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En el Congreso de la República se está debatiendo la ley del Mecenazgo Cultural, que promueve la congresista Luciana León. El gran tema de controversia es la asignación porcentual que deducirían en impuestos aquellos que inviertan en actividades culturales. El Parlamento indica un máximo de 50%. El Poder Ejecutivo señala un tope de 15%.

Apoyo el Mecenazgo. Pero lo de la ley de Luciana León más parece exoneración.  Obviando la distorsión del concepto de Mecenas (una suerte de protector y benefactor integral de artistas y arte), hay un problema real que se nota: tanto el Estado como el sector privado se pelotean la responsabilidad de la dinamización del sector.

Evidentemente, el Estado no tiene ni vocación ni plan para estructurar dinámicamente el desarrollo cultural. Su actividad en ese sentido es centralista, lenta, burocrática. Además, se cree, equivocadamente, que la cultura no puede rendir dividendos económicos. Por ello, su asignación es ínfima e inestable. Por ejemplo, el presupuesto para Loreto es irrisorio y se centra casi en su totalidad en Iquitos.

El Mecenazgo Cultural puede ser un avance importante en el desarrollo artístico del país, Pero tampoco acaban ahí los esfuerzos por dinamizar el sector. ¿Y la creación del Ministerio de Cultura? ¿Y la ley de Cine?  Me parece poco decente que el gobierno no haga su tarea en este aspecto. ¿No quieren que exista exoneración? Excelente, entonces que el Estado invierta, bien y permanentemente.

Cuando no hay mercados culturales consolidados, el Estado tiene deber de promoverlos o de construirlos, de modo tal que se monte una formación sólida de valores culturales y artísticos, dignos y sustentables, económica e inmaterialmente. Esta es una tarea de todos. Del gobierno, del Congreso, de los empresarios y, sobre todo, de los artistas.

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Existen momentos en que se traza una línea que separa la justicia del abuso.  Existen momento en que un derecho -real y concreto – se convierte en un arma que puede ser usada de modo exagerado y excesivo.

Armando Massé, presidente de la ultimamente muy ubicua y envalentonada APDAYC (Asociación Peruana de Autores y Compositores) se equivoca cuando demanda al creador de Utero.pe, Marco Sifuentes, por difamación debido a alguna de sus columnas en Perú21.Y se equivoca claramente porque desconoce un principio básico que garantiza el sistema constitucional y legal a cualquier ciudadano peruano: la libertad de opinión.

Estoy seguro que Massé cree con sinceridad que Sifuentes ha cometido una infamia escandalosa al escribir un texto titulado “Corsarios y Piratas” (que,además, fue publicado el 26 de julio del año pasado, es decir casi 8 meses antes de la denuncia). Quiero extraer de ella los supuestos parrafos agraviantes (el texto es de Sifuentes, por cierto y por si algunos no se dan  cuenta o no quieren darse cuenta):

Como todos sabemos, y muchos hemos sufrido, APDAYC tiene un poder inusitado. Inspectores de este gremio interrumpen matrimonios, bautizos y hasta cumpleaños para exigir el pago de derechos de autor. También, siguiendo el ejemplo de sus símiles internacionales que protegen los intereses de la industria del entretenimiento en el primer mundo, han llegado al absurdo de cobrarle una tarifa a cantantes que interpretan sus propias composiciones. Si una bodeguera pone un televisor para distraerse mientras atiende a sus clientes, también le debe dinero a APDAYC. Etcétera.

Pues bien. APDAYC ha elaborado un Tarifario para el Entorno Digital (verlo en http://ir.pe/menosse) que, en cristiano, detalla cuánta plata le debemos todos a la entidad que preside ejecutivamente Armando Massé. Sí, todos: si pusiste un clip musical de YouTube en tu blog o tu cuenta de Facebook le debes algunos cientos de dólares a APDAYC.

A los chicos de APDAYC les gusta decir que todas estas violaciones al sentido común más elemental están amparadas por la ley. Sin embargo, su asociación está violando la Ley de Derecho de Autor, específicamente el artículo 146 del DL 822, que ordena, acerca de entes como APDAYC: “Dichas entidades (…) no podrán ejercer ninguna actividad de carácter político, religioso o ajena a su propia función.”

