Archivos para octubre, 2009

Buscando una buena ley de cine

Publicado: 30 octubre 2009 en Diario de IQT
Etiquetas:, ,
Desde la provincia se ha generado una enorme movida audiovisual que ha usado las ventajas del formato digital para hacerse conocer. Sin embargo, la ausencia de fondos, la estrechez de los círculos de apoyo y en general el escaso apoyo hacia el cine han mantenido las dificultades en los cuales la industria peruana pudiera manejar adecuadamente este aspecto. Lo mismo pasa, en casi todos los caso, con las producciones capitalinas. Es un esfuerzo que no solo es penoso, sino, en algunos caso, queda hasta trunco.
Hoy a las 5 p.m en el hemiciclo Raúl Porras Barrenechea del Congreso de la República se realizará un foro-debate sobre la aplicación de una nueva ley de cine para el Perú. Hay dos proyectos en debate, de los congresistas Peralta y Raffo, y los ponentes serán: Rosa María Oliart, presidenta del CONACINE; Javier Protzel, docente universitario y ex presidente del CONACINE; Mónica Ubilluz, gerente de la cadena UVK Multicines; Gustavo Sánchez, productor y representante de la Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP); Iván Vega Alferoff, gerente de Asuntos Jurídicos de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE); Christian Wiener, presidente de la Asociación de Cineastas Peruanos (ACP); y Jorge Antonio Bravo Cucci, tributarista.
100_4223

En verdad es muy importante poder asistir al evento, porque, de ese modo, pudieran apoyarnos a construir la gran industria de cine que necesitamos, justa, democrática, pluralista, que apoye de forma efectiva la construcción del gran espacio fílmico que ansiamos.

Todos ganamos, no se  olviden de apoyar y vayan al Congreso. Hagamos escuchar nuestra voz para la cración de una buena ley de cine, de un mejor cine nacional.

Link: La noticia, según Cinencuentro, Desde el tercer piso y La Cinefilia no es patriota

Anuncios

(N.E.) El buen Juan Arellano, que sin duda es más ubicuo que yo, estuvo anoche en la Casa de la Literatura Peruana en Desamparados-Lima, y acompañó la charla sobre nuevas generaciones narrativas en Iquitos que organizó la Sala Regional de Literatura Loretana. Juan levantó en su blog Globalizado el evento, al que asistimos Edwin Chávez y Carlos Garayar, en el auditorio, y vía Skype, el narrador loretano Miguel Donayre desde Madrid, y yo, desde Iquitos, respectivamente. Acá transcribo literalmente la nota, como una contribución a las noticias culturales de esta parte del mundo, agradeciendo de antemano el gesto y la deferencia (Paco Bardales).

*****

donayre-caslit

El ubicuo Paco Bardales me avisó (y también lo publicó en su blog) que el día de hoy a las 5pm se llevaría a cabo una conferencia denominada: “Las Nuevas Tendencias Literarias en Iquitos: Cuatro Generaciones” con la participación de Carlos Garayar, Miguel Donayre, Francisco Bardales y Edwin Chávez. Esto sería en el auditorio de la nueva Casa de la Literatura Peruana, en la antigua Estación de Desamparados, en el centro de Lima. Como me queda cerca y la hora me era propicia pues enrumbé mis pasos para allá hace un rato.

Hubo una demora de una media hora hasta que empezó el evento y la asistencia fue mas bien rala, pero el interés personal que tengo en el tema y la curiosidad que tenía por escuchar lo que los mencionados narradores tenían que decir, me hizo esperar apaciblemente su inicio. Además que por ahí me encontré con uno que otro conocido de Iquitos con quien matar el rato.

Luego de las presentaciones de rigor y de las palabras del encargado de la Casa de la Literatura, el moderador (un ex compañero de trabajo, dicho sea de paso) cedió la palabra a Miguel Donayre, quien vía Skype desde Madrid nos contó del filósofo holandés Baruch Spinoza y de cómo la azaroza vida de este pensador, con su consecuente marginalidad, se volvieron para el en una especie de modelo creativo a seguir para lo que podría denominarse su charapidad exiliada.

