Silvia/Lucía (de Bayly) y yo

2010 Febrero 8

Supongo que en la vida uno no termina nunca de sorprenderse por cómo las cosas dan vuelcos y giros tan radicales, de modo tal que, sin que quizás lo hayas calibrado, te encuentres en medio del culebrón contemporáneo más extraño y pastrulo de la escena político-farandulera peruana.

Hoy domingo prendo rápidamente mi computadora y reviso mis correos.  Estoy en mi habitación, tranquilo, dispuesto a cerrar un día normal. El echofón de mi cuenta de Twitter abre automáticamente y empiezo a leer algunos twits y de pronto hay un trending topic cholo que genera atención inmediata.  Los tuiteros indican que hay una flaquita que está en televisión en el programa de Jaime Bayly y que ha sido presentada como “su novia”

WTF? ¿De dónde salió semejante rocaza?

No tengo televisión en el cuarto, de modo tal que no me interesa mucho la noticia, pues la considero parte del cotidiano y generalmente exitoso arte de llamar la atención de Bayly. Los tuits siguen llegando y son más insistentes. Los más circunspectos hablan de una “broma”. Los más severos, reiteran que es una fumada fea del Francotirador. Me sigue inquiteando el tema, pero no tanto como para dejar mi cama.

De pronto, un link de El Comercio se suma al coro y anuncia que ha aparecido una nueva pareja a Bayly.

Reviso el link.

Hay una foto de la misteriosa chica.

Algo dentro de mi cabeza se activa.

Algo me es algo familiar.

Decido ir a la sala y prender el televisor. Sintonizo Frecuencia Latina y miro al ex niño terrible – su larga melena, sus anchos sacos y sus gestos manuales revoloteantes – con una niña de sonrisa desarmante y finas facciones. Hurgo exhuastivamente en la pantalla. La miro.

¿Será ella?

Es tan parecida.

“Les presento a Silvia, mi chica”, dice Bayly, ante las sonrisas y los aplausos del set y el desconcierto del país entero.

Llamo a mi amigo y socio, el cineasta Dorian Fernández (@dorianfernandez en el Twitter) y le pido que mire la tele, ¿no te acuerdas de ese día, en el Óvalo Gutiérrez?

Sí, es ella, me responde Fernández, ta que la hizo la arribista, atrapó al pez gordo.

Mi mente entonces se retrotrae al pasado inmediato.  Al 28 de noviembre del año pasado. Fue la vez que vi/me encontré con aquella niña que el conductor llama Silvia y nos da pequeñas pinceladas de su perfil: 21 años, aspirante a escritora, ex estudiante de la U.de Lima, ex frustrada estudiante en Alemania, fan de Arjona (!!!) y su futura primera dama en caso decida correr para presidente.

Era sábado, mediodía, en la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez. La encargada de prensa y una de las editoras de Santillana Perú, dos encantadoras mujeres que saben bien su oficio, preparan algo infrecuente en la escena literaria local (a pesar de ser recurrente en otras partes): la lectura de “Missing”, la nueva novela estrella de la editorial, que se ha presentado un día antes en la inauguración de la Feria del Libro de Miraflores (la cual, por esas cosas que sólo tiene la política, se realiza en esta oportunidad en San Borja), acompañado por su autor, el escritor chileno Alberto Fuguet, amigo y socio de un proyecto cinematográfico ambientado en Iquitos.

La lectura, qué duda cabe, es pequeña y algo desordenada, pero existen leales y fans de Fuguet. Yo me fijo en una niña que claramente destaca del resto de las chicas que tienen el polito distintivo de ventas de la librería. No es alta, más bien bajita, pero con esa picardía de las chatitas power y simétricas que te roban inmediatamente la mirada. Tiene unos ojos bastante penetrantes y su rostro es la de una chiquita traviesa pero segura de sí. Sus facciones delatan quizás un origen más o menos bien constituido. Va y viene del local, con su polito de trabajo y su jean ceñido. Definitivamente es de esas chicas que uno quisiera invitar a salir y que te vean con ella los amigos.