El problema es que APDAYC sí ejece varias actividades ajenas a su propia función. Por ejemplo, ha comprado parte del accionariado de la disquera IEMPSA, es decir, ya es parte del negocio discográfico. Además, en una reciente entrevista en Radio Capital, Armando Massé admitió que su institución ha comprado seis radios en provincias. Así, nuestros amigos de APDAYC se constituyen en juez y parte del negocio del entretenimiento. Estas irregularidades han puesto al APDAYC en la mira de la Comisión de Derechos de Autor de Indecopi, que ya nombró un auditor para investigar estos casos (…)

(…)Especulemos: Si García quiere ajustar o, como ya hemos visto, apropiarse de un canal de televisión manda a la Sunat. Pero si los blogs empiezan a resultar un problema, ¿a quién podría llamar el presidente? La Sunat, no; los blogs no le deben millones al fisco. ¿Entonces? La salvación del régimen podría ser APDAYC, un gupo de gente que, como hemos visto, se arrogan el derecho de avasallar a cualquiera que haya cometido el delito de compartir música por Internet (o sea, a todos nosotros, los piratas).

Hace trescientos años, decíamos, a los que podían pisotear a cualquiera con tal de servir al régimen de turno se les llamaba corsarios. En el siglo XXI, en el Perú, podrían tener un nombre más inocente: Asociación Peruana de Autores y Compositores

De lo que podemos colegir, Sifuentes no se ha metido en la esfera privada de Masse, tampoco ha generado ningún infundio ni ha falseado datos que ataquen el buen nombre  del buen Massé. Sifuentes ha expresado una opinión. Y por esa opinión ha sido demandado.

Una cosa muy clara es imputar a alguien hechos falsos a través de medio público  y otra, completamente diferente es expresar una opinión, discrepante, vehemente hasta hostil si se quiere, pero opinión al fin y al cabo, sobre la actuación pública de una persona pública. Creo que el señor Massé aún no se ha querido dar cuenta de su esfera: por más intocable que uno pretende ser, es objeto de escrutinio público y crítica, positiva o negativa por dicha actuación.

Aquél es un grave precedente, el cual lamentablemente no es inédito en el Perú, pues anteriormente José Alejandro Godoy, otro blogger y difusor a través de TICs, fue demandado por linkear (sí, linkear) una información de otro medio.

Mis sensaciones sobre el asunto Massé-Sifuentes son variadas. Por un lado, estoy convencido que hay un enorme desfase generacional que hace que personajes veteranos como Mufarech o Massé trastabillen con roche a la hora de asumir causas contra comunicadores 2.0. El caso del  link por el que fue demandado Godoy es un claro síntoma de que los verdugos no entienden y probablemente no quieran entender cómo funciona el sistema de difusión en internet. Probablemente le hables de links, de hipertexto, tags y posts y les de un mareo. Pero es completamente necesario si uno desea entender, debe conocer o, por lo menos hacer el intento.

En el caso de Massé está claro que no entiende cómo funciona el sistema de uso y difusión gratuita de producción musical o audiovisual en el ciberespacio, y más bien lo busca punibilizar a toda costa, sin tener en cuenta que existe un lado real y económico. De ello se puede extraer lecciones muy importantes sobre cómo la tecnología va a incrementar el uso, por ejemplo, de las descargas, al punto tal que habrá un momento en que estas serán una herramienta principal de acceso a los contenido artísticos y musicales que supuestamente se pretende defender. Escribe El Morsa:

Muerto el soporte físico (soporte magnético -cintas, cassettes-, y prontamente los discos ópticos -cd’s, dvd’s), la circulación de bienes culturales se dará sobre la transmisión y descarga digital. En Estados Unidos, por ejemplo, la tienda iTunes de Apple se alista para vender películas por internet (es decir, que se descarguen por internet). Aquí es casi seguro que en los próximos meses veamos que las cabinas públicas serán también lugares de venta de música: “Trae tu llavero memoria USB, y descarga toda la música del Grupo Néctar por una luca”. No es nada difícil de imaginar. Mientras tanto, INDECOPI sigue peleando porque no se vendan discos en El Hueco.

Pero también es cierto que nuestra ley sobre derechos de autor y uso de la web 2.0, como señala Godoy, va camino al anquilosamiento:

Así como el avance de la impresa y el surgimiento de la economía de mercado fueron los hechos que produjeron que los Estados reconocieran la existencia de los derechos de autor (tanto morales – es decir, el reconocimiento por la autoría – como patrimoniales – el derecho a explotar la obra o a disponer de ella con un fin económico), la tecnología ha puesto a prueba la forma como se vienen concibiendo los derechos de autor, sobre todo, en cuanto al aspecto lucrativo.

