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La misma historia de siempre: un personaje decide levantar su voz de protesta contra los atropellos perpetrados de forma oficial o bajo el manto de la participación privada y de cierto modo, termina maniatado, reducido, pulverizado por la maquinaria del orden establecido. Da igual si este personaje es un hombre respetado por la comunidad en que le ha tocado interactuar, que haya defendido constante e indesmayablemente las reivindicaciones, legítimas y legales, que tiene la propia comunidad.

El Ministerio del Interior ha emitido la resolución ministerial 0571-2010-IN, que establece la cancelación de la residencia peruana de Paul Mc Auley, ciudadano británico, miembro de la congregación de La Salle, director de la Red Ambiental Loretana. Una noticia demasiado preocupante, que hiere la sensibilidad de una población que usualmente lo ha visto más cerca de la defensa de sus derechos que de aquella extraña y muy genérica figura de “alteración del orden público”.  Además, a todas luces es considerada como una provocación por un gran sector, pues tiene toda la apariencia de un dardo dirigido arteramente hacia el corazón mismo de la estructura social de la movilización amazónica.

Nos preocupa que entre los motivos que se argumentan para expulsar a Paul Mc Auley  se incluyan apartados de un atestado policial, y que este documento mencione la participación en marchas de protesta o la pertenencia a una organización de defensa de los derechos ambientales como potenciales amenazas a la seguridad y la soberanía del país. Es como si, de un momento a otro, por lo menos un considerable, por no decir mayoritario, espectro de la población amazónica fuera sospechoso y estuviera en el ojo de las sospechas de los miembros de Seguridad del Estado.

Paul Mc Auley no tiene procesos judiciales pendientes por este tipo de acciones. Pero sí una experiencia de servicio a causas indígenas y medioambientales desde hace más de 20 años. Su presencia en el Perú ha incluido acciones tan nobles y generosas como el contribuir decididamente en la creación del colegio Fe y Alegría, en un asentamiento humano de Lima. Además, interactuar con grupos de voluntarios y empresarios extranjeros que dinamizaron el intercambio comercial de productos que realizaban los jóvenes peruanos, para ser vendidos luego en tiendas de Londres y con ese dinero ayudar a su educación y sostén personal o familiar.

Su presencia en la Amazonía ha sido decididamente cercana a los sentimientos y demandas de esta región. Ha participado en la protección, defensa y organización de estrategias legales y humanas para aliviar la contaminación de los bosques y comunidades. Ha promovido estrategias de recuperación de los espacios indígenas y su revaloración frente a algunas acciones abusivas de empresas extractivas o incapaces de parte del Estado. Una de sus medidas ha sido brindar cobijo y hogar a muchos de los indígenas que han tenido que llegar hacia Iquitos.

Desde la Red Ambiental Loretana, Mc Auley ha generado conciencia sobre la importancia del medio ambiente, además crear toda una estructura pedagógica, científica o informativa, a fin de que los mismos no sean alterados o destruidos parcial o absolutamente. Para ello, no ha tenido reparos en poner la cara y acusar por igual a todos los responsables, sin distinción de color político o sesgo económico.

Esa integridad lo ha llevado, por cierto, a ser blanco de ataques, satanizaciones y amedrentamientos que, en todo caso, no habían llegado a un nivel tan crítico y lamentable, como el que ha generado el gobierno peruano con una decisión que nos parece excesiva, ilegítima e impertinente. En mucho tiempo no se ha visto en el país una  expulsión de un ciudadano extranjero alegando razones políticas, mucho menos de un religioso. Pero, sobre todo, es extraordinario que el gobierno canalice esfuerzos en quitarle la residencia a un hombre muy querido y respetado, que ha trabajado con organizaciones del mismo Estado para apoyar a los ciudadanos amazónico, que ha actuado desde la legalidad impuesta por el mismo Estado para demostrarle que aún existen injusticias e irregularidades que deben ser canalizadas o superadas.

En tanto, la solidaridad integral con Paul Mc Auley en la comunