En una de las habituales jornadas domingueras en Iquitos, la atención de la afición futbolera se concentraba no solamente en los resultados del CNI en Ayacucho, sino, sobre todo, en la suerte que tuviera el Deportivo UNAP, equipo local que está luchando un cupo para disputar la gran final de la Copa Perú y su eventual ascenso a la profesional.
El CNI parece estar ineluctablemente condenado a perder la categoría, salvo un milagro o una vuelta completa de tuerca. En cinco fechas es probable que los esfuerzos no basten, pero hay que recordar que ahora, más que un asunto de técnica o de fútbol, lo único que le queda al cuadro local es esfuerzo y mucha fe.
Perder 2 a 1 duele, sobre todo cuando se iba ganando el partido. Pero duele aún más cuando los goles del Inti Gas llegaron en los últimos cinco minutos del 2º tiempo. Ni el gol de Solanito Guevara a los 16 minutos pudo manejar el resultado. 2 desconcnetraciones defensivas permitieron que Renzo Benavides , a los 86, y Jean Tragodara, en los descuentos, determinaran el marcado final. Uno que diluye ampliamente las posibilidades de permanencer en primera división este año.
CNI se ha quedado con 41 puntos en el acumulado de la baja, mientras su más encarnizado rival en estos menesteres, Alianza Atlético de Sullana, ganó esta tarde por goleada y ha logrado 42 unidades. CNI tiene partidos muy difíciles tanto de local como de visitante en las próximas cinco fechas y, aunque la esperanza es lo último que se pierde, es muy complicado seguir manteniendo el optimismo en estas condiciones
Imágenes de la Sala Regional de Literatura de Loreto, inaugurada el 20 de octubre en la Casa de la Literatura Peruana (antigua Estación de Desamparados, Lima), la cual se mantendrá abierta hasta el este jueve 12 de noviembre. Si están por la capital y les interesa conocer un poquito más sobre literatura loretana, dense una vuelta por allí (Fotografías cedidas gentilmente por Ana Molina).




![barbielovesmac_home[1] barbielovesmac_home[1]](http://diariodeiqt.files.wordpress.com/2009/11/barbielovesmac_home1.jpg?w=390&h=367)
Todo marchaba tan bien, lo tenía todo listo para continuar, es más había comenzado la tarea, el primer espécimen (Justin) se había portado tan bien, incluso cuando su reacción resultó ser la que no deseaba, en fin, así es esta ciencia y a cada paso, se sufre pero se aprende.
Ló que sucedió fue que después de su tan esperado debut, el inocente Justin, con justas razones, creyó que soy el tipo de chica cándida que entrega su cuerpo y alma a la persona que ama para vivir felices para siempre, por mi parte opino que lo malo de tratar de comprender los fenómenos humanos es que no les puedes decir as las personas que sólo los necesitabas para una circunstancia puntual y una vez que obtengo entender la parte que me interesa ya se acabó la aventura. No es que me crea Tyla Tequila ni mucho menos.
El punto es que este gran espécimen, la fregó todita, yo lo había estructurado todo tan perfecto, tan preciso, fechas, lugares, horas, puntos que evaluar y todo. Estaba a la espera de poder consumar el siguiente paso del proceso con Maribel, me aprendí la “danza de los siete velos” para sorprender a Maribel, cuidé mi figura para estar mejor, ya que no es lo mismo atraer a un hombre que a una mujer, con ella las cosas debían resultar bien, todo sería en la noche de mi cumple, lo celebré el sábado pasado en mi pequeño depa, invité a mis amigos, era más que obvio que Justin iría, él nunca se pierde mis celebraciones, las cosas sucedieron así:
La fiesta estaba en lo mejor, los chicos bailando, Maribel estaba muy contenta y hermosa además, en eso llega Justin, él tan lindo, se acerca me saluda y se une a la fiesta, entonces todo estaba como debía estar, yo sólo quería que la fiesta termine para quedarme con Maribel, Justin había comenzado a conversar con otros amigos cerca a las bebidas, unas cuantas copas más tarde empezó a hablarles a mis amigos de mí, de lo maravillosa que soy, uno de ellos se acercó a decirme al oido lo que el muy tonto estaba contándoles de mí, en ese momento quise que me tragara la tierra, aunque él estaba borracho, mis compañeros de la universidad creen conocerme muy bien, ninguno de elos ha logrado ligar conmigo así que posiblemente no le creyeron nada de lo que dijo, de cualquier modo, para mí resultó ser un error técnico, debí evitar que viniera a mi fiesta, el punto es que me malogró el plan, lo saqué lo más educadamente posible de la fiesta, le pedí a un amigo que lo llevara a su casa, no sin antes asegurarme de que no iba a seguir hablando estupideces, sobre todo cuando en general yo tengo una reputación intachable, si esto llegaba a oidos de mis padres o de alguien más, no quiero ni pensar en lo que hubiera sucedido.
He detenido el proceso para evitar arriesgarme y no debo exponerme mucho ahora que las cosas se han puesto feas, es cuando debo portarme como una señorita de verdad, como mi mamá dice que debo ser, como la gente cree que soy.
Me molesta que las cosas no salgan como lo planeo, pero ni modo. Por ahora sólo debo estar tranquila y ver como hago para mantener la boca de Justin cerrada, tal vez esto vaya por el peor camino y las circunstancias me obliguen a estar con él en una relación estable, si eso sucede seguro encontraré la forma de acabar con eso, soy buena para romper relaciones sentimentales.