Internet nos ha puesto al alcance, de diversos modos, el acceso a diversas manifestaciones artísticas. Y de otro lado, los costos de reproducción y copiado de las mismas se han reducido sustancialmente. Esta libertad de acceso ha hecho que la forma de entender diversas industrias culturales, sobre todo en el campo de la música, comience a variar, sobre todo, en lo que respecta al giro del negocio.

El Morsa es muy claro en un  post bacán sobre el tema. Pero se me ocurre además alguna opinión sobre el omnímodo poder que ha empezado a tomar la APDAYC a través de la figura del sñor Massé. Yo siento que siempre existe una línea intermedia y el autoritarismo no es manejable cuando estás en una empresa que pretende recuperar la confianza de los autores y compositores. Honestamente, siento que la APDAYC se ha empezado a comportar como un monstruo que amenaza a todo aquél quese quiera interponer en su camino. Mildemonios lo retrata claramente:

En el tema de APDAYC pasa lo mismo que pasa con la otras muchas instituciones en el Perú: Tienen poder porque les dejan.  Se quejan de que solamente les pagan con pollo, se quejan de que son unos abusivos, etc, etc.  Sin embargo, nadie los obliga a ser socios de APDAYC.  Es una organización libre a la que un autor o compositor se inscribe porque quiere.  Y la verdad es que tiene  tan mala imagen, que si yo viviese de mi música lo dudaría mucho antes de inscribirme con ellos.

Por ejemplo, aquí la lista de artistas en el género rock y balada que están inscritos en APDAYC.  Supongo que es una lista parcial, porque dudo mucho que sean el bastión de la defensa de los derechos de los músicos con una lista de apenas de once rockeros.  Pero ok, digamos que ésa es la lista.  Léanla y memorícenla.  Porque estos son los señores que le dan el poder al señor demandante de hacer todo lo que los usuarios se quejan.

Si gente de APDAYC entra a una bodega y multa al bodeguero por el pecado de escuchar música mientras trabaja, es porque estos señores se lo están permitiendo indirectamente.  Señor Julio Andrade, ¿en serio estás ok con eso? Y señor Pedro Suarez-Vértiz.  Tú siempre sonriente y buena gente, ¿tú normal con que le metan un juicio al amigo de todos Ocram indirectamente en tu nombre?

El señor Massé no se demora nunca en decir que él hace lo que hace en calidad de presidente de una institución que tiene un estatuto y que está sujeto a las reglas y a las leyes, etc, etc.  Sin embargo, en un programa en radio y en vivo decide cambiar el accionar de la asociación, al anunciar ante la insistencia del organizador de un concierto benéfico que está bien, ya no pagues el fee a APDAYC.  Te lo regalo la mitad como institución y la otra mitad como Armando Massé. ¿Entonces? ¿En qué estábamos? ¿Él es el que decide o no?

Esto deja ver que la asociación en cuestión no cuenta una institucionalidad muy sólida que digamos y que las cosas se deciden unipersonalmente.  Dime, Pierina Less, tú tan hip y tan in que eres, ¿normal con eso? Porque son ustedes los que están permitiendo que este causa haga lo que hace.

Y claro, mientras agrupaciones de consumidores se juntan en asociaciones como el No Soy Delincuente y académicos discuten sobre el asunto en foros como éste sobre derechos de autor en la era digital, ustedes socios de APDAYC son los primeros en la lista de los que permiten esta clase de jugadas.  Y la próxima vez que a un taxista le caigan encima por escuchar música mientras trabaja o que sancionen a una profesora de un kindergarten por cantarle cumpleaños feliz a una niñita que aún ni puede tararear la canción, pónganse una mano al hombro.

Ese es precio de vivir en medio de un país que permite que una institución bienintencionada que trata de mejorar la vida sea manejada de forma autoritaria y por demás punitiva, además que mide con varas totalmente diferentes, de acuerdo a su propios intereses. Atacando, acosando, persiguiendo al consumidor; meciendo y dorando la píldora a los artistas, varios de los cuales no reciben ni cobran los derechos de autor que presuntamente recauda APDAYC.   Al margen de los ahora denunciados, (que son circunstanciales y coyunturales) es evidente que existe una representación abusiva que raya con la tozudez, pero también  una agresión contra las libertades -las verdaderas,  las que no atacan, las que no destruyen honras o generar perjuicio personal o social. El mundo 2.0 Sólo por eso  – y sólo por eso – estas denuncias deberían ser tomadas con pinzas y generar un rechazo  inmediato de parte de quienes creen en las redes sociales, en las libertades tecnológicas y de quienes creen en las libertades, a secas.

