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Leo con estupefacción la información de que en Finlandia,  ha entrado en vigencia el derecho que cada uno de sus  ciudadanos tiene, desde ayer, a tener acceso a banda ancha de 1Mbps (1000 kbps) para conectarse a internet. Desde la entrada en vigencia de la ley, todas las compañías de telecomunicaciones están obligadas a proveer una conexión con esta velocidad mínima.

Finlandia, aquél pequeño y altamente desarrollado país nórdico,  se convierte en el primero del mundo en declarar que una conexión a internet de alta velocidad es un derecho constitucional. La medida fue adoptada en octubre del año pasado y finalmente se ha cristalizado.

En algunas naciones el internet es un derecho humano: Estonia, Francia y Grecia, pero ninguno como Finlandia que decide que el acceso de tal velocidad es una garantía fundamental que tienen todos sus habitantes.

Al respecto, el Ministro de Comunicaciones de dicho país, Suvi Linden, ha señalado: “Consideramos el rol de internet en la vida cotidiana de los finlandeses. Los servicios en internet no sólo son para entretención”. La medida  Esta medida, siendo increíble para otras realidades, es transitoria ya que, supuestamente, para el año 2015 se pretende alcanzar una banda ancha mínima consagrada constitucionalmente de 100Mbps.

Lo interesante es que, según las estadísticas, alrededor del 96% de los finlandeses ya tiene acceso a la web de 1Mbps o más. Pero se convierte en un primer paso para alcanzar la meta de los 100 Mbps.

Leo todo esto con estupefacción. No tanto por lo que han logrado los finlandeses, sino por los niveles casi prehistóricos en los que se encuentra el servicio de internet en Loreto. Y cómo hay gente supuestamente inteligente que cree que esto es un asunto que no reviste mayor interés.

Comparo nuestras cifras de conexión a internet en Iquitos con los de cualquier país, que digo, comparo nuestras cifras con las de Lima, Arequipa o Trujillo y siento que son una obscenidad (para usar la palabrita de moda). El servicio de internet que recibimos es un insulto, es una grosería, es una mentada de madre y una patada artera, todo junto.

Es obsceno que no exista cableado de DSL en Iquitos (Speedy o cualquier otro) y aún tengamos conexión telefónica de para conectarnos.

Es obsceno que Claro ofrezca su servicio de Internet celular con tan malos resultados de conectividad. Los iPhone no sirven ante ese fiasco monumental. La tecnología 3G es una utopía.

Es obsceno que el servicio de internet vía USB móvil en algunos casos tiene una conexión de 0 kbps

Es obsceno que Telmex no provea más el servicio de internet satelital, debido a la saturación de su señal. Es obsceno también que Movistar no provea su servicio de internet móvil en Iquitos o en todo el departamento.

Es súper obsceno que la garantía de Internet satelital en Iquitos para una conexión nominal de 200 kbps sea de sólo el 4% de su capacidad.

Es súper obsceno que uno no pueda conectarse a servicios de mensajería instantánea, que no se pueda descargar archivos con normalidad, que no se puedan visualizar videos en Youtube, que el Tweet Deck sea un instrumento inservible a la hora de interactuar con Twitter, que las enciclopedias interactivas se ahoguen en la transferencia, que levantar una noticia a través de la web o de un blog sea un ejercicio absoluto de paciencia.

Es obsceno que a veces pagar tus propias cuentas sea un dolor de cabeza ya que los bancos o instituciones financieras tengan “problemas con su sistema”.

Es obsceno que en los colegios estatales no exista internet, ni siquiera computadoras. Es obsceno que no se enseñe a partir del sistema de internet.

Me gustaría ver a todos esos habitúes que se precian de ser muy tecnócratas y estar en la onda con la tecnología que hicieran lo posible para cambiar este panorama. Me encantaría que nuestro presidente regional o nuestros alcaldes, tan fans del Blackberry, se ocupen de generar una propuesta concreta para cambiar este panorama o por lo menos presionar a los operadores privados o al gobierno para que tomen las decisiones necesarias.

Me gustaría que esos políticos, tan eficaces y vanidosos que nos atiborran el internet con mensajes spam sobre sus mítines o sus fotos retocadas por computadora en el Facebook qué tienen que proponer al respecto, o sí creen que considerarse un usuario 2.0 es mandar a otros que les contesten el correo electrónico.

Me gustaría que la campaña electoral se centre menos en payasadas vulgares o vil  asistencialismo y se concentre también en plantear propuestas concretas, serias y sustentables sobre banda ancha, inclusión digital, acceso de los loretanos a las carreteras de la información, la producción de software digital nativo, los métodos para usar las ventajas de las TIC’s en salud, educación, cultura, seguridad e industrias sin chimeneas.

Me gustaría que empecemos a escuchar propuestas en todos los aspectos, y que los candidatos empezaran con este aspecto, que es el que está en avanzada y avizora las tendencias del mundo. Me encantaría que algunos no piensen tanto en cemento o en podar árboles y sí en integración con el mundo globalizado

Me gustaría que nuestros gobernantes – los actuales y los futuros – entendiesen lo importante que significa el acceso del servicio de internet. Y, claro, me gustaría también  que los ciudadanos pudiéramos dejar nuestra apatía y exigiésemos que se equipare nuestras conexiones a los estándares mínimos que los habitantes de cualquier otro lugar tienen derecho.

Todo lo demás es pura obscenidad, lisura 2.0 absoluta.

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Mis amigos Isaac Ocampo y Alberto Chirif comparten algunas notas que me han tenido pensando, reflexionando y analizando nuestra realidad amazónica en estos días de San Juan.

Isaac Ocampo, que es un tenaz y constante difusor de la cultura amazónica en su web Lorito.com.pe digitaliza una nota fechada en 1978, donde Alfonso Navarro Cauper,  bitácora viviente de la historia loretana del siglo XX, cuenta un poco los detalles de la celebración de San Juan en nuestra región.

