfín, por ejemplo, adaptación fílmica que se va para Hollywood).  En Trujillo, para Halloween, la librería SBS recibió un gran puñado interesados en preguntar cuánto costaba el nuevo de Dan Brown, El símbolo perdido. No eran pocos entre ellos quienes aún no habían cumplido la mayoría de edad.

Pero, más aún, en el Aeropuerto de Iquitos me encuentro con dos jovencitas  muy animadas que discuten cuál es el mejor libro de Roald Dahl. La más vivaz (con rizos como los de Judy Garland) dice, sin que le tiemble la voz, que Charlie y la fábrica de chocolate “es lo máximo”. Otra pre-universitaria lleva en su mano el anterior de Jaime Bayly, El canalla sentimental junto a Los cachorros de Vargas Llosa. Algunos chicos en un snack conocido ven en un Blackberry páginas de música y chatean, pero también revisan el muy popular blog de Renato Cisneros, Busco Novia.

Un par de enamorados que miran una farola de la Plaza Castilla comparten un ejemplar de Crepúsculo y mastican chicle de colores.

Sin embargo, la imagen de un niño de once o doce años, sentado en una banca de la Plaza de Armas, concentrado en el último libro de la saga de Harry Potter, me indica que quizás algo está pasando, algo de lo cual aún varios aún no estén plenamente conscientes.

Algo realmente importante. Los jóvenes están leyendo. Y no están leyendo poco. Digamos que están leyendo por encima del promedio nacional de consumo per capita, que como todos ustedes saben, asciende a la cantidad 0.5 libros por año.

Algunos pueden señalar que los libros que he mencionado hasta ahora en este artículo no tienen la calidad suficiente como para considerarse joyas de la literatura universal. Probablemente tengan razón. Personalmente, no he podido terminar algunos porque me parecen predecibles o poco construidos, pero no puedo negar también que varios de ellos han ejercido en mí una seducción muy intensa (como Brown, por ejemplo, que te puede contar cien veces la misma historia y sabes lo que va a pasar y su prosa no es como para Premio Nobel pero te engancha inmediatamente, conectando con las pulsiones primarias de sus lectores). Para decirlo en términos simples: no son Joyce, ni Hemingway ni Faulkner ni Jorge Luis Borges, pero entretienen, en algunos casos ayudan a combatir el tedio y la pereza mental y, en el caso de los adolescentes, les hacen mover la imaginación de diversos modos, en algunos casos con resultados francamente inesperados.

Hace unas semanas, el colegio San Agustín en alianza con el Grupo Santillana, realizó un concurso teatral de adaptación de libros del Plan Lector. Aparte de libros que son muy populares entre los escolares, como Tres días para Mateo o El caso del futbolista enmascarado, se realizó una presentación especial de Cien años de soledad, de  Gabriel García Márquez,  adaptada por Alonso Vásquez, de 15 años, un talentoso alumno de secundaria, prospecto de escritor, que lidera el Club de Periodismo del plantel. La constancia y el trabajo permanente van exigiendo de los lectores bisoños una dosis mayor de exigencia consigo mismos. Pero debe crearse el hábito y debe crearse la necesidad, sobre la base del empeño familiar, de la preocupación docente y la promoción social, los cuales deben reunirse en torno de la libertad y el derecho de elección.

Me atrevería a decir que los adolescentes y jóvenes de hoy leen más. Y en ese proceso están aprendiendo a leer mejor. Además, están generando dentro de sí mismos la inquietud por comunicarse, por compartir, por crear. Es como un proceso natural en que la propia exigencia se los pondrán ellos mismos. Lo mejor que he leído últimamente en narrativa loretana proviene de jóvenes que publican en blogs o a través de la internet. Uno de los mejores narradores jóvenes de esta ciudad se llama Martín Wong, de 28 años, quien es inédito en formato impreso, pero la calidad de su trabajo se pudo encontrar a través de su – infelizmente – extinto blog Iquitos en relatos. Un adolescente de 17 años, llamado Percy Meza le interesa confrontar todas las leyendas amazónicas en una gran saga narrativa, al estilo de El señor de los anillos (prevista a ser publicada como e-book) y alguien contemporáneo a Meza, llamado Daniel Braga intenta crear una saga de vampiros de selva, llamada Lluvia Roja, la cual vendrá acompañada de ilustraciones, al estilo de una novela gráfica, ubicable en breve a través de este blog.

Hace un tiempo tuve una experiencia gratificante en Iquitos leyendo textos en un taller de narrativa y tecnologías de la comunicación, que esperaría se repitiera, porque, aunque fugaz, sirvió para que conectáramos inmediatamente.  Quizás el hecho que la lectura sea un placer altamente gratificante, no obstante ser solitario, está motivando también a que se formen clubs, reuniones donde se leen cosas. Pero también a afirmar la necesidad de una guía que motive, que no imponga, que encause opciones de lectura y escritura, de paso integre las alternativas locales, de antes, de ahora y las que de seguro vendrán en el futuro.