Después Carlos Garayar habló sobre la literatura regional, y la importancia en las “novelas sobre la selva” de La Casa Verde de MVLL, para luego señalar que la tendencia en el proceso posterior de evolución de la literatura amazónica es la desmitificación de la selva como lugar exótico, eliminando la carga negativa que tal denominación trae consigo.

Edwin Chávez habló un poco de la modernidad, de cómo Jean Echenoz y su opinión sobre Iquitos le resultó clave en su vivencia personal para entender y asimilar la ciudad que lo vio nacer a su propia escritura.

Paco Bardales, también vía Skype, incidió sobre las diversas generaciones de iquiteños dedicados a la literatura, así como sus diversos enfoques generacionales, para luego continuar mencionando la formación del imaginario iquiteño desde “el exilio”, algo común en muchos de los escritores loretanos, lo que al final deriva a un Iquitos más cosmopolita y a la vez personal en las recientes producciones literarias.

En una segunda ronda de intervenciones, Garayar recalcó la importancia de la regionalidad bien entendida y su influencia en el escritor aún cuando éste se encuentre lejos de su tierra. Chávez concordó con él y señaló que las nuevas tecnologías están variando un poco esa anterior marginalidad de los escritores provincianos. Bardales, también sobre las nuevas tecnologías indico que estas no deben ser una barrera sino un aliado en los nuevos desafíos a enfrentar por aquellos que incursionan en la literatura.

bardales-caslit

Carátula La Búsqueda del Alba

Los amazónicos deberíamos empezar a leer más libros como La Búsqueda del Alba. El mundo, en general, así como quiere leer más y mejor al extraordinario César Calvo, debería descubrir – o redescubrir – a Germán Lequerica Perea, iquiteño nacido en los febriles años treinta, poeta, narrador y creador de una de las tradiciones literarias más importantes de estos fastos.

Digo que La Búsqueda del Alba debería ser leída en los colegios, como parte del Plan Lector de estas coyunturas bilingües y globalizadas, debería volver a los cafés que promueven la alerta y la reflexión, debería sin duda ayudar a que los universitarios se enteren que hay modos de salvar el alma y ayudar a que el mundo no se acabe más allá de sus prioridades subrayadas en bailes de moda y calificaciones en rojo.

Repito, La Búsqueda del Alba debería ser cantada una vez más por todos aquellos rapsodas o trovadores o febriles prospectos de creadores. Debería tener un espacio en la mesita de noche, con la ventana de la habitación abierta hacia un frondoso árbol y el maldito teléfono celular apagado, silenciado, implacablemente ahogado.

Digo, todo(a) joven que tenga una sensibilidad para el arte y la belleza debería iniciar su aprendizaje leyendo La Búsqueda del Alba.

Escrito a finales de los cincuenta, reflejaron sin dudar los primeros sones de una revolución. Estética y estructurada, sencilla y filosófica, panfletaria y medida, inabarcable y musical, significó el triunfo primero del poeta sobre la palabra en una era y un contexto en que se presumía de los temblores del bosque, que se refocilaba en los devaneos del dandismo ocioso y prejuicioso, que se abandonaba al hombre como objeto y sujeto primordial de la creación.

Es entonces que busco con mis manos

con mi paso furtivo

con mi sudor cargado de cadenas

un canto de bondad y de esperanza nueva

un pedazo de tierra labradora

para tu reja triste.

La Búsqueda del Alba, en efecto, es un trayecto de aprendizaje iniciado y redondeado a partir de las inquietudes de un intelectual orgánico, afectado íntegramente por su oficio. Es el testimonio apasionado de un hombre apasionado, sin duda, doliente, sin ninguna duda, pero esperanzado, caray, tan esperanzado que buscaba contagiar de su esperanza a todos aquellos que lo pudieran leer. Era aquél hombre que buscaba la música de las sensaciones quien se encargaba, además, de crear su propio soplido de luz para quienes no podían ver.