No sé su nombre ni sé que más tarde se convertirá en la comidilla de medio país. Aunque algo denoto en ella: rica-pero -trepadora, bella-pero-arpía. La lectura ha acabado y Fuguet conversa o autografía libros con la concurrencia. La chica Bayly del futuro se acerca, como quien no quiere la cosa, si somos amigos del escritor invitado. Claro, cómo no. ¿Y de paso no son editores? No, pero…De ahí, claro está empezó el rollo:  quiero ser escritora, quiero publicar un libro, estudio literatura, me gustaría que alguien pudiese editarme.  Ella te mira fijamente a los ojos y de vez en cuando hace un mohín aparentemente distraído de coquetería femenina. Sabe que es difícil no prestarle atención, a ella y a sus ojos claros y grandotes. Fuguet se distiende un poco y ella, zalamera y coqueta, también lo aborda y nos cuenta una vez más el rollo. Le saca una firma, creo que un correo electrónico y también un compromiso – así como la tarjeta personal -  de una de las encantadoras editoras de Alfaguara. La escritora wannabe está feliz porque ha hecho contactos, ha creado lazos, ha generado audiencias, ha trepado un poquito.  Dorian, que algo sabe del tema, sentencia con la sabiduría que dan los años y las correrías: “es bonita, pero mentirosa”.

En varias de las columnas de Bayly en el diario Perú 21 aparece un personaje misterioso: la Escritora Maldita. Todos los trascendidos indican que Silvia es el personaje que refiere el columnista.  Y también que aparentemente tienen una afinidad no creada por el momento. Lo que leo en el Twitter son las más diversas versiones de los motivos de Bayly para presentar a Silvia, etc. La presenta y cuando termina por despedirse del programa suelta algo así como un “mi labor no es ser candidato sino entretener a la gente”. Silvia es la comidilla de todos, y los mejores comentarios indican que está loca y los peores que es bruta. Aparece tambien un tuitero, Rafael Ponce (@rafaelponc) que escribe: “@pacobardales No es tan guapa ah. Trabajé con ella en Crisol, como habrá llegado ahí? Lo que sí, es relajadaza

Hoy, al levantarme, leo la columna semanal de Bayly, que se titula “Buscando primera dama” y en ella Silvia aparece con el nombre de Lucía y el motivo de haber aparecido en pantalla es por venganza contra la mujer que es madre de sus hijos, por no prestarse a aparecer en el programa.

Ni más ni menos que un culebrón de tontas consecuencias, y en medio de ella, la wannabe que sabe muy bien lo que quiere levantando una vez más la cejas como aquella vez, hermosa y maldita para las cámaras, espectáculo consciente para un país que no sabe cómo dirigir su propio futuro político. Y, claro, por encima de todo, Jaime Bayly, ese gran monstruo mediático, indudable creador de las más grandes emulsiones de cinismo encantandor de la farándula lorcha.

Cuando venga Bayly a Iquitos (estoy seguro que vendrá) le preguntaré por Silvia/Lucía. Y le recordaré cómo le fue con el contacto que le procuramos con la editorial multinacional.

Espero que me recuerde.

En tanto, Morrissey canta en el reproductor, como en una premonición y con una pertinencia genial   Sing your life: …/Don’t leave it all unsaid/ somewhere in the wasteland of your head

Imágenes de presentación especial de “El último piso”

2010 Febrero 6

Este jueves 4, en la sala 2 de Multicines Star de Iquitos se realizó la presentación interna especial de “El último piso” para los talleristas de Revolución Visual que formaron parte de la producción de este filme loretano, así como para sus familiares y amigos.

La cinta oficialmente se estrenará este jueves 18 de febrero en los Multicines de Iquitos y tendrá avant premiere el miércoles 17, a las 8 p.m.

A continuación, algunas imágenes de la presentación especial de “El último piso” y clausura de los talleres Revolución Visual 2009.

Duller Vásquez, actor protagonista de El último piso, conversa con cineasta Piero Solari

Vista de Sala 2 de Multicines Iquitos el dia de la presentación

Actores protagonistas Duller Vásquez, Gladys Vásquez y Joel Juamán

Actores protagonistas junto a director del filme, Dorian Fernández

Uno de los tres afiches promocionales de El último piso en Multicines Iquitos

INC Loreto organiza taller de cine documental de bajo presupuesto

2010 Febrero 6
por Diario de IQT

Dentro de su calendario de actividades culturales, buscando la capacitación de la comunidad loretana en favor del desarrollo artístico, este jueves 09 de febrero a las 7 p.m. el Instituto Nacional de Cultura de Loreto organizará el taller  “Estrategias de cine documental de bajo presupuesto”, conceptos teóricos y prácticos destinadas a la realización de documentales con pocos escasos recursos económicos, que puedan asimismo lograr un éxito de difusión.

El taller será dictado por el destacado cineasta nacional Piero Solari, quien estrenó recientemente el documental MI HERMANO MARÍA PAULA, grabado íntegramente en Iquitos, cuya temática narra vicisitudes de personajes marginales con amplias y conmovedoras historias dentro nuestra sociedad. Este trabajo fue presentado con éxito en diversos certámenes internacional y fue parte de la Selección Oficial del Festival de Cine de Lima, donde ganó el premio a la mejor película peruana votada on line.