Buscando una buena ley de cine

Publicado: 30 octubre 2009 en Diario de IQT
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Desde la provincia se ha generado una enorme movida audiovisual que ha usado las ventajas del formato digital para hacerse conocer. Sin embargo, la ausencia de fondos, la estrechez de los círculos de apoyo y en general el escaso apoyo hacia el cine han mantenido las dificultades en los cuales la industria peruana pudiera manejar adecuadamente este aspecto. Lo mismo pasa, en casi todos los caso, con las producciones capitalinas. Es un esfuerzo que no solo es penoso, sino, en algunos caso, queda hasta trunco.
Hoy a las 5 p.m en el hemiciclo Raúl Porras Barrenechea del Congreso de la República se realizará un foro-debate sobre la aplicación de una nueva ley de cine para el Perú. Hay dos proyectos en debate, de los congresistas Peralta y Raffo, y los ponentes serán: Rosa María Oliart, presidenta del CONACINE; Javier Protzel, docente universitario y ex presidente del CONACINE; Mónica Ubilluz, gerente de la cadena UVK Multicines; Gustavo Sánchez, productor y representante de la Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP); Iván Vega Alferoff, gerente de Asuntos Jurídicos de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE); Christian Wiener, presidente de la Asociación de Cineastas Peruanos (ACP); y Jorge Antonio Bravo Cucci, tributarista.
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En verdad es muy importante poder asistir al evento, porque, de ese modo, pudieran apoyarnos a construir la gran industria de cine que necesitamos, justa, democrática, pluralista, que apoye de forma efectiva la construcción del gran espacio fílmico que ansiamos.

Todos ganamos, no se  olviden de apoyar y vayan al Congreso. Hagamos escuchar nuestra voz para la cración de una buena ley de cine, de un mejor cine nacional.

Link: La noticia, según Cinencuentro, Desde el tercer piso y La Cinefilia no es patriota

KIndle

 

El Kindle es una de las herramientas más revolucionarias que se han creado en cuanto a la difusión de la lectura. Se trata de un dispositivo portátil capaz de almacenar libros y publicaciones digitalizadas. Sin tratar de sustituir al libro de uso tradicional y en formato impreso, a través del Kindle se puede acceder a una impresionante cantidad de obras de diversos autores y sobre diversas materias, las cuales podrán leerse inmediatamente, a través del mencionado aparato. Su peso es de 300 gramos y su batería puede durar hasta 30 horas de uso ininterrumpido.

Aunque su uso era restringido, lo interesante es que Amazon, la tienda virtual de productos, ha indicado que el Kindle será vendido a más de 100 países, incluyendo el Perú. El precio aproximado es de 279 dólares e incluye el servicio gratuito Whispernet, que permite bajar libros y revistas con solo un toque de botón, mediante una red. En el Perú, repito, el Kindle funcionará mediante una red inalámbrica que abarca desde Huaral hasta Ica, de Trujillo a Piura y algunas otras ciudades del país. En el paquete no está incluido Iquitos. ¿Por qué? Obviamente por el deficiente servicio de Internet que tenemos. Un equipito de esas características, que pudiese ser una gran alternativa para mantener el hábito de la lectura, simplemente, a la luz de las circunstancias, sería un gasto inútil en nuestra ciudad.

Uno de los más graves problemas que afronta actualmente Iquitos es el servicio de Internet. Cualquier usuario medianamente informado sabe las consecuencias de este tema: lentitud, problemas de conexión, imposibilidad de crear sistemas de comunicación interactiva, etc. Así como con el Kindle, existen una serie de herramientas que en otros lares sirven para facilitar la vida de las personas y acá solo los complican.

Hace unos días, buscando información sobre el terrible problema de comunicaciones que atravesamos, me encontré con Mercancía Suave un blog bastante interesante sobre internet, sistemas y aplicaciones análogas. En el mismo se encontraba nota titulada “Iquitos: reporte de una ciudad maltratada por las comunicaciones”, que da algunas luces sobre nuestra realidad. Algunos datos al respecto, del propio Mercancía Suave:

a) No hay cableado de DSL en Iquitos (Speedy o cualquier otro) y los iquiteños se ven en la triste y prehistórica situación de usar su conexión telefónica de 54 kbps (nominal) para entrar online.

b) Claro ofreció su famoso servicio de Internet celular, fracasando en todas las formas posibles: hay momentos en los que la conexión real alcanza (según su propio software) los 0 kpbs. Manejando con un iPhone como módem obtengo, obviamente, similar resultado: lentitud, lentitud… y más lentitud. No se puede abrir siquiera el Messenger.

c) Telmex provee, desde hace ya varios meses, el servicio de internet satelital. Lamentablemente ya no aceptan nuevos contratos, probablemente por saturación en la señal. Suerte de los que ya están adentro.

d) Un prometedor anuncio de Telefónica era en realidad una oferta bastante vacía. Ofrecer Internet satelital de 200 kbps a S/. 189 mensuales es ya un costo algo elevado, pero que sólo te garanticen el 4% de la velocidad nominal es un asalto.

e) Cualquier iPhone en Iquitos navega en un EDGE, es decir con una conexión, terriblemente lenta.