En suma, leemos en silencio, pero a lo mejor nos interesa hacerlo en público y hablando alto.  Leemos lo que nos gusta y eso es lo que están haciendo los jóvenes actualmente y, desde todo punto de vista, nos están dando lecciones a los mayores. Porque han logrado captar que, haciendo lo que más les divierte, están revirtiendo esta insana tendencia por evitar, negar o renegar de la lectura. Y de paso están rearmando el plan de desarrollo de nuestras sociedades. Sin estridencias, sin compromisos ideológicos. A punta de historias que los entretienen, que los emocionan, que los hacen reflexionar, que les hacen soñar; fin primero y acaso más entrañable de un libro.

Esto salió en el suplemento dominical de El Comercio, sobre el proyecto cinematográfico “Sudor”, que tiene la alianza estratégica entre Alberto Fuguet y Audiovisual Films , con la idea de grabar en Iquitos el segundo semestre del próximo año.

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Se acabaron los pendientes. El escritor y (desde hace un tiempo) cineasta Alberto Fuguet dice que ha llegado el momento de volver a “Sudor”, ese extraño y seductor proyecto que nació de casualidad. “Missing”, la novela de no ficción sobre la búsqueda del hermano de su padre, extraviado en el sombrío laberinto del sueño americano, empieza a cosechar éxitos. “Velódromo”, el largometraje que acaba de terminar, le ha devuelto la fe: se puede hacer “cine garaje”, absolutamente independiente, de bajísimo presupuesto y buena calidad. Solo hace falta sensibilidad, honestidad y afecto.

En una entrevista publicada en este diario el domingo pasado, Fuguet, a propósito de “Sudor”, declaraba: “Ahora tengo paz y espacio en mi disco duro. Creo que ahora puedo escribirla, hacerla y conectarme con ella”. “Sudor” nació de un feliz malentendido entre Fuguet y el escritor y promotor cultural Paco Bardales (hoy director del INC-Loreto), que lo invitó a participar en la Primera Semana Audiovisual de Iquitos. Ahí, en el viaje, entre la luz amazónica y la copiosa transpiración, surgió la base argumental: la historia de un chileno, ex corredor de bolsa en N.Y., perdido en medio de sí mismo y de la exuberancia de Iquitos.

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Ahora Bardales trabaja junto a Fuguet —a pesar de la distancia física— en la producción del proyecto. Un proyecto que se alimenta de la revitalizada energía de la movida cinemera de Iquitos: ““Sudor” ha ido madurando a partir de las posibilidades y las necesidades. Con Alberto planteamos un proyecto de guion que en el fondo es la moral de la historia que se quiere grabar”. Bardales es hoy —y esto viene de antes y no tiene nada que ver con su labor en el INC— productor general de “Sudor”, a través de la coordinación de la productora que maneja junto al cineasta loretano Dorian Fernández.

—*¿Cómo definirías el proyecto “Sudor”?, ¿cómo te imaginas, en todo caso, que podría ser la película?*
“Sudor” pretende ser cine hecho con creatividad, austero pero digno, de calidad sin necesidad de esperar las fanfarrias ni las bendiciones tardías de la industria cinematográfica. Cine alternativo que seduzca, conmueva y mantenga una moral. Aun con Alberto podríamos estar en la idea de encontrar un estilo, pero creo que coincidimos en que debería ser todo natural, menos efectos, más transpiración, muy onda hermanos Dardenne, quizás con el compromiso ético de las películas de Terence Mallick. En todo caso, la estética y el sentido lo manejaría Fuguet, con total autonomía y libertad creativa.

*Hay una entusiasta voluntad por reflotar una tradición cinemera en Iquitos, gracias a gente como Dorian Fernández o tú mismo*.
Creo que en la Amazonía y, concretamente, en Iquitos, se está produciendo una fuerte renovación de la movida audiovisual. En mi libro “IQT (Remixes)” narro algunas etapas importantes en la historia del cine hecho en nuestra región. Ahora se busca reflotar aquella tradición que data de 1936, cuando se filmó la primera cinta local, “Bajo el sol de Loreto”, de Antonio Wong Rengifo. Existen productos concretos y, además de Audiovisual Films y Dorian Fernández, también involucran propuestas de la asociación La Restinga (a través de miniseries y videos) y otras.

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De llegar a concretarse, “Sudor” será una coproducción peruano-chilena (la cultura, para variar, da el ejemplo), a través de Audiovisual Films y Cinépata. Una parte del equipo será chilena y otra enteramente iquiteña. Bardales, por cierto, no cree que debamos mirar el eco que está teniendo la cultura amazónica en los últimos años como una moda sino como un proceso, que tiene implicancias también políticas. “Las propuestas culturales pueden ser un espléndido modo para responder las variadas interrogantes que nos hacemos con el fin de entender una gran región del país que no todos hemos aprendido a descifrar o reconocer cabalmente. La inclusión en ese sentido es vital. Y la producción audiovisual, a través de proyectos como “Sudor” y muchos otros, sin duda es parte de ese proceso”.

Link: Fuguet y Cinépata.com en Lima (Cinencuentro)