Actualmente Solari se encuentra realizando la pre-producción de un proyecto de película de ficción titulado SHAMÁNICA, que narra historias del mundo rural y urbano loretano, que pretende filmarse este año; en dichas historias lo mítico, lo místico y lo cotidiano se mezclan, presentando al mundo cultural amazónico.

El evento se realizará este martes a las 7 p.m. en el  auditorio del INC Loreto (Malecón Tarapacá 382-Altos). El taller es abierto y sin costo alguno y está dirigido a la comunidad en general, con especial mención a estudiantes, profesionales y aficionados al desarrollo del lenguaje documental audiovisual, así como el cultivo y la práctica del cine.

18 de febrero: estreno comercial de El último piso

2010 Enero 31

Este 18 de febrero, el cine amazónico peruano tendrá una nueva oportunidad de expresar sus virtudes artísticas, cuando se estrene comercialmente en Multicines Star de Iquitos el nuevo mediometraje de la productora Audiovisual Films de Iquitos, titulado “El último piso”.

La cinta, de 59 minutos de duración, fue dirigida por el cineasta loretano Dorian Fernández, realizador del fenómeno cinematográfico amazónico Chullachaqui (2007) y el corto de género Inmortal (2008) entre otros. La idea nació a partir de la realización de los Talleres Creativos Revolución Visual,  realizados entre enero y febrero del 2009. Más de treinta entusiastas promotores que participaron en dichos talleres fueron parte de esta producción, que combina tres historias cruzadas en un solo día, con el marco general de Iquitos alejada de los estereotipos y más bien gélida, triste, desesperanzada. El guión original fue realizado por el guionista y escritor Paco Bardales, autor de IQT (Remixes).

El gran protagonista del film es el edificio de Essalud, el más alto de la ciudad, destinado antaño a ser un lujoso hotel de cinco estrellas y abandonado hace más de veinte años, que solo guarda chatarra y archivos de logística, así como el mito urbano que en su interior vive alguien que misteriosamente nunca da la cara y de quien solo se escuchan rumores o ruidos que se reparten a través del tiempo.

“El último piso” fue grabado entre febrero y marzo del 2009, en diversos espacios urbanos, públicos y privados, de Iquitos, en más de trece sesiones de rodaje  y  cuenta con las actuaciones especiales de los actores loretanos Duller Vásquez, Gladys Vásquez y Joel Huamán. La producción ejecutiva correspondió a Paco Bardales, Sofía Herrera e Irina Yanovich, fue editada Kenny Reátegui y Leo Ramírez, y contó con la participación de la Orquesta Sinfónica de Loreto en la  realización de la música original creada para el filme por Dorian Fernández.

“El último piso” tendrá una presentación especial para prensa local este 4 de febrero, y se realizará un pre estreno el día miércoles 17 de febrero, mientras que a partir del jueves 18 podrá ser vista por todos en el Multicines Iquitos.

El último piso (crónica de rodaje)

2010 Enero 29

A veces me he puesto a pensar que el color de Iquitos no siempre es verde o amarillo. Tampoco rojo-bombilla ni naranja fosforescente.

A veces, Iquitos es azul. Tenue como la soledad.

En febrero del año 2009, Dorian Fernández y yo dirigíamos unos talleres creativos llamados Revolución Visual, que intentaban contribuir al conocimiento de materias como lenguaje audiovisual, creación narrativa, nuevas tecnologías de la información y producción cinematográfica. Más de una treintena de entusiastas acompañaban este proceso, desde jóvenes en edad escolar hasta personas que atraviesan algo así como el otoño de sus vidas. Uno de los objetivos finales del trabajo creativo era generar un producto cinematográfico, un corto cuyo guión, rodaje y post-producción iba a estar a cargo de los talleristas, con supervisión de Audiovisual Films, la productora local que había convocado a las lecciones.

Entre febrero y marzo de aquel 2009, durante más de 13 sesiones de rodaje, los miembros de Revolución Visual dieron forma a una de las producciones más extrañas y complejas en la cual yo he podido participar: un mediometraje de 55 minutos, ambientado como locación principal en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad: el viejo edificio abandonado de Essalud, pretendido hotel de lujo que orgullosamente mirara al Amazonas en alguna época y ahora desvencijado depósito de chatarra, instrumentos quirúrgicos y archivos humedecidos por la lluvia y el paso del tiempo. Durante tres semanas, entre cuartos improvisados, humildes moradas, depósitos de autos, microbuses en movimiento, abarrotadas aceras del Malecón, la Terminal, la Plaza de Armas, se daba forma a una historia de desolación.