En la nota, titulada “La Fiesta de San Juan Bautista, Patrón de Iquitos”, publicada el 23 de junio de 1978, Navarro Cauper nos cuenta algunos datos poco conocidos por el grueso de la colectividad. Por ejemplo menciona que desde los primeros años del presente siglo se organizaron en San Juan, aparte de la festividad religiosa, “alegres y divertidas fiestas sociales y populares amenizadas con pifano (especie de quena pequeña), tambor y bombo, para más tarde añadir el clarinete, la flauta, la concertina, el acordeón y la guitarra, y, seguidamente con orquestas de diversos instrumentos musicales”. También recuerda el recorrido que se hacía entre Iquitos y el primitivo San Juan (que estaba situado hace tres décadas a la altura del fundo Guayabamba, más tarde fue trasladado kilómetros más allá del Sur de su antigua posición), a pie, a caballo, a mulo, bicicletas y carretas. El cronista recuerda, además, a “gallardos jinetes montados en briosos corceles, como también mulos, que añadían a la romería un alto grado de distinción”. Puntualiza que la música nativa era interpretada constantemente, y sus variantes más bailadas eran el chimaichi y el citaracuy, mientras otras danzas convocadas eran la marinera, el vals, la polca, la mazurca, la samba y el maxixe brasileños.

Según Navarro Cauper, puntilloso y preciso en el dato histórico, la confirmación oficial de la festividad de San Juan Bautista, partió de la ordenanza del 15 de mayo de 1919 expedido por Monseñor Sotero Redondo y Herrera. Obispo de San León de Amazonas. En tanto, la Municipalidad de Iquitos tomó acuerdo señalando feriado el 24 de Junio, quedando instaurada la festividad y el patrón del pueblo de San Juan de aquél entonces. Muestra el caso del prefecto Temístocles Molina, quien en 1927 dispuso que no se considerara feriado dicho día. Igual, el pueblo celebró y se zurró en la disposición de dicha autoridad (militar, para más señas). El 9 de junio de 1956 se expidió un Decreto Supremo declarando feriado en Iquitos, refrendado por el Decreto Supremo Nº 32 del 9 de junio de 1965, que dice: “Declárese feriado en el Departamento de Loreto el día 24 de Junio de cada año, con motivo de celebrarse la tradicional fiesta de San Juan”

No me imagino ahora una celebración como las de antes. No me imagino antes una celebración como ahora, donde los puntos más altos serán los señores de grupos tan “magníficos” y “maravillosos” como Adammo y Líbido.

Alberto Chirif (gran analista de temas amazónicos, que hoy se presenta en un necesario debate sobre Bagua con los congresistas Lombardi e Isla), en cambio me hace recordar un drama cotidiano, infelizmente: el de los pobladores de la zona de Saramuro, distrito de Urarinas, bordeando la reserva Pacaya-Samiria, donde se han vertido 400 barriles de petróleo al río Marañón y se ha generado un grave daño ecológico y social.  Este drama, que no es de ahora y que ha sido negado por los responsables coyunturales, ha sido groseramente minimizado por el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, quien ha dicho que la cantidad vertida a las aguas “no es para alarmarse”, e incluso del mismo Ministro del Ambiente, Antonio Brack, oxapampino de nacimiento y supuestamente interesado en los temas que se refieren a nuestra selva.

Chirif comparte conmigo un manual sencillo pero imprescindible para entender algunos temas culturales desde el  pensamiento  del  pueblo  indígena  kukama  kukamiria, habitantes de la zona del derrame, escrito por los sacerdotes Miguel Ángel  Cadenas y Manolo  Berjón.

Algunas cosas valiosísimas son reproducidas, como una forma de entender por qué accidentes como el sucedido hace unos días son graves atentados a la forma de vida de una colectividad. Por ejemplo, los  kukama–kukamiria  piensan  que  cuando  una  persona  se  acuesta  con  sed,  su  cabeza  sale  del  cuerpo  en  la  noche  para  tomar  agua. También el que todo  ser  vivo  tiene  “madre”.  Estos  espíritus  forman  parte  de  la  vida.  El  ruido  y  la  contaminación  provocan  la  huida  de  las  “madres”  que  retirarán  a  los  peces. Por otro lado, bañarse  no  es  únicamente  “meter el cuerpo, o parte de él en el agua o en otro líquido, por limpieza, para refrescarse o con un fin medicinal”, sino entrar en comunión, habitar con la luna.  Para los kukama,  la  luna  es  agua.

Acotan Cadenas y Berjón: “la población  del  Marañón  no  ha  tenido  agua  potable.  Ni  la  Pluspetrol,  ni  las  autoridades  han  cumplido  con  un  servicio  humanitario  básico.  Algo  que  no  se  debería  negar  ni  a  los  enemigos.” Del mismo modo, comentan todas las plantas afectadas por la contaminación, que tienen importancia gravitante para la salud de la comunidad, como la guama, el gramalote, el putu putu, el ipururu. Se  han  encontrado  peces  muertos  con  las  branquias  machadas  por  el  crudo.  Finalmente, los autores recogen una frase vital del  líder  Indígena  kukama  Alfonso  López  Tejada:  “no  estamos  dentro  de  la  Reserva  (Nacional  Pacaya  Samiria),  la  Reserva  está  dentro  de  nosotros”.

Luego de leer todo esto, mi pregunta es simple: ¿Cuánto hemos hecho para mantener la tradición y la historia viva dentro de nuestras mentes y nuestros corazones?

¿Cómo habrán pasado las festividades de San Juan las 28 comunidades afectadas por el derrame de crudo?

