Archivos para febrero, 2010

ACTUALIZACION (Jueves 11 marzo, 7.03 a.m):  Empresario Herman Pezo fue liberado esta madrugada luego de 12 días de secuestro.

La ciudad de Iquitos se ha convertido desde no hace mucho en una ciudad absolutamente insegura. Esto ha ido incluso a pesar de los discursos incendiarios y demagógicos de las autoridades, entre ellas la del Alcalde de la ciudad, cuyo propio hijo fue  hace unas semanas, precisamente, víctima de unos delincuentes que lo golpearon y desvalijaron de algunas joyas en una calle céntrica. A los asaltos constantes que se perpetran en la vía pública todos los días, pasando por los atracos furtivos, robos de domicilios, así como de motocicletas, se suma ahora la modalidad del secuestro. La víctima ha sido Herman Pezo Rentería, chiclayano de nacimiento, uno de los empresarios más conocidos y poderosos de la región Loreto, famoso por sus relaciones sociales y políticas en las más altas esferas loretantas. Según el diario Perú 21, citando fuentes policiales, Pezo había venido recibiendo amenazas de muerte constantes.

Aquí la nota del diario iquiteño Pro & Contra sobre el particular:

Cerca de la una de la madrugada de hoy, el empresario Herman Pezo Reintería, fue secuestrado por dos sujetos que vestían uniforme policial cuando salía del coliseo de gallos ubicado en la cuadra 12 de la calle Calvo de Araujo en Iquitos. La Policía informó que se encontró en la carretera Las Camelias, la camioneta marca KIA en la que fue llevado el empresario y señalaron que aún los secuestradores no se han comunicado con sus familiares.

Herman Pezo, salía en compañía de dos personas identificadas como Yhony Flores Tafur y Antonio Barbarán Ascoy, dos aficionados a la cría de gallos como el empresario. Ya en su auto, dos supuestos policías lo abordaron para pedirle sus documentos y al salir del mismo Pezo habría sido maniatado y subido a esta camioneta alquilada a la empresa River Fox. En el lugar se han encontrado dos DNI a nombre de Edilberto Cienfuegos García y Aquiles Zevallos Pérez quienes habrían alquilado la camioneta, pero estos documentos habrían sido clonados. La Policía en estos momentos rastrea la zona de Nanay buscando alguna pista que lleve con el paradero de Pezo Reintería dueño de la empresa MP que recoge la basura en Iquitos y proveedor de varias municipalidades en Loreto en el rubro lacteo.

Doña Celia Chong Vda de Alarcón me empieza a explicar con afán didáctico una serie de sabores que es posible descubrir detrás de los insumos amazónicos. Nos sentamos en una mesa del antiguo Chifa Long Fung (ex Wai Ming), el único donde las meseras – un par de señoras coquetas y súper amables – han atendido a por lo menos tres generaciones de iquiteños. Chelita me cuenta algunos de sus secretos, mientras yo le pregunto por algunos detalles de la preparación de platos que siempre me han encantado cuando he pasado por el Exclusivo, restaurante que administra desde mucho tiempo atrás.

Mientras me da un repaso por el encanto del cebiche con camu camu o el chicharrón de lagarto o, claro está, su estupendo pescado enrollado, me explica su gran proyecto: sacar adelante la enciclopedia de la gastronomía amazónica. Un compendio de recetas que vayan acompañados de una explicación no sólo culinaria, sino también histórica, sociológica e incluso antropológica. Chelita viene recopilando y generando una serie de notas e investigaciones sobre el particular por largos años y definitivamente es una de las más importantes y autorizadas voces regionales.

Didacticamente, como le ha explicado a tantos grandes de la gastronomía como Gastón Acurio, Pedro Miguel Schiaffino o Isabel Álvarez,  me orienta acerca de las virtudes y defectos de cada comida. Habría que preparar una recopilación y profundizar el estudio, pero es importante que trabajos como ése se mantengan, sobre todo ahora en que se ha logrado un gran avance en cuanto a recrear el sabor amazónico, pero poco se ha avanzado en bibliografía de avanzada en el tema. Ahí se encuentra una veta no descubierta que puede darle un vuelco importante a la difusión sobre las bondades de nuestra culinaria.

Mientras escribo esto, repaso nuevamente las páginas de Inguirito Machacado, el buen libro de recetas amazónicas que nos legó el gran periodista loretano Guillermo Flores Arrué. Y de lejos empiezo a recordar la capacidad del Profe por brindarnos, siempre, cultura gastronómica. Como sabemos, la cultura gastronómica se aprende también en los centros de estudios, pero no solo allí, y tampoco sólo por ganar plata facilmente aprovechando el boom,  porque ahora algunos creen que todo pasa por un pingüe negocio que quiere mostrarnos que unicamente en las academias se aprende a cocinar y, sobre todo, a comer.