Un mosaico de vidas desesperanzadas por el fracaso o la desventura

¿Quién dijo que Iquitos sólo es sinónimo de diversión, cumbia o calor calcinante?

Las madrugadas, cuando la noche desparece allá arriba, en el último piso del viejo edificio corre un viento gélido, que te hace sentir que todo lo que te enseñaron sobre el trópico puede ponerse en duda.

De noche, en el último piso, en lo más alto donde puedes mirar, en lo más decrépito y particularmente lóbrego, tu compañía más constante son los murciélagos, algunos búhos ojones y más de una rata insolente.

Quienes suben, sean como vigilantes o como técnicos de las variadas antenas comunicativas que se ubican en las torres, dicen que solo se puede escuchar nítidamente el aleteo de las golondrinas de estación y las campanadas de la Iglesia Matriz.

Los guachimanes dicen que en la oscuridad, cuando no ves nada, cuando solo puedes usar tu linterna, tu radio y un cigarrillo, sientes presencias, descubres ruidos extraordinarios, sientes objetos que se mueven o se caen sin explicación.

Era casi una necesidad poder grabar dentro del viejo edificio. No solamente debido a la extraordinaria presencia como personaje animador de nuestras actividades, sino también como elemento aglutinador de eventos desencadenantes, esotéricos. Aquel viejo edificio simboliza el esplendor de lo que pudo ser al arribismo descarado del trópico, pero también queda como una metáfora de las causas perdidas y los booms que en algún momento nos caracterizaron y luego terminaron con una resaca espantosa.

¿Es posible que un día de carnaval, una alegre comparsa pueda también ser el preludio de una tragedia ineluctable?

¿Puede la vista más luminosa esconder detrás de sí un sombrío destino?

El guión buscaba incidir en algo: en Iquitos también existen dramas comunes, también se puede tener malos días, también se puede sentir dolor por el tiempo transcurrido. El lenguaje visual planteado por Dorian Fernández también participó activamente en captar el sentido melancólico, la nostalgia de algo que pudo haber sido grande pero nunca fue. A través de la dirección, Fernández deja de lado el tema mitológico amazónico y el terror de género para adentrarse en algo aún mucho más complicado: retratar personajes, descubrir mundos interiores, plasmar tragedias o anhelos.

Nada de ello hubiera sido posible sin el concurso intenso y disciplinado de los actores protagonistas. Por un lado, el veterano director teatral Duller Vásquez, a sus 78 años, demuestra un controlado sentido del sufrimiento y  la resignación y probablemente nos conmueve no solo por su personaje en sí, sino por las pinceladas propias que extrae de su propia realidad para encontrarse cara a cara con un hombre en el umbral de su muerte. Por su parte, Gladys Vásquez, la combativa y a veces radical dirigente sindical, nos muestra una veta histriónica diferente, con un personaje en que se funden caóticamente pinceladas de histeria, ira, pesadumbre, demencia y remordimiento. Gladys sin duda es una verdadera revelación actoral.  Finalmente, el joven comunicador Joel Huamán, que llegó como alumno, y en virtud de las exigencias del reparto, brinda la óptica esperanzada, ingenua, ilusoria a un hombre que vigila el corazón de la ciudad y busca desesperadamente un hogar.

Nada de esto hubiera sido posible sin el concurso de los talleristas de Revolución Visual que se jugaron por el proyecto. Desde las productoras Sofía Herrera e Irina Yanovich, pasando por los editores Kenny Reátegui y Leo Ramírez, hasta los miembros de producción, entre los que destacaron Laura Rojas, Pepe Lima, Herbert Asenjo, Franz Max, Ramiro Celis, Jonathan Rodríguez, Gianfranco Pinedo, Dick Rengifo, Jonathan Viáfara, Liliana Talexio, Kelly Meléndez, Luisa Briceño, Jhony Taira, los hermanos Canchanya, Róger Pinchi, Luis Gómez y otros muchos más que pasaron por la etapa teórica de los trabajos. Sin duda, también en el desarrollo de la música original del filme, creado por Dorian Fernández y la Orquesta Sinfónica de Loreto.

“El último piso” se presenta este 4 de febrero. Luego de ello, inicia un periplo local, nacional  y probablemente internacional. Increíble cómo el cine pueden expresar imágenes y sensaciones.

Increíble como un espacio puede aglutinar tras de sí creatividad y esfuerzo conjunto.

Increíble que un símbolo del deterioro pueda permitir el nacimiento de un signo de fe y confianza.

Es por eso que el arte  y la cultura son tan rentables como imprescindibles.

Link:Trailer de El Último Piso

Link: La noticia del estreno de El Último Piso en los diarios La Región y Pro & Contra