¿Cuánto nos habremos acordado de aquellos, ciudadanos de provincia lejana, descendientes indígenas, mientras comíamos opíparamente y nos llenábamos de alegría sobredimensionada mientras la chiquititud se engolosinaba con los empalagosos de Ádammo y Líbido y el resto bebía cerveza por doquier?

¿Cómo será tomar cerveza e imaginar que loretanos como uno han visto su medio de vida ser pervertido por una mancha voraz, mortífera?

¿Cómo será tomar agua potable mientras en Urarinas no hay agua potable y ahora tampoco hay agua de río limpia para tomar?

¿Cómo será hoy celebrar San Juan en Saramuro? ¿Cómo será?

Extra: El reportero gráfico Teddy Arrué publica en Pro & Contra una serie de imágenes sobre las consecuencias del derrame en el río Marañón. Aquí algunas de las imágenes captadas por Arrué (la de arriba también es suya):

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Alemania es el equipo de la contención, de la disciplina táctica, del juego efectivo y el terrible éxito en definición (Klose, Muller y Cacau). Ante Serbia jugó su peor partido en muchos mundiales, pero esas cosas también pasan. Candidato permanente a disputar el título.

Argelia no tiene más que ofrecer que el entusiasmo y la actuación discreta. Le falta más táctica y más creatividad.

Argentina ilusiona por ratos, preocupa a veces. Explota en ocasiones y golea. Se deja llevar por el hedonismo de Maradona en otros momentos. Messi e Higuaín entre lo mejor del Mundial. Equipo en ascenso. Lo queremos ver entre los cuatro finalistas.

Australia es un ejemplo claro de que el fútbol de Oceanía todavía sigue siendo un enigma. Entusiastas, a lo sumo.

Brasil no convenció en el primer partido. No jugó como  sabe hacerlo. Se contentó con la efectividad de Dunga. Aún se espera emoción. Pero también sabe que ahora los Mundiales se ganan más con orden táctico que con jogo bonito.

Camerún ya no es el que tenía a Róger Milla. Digno representante del continente africano. de este Mundial.  Se esperaba mucho más de ellos.

Chile es un equipo de individualidades que han sabido afiatarse al estilo que quiere Marcelo Bielsa. El verdadero equipo son las estrategias de un técnico que ha sabido minimizar las carencias tácticas y potenciar las virtudes individuales. Un todo integral.

De Corea del Norte sólo me acuerdo de ellos por su intento de buscar ganar a como dé lugar, con desorden, y por permitir que la dictadura que gobierna su país contrate actores chinos para aplaudirlos en las tribunas.

Corea del Sur no organiza el mundial, como en el año 2002. Por lo tanto, no ha mostrado mayor cosa hasta el momento.

Costa de Marfil. Otro representante dentro del decepcionante standard africano de este torneo.

Dinamarca juega tranquilo, no se despeina, busca el trabajo ordenado en el mediocampo y la presión en marca. Eficiente por completo, pero pierde. Ironías del fútbol.

Eslovaquia es un misterio. Ordenado, pero sin explosión. No le veo muchas opciones de seguir lejos.

Eslovenia me cae bien. Los vi decididos frente a Argelia, pero uno no puede confiarse mucho por ganarle a un equipo menor. Avanzará lentamente.

España no ha logrado convencer en su debut. Ni estrellas como Raúl, Xavi o el Iker Casillas aseguraron que los suizos los sorprendieran. Golpe maestro por perdonavidas.

Los gringos de Estados Unidos han exhibido garra y un nivel técnico que amerita esperar los frutos de su madurez. En un par de mundiales más se verán estos frutos. Donovan está muy por encima del nivel promedio del equipo, jugador superlativo.

Francia en este torneo demuestra cómo la arrogancia y el esoterismo, cuando vienen acompañados de ignorancia, no dan buenos resultados. El técnico Domenech arruinó el juego colectivo de un plantel de estrellas.

Ghana es un participante con muchas ganas y pasión. Hasta el momento es el equipo africano que mejor juego colectivo ha mostrado.

Grecia sin tanto drama, sin tanta gesta épica, sin mayores tradiciones mundiales, puede llegar a octavos de final. No creo que lleguen a mucho más, tampoco.

Honduras es el típico caso de que los cupos zonales a veces no garantizan la calidad. El más modesto de todos los equipos participantes.

Inglaterra no es tierra de arqueros. Sin Beckham y con un Rooney impreciso, mamita tener cuidando los arcos a gente como Green o Calamity James.

Italia nunca convence. No juega vistosamente. Tiene debuts discretos, aburridos, inciertos, pero siempre llega muy arriba. Un campeón que defiende su título con las armas usuales en su tradición.

Japón corre mucho pero juega aún como si estuviera en un partido de Wii. Le falta bastante, pero no hay que subestimarlos. Le aguaron la fiesta a Camerún.

México jugó de menos a más, se plantó ante el local y liquidó la arrogancia francesa. Chicharito y Carlos Vela importantísimos. Buen torneo hasta ahora para los mexicanos.

Nigeria pudo ser el equipo que moviera y animara el torneo, pero hasta allí llegó. Para la próxima es posible la reivindicación.

Nueva Zelanda es un equipo ingenuo que fácilmente pudo haberse quedado en casa.

Holanda es un vendaval de juego, de táctica, de vistosidad y de triunfo. Es un gusto verlos en acción. Ojalá esta vez puedan estar entre los cuatro finalistas.

Paraguay es garra, es fuerza, es trote, es trajín. A Italia le plantearon bien la marca, pero es complicado asumir que se puede llegar lejos con un esquema tan cerrado.

Portugal es una suma de individualidades que no llegaron a convencer del todo. No estuvo Figo, pero se nota que darle toda la responsabilidad del equipo a Cristiano Ronaldo es excesivo.

Serbia sufrió un traspié en el debut, pero no se puede hablar de que está eliminado. Aún es capaz de sorprender.