Germán Lequerica había decidido convertirse en farolero que iluminará las visiones de los hombres con La Búsqueda del Alba.

Si fuera –digo-

un paraíso el ande

el mar un río mineral como la nube

la golondrina un sueño de verano

la búsqueda del Alba

fuera simple

fuera tal vez y nada más hermano

el nacimiento puro de la luz.

Rememoro pasajes de La Búsqueda del Alba cada vez que puedo. No porque crea que sea una obra maestra de la literatura mundial (aunque sí creo que es una de las cumbres gozosas de la poesía amazónica). Recuerdo sus pasajes y recorro sus territorios punzantes, explosivos, apasionados, porque es un libro conmovedor. Me gusta mucho   Ese maldito viento, una de las  mejores obras de Lequerica (que Luis Hernán Ramírez, gran crítico, indicaba como depositaria  de “sus mejores cuentos, pues expresan en toda su dimensión humana y social, el drama que viven los explotados y marginados sociales”). Pero a la hora de la confrontación con el corazón, La Búsqueda del Alba tiene de aquello y más, en cantidades estelares.

Quiero un paraguas grande

inalcanzable

para perennizar la estrella entre tus ojos

para fortalecer la fe de los domingos

para el amor que nace

para el que tenga sed todos los días

para poblar de besos

las canas verdaderas de mi abuela

primerplano7

La Búsqueda del Alba es un canto de y para los oprimidos, es una posibilidad de redención para los condenados usuales de la tierra y sus contradicciones.  Hay palabras que se reiteran constantemente: “amanecer”, “hermano”, “selva”. Hay un término que revela gestas y deseos infinitos de cambio, uno radical pero concreto. Es acá donde la palabra “fusiles” se repite tan férreamente, como metáfora y como alusión del cambio y la redención. Lequerica asume la revolución en una época que todos hablaban de ella y todos eran tan sectarios como cuadriculados en su mención, salvo, claro, los grandes  poetas, los que no necesitan balar tanto para que su canto se vuelva rugido de compromiso con el mundo.

La búsqueda del alba

– lo repito –

es un  minuto alto

un dolor con espinas como de parto enorme

un mar de tropezones

Es un cálido abrazo en la distancia

una celda feroz

un exilio de plumas en el vuelo

un genuino amargor de ave atrapada

Pero también

hermano

la primera noción de nuestra lucha

la dirección del viento

la bandera inicial de los fusiles

Lequerica fue reconocido tardíamente por este poemario, el más intenso y entrañable que haya escrito un loretano. Como alguna vez escribí, es posible encontrar en él la más profunda al leer versos que siguen retumbando en la memoria y el corazón de los lectores como éste: En la búsqueda del alba/ el hombre tiene inevitablemente/ cien manos/ cien pies/ y una estrella prendida en la memoria.

La Búsqueda del Alba, en suma, es una deuda pendiente para todos aquellos que aman la Amazonía, que aman la emoción, que aman el mundo.

Lequerica

Hoy jueves, en la sala principal de exposiciones de la recientemente inaugurada Casa de la Literatura Peruana, ubicada en el centro de Lima, se realizarán una serie de actividades vinculadas con el fomento de las letras amazónica, desde la Sala Regional de Literatura de Loreto que promueve el GOREL.

A las 10 de la mañana, se realizará la lectura de cuentos infantiles, vinculados con aspectos y entornos de la selva, que correrá por cuenta de la narradora loretana Clara Pawlikowski. A partir de las cinco de la tarde, se realizará un interesante conversatorio sobre la nueva narrativa amazónica, titulado Nuevas Tendencias Literarias en Loreto. Participarán 4 autores, de origen amazónico: el joven escritor iquiteño, residente en Lima Edwin Chávez (autor de la novela 1922); el escritor Carlos Garayar (autor de El cielo sobre nosotros); y, por video-conferencia, desde España, el escritor Miguel Donayre (autor de El ocaso de los delfines y Archipiélago de sierpes, próximo a publicarse); y, desde Iquitos, el narrador Paco Bardales (autor de IQT Remixes). Gracias a los adelantos de la tecnología, tanto Donayre como Bardales podrán departir con el público capitalino.