Como señala dicha publicación a veces resulta mejor ir a un café internet y agobiar las penas con una PC que no es la propia. Lo cual, en todo caso, genera el perjuicio de salir de tu hogar para hacer tareas o trámites que en otras circunstancias serían mucho más fáciles de manejar domésticamente.

Isaac Ocampo, administrador del buscador amazónico Lorito, viene tratando de articular esfuerzos para crear una campaña ciudadana e internáutica para proveer a Iquitos y a Loreto de un mejor servicio de internet, que conecte real y eficientemente a la Amazonía con el mundo. Ocampo señala algunas de las taras del servicio de Internet loretano:

– Cualquier usuario debe tener mucha paciencia a la hora de revisar sus e-mails,  en sus búsquedas, peor si va a ver una animación flash. Algunos bloggers mencionan que en Iquitos no les gusta postear pues la incertidumbre de la carga lenta de las páginas web, desanima y desalienta.

–  A la hora de ver videos, se debe contar con mucho tiempo, es casi imposible ver información multimedia, subir videos a Youtube o fotos a Picassa. Encima siempre cuando ya vas a completar tus cargas se corta la conexión y de nuevo se debe volver comenzar.

– Desde hace años muchos ciudadanos en diversos espacios vienen mencionando el tema, y poco o nada han podido hacer o les ha interesado  a instituciones reguladoras o de defensa del consumidor como OSIPTEL o el mismo INDECOPI.

– Hasta ahora  las mismas empresas proveedoras como Telefónica o Telmex nunca han sustentado el ineficiente servicio, ni la sana intención de invertir para dar el servicio apropiado. ¿El motivo principal?  Las empresas sostienen que no es rentable la venta de servicios de Internet, sin embargo a la fecha han vendido más conexiones de las que podían ofrecer, y mayormente solo cumplen con menos del 10% del promedio del ancho de banda que ofrecen.

Ocampo cree que necesitamos urgentemente integrarnos al troncal nacional de fibra óptica. Lo que por ejemplo si permitiría a Telefónica ofrecer y vender en Iquitos sus servicios Speedy. Se cree que el verdadero miedo que tienen las empresas es la inversión, pero a la vez, nunca antes se ha realizado una propuesta técnica seria, que presente rentabilidad en el mediano y largo plazo.

Evidentemente, es hora de poner  las telecomunicaciones en las agendas del desarrollo de la Amazonía. Cualquier programa de reactivación económica jamás tendría impulso si primero no se resuelven los problemas de conectividad. Y esto pasa, según todos los expertos, por crear necesidad y conciencia a nivel de los gobiernos regionales, gobiernos locales, congreso de la Republica, empresas privadas. Una Agenda política, sustentada de modo técnico, que comprometa a las autoridades y futuros dirigentes a crear condiciones efectivas de manejo de las verdaderas carreteras de progreso en este mundo globalizado podría ser un gran avance el respecto.

La situación es grave. La urgencia de un sistema de banda ancha o algo parecido es, más que nunca un asunto de la más alta prioridad regional.  

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En estos días en que se están iniciando las apuestas para la entrega de los cotizados y codiciados Premios Nobel, el galardón literario ha vuelto a traer al debate la pregunta si Mario Vargas Llosa, nuestro escritor más conocido, talentoso y universal se merece dichaohonor.

Aunque muchos creen que el Premio Nobel no premia aspectos meramente literarios y además, mantiene una línea de “corrección política” que no es la que Vargas Llosa profesa, los comentarios también validan la magistral técnica del escritor y sus controversiales y polémicas opiniones políticas.

En todo caso, al margen de si gana o no este año (las apuestas indican que no se la llevará), la pregunta para todos nuestros lectores es simple:

¿Mario Vargas Llosa merece ganar el Premio Nobel de Literatura?

Dejen sus comentarios antes que en el Twitter, donde ya se armó un pequeño debate.