Sudáfrica quiso, pero no pudo. Intentó dinamizar el biotipo de sus jugadores con las enseñanzas de Parreira, pero ahí quedó. No más vuvuzelas por los locales.

Suiza es la sorpresa del mundial. Le ganó a la favorita España y se le nota agrandado. Pero detrás hay una coherencia táctica ejemplar. Le veo bien arriba.

Uruguay es una sorpresa. Un equipo ordenando atrás, cerebral en el medio y desequilibrante arriba (Forlán imprescindible). Golear al organizador del torneo en su propia casa, jugando bien, augura ilusiones renovadas.

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Juega con la tierra /como con una pelota

báilala/estréllala/ reviéntala

no es sino eso la tierra

(Blanca Varela)

*****

Algunos sedentarios con mal humor han tratado constantemente de demostrar que la literatura y el fútbol no son compatibles. En su monocorde afán, no han dudado en tildar al deporte rey como pasión, vulgar y desdeñable, inferior. No han escatimado esfuerzo, tampoco en agenciarse de frases de escritores de primera para graficar ciertas abominaciones de quinta.  Por ejemplo, invocan al británico Rudyard Kipling, quien despreciaba al fútbol y a “las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan“. También al maestro Jorge Luis Borges, quien señalaba: “once jugadores contra once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos“. Evidentemente, Borges era un genio literario, así como alguna vez fan enamorado de la dictadura de Pinochet (aunque, a diferencia de sus extraños seguidores, Borges sí jugó y sí le gustaba fútbol, como lo demuestra esta foto y este post).

Es más difícil para los críticos decir que el fútbol no les gusta y mucho más presuntuoso alegar que empobrece la inteligencia o la reflexión. Nada más disparatado.  Es cierto que fútbol y literatura no siempre han seguido caminos paralelos. También es cierto que algunos proyectos literarios se perdieron en medio del desdén de editores o la indiferencia de las capillas críticas (aunque no en el cariño de los lectores). Pero, a diferencia de lo que se podría pensar, muchos han sido los escritores que tomaron el  fútbol como punto de inspiración creativa y, desde la orilla contraria, futbolistas se animaron a escribir y publicar, con resultados dispares pero siempre entusiastas.

En verdad, la literatura y el fútbol nunca han estado divorciados, aunque en algunas épocas sus puntos de encuentro fueran frágiles. Varios creadores asimilaron el fútbol como una capilla de conocimiento, mosaico de las dimensiones de la condición humana; temas recurrentes que componen la gran literatura, por lo demás. El historiador mexicano Héctor Treviño señala que el futbol se ha convertido en la “nueva religión mundial” y parte importante de la cultura popular. Por lo tanto, es lógico que se convierta en objeto de estudios de las clases intelectuales para entender mejor a la humanidad. Desdeñarlo no sólo resulta snob, sino un signo de soberbia misógina que proviene del desconocimiento contumaz.

El genial artista visual y guionista italiano Pier Paolo Pasolini indicaba que “hay momentos que son puramente poéticos: se trata de los momentos de gol. El goleador es siempre el mejor poeta del año”. El español Javier Marías, autor de “Mañana en la batalla piensa en mí”, indicaba que “el fútbol es la recuperación semanal de la infancia“. Antonio Gramsci lo contemplaba como “el reino de la lealtad humana ejercida al aire libre“.  El escritor francés Albert Camus, Premio Nobel de Literatura, jugó como arquero y puntero izquierdo en Argelia y allí se dio cuenta que “la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Lo que más sé acerca de moral y de las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”.  La legión de acérrimos cultores del fútbol incluye a otros Premios Nobel  como el chileno Pablo Neruda (socio e hincha del Club Atlético Magallanes), el alemán Günter Grass , el colombiano Gabriel García Márquez (no sólo devoto hincha, también  profeta que reparte a los cuatro vientos las santas enseñanzas peloteras) y el español Camilo José Cela (autor de la alucinante Once cuentos de fútbol).

El poeta español Rafael Alberti publicó la excepcional “Oda a Platko”, dedicada al arquero húngaro que pasó por el Barcelona F.C. El checo Milan Kundera, autor de “La insoportable levedad del ser, ha teorizado sobre el fútbol en sus libros. El austriaco Peter Handke tiene una buena obra titulada “La angustia del arquero frente al tiro penal y en Inglaterra existe clásico del género fútbol-literatura titulado “Fiebre en las gradas, escrito por Nick Hornby

El recordado uruguayo Mario Benedetti escribió en 1955 un cuento llamado “Puntero izquierdo”. Su compatriota Horacio Quiroga publicó otro relato, “Suicidio en la cancha”, sobre el caso verídico de un jugador del Nacional de Montevideo que se disparó en el círculo central de la cancha, mientras que Eduardo Galeano escribió un libro muy popular, titulado Fútbol a sol y sombra.  Por el lado argentino, es imposible imaginar fútbol y literatura sin nombrar a la troica insuperable: Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa y Juan Sasturain. Ellos escribieron sin complejos y permanentemente sobre su pasión y afición, convirtiendo sus obras verdaderos estudios sociales y culturales sobre el género. A Soriano le debemos el libro “Arqueros, ilusionistas y goleadores” y  el cuento “El penal más largo del mundo”. Sasturain. Fontanarrosa escribió, entre otras cosas, “El fútbol es sagrado” y “19 de diciembre de 1971” (un maravilloso relato sobre un partido entre Rosario Central y Newells Old Boys). Sasturaín, en tanto, es culpable de “El día del arquero”, “Argentina en los mundiales” y esa frase: “El manejo de la pelota como el del lenguaje -puestos en buenos pies y manos- son un desafío a la creatividad”.