Finalmente, a las siete de la noche, se realizará la conferencia “Análisis de En la Búsqueda del Alba”, poemario capital del poeta loretano Germán Lequerica. En esta oportunidad participarán la poetisa iquiteña  Sui Yun (Katty Wong); el poeta Carlos Reyes, y, por videoconferencia, Paco Bardales, respectivamente.

La Secretaría Técnica del Consejo Nacional de la Competitividad ha  elaborado por segundo año consecutivo el Índice de Competitividad Regional – Perú Compite (ICR),  una herramienta de análisis y de consulta para los gobiernos regionales y planificadores para el diseño de políticas públicas que se orienten en mejorar los diversos factores que tienen impacto en la competitividad territorial. El ICR agrupa un conjunto de 46 indicadores y 79 variables dentro de 8 factores para medir la competitividad de las regiones. Estos factores son: institucionalidad, infraestructura, desempeño económico, salud, educación, clima de negocios, innovación, medio ambiente.

En su índice de medición del año 2009, la verdad es que a Loreto no le ha ido nada bien. Si en el 2008 habíamos quedado en el puesto 20, en el presente descendemos 2 posiciones y nos acercamos peligrosamente a los dos departamentos más pobres del Perú (Amazonas y Huancavelica). En otras palabras somos uno de los departamentos menos competitivos del territorio nacional.

En el caso de Loreto se hace el siguiente comentario:

Loreto (22º puesto). Ocupa el décimo puesto en el factor innovación, al ser el tercer departamento con el mayor monto de inversión destinado a ciencia y tecnología. Sin embargo, presenta debilidades en los factores medio ambiente, clima de negocios y salud, respecto al desenvolvimiento del resto de departamentos.

Este dato se agrega al de Perú Camara, que ha indicado que Loreto es uno de los tres departamentos que menos invierte, y solo ha destinado el 18% de su presupuesto regional en obras.

Este es el mapa completo de competitividad nacional:

Departamentos Puesto Índice 2009
Lima 1 0.725
Arequipa 2 0.702
Tacna 3 0.651
Moquegua 4 0.614
Ica 5 0.583
La Libertad 6 0.561
Lambayeque 7 0.545
Ancash 8 0.544
Piura 9 0.524
Junin 10 0.523
Tumbes 11 0.515
Cusco 12 0.439
Ayacucho 13 0.436
Puno 14 0.412
Pasco 15 0.395
Madre De Dios 16 0.390
Cajamarca 17 0.386
Ucayali 18 0.384
San Martin 19 0.375
Huanuco 20 0.347
Apurimac 21 0.321
Loreto 22 0.318
Huancavelica 23 0.309
Amazonas 24 0.306

El hecho que ha desencadenado esta campaña es de por sí es indignante y subleva cualquier conciencia posible:  María Paola Vargas Ortiz (26), era una joven contadora que tuvo la mala suerte, la indigna suerte, el sábado pasado  de tomar la coaster donde habían subido una jauría de vándalos que se hacen pasar por hinchas de Universitario de Deportes, en la ruta que daba al Estadio Monumental  de Ate, para el partido del equipo crema con el Melgar de Arequipa. Cuando se disponía a bajar del vehículo, aún en movimiento, María Paola fue empujada violentamente por estos miserables, estrellándose contra el pavimento y quedando incosciente, muriendo posteriormente producto de un traumatismo encéfalo-craneano (TEC)

La estúpida y absurda muerte de alguien es algo condenable desde todo punto de vista, pero más aún cuando lo fue a manos de imbéciles que creen que una camiseta deportiva (cualquiera fuera ésta)  les da patente de corso para actuar con total impunidad y descaro. Lo de María Paola no puede ser explicable sino en los anales de la historia universal de la infamia.