La cultura gastronómica se aprende en la vida diaria, en esa vida que ahora los muchachos que quieren a como dé lugar un cartón en Turismo u Hotelería o se gradúan de chefs expertos en preparar comida caribeña y son incapaces de entender de cultura general loretana o balbucean incoherencias cuando les preguntan sobre los mitos y leyendas de nuestra selva, no les interesan en demasía. Y aunque haya esfuerzos solitarios a veces por dar una buena educación, la chiquititud no está todavía entusiasmada.

El sabor charapa, efectivamente, tiene madera como para hacer una tesis de doctorado, pero no necesariamente necesitas el claustro. A veces simplemente te basta un buen lugar y una extraordinaria sazón y el resto del asunto viene por curiosidad, por constancia y por disciplina que vas aprendiendo a través de la educación y el conocimiento.

Porque, definitivamente, no es de actividad unviersitaria los extraordinarios casquitos que prepara la mamá de mi buen amigo el ingeniero Alejandro Reátegui, con esa suavidad, esa textura, ese punto exacto de dulzor. Gracias a la mamá de Alejandro he aprendido que los casquitos no son necesariamente unas bolitas duras repletas de azucar sinoun manjar que se deshace en la boca y te retrotrae a viejos tiempos de un Iquitos más sereno y apacible.

Por lo menos yo no sé si las chicas del restaurant Blanquita, cerca del Cementerio, han estudiado gastornomía o si han recibido diplomas en Le Cordon Blèu o si tienen su carnet de la Asociación Peruana de Gastronomía, pero no hay duda que allí se debe comer la mejor comida regional casera de toda la ciudad. Cada vez que se vuelve a la Blanquita es un triunfo y un encanto.

Así como en la Blanquita o en el caso de la madre de mi amigo, hay un conocimiento que se vuelven valor agregado. Esos conocimientos son integrados con la tradición y con la necesidad. Esa necesidad, con el paso del tiempo y las  mejoras – sobre todo económicas – se vuelve deseo y también placer. Comer puede ser una necesidad, pero también es un placer. Y muchos de quienes son grandes cocineros en el fondo aman la comida porque les encanta comer.

A todos quienes les encanta comer saben que un gran platillo, es decir aquél que es capaz de trasladarte a lugares impensados, que te devuelve en un momento lo mejor de tu infancia, de tu adolescencia, que a través de un sabor certero y sublime te hace rememorar los mejores momentos de tu vida .

He vuelto a ver Ratatouille, la extraordianria cinta animada sobre el roedor que amaba la gastronomía y me quedo con su méxima

“Cualquiera puede cocinar”

Yo la  complemento: “Cualquiera puede comer”

Y todo lo demás se regenera de un mejor modo: Todos pueden disfrutar de la comida.

Creo también que todos tienen la obligación moral de difundir la cocina amazónica, de poder brindar conocimiento que permita no sólo a los amazónicos, sino también al mundo entero. Aprender de los sabores de los insumos, de las variedades y de la magia encantadora de la culinaria.

El sabor charapa debe ser considerado un asunto de bandera regional.

En la buena película Julie&Julia (donde, entre otras cosas, se puede apreciar a esa monumental actriz que es Meryl Streep), una inocente pero voluntariosa joven decide cambiar su vida tratando de imitar y reactualizar o reinventar las recetas de la famosa chef norteamericana Julia Child, y colocarlas en un blog que, increíblemente se vuelve famoso y reputado.

Yo creo que lo importante no es tanto la receta, sino el espíritu que dejas en ella. Yo creo que el sabor está íntimamente ligado al corazón y a la emoción.

Cocinar también es un arte.

Difundamos el sabor amazónico como si fuera un arte. Como si fuera una necesidad. Como si fuera un motivo más para sentirnos orgullosos de él.

El Instituto Nacional de Cultura de Loreto, bajo la batuta de su flamante director  Christian Bendayán,  viene organizando para este sábado 27 de febrero el conversatorio “Aproximaciones a la música indígena amazónica”, cuya exposición central estará a cargo del investigador en temas amazónicos James Matos Tuesta.

En esta visión panorámica de la música indígena amazónica el expositor abordará cuál fue la percepción sobre la música, de los españoles que ingresaron por primera vez a la amazonía peruana, luego, la percepción de los misioneros católicos, hasta llegar a las primeras grabaciones en elepés de la cantos y danzas de los indígenas de Loreto, Ucayali y Amazonas.