La lista continúa con los poetas Vinicio de Moraes y Jorge García Usata, quienes escribieron sendos poemas en honor del jugador brasileño Garrincha. También hay que incluir al gran cronista mexicano Juan Villoro, autor de “El hombre que murió dos veces”, sobre el día que Uruguay le arrebató a Brasil la Copa del Mundo en el propio estadio Maracaná, en 1950. Otros notables fans de fútbol: Jorge Amado, Augusto Roa Bastos, Ernesto Sábato, Rubem Fonseca, etc.

Vladimir Nabokov, autor de “Lolita”, fue jugador en Rusia y el talentoso novelista boliviano Edmundo Paz Soldán estudió en una prestigiosa universidad norteamericana gracias a una beca que logró como futbolista. Por el lado contrario, el ex jugador de la selección argentina, Jorge Valdano, ha ingresado en el mercado con la edición de “Cuentos de Fútbol”. Del mismo modo, el ex entrenador de Universitario, Ángel Cappa, ha publicado  “¿Y el fútbol dónde está?”.

Desde el lado peruano, es memorable el “Polirritmo dinámico a Gradín, jugador de foot-ball”, escrito por Juan Parra del Riego en 1920, en honor del jugador uruguayo Isabelo Gradín. Del mismo modo, el poema “Fútbol”, escrito por Blanca Varela (gran aficionada); el relato La gran jugada o Crónica deportiva que trata de Teófilo Cubillas y el Alianza Lima” de Arturo Corcuera; “El equipito de Mogollón” del notable Augusto Higa. Abelardo Sánchez León publicó crónicas futboleras en “La balada del gol perdido”. Mario Vargas Llosa no sólo es hincha de Universitario, sino también fue comentarista durante el Mundial España 82. Alfredo Bryce Echenique siempre ha confesado que jugó fútbol en su niñez y adolescencia (además escribió el relato “Pasalacqua volando”), así como Julio Ramón Ribeyro y Carlos Germán Belli.

Julio Ramón Ribeyro futbolista (Imagen: blog de Heduardo)

En fin, es bueno saber que las aparentes diferencias entre el arte y el deporte son meras especulaciones o estridencias inventadas. Empieza una nueva Copa del Mundo, esta vez en Sudáfrica. Quizás algunos grandes escritores no hayan visto jugar  a Messi, Kaká o  Cristiano Ronaldo, pero entendían perfectamente lo que el fútbol es capaz de generar en las mentes, los corazones de veintidós hombres que entregan a veces todo lo que son capaces de demandarles cientos de millones de espectadores. Del mismo modo, quizás los nuevos cracks no hayan leído nunca a Camus, Gabo o Soriano, pero la capacidad con que definen una jugada, la calidad con que arman un ataque colectivo, la belleza con que anotan un gol, son signos evidentes de la mejor literatura; son rastros y senderos de poesía pura. Como diría Valdano: “Hay quien se atreve a preguntar para qué sirve jugar bien (…) sirve para el placer, para la emoción, para vivir

Nunca como ahora es tan cierta la frase de Quique Wolff, ex jugador y comentarista argentino: ¿Cómo vas a saber querido amigo? ¿Cómo vas a saber lo que es la vida? Si nunca, jamás jugaste al fútbol”.

El futbol se escribe, se juega y es monarca absoluto de estos tiempos.

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El 29 de febrero de 2008, la embarcación Santa Elena, perteneciente a la Municipalidad de Alto Tapiche, naufragó en un sector del río Tapiche (Requena) con, aproximadamente, más de 120 personas a bordo y quedó con su base mirando hacia la superficie. La zona es conocida por la formación constante de remolinos fluviales.  Aquella noche se había desatado una tempestad en la ruta de la nave. Pero, algo mucho mayor que los fenómenos naturales –muchísimo mayor – propició que se desencadenara la tragedia

El desorden del transporte fluvial no permitió averiguar inicialmente cuántos pasajeros habían abordado a la Santa Elena. La sobrecarga era atroz, y entre otras cosas, se habían apiñado materiales de construcción, fierros y 900 bolsas de cemento. Los equipos de la Marina de Guerra (buzos, herramientas y un helicóptero) destinados para el rescate inicialmente fueron insuficientes para recuperar a muchos sobrevivientes que se encontraban atrapados dentro de la parte hundida del barco. Tuvieron que ser necesarios equipos de oxígenos especiales. Se contabilizaron más de 30 víctimas, funcionarios de la municipalidad de Alto Tapiche entre ellas.

El Juzgado de la provincia de Requena ordenó detención preventiva contra el alcalde de Alto Tapiche, Javier Villacorta, pues él presuntamente tenía conocimiento de que la embarcación no contaba con ningún tipo de documentación ni se habían hecho todos los esfuerzos por evitar el accidente. Según las autoridades, la motonave Santa Elena fue intervenida antes del naufragio cotidianamente por navegar negligente, en precarias condiciones.

Compilo algunos detalles de lo ocurrido hace más de dos años porque acaba de suceder una tragedia similar, donde las coincidencias en las causas, en los motivos y el deficiente procedimiento para la prevención, cuidado y rescate son como dos gotas de agua. El naufragio de la motonave Camila en Santa Rosa, cerca de Indiana, con un saldo hasta ahora conocido de 12 fallecidos, 30 desaparecidos y más de 200 sobrevivientes, es un claro modo cómo todos los estamentos encargados de que la tragedia no se repitiese han fallado clamorosamente (y en algunos casos de modo cuasi criminal).