Los amigos y conocidos crearon en Facebook una cuenta no solamente para expresar su pesar por la víctima, sino principalmente para generar repudio ante este comportamiento delincuencial de las barras bravas, que han permitido que dentro de ellas se alojen una serie de criminales que creen que pueden hacer los que la dé la gana, aún tomar la vida de inocentes como si nada. La nota introductoria indica lo siguiente: “Este grupo se ha creado a partir de una tragedia. Las barras bravas no pueden seguir haciendo daño sin pena alguna, debemos exigirle a nuestras autoridades acciones inmediatas para combatir este peligro latente”.

facebook-mariapaola

De más está decir que este blog se aúna y comparte ampliamente los postulados y la razón de ser de la página “Ni una muerte más”.

No más crímenes de gente inocente como María Paola.

Link: La familia de María Paola clama justicia (Perú21)

Link: El Comercio solicita información sobre presuntos asesinos

“Deja vu”, primer sencillo de Fuerza Natural, la nueva producción musical de Gustavo Cerati,  ha sido lanzado al mercado con un videoclip bastante extraño, lisérgico, ciertamente autista y bipolar:  el cantante, con guantes de cuero negros, en medio del desierto, conduce un auto que bien podría remitirnos a las proezas de Meteoro. Súbitamente, en medio de la ruta, se encuentra  con un chica hermosa, casi una visión o invento del Diablo.  Cruzándola de cabo a rabo, un tren fantasma, plateado, pasa por ella. Corte. Otra vez música. Otra vez Cerati conduciendo. Una caja de madera sobre el asiento de copiloto destella luces y se calma. La canción acaba rápido, lo mismo que el trayecto, aunque entre el sol que se apaga, una misteriosa frase CONTINÚA le da aire de enigma.

Listo.

Cerati no da truega y tampoco le interesa complacer a la masa. Incluso, los más fanáticos o fervoroso melómanos poperos, hinchas de su carrera deben reconocer que el videoclip de “Deja vu” es raro. Freak. Desconcierta. No calza del todo con el estilo de la canción (que suena algo a Strokes, algo más al Coldplay de “Viva la vida”, todo ello mezclado en clave country y arreglos rockeros bien The Killers).  Además, claro está, las invocaciones sobre el lado futurista,  las advertencias del principio y el fin de los tiempos, las letras crípticas/metafísicas/para-el-bronce y el aroma de cuidadosa melancolía que corrompe cada obra del ex Soda Stereo.

Nunca ha sido fácil seguir a Cerati. Está claro, que los famosos que ya tienen una obra, pueden hacer lo que quieran. Lo que también es cierto que no siempre la atinan. En este caso, luego de abandonar la famosa banda que lo catapultó al megaestrellato (y de mantenerla viva en el recuerdo de millones de fans alrededor del mundo),  la carrera de Cerati como salista siempre ha estado signada por el fantasma de Soda. Evidententemente, le costó mucho tiempo, pero sobre todo le costaron una serie de experimentos musicales y apuestas riesgosas que desde lo formal y desde el uso extremado de la imaginería pop vanguardista le labraron un camino más allá de su pasado.

Cerati siempre ha puesto la valla alta, aún cuando pusiera en peligro a su evidente notoriedad. Claro, luego de Soda, muchos creían que no había nada más que demostrar, sin embargo, sus incursiones  han tenido siempre un espacio vital que lo impregna todo, que le ajusta las tuercas y dinamita lo ya expuesto. El psicodélico Amor amarillo (1993) es digno, pero aún experimental si lo comparamos con, por ejemplo, el grandilocuente, efusivo, sinfónico Bocanada (1999) y a éste, a su vez lo tomamos como  transicional en comparación con el sofisticado Siempre es hoy (2002),  o con el rockero y potente Ahí vamos (2006).  Ninguno de sus álbumes es igual al anterior, pero todos tienen un sello particular, descomunal, megalómano y afrentoso. Cerati nos dispara, directo al corazón, todo su ego, toda su brillante formación melómana, sus disparatados pero incesantes puntos de vista sobre la condición humana, pero aún más, su soledad y su persistencia.