Asimismo, dará a conocer sobre las últimas grabaciones de cantos indígenas en discos compactos de los pueblos Shipibo-Conibo, Awajún-Wampis, Kukama-Kukamiria, entre otros. Finalmente, el expositor hablará sobre el fenómeno musical de “cumbia amazónica indígena” que viene ocurriendo entre los pueblos indígenas de Ucayali y Amazonas, con la aparición de conjuntos musicales indígenas que interpretan sus composiciones en sus propios idiomas pero en ritmo de cumbia. Durante la exposición se podrá escuchar las primeras grabaciones hechas en el Perú sobre cantos indígenas y se podrá apreciar en video el fenómeno musical de la cumbia indígena amazónica.

El expositor, James Matos Tuesta,  es natural de Pucallpa. Es abogado y comunicador social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Egresado de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad de San Marcos. Actualmente, viene investigando sobre la historia de Juaneco y su Combo, y la historia de la cumbia amazónica peruana. En los comentarios estará el antropólogo Alberto Chirif.

Imágenes cómo lució el día de ayer Multicines Iquitos para las funciones de El último piso. Las últimas 4 funciones (se adicionó una debido a la demanda) se agotaron desde las 6.30 de la tarde.

En la última encuesta que hicimos en este blog sobre los mejores libros amazónicos de la década, “Hostal amor” resultó siendo uno de los más importantes y votados. Elogiado por diversas figuras literarias peruanas como Oswaldo Reynoso o Miguel Ildefonso, pero también resisitido en algunos casos por algún sector del periodismo iquiteño con adjetivaciones cavernarias o aliterarias, la novela del joven escritor loretano Cayo Vásquez, publicada en el año 2005 (compuesta por diversas historias que, como voces interiores, se internan en el submundo urbano de los burdeles, las prostitutas y los marginales de bares y locales considerados “de dudosa reputación” en Iquitos)  aún goza de buena salud y su fama de libro de culto la ha hecho digna de  que se tengan conversaciones para una futura reedición.

Vásquez, quien también ha publicado Voces del ayahuasca y Wazuriri, nos birnda esta entrevista desde Cali, Colombia, donde actualmente se dedica a la producción musical;

Los lectores de este blog han considerado que Hostal Amor es uno de los mejores libros amazónicos de la década ¿qué  sensaciones te produce eso?

Pues bien, tranquilo. Ese libro recibió muchos elogios, pero es algo que no me quita el sueño. Siempre digo que cuando hacemos algo sin prestarle mucha atención, como este libro, como que las cosas nos salen mejor. No sé, es algo como sucede en una relación con una mujer, cuando menos caso o atención le prestamos a una mujer como que ella está ahí para nosotros, haciendo cualquier cosa para agradarnos.

¿En algún momento sentiste que Hostal Amor iba a tener la acogida que ha ido teniendo con el paso del tiempo?

No. Siempre he dicho en alguna presentación o entrevista que ese libro lo escribí  en tres meses y medio borracho. Es algo que no me avergüenza decirlo, porque es la verdad. Y me causa gracia cuando ahora lo analizan en colegios o universidades.

¿Cómo fue el proceso de montaje y escritura que usaste para elaborar Hostal Amor?

No lo sé. Puede sonar estúpido que lo diga, pero no busqué absolutamente nada, simplemente en el tiempo que lo escribí, me divertí haciéndolo y lo hice sin buscar parámetros o reglas. En otros libros sí me ordené y nadie se acuerda de ellos, ni yo.


Algunos críticos y opinólogos loretanos, sobre todo los más antiguos y conservadores, dijeron que tu libro no valía la pena ¿qué podrías decirles ahora?

Que tenían toda la razón.


¿Qué libros o artistas amazónicos te parece importante resaltar?

Hay muchos, pero como que es más fácil y menos conflictivo elogiar a los ya fallecidos. Para todos los artistas muertos de la Amazonía va mi venia. Para los vivos que ojalá la sigan pasando bien.


¿Cómo percibes el talento literario en Iquitos, especialmente en los jóvenes?

Es bueno. Un tiempo de mi vida (época que no recuerdo bien cómo sobreviví) trabajé como Asesor de Cultura del GOREL y parte de mi trabajo era analizar obras literarias de escritores loretanos. Vi muy buenos trabajos. Lo que hace falta son los medios y una buena calidad de edición. Hay el dinero para este fin, lo que le falta es criterio y raciocinio (por no decir inteligencia) a los que manejan los fondos.


¿Cuáles deberían ser las labores de la empresa privada y el sector público para fomentar la literatura amazónica?

Todo y nada. Seamos realistas, a las empresas privadas les interesa un bledo invertir en el fomento de la cultura porque a ellos sólo les interesa “ganar” dinero. Al sector público también.


¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

No lo sé. Ya no me planifico en eso como antes. Supongo seguir escribiendo y si se da la oportunidad de publicar pues lo hago, ¿no? Pero prometo seguir publicando libros sin saber qué diablos estoy haciendo.