Debemos reconocer que viajar a través de los ríos amazónicos tiene sus peculiaridades. Tiene muchos encantos y propicia la generación de diversas anécdotas, memorables y entretenidas. Pero, aún mayores, desnuda una serie de estrecheces, desventajas, riesgos, y amenazas. Sin desmerecer en absoluto las inclemencias del ecosistema amazónico, muchas de las turbulencias fluviales no hacen sino abrir al ojo público el informal sistema de transporte público

Luego del naufragio del Alto Tapiche, el periodista Javier Medina documentó para el diario El Comercio algunas cifras preocupantes: a) Entre el 2002-2008, hubo al menos nueve accidentes fluviales y más de 36 fallecidos; b) En casi todos los casos se trataba de transportistas que operaban informalmente; c) De las 857 embarcaciones que navegaban, por lo menos unas 500 lo hacían de manera informal; d) Casi todas las embarcaciones informales sólo pueden soportar cargas de entre 2 y 50 TN; e) Sólo en el año 2007, 15 empresas informales fueron sancionadas por sus operaciones en los ríos. ¿Ha cambiado algo el panorama desde entonces? Por cuestiones de lógica, de sentido común, legales y profesionales, debería, sí, bastante. Pero no, al parecer. El año 2008, como ahora, las autoridades hablaron de ser más estrictos en el control de la navegación, así como reforzar las capitanías de puerto. Este 2010, resultan patéticas las demostraciones de figuretismo electorero y las peloteadas para evadir responsabilidades por la tragedia de Santa Rosa.

En principio, resulta pueril discutir por qué las autoridades no han logrado aún dar soluciones al grave problema de la ilegalidad en los embarcaderos. Masusa, que en teoría es el principal puerto de Iquitos, es un sitio donde campean el desorden, la suciedad, el contrabando y la clandestina movilización. Hasta el momento no se han logrado ponerse de acuerdo las Municipalidades de Maynas y Punchana para sanear adecuadamente el terreno. No hay control de lo que se embarca, la hora de los zarpes, la sanidad o el peso exacto de las embarcaciones. No existe un control real de pasajeros, tampoco de carga. No se hace una inspección de transporte de material prohibido o personas requisitoriadas. Según el periodista Héctor Tintaya, hay sospechas que algunas de estas empresas son fachadas de grandes lavaderos de capital.

Las empresas tienen gran culpa de los problemas que suceden. Por ejemplo, la motonave “Camila”, con una antigüedad de 12 años, había sido intervenida en reiteradas ocasiones por Guardacostas debido a que transportaba combustible de manera ilegal y hasta armamento de guerra. En la última intervención, ocurrida el 11 de agosto del 2009, se decomisaron 70 galones de de gasolina de 84 octanos y 100 cajas con cartuchos de caza calibre 16, camuflado entre los productos de primera necesidad. En esta oportunidad, el Ministerio Público anunció que iba a denunciar el hecho ¿Lo hizo realmente?  Al parecer no, de lo contrario no se hubiera llegado a este fatal desenlace.

La capacidad máxima de “Camila” era 140 personas. Al momento de la tragedia, había más de 250. En esa oportunidad, habría subido más de 50 bidones de manera subrepticia después de que el barco zarpara de Iquitos. Según testigos, la bodega tenía huecos por donde entraba el agua. Algunos pasajeros advirtieron a la autoridad, pero ésta no tomó en cuenta el aviso. Demás esta reprobar el cinismo y la mala fe del propietario, Camilo Montoya, clara muestra del proceder de muchos de estos pretendidos empresarios fluviales, que permiten – cuando no corrompen para que se realicen – actos de esta calaña.

Capitanía de Puertos tiene una responsabilidad inmediata, pero no es cierto que sea culpable integral del drama. Es cierto que antes de que zarpara “Camila” del puerto de Enapu, sólo apareció un asistente de dicha oficina, que  subió y desde las escaleras miró brevemente con una linterna a los compartimentos de pasajeros. Los testigos señalan que no se revisó la sobrecarga (entre otros, materiales de construcción, combustible, motocarros, ganado). De acuerdo al manifiesto de pasajeros, el barco tenía  originalmente  146 personas y 44 toneladas de carga. ¿De dónde salió más gente y más peso?

Capitanía se lava las manos, indica que no puede revisar cada 10 metros el destino de las naves debido a la complejidad de la selva, pues su labor es verificar la seguridad: si las motonaves cuentan con los chalecos salvavidas y las diversas normas de seguridad. Esto evidentemente cierto, pero también depende de la capacidad de gestión institucional. Uno de los problemas que han venido a complicar la labor fue la Ley 27943 que crea el Sistema Portuario Nacional. Allí se  le quita a Capitanía de Puerto el otorgamiento del zarpe, así como una reducción de 30 millones de soles anuales, el 40% del presupuesto que teníamos antes. Además, para controlar las acciones ilegales ahora necesitan la presencia de las usualmente ineficientes o lerdas Policía Nacional y Fiscalía. Capitanía, en función de la nueva legislación, ya no puede actuar unilateralmente para detener preventivamente a nadie. Esta es una labor política.

Cuando sucede una tragedia como ésta, todas las autoridades tratan de figuretear y mostrar su preocupación, pero poco hacen en verdad por prevenir estas situaciones, sea a través del Sistema regional de Defensa Civil, sea a través de sus presupuestos, sea a través de acciones logísticas de sus instituciones. ¿Podrían gestionar que se atiendan los graves déficits económicos y legales en la vigilancia y seguridad fluvial?

Lo más triste es que ante el accidente en sí no se ha prevenido para que este no ocurra, sino que ante el hecho mismo no se procede inmediata y adecuadamente. Después del naufragio, hubo una ausencia de maquinaria para rescatar a las personas atrapadas en la bodega de la nave. La falta de equipos de buceo u oxígeno por parte de la Marina era clamorosa. Los remolcadores y grúas oficiales brillan por su ausencia y los apoyos privados no son aprovechados a tiempo. Hasta el momento se ha intentado reflotar la “Camila” dos veces, infructuosamente. Lo más sorprendente es escuchar en RPP, de boca del contralmirante Rodolfo Reátegui, jefe del distrito de Capitanía Nº 5, que no existe ningún plan de la Marina para recuperar la nave, pues no es labor de la institución reflotar embarcaciones siniestradas ¿A quién corresponde entonces esa misión? ¿Y la solidaridad, la compasión y el honor profesional?