Link: ¿Por qué Vargas LLosa no gana el Nobel, según los críticos?

de soto indígena

Para cualquiera que haya seguido el devenir político del Perú en las últimas décadas, le queda suficientemente claro que Hernando de Soto es el inspirador del planteamiento del “perro del hortelano” expuesto por el presidente García. La diferencia es sólo de estilo. Mientras éste se lanzó al tema con una propuesta agresiva desde la metáfora, que causó la indignación de muchos indígenas que rechazaron ser calificados de perros, aquél ha montado un espectáculo, con Bobby y otros indígenas traídos del Norte, con la intención de demostrar que la propiedad colectiva no es verdadera propiedad y que además constituye un freno para el progreso y la superación de la pobreza. La aparición de Hernando de Soto en este momento, post Bagua y en el contexto de unas mesas de diálogo (de sordos), indica que su relación con el presidente no sólo es ideológica sino también estratégica y tiene por finalidad insistir en las ideas que ambos comparten para ver si consiguen ponerlas en práctica. ¿Financia el gobierno este nuevo intento? ¿Lo paga la empresa privada? Éste es otro misterio del capital.

El video elaborado por de Soto está bien hecho y es un buena tentativa para reforzar los prejuicios de sus feligreses e impresionar a un público poco conocedor de la realidad de la Amazonía y de los pueblos indígenas, Jaime de Althaus a la cabeza, que dice haber descubierto que las comunidades no son la Arcadia que le habían pintado. ¿Quién le habrá contado tremenda mentira al periodista? ¿Algún antropólogo despistado? ¿O será fruto de recuerdos de infancia, en los que buenos salvajes habitan parajes edénicos? ¿Cómo puede ser una idílica la situación de pueblos indígenas diezmados por epidemias en la época de las reducciones misionales, que luego sufrieron el genocidio del caucho y la férula de patrones que los sometieron a feroz servidumbre y esclavitud, con castigos físicos incluidos que causaron muchas muertes? Esto último pasaba hasta los primeros años de la década de 1990 en el alto Ucayali (está bien documentado en libros y artículos y en un informe elevado al gobierno de entonces), y fue a raíz de un proceso liderado por AIDESEP que la gente fue liberada. ¿Cómo puede ser paradisiaca la situación de indígenas de las zonas petroleras y mineras, que tienen metales pesados en la sangre por encima de los estándares máximos permisibles determinados por la OMS?

El mensaje del video es caritativo y consiste en señalar que los indígenas son pobres a pesar de estar sentados en un banco de oro, frase que don Antonio Raimondi jamás dijo, pero esto poco importa. Las trampas que pone a un público desinformado son varias. Una de ellas es la presentación de indígenas con vestidos que ya no usan cotidianamente. Aparece así un joven shipibo, líder de una organización urbana, con cushma, esa especie de hábito característico de varios pueblos indígenas, pero hoy muy poco usado, salvo por las mujeres ashanincas y, en algunas zonas, también por los hombres. Hoy ni siquiera en las comunidades shipibas es común ver un hombre con dicho vestido (las mujeres nunca lo usaron). Más manipuladora aun es la presentación de un grupo de hombres (aparentemente huitotos o boras), vistiendo unos faldellines de llanchama (especie de tela preparada con corteza de árbol) y con vistosas coronas de plumas. Se trata de un traje que ellos usan exclusivamente para  fiestas tradicionales o para hacer demostraciones “típicas” a grupos de turistas. Digamos que en este caso es coherente que hayan usado esos vestidos para agradar a los turistas del instituto que lidera de Soto y, sobre todo, para demostrar al público que a pesar de “conservar su cultura, tienen ideas modernas y hablan del mercado”. Pero la cultura, que por cierto es dinámica y cambiante, es algo mucho más complejo que el uso de vestidos. Para seguir con el turismo, en el video se presenta a un grupo de boras de San Andrés, asentados en el río Momón, a minutos de Iquitos, que no es comunidad titulada, sino un pequeño grupo de personas desarraigadas por los patrones de su territorio, situado en el Putumayo y al norte de este río (Colombia), que eventualmente realiza algún espectáculo para los visitantes. Como éstos hay varios ejemplos, pero considero largo e inútil detallarlos.