Y mi ”danza de los siete velos” me la guardaré para algún buen momento.

La mujer observó que no podía tomar las fotos acostumbradas y empezó a buscar en su bolso de rojo y negro de “mariquita” con borlas de lana sobresalientes y con el cierre donde corresponden los pequeños dientes del animal en forma de mochila. Rebuscó y constató que no estaba. Entonces la cantante morena preguntó autosuficiente y con voz desgastada por haber cantado la noche anterior: “Búscala mujer, que no tengo todo el día” – le dijo para cortar la réplica que intentaba darle su asesora de imagen publicitaria que ya empezaba a desesperarse, no tanto por la máquina digital perdida y que quería utilizar para sacarle una foto a su jefa, sino por los gritos que empezaría a espetarle dentro de unos minutos. Puso la bolsa en el piso sucio del aeropuerto e intentó hacer una llamada con su celular antes que parta el avión que las llevaría de regreso a la capital. La morena se sentó altiva sin mirar a nadie, mientras una que otra mujer intentaba reconocerla pero dudando que se trataba de la artista que más le había cantado al desamor en las mujeres. Era como su diosa eventual para ese mayoritario porcentaje de despechadas que viven insultando al mal amor de los hombres por falsos, frívolos y hambrientos de purita carne que tanto había cantado en sus letras de criollada.
La muchacha marcó el número del hotel esperando que ahí encuentre una respuesta positiva. Le respondieron como se responde ante la inseguridad de no saber con precisión. “No sabemos”. Empezó a llover a manotazos, era las dos de la tarde, sin embargo en la mañana había estado caliente que, como si se tratase de un reloj y balanza, el cielo anunciaba que ponía las cosas en orden, ese orden también hacía retrasar los vuelos y en este caso no fue la excepción ni siquiera para la diosa de la criollada. La asistenta ahora sí empezó a temblar. Ella sabía que normalmente la morena no hablaba mucho porque había creído que hablar menos perduraba mejor su garganta, incluso alguna vez le comentó que no cantaría ni siquiera en el cumpleaños de su madre siempre y cuando no le pagasen. Eso lo podía confirmar porque en muy escasos programas de la televisión adonde le gustaba acudir la condición que imponía era no cantar a capela, no tanto porque algunas de sus colegas le habían dicho que no se merecía el rango que le habían insuflado, sino porque temía que los minutos en vivo podría restarle algo de dinero o voz.
Por eso cuando empezó a gritarle de su supuesta irresponsabilidad en la pérdida, ella empezó a verle en los ojos tan verdes como falsos, que estaba gritando de verdad. La asistenta no le quedó más remedio que acudir a la comisaría a poner la denuncia, ella también quiso ir para apurar con su prestancia internacional las gestiones de la Policía. Volvieron al aeropuerto esperando que los vuelos se normalizaran y en el trayecto y sin hablarse ambas mujeres pensaban en cómo podrían librarse del riesgo que sería ver las imágenes de la cámara fotográfica en Internet. Eran imágenes discretas, que no revelaban sino cuerpos regordetes paisajes de monte, comida tropical, gente cantando a coro y una que otra coquetería disforzada sumado a gestos obscenos. Pensó que llegaría las fotos a sus contrincantes de callejón o podrían ser vendidas al mejor postor de la basura televisión y su carrera supuestamente pulcra y diseñada en base a la identidad de todo un país, podría verse disminuida o de-repente destruida. En ese mismo norte y como coincidencia natural se encontraba pensando su asistenta que no pensó mejor idea que anticiparse a los acontecimientos y generar el escándalo del robo en banda.
Como muy buenas aprendices de la criollada – traducción- palomillada en serie y de callejón, creo la mejor artimaña asociando la fragilidad de algunos productores de una cadena nacional que no vieron mejor provecho que salir anunciado un desvalijamiento pomposo. Mientras tanto, el río serpenteaba en colores, en la ciudad los hoteles mostraban su mejor cara obediente a los buenos tiempos del turismo en la ciudad tropical y la gente seguía pensando que esta señora afro descendiente era uno de los mayores referentes de la cultura peruana. Y la gente de otros lugares así lo creyó también, por eso se armaron cadenas por Internet, lazos digitales anunciaban una vez más que los peligros habían cambiado el rostro angelical y verde que en un momento pintó la Amazonía. Las fulanas se rieron a carcajadas en los interiores de su habitación donde además duermen casi juntas pensando que habían puesto las cosas en su sitio. Llenaron de bebidas la habitación, chocolates y comida al paso para celebrar la victoria sobre los comunes, y, como en esas historias de antología policial que se convierten en la mejor cortina de humo que esconde escandalotes o levanta la imagen de alguien, en esta historia también resultó herido alguien. En realidad muchos, miles, cientos de miles, todo porque las damas así lo imaginaron en su afán de esconder esas fotos donde aparecen regordetes y flácidas.
Entonces no era tan morena, tampoco tan identificada con sus raíces, menos dama y menos buena artista, así lo demuestran sus antecedentes. No me molestaría ver algunas de esas fotos sueltas por ahí como una especie de venganza del Dios en el que no debe creer esta dama de la canción, menos mirar de frente cada domingo después de la misa.
