Demás está decir que también somos responsables los mismos pasajeros que deseamos embarcarnos a cualquier costo, sin medir seriamente las consecuencias de confiar en empresas inescrupulosas o informales. Al final, todo sigue igual, y es posible que después de las consecuencias inmediatas, se diga todo y no se haga nada. Atentos, porque el transporte fluvial en la Amazonía se encuentra en camino de ser una permanente bomba de tiempo social y económica.

Extra: Encontraron droga en la motonave Camila

Escribo esta columna para prensa escrita, amoldándome a las reglas de extensión del Twitter, informando, reflexionando y enlazando.

La vida según Twitter consta de 140 o menos caracteres. La extensión de un mensaje de texto enviado a través de teléfonos celulares.

¿Qué es el Twitter? empiezan a preguntarse un mayor número de personas, con mayor insistencia. Los analistas se centran en ella, preocupados.

Algunos comunicadores, que tienen amplias audiencias pero no les interesa la globalización, incluso abominan de herramientas como ella.

“¿Cómo puedes abarcar tanta información sobre el mundo en un SMS? ¿No es atentar contra la libertad y la pertinencia del texto?”, me dicen.

Twitter es herramienta 2.0. Es medio de comunicación. Microblog. También red social y un vehículo de integración. Pero es aún más.

Twitter está arrasando audiencias y se ha convertido en una moda, masiva, asfixiante, por momentos incontrolable, anárquica, virulenta.

“Cuéntale al mundo lo que estás haciendo”, sería la máxima de su misión. Yo le agregaría “cuéntale al mundo lo que a ti te interesa que conozcan”.

Twitter se ha convertido en la alternativa más rápida para informarse, en tiempo real, de lo que sucede en todo el mundo sin salir de casa.

En varias ocasiones, Twitter le ha ganado a los medios tradicionales la primicia de las noticias, dando pie a réplicas inmediatas y masivas.

Si no fuera por Twitter, no nos hubiéramos enterado en el instante del deceso de Michael Jackson o el epicentro del sismo en Bagua de anteayer.

Por Twitter hemos seguido paso a paso las elecciones presidenciales en USA o se han realizado campañas ciudadanas como el #Lentopolitano.

El Twitter es un medio inmediato, amigable y gratuito para que los ciudadanos informen y opinen. Pero también para que interactúen.

A través de Twitter, los ciudadanos comparten sus preocupaciones, sus dilemas vecinales, sus actividades diarias y sus frivolidades.

Pero el Twitter tampoco es el paraíso. A veces también es paraíso de la intrascendencia, los ataques anónimos y los contenidos intolerantes.

A través de Twitter se expresan las patologías, los odios, las rencillas y el fanatismo infecto y no es fácil separar lo valioso de la basura.

Si fuera por el Twitter, el gran Gustavo Cerati y Luis Miguel ya hubieran muerto y vuelto a resucitar por lo menos 40 veces esta semana.

Pero también a través del Twitter se pueden emprender campañas educativas como #juevesdelibros, recomendando libros y lecturas preferidas.

La semana pasada, 15 usuarios iquiteños del Twitter transmitieron en tiempo real incidencias del paro de 48 horas desde sus cuentas.

Los tuiteros usaron herramientas para contar detalles en calles, plazas, marchas. Levantaron fotos y calcularon movimientos, en tiempo real.

La información de aquellos usuarios, todos jóvenes y familiarizados con el uso de internet, se condensó en un post en el blog Diario de IQT.

La información brindada partía del deseo pero también de la necesidad de contar con datos actualizados que no daban los medios usuales.

A través de Twitter se puede percibir exactamente cómo jóvenes iquiteños se preocupan por la cultura, la ecología, la política o la UNAP.

A través de Twitter se pueden comunicar eventos y talleres con rapidez, con prontitud y con éxito.

A través de Twitter un político como Barack Obama comunica sus actividades o un cineasta como David Lynch sus proyectos fílmicos.

A través de Twitter cualquiera de nosotros podría compartir fotos, música, videos o documentos sin costo a través de una red de seguidores.

Los más importantes medios de comunicación mundiales están en Twitter y actualizan cada minuto sus contenidos. En Iquitos, casi ninguno.

Más información de Loreto para el mundo lanza la directora de una biblioteca, una profesora de colegio o un diseñador que los medios usuales.

Evidentemente, en todos lados se cuecen habas. Todo depende de usar una herramienta adecuadamente. Hay que generar confianza y seriedad.

Aprovechar una herramienta masiva que puede disparar tus contenidos en forma geométrica es un deber de periodistas y difusores loretanos.

Como todo en la vida, Twitter puede ser usado correcta o malignamente. Separar la paja del trigo es imperativo, así como constancia.

Las nuevas tecnologías de la información y las herramientas 2.0 no son malas. Pueden ayudar y contribuir, para enseñar, aprender, promocionar.

Medios como Twitter pueden ayudarnos a darnos cuenta que vivimos en comunidad y globalizados. Que no estamos solos en el mundo.

El resto, es cómo estés preparado para vivir o como quieras vivir la vida: si desde el remoto pasado, o mirando el futuro con familiaridad.

Los bufeos colorados son una de las especies más raras y fascinantes de la Amazonía. Mamífero acuático de gran joroba y pico prominente, que puede superar los dos metros de largo y llegar a pesar ciento cincuenta kilos en su adultez. En la actualidad no es muy común avistarlos. Cuentan algunas personas que cuando es posible verlos, navegando en ríos, uno debe cerrar los ojos y pedir un deseo. Son considerados animales muy inteligentes, cariñosos, aunque las leyendas populares también los retratan como criaturas que tienen el poder del encantamiento o la transformación.