Claro, solo a un persistente y, de paso, talentoso creador se le puede ocurrir reinventarse, más allá de las modas y tendencias mediáticas. Por momentos, Cerati se parece a David Bowie en la capacidad camaleónica para innovar y detectar los sonidos y las pulsiones del futuro. El artista se entrega a la idea de parir, y unir pieza por pieza la creatura frankesteniana que su cabeza y su alma son capaces de moldear. En el proceso de construcción, sin duda, recluta a su equipo, casi todos seres obsesos, talentos de orfebrería y sintetizador, de clásica sinfonía y radical avant garde, capos en su nota, que forman parte integrante, de la partitura perfecta que designa, cual Dios,  GC. La misión es simple: plasmar en un disco lo “inasible”, grabar lo “ingrabable”.

fuerza_natural

Fuerza Natural es un álbum excepcional porque no se parece a nada que haya grabado anteriormente Cerati. Pero tiene tantos guiños al pasado, no solo en el plano formal, sino incluso en las letras (que ahora, como antes, envanecen, con el adicional que se acercan peligrosamente a la confesión personal).  Fuerza Natural es tan posmo, pero paralelamente flirtea con el rock clásico, desde Dylan, Neil Young, hasta clásicos populares argentinos como Spinetta o las zambas/chacareras, sin dejar de lado los rasgueos hardcore o la instrumentación computarizada. En medio de todo, estaciones, días y noches, kilómetros transitados , plegarias cósmicas,   viajes espaciales, ausencia y apocalipsis. Lo importantes es que te quedas pagando, con la idea de que algo más vendrá en cualquier instante. No hay parangón en lo que acabas de escuchar (aunque te queden tantas ideas sobre los referentes).

Lo apreciable en el trabajo de Cerati ha sido, a la par de su instrumentación operática,casi perfecta (que en Fuerza Natural alcanza cumbres con la beatlesca “He visto a Lucy”, la  pacífica y oceánica “Sal”, la balada hippienta seudocountry  “Convoy” o la misma canción que da título al disco), la notable combinación de música con letras. Su capacidad para generar versos de primera es inigualable. En esta oportunidad, las colaboraciones incluyen frases que se te graban en la memoria. Aquí algunas:

Y los mèdanos
seràn tèmpanos,
en el vèrtigo
de la eternidad.
Y los pàjaros
seràn àrboles,
en lo idèntico
de la soledad.

(Cáctus)

Un compás de luz
el faro dibujó en el mar.
Con un beso azul
la espuma se convierte en sal.

(Sal)

Cuento hasta diez
y te escondes,
Dioses creados con diez nombres,
Alfa y Omega,
todo principio y final.

(#)

Puedo equivocarme
tengo todo por delante
Nunca me sentí tan bien.
Viajo sin moverme de aquí
Chicos del espacio
Están Jugando en mi Jardín.
Me dirán el azar con el viento

(Fuerza natural)

home2009_08

Fuerza Natural es un álbum melancólico, que se lo escucha en la ruta y se lo aprecia precisamente en el camino. Es el amor por el trayecto, sin intermediarios, y la búsqueda constante de experimentación, el aprendizaje de la vida. Pero al mismo tiempo es un espacio de madurez en el cual Cerati ha querido aplicar su mayor talento para el fuego de artificio y la capacidad de volverse volatil y entrañable.  Poner la valla siempre más alta a veces asusta a los creadores, porque los fuerza a desgarrarse, a sufrir, a probarse que aún son capaces de sorprender. Cerati demuestra que en la apuesta y el riesgo está la adrenalina, y por cierto, el valor. Si además de ello, se genera un producto poderoso, fresco y vanguardista (como  felizmente sucede aquí), estamos ante la música que escucharemos en el futuro y ante el artista como pionero y profeta.

El mejor disco del año en español, sin duda alguna.