La selección de las comunidades presentadas como ejemplo de que la idea de títulos mancomunados es un invento de líderes mal asesorados (como de Soto califica a Alberto Pizango, quien no ha hecho otra cosa que cumplir con el mandato de sus bases), es otra muestra de la poca objetividad del video. Maranquiari, por ejemplo, es un caso entre varios de los que se puede encontrar en el Perené, una cuenca sometida a intensos procesos de colonización desde la segunda mitad del siglo XIX, donde los pocos indígenas que han quedado en ese asentamiento se han casado con población colona y, efectivamente, han individualizado las tierras. Si la gente del ILD se hubiera tomado la molestia de buscar un poco más, apenas en los alrededores y en zonas de fácil acceso, hubiera encontrado otros ejemplos que ilustran mejor el problema de la tierra en la cuenca, sin necesidad de recurrir a la filmación de un asentamiento casi totalmente de colonos, en los cuales la presión de éstos y las imposiciones del mercado han llevado a la fragmentación y deterioro de la tierra, a la desaparición del bosque y de la fauna, a la contaminación del Perené (con la generosa contribución de las mineras que operan en la provincia) y al empobrecimiento de la gente. Por lo demás, el hecho de que muchos colonos tengan allí títulos individuales y sean pobres, demuestra lo contrario de lo que de Soto intenta probar en su presentación.

Otro ejemplo citado en el video es la comunidad awajun de Shampuyacu (no existe “Alto Shampuyacu”, como se la llama en el video), ubicada muy cerca de Nueva Cajamarca, en la cuenca del Mayo, en San Martín. En la zona donde ella se ubica, atravesada por la Carretera Marginal, existen muchas otras comunidades similares en problemática a la citada y miles de colonos que han desarrollado principalmente el cultivo de arroz. Animados por el mercado, muchos awajun han alquilado sus tierras a estos colonos mediante contratos que demuestran su poco conocimiento del valor de ellas en el mercado y su total ingenuidad de haber pensado que por ese medio lograrían mejorar su situación. Después de casi dos décadas, hoy ven el incremento de colonos dentro de sus tierras y comienzan a darse cuenta de su error, y algunos están buscando medidas que les permitan reapropiarse de ellas.

Los pueblos indígenas no son ahora, ni nunca lo han sido, colectivistas, pero sí basan su organización social en vastas redes familiares de reciprocidad, en las que intercambian bienes (principalmente carne de monte) y servicios (las llamadas mingas), que tienen como escenario un territorio ancestral, con una geografía propia, con nombres que identifican diferentes lugares que han sido el teatro de eventos históricos o mitológicos. Algunos han habitado en grandes chacras familiares (malocas), pero el trabajo de las chacras es individual familiar. Las purmas (chacras en abandono para que los suelos se regeneren) pertenecen a quien las trabajó, cosa que todos respetan. Antiguamente, una persona que moría era enterrada con sus bienes (vestidos, armas y otros), aunque aquí el sentido de la propiedad era místico y no mercantil. Esto ha cambiado, y hoy ningún muerto es enterrado con su radio, escopeta o motor fuera de borda, que ahora heredan sus deudos. Si alguien le ha contado a de Soto y a otras personas ajenas al tema que los indígenas eran colectivistas, los ha engañado o no conoce esa realidad. Hay cientos de etnografías que los productores del video podrían haber consultado sobre esta materia.

Los pueblos indígenas no están entrando al mercado: lo están hace muchos años, pero lo están en la única manera como el mercado lo permite en zonas marginales, libradas a la matonería de los más fuertes, amigos de las autoridades locales, con quienes trabajan al alimón para explotarlos. El Estado es un espectador activo, de esos que tiran piedras desde la tribuna al actor más débil y se solidariza con el opresor. ¿Qué hace para promover mejoras en educación, salud (reconozco como positivas las campañas de vacunación que se realizan de manera regular), producción, manejo de recursos y otros? Nada más que bloquear las iniciativas realizadas por AIDESEP o por instituciones de apoyo. La famosa nota 14, por ejemplo, barrera impuesta por el ministro de educación para el acceso a pedagógicos, impide, desde hace tres años, que jóvenes indígenas, víctimas de la pésima educación que han recibido en la escuela y el colegio secundario, ingresen al programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (FORMABIAP), promovido por AIDESEP, y a otros institutos similares. El ministro castiga a las víctimas de la inoperancia de su sector.

No es que los indígenas no quieran ser profesionales. Precisamente AIDESEP montó un programa en este sentido hace una década, apoyado por la cooperación internacional, para que jóvenes egresados de los colegios se formaran en diversas disciplinas. Si el intento no produjo todos los frutos que se esperaba fue porque los estudiantes no pudieron superar las exigencias que les planteaba la educación universitaria por provenir de precarios colegios estatales.