Algunas semanas atrás, una noticia que dio la vuelta al mundo dio cuenta de que por los menos 200 delfines habían sido envenenados y asesinados  en la provincia de Requena.  La modalidad, al parecer es el del  envenenamiento. Algunos pescadores amazónicos echan peces con barbasco (una ponzoña bastante  efectiva y dolorosa al ser consumida) a peces previamente muertos, los cuales son engullidos por los delfines rosados. La muerte de cualquier persona cuando es envenenada no sólo es horrible, sino muy cruel. Del mismo modo sucede con un animal.

Se ha señalado que existe un equipo multisectorial que investigará los hechos. Si bien esta matanza es considerada un delito ecológico, también es cierto que en muchas zonas amazónicas hay un profundo desconocimiento de la ley. Casos como este se repiten constantemente, no sólo con bufeos colorados, sino con diversas especies. Y no son sólo cazadores furtivos o inescrupulosos comerciantes. También algunos pobladores de comunidades ribereñas, quienes, en teoría, deberían ser los primeros en defenderlos. En el caso de estos bufeos, la causa era que “se robaban los peces”.

Podría decirse que esta es una terrible situación esporádica, un accidente negativo que se queda en la anécdota. Lamentablemente no es así. Hace un par de años, cuando visitaba la sede del proyecto ACOBIA (un esfuerzo digno de encomio que consiste en recuperar mamíferos acuáticos en situación de orfandad y darles atención y refugio), conocí a Nemo, un bufeo colorado bebé que rescatado de sus captores, que resultaron ser pobladores de una comunidad rural selvática. Nemo era amiguero, jovial y distraído, sólo que tenía el grave inconveniente de haber sido encontrado tarde por los jóvenes científicos del proyecto: el animal iba perdiendo peso paulatinamente, debido a que los nutrientes que le eran brindados en el laboratorio son insuficientes como sustitutos de la leche materna. Ningún elemento artificial, por más efectivo que fuera, puede reemplazar a la alimentación natural. El pequeño delfín llegó pesando 17 kilos y, tres meses después, cuando murió  (no obstante las cuadrillas de biólogos y voluntarios que lo alimentan cada sesenta minutos, mañana, tarde y noche, en horarios que incluyen las noches, madrugadas y climas hostiles), pesaba sólo 6.

Muchas reflexiones me producen las constantes y continuas muestras de maltrato o crueldad contra especies de fauna amazónica. Un par de días atrás, en medio de un álgido debate en el Twitter, un usuario arequipeño me recomendó ver The Cove, un brillante y valiente documental, ganador del premio de la audiencia en el prestigioso Festival de Cine de Sundance el 2009, que retrata de modo muy crudo y literal todos los sufrimientos que padecen los delfines alrededor del mundo. Una de las cosas que más me impactaron fue, sin duda, el clima de horror en que son confinados, así como el excesivo clima de estrés al que son sometidos cuando se encuentran en cautiverio, especialmente en peceras o zoológicos.

Esto me recuerda el caso de Huayrurín, el habitante emblema del parque Quistococha, y el único que yo conozco que se encuentra en cautiverio y exhibición al público. Un periodista de Reportube de El Comercio me preguntaba por qué este bufeo colorado vive en una piscina tan pequeña e incómoda. Esa es la pregunta que yo hago a los administradores.

En verdad, lo de Quistococha es vergonzoso. Siento que ni las condiciones mínimas de confort o de sanidad o seguridad están garantizadas en el parque (me resisto a llamarlo zoológico). Sobre todo, porque a pesar de que es por todos conocidos que este tipo de lugares son como cárceles para animales, y es mil veces preferible que la fauna salvaje se mantenga dentro de su hábitat natural, en algunos lugares (pienso en los zoos de Berlín-Alemania o Bronx-Estados Unidos o el Biopark de Valencia-España) garantizan ciertos niveles de dignidad y vigilancia a sus especies. Acá no, acá se sigue creyendo que los animales son la última rueda del coche, se los alimenta con porquerías (una vez vi que la alimentación regular de un tigrillo era ¡papaya!), se los tiene amarrados, a veces se los maltrata físicamente. Y en este rosario de desatinos se los coloca en espacios espantosos como el que “alberga” a Huayrurín.

Un amigo me comenta que tuvo en su casa un tigrillo. Le digo que no es el lugar más adecuado tener un animal salvaje en casa. Me retruca afirmando que él lo sabe, pero que cometió un terrible error: lo entregó a Inrena. Al poco tiempo, se enteró que el tigrillo había muerto. Alguien que intentar criar un achuni en su hogar es una causa perdida, porque éste tratar de huir apenas pueda. El problema es que en su fuga vaya a caer en manos de estos seres humanos aquejados por la ignorancia y maldad que creen que sus genitales son el afrodisiaco perfecto. Matar a un animal para preparar con sus órganos un brebaje espirituoso es en verdad una tradición bastante retrógrada e inhumana.

En cualquier otro lugar del mundo, la experiencia de salvamento de especies en peligro de extinción o animales amenazados sería objeto de ponderación y aplauso. Porque representa el empeño incesante del talento regional, destinado a recuperar uno de los valores más importantes que tenemos: nuestra riqueza natural. Pero en esta tierra bendita donde las autoridades o los funcionarios universitarios no tienen miramientos en talar árboles a diestra y siniestra, donde los planes de los candidatos contemplan harto cemento y cero educación ambiental, muy poco es lo que podríamos hacer desde ese aspecto. Si es cierto que a veces hay gente que no sabe cómo criar o querer a un gato o un perro, mucho menos va a entender a animales cuyo gran horizonte es la Amazonía entera.

¿Qué hacer? ¿Prevenir? ¿Reprimir? ¿Educar? Quizás todo en uno, y mucho más. He ahí donde se tiene que iniciar la campaña pedagógica y las propuestas técnicas, pero sobre todo la sensibilidad, la sensibilización, la misericordia entre especies de este planeta. Nosotros llevamos la voz cantante.