Los programas de manejo de bosque son bloqueados, antes por el INRENA y ahora por el Ministerio de Agricultura, y los de manejo de cuerpos de agua de la selva baja, el principal recurso de esta región, por Produce y otros inútiles acompañantes. Precisamente el tema de los cuerpos de agua es una buena razón para explicar por qué la parcelación de las tierras no es una alternativa para la región y, por el contrario, el apoyo a grupos organizados de las comunidades es la única alternativa viable para manejar este recurso de manera sostenible, mejorar los ingresos de la población y proteger el patrimonio ambiental de la nación.

Si bien la visión presentada por el video es superficial y basada en prejuicios, hay un aspecto de éste que califico de irresponsable y hasta de criminal. Afirma de Soto que los títulos son “pedazos de papel que no tienen ninguna función” y que “sólo valen dentro de los linderos de la comunidad”. Esto es una invocación al zafarrancho de combate y al festín de quienes esperan, detrás de esos linderos, que se les dé el disparo de partida para lanzarse sobre su presa. Es cierto que los títulos tienen errores porque fueron hechos basándose en una cartografía deficiente y con instrumentos poco precisos o inadecuados para la región amazónica, pero éste es el problema de todos los títulos del área rural del país, incluyendo las concesiones mineras y de hidrocarburos y los nuevos latifundios que se van constituyendo. ¿Considera también de Soto que éstos son únicamente “pedazos de papel que sólo valen dentro de sus respectivos ámbitos”?

No, no es despistado el sendero de Hernando de Soto, sino que está claramente orientado para apoyar la política de este gobierno, diseñada para servir a empresas que ambicionan los territorios de los indígenas, a fin de poner en marcha diversos planes. De Soto declara ufano que el Perú se ha comprometido a respetar a las empresas mineras y petroleras para promover el desarrollo. Si los pueblos indígenas contaran con garantías similares y no tuvieran, además de todas las otras adversidades antes mencionadas, que defenderse de la agresión de empresas de hidrocarburos, madereras y mineras, y del autoritarismo oficial, sin duda podrían abocarse con mayor dedicación a construir un mejor presente.

Para terminar, una última cuestión relacionada con algo que, al parecer, tampoco de Soto conoce. De acuerdo a la Constitución, las comunidades nativas y campesinas “Son autónomas en su organización, en el trabajo comunal y en el uso y libre disposición de sus tierras, así como en lo económico y administrativo, dentro del marco que la ley establece” (Art. 89). El argumento, entonces, de que ellas están condenadas por una legislación obsoleta a permanecer eternamente como comunidades no es cierto. De hecho, los ejemplos que doy al comienzo de estas líneas demuestran lo contrario: que hay comunidades parceladas, que alquilan sus tierras y que en la práctica van perdiendo la propiedad de éstas. Son libres de hacer lo que quieran y nadie se los puede impedir, aunque las experiencias actuales demuestran que la pérdida de dominio sobre sus territorios sólo les proporciona ingresos miserables, que luego de gastados deja a los pobladores verdaderamente pobres, cosa que antes no eran, porque a pesar de tener magros ingresos en efectivo, disponían de recursos y de un medio ambiente sano para vivir bien. Los pueblos indígenas actualmente son libres de disolver su identidad parcelando sus territorios, pero también lo son para defender el legado de sus ancestros, a fin de trabajarlo dentro de otra visión de desarrollo basada en el respeto entre la gente y de ella hacia el medio ambiente.

Por tanto, queda claro que lo que quieren el presidente García y el Sr. de Soto no es impulsar una ley que dé libertad a los indígenas para enajenar sus tierras, sino promocionar la voluntad de los indígenas para que se desprendan de su heredad.

Foto: El Morsa

Bembos cecina y cocona

Publicado: 23 septiembre 2009 en Diario de IQT
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bembos

Todo surgió de un mensaje de la cuenta de Twitter de Gonzalo Torres. A partir de ahí nació mi interés por el nuevo bebé de Bembos: la hamburguesa de cecina y cocona.

No sabemos desde cuándo es posible encontrarla y comprarla dentro de su nueva campaña Sabores del Perú, que a todas luces tiene toda las intenciones de emular los sabores de dos de los productos más conocidos de la cocina amazónica (es irónico que Bembos no tenga un solo local en toda la selva nacional).

Mientras esperamos que llegue pronto a Iquitos (o al menos el Ari’s Burger lo imite de mejor modo), las apuestas sobre el sabor están divididos. @gonzalotorres dice que está bien, pero nada más. @piacostar dice que tiene mucho tacacho pero pedacitos imperceptibles de cecina. @GrinderManguare e @InO_MoXo indican que es verdaderamente mala.

Pruébenla y después comentan al respecto. Si es puro bluff publicitario o hay sabor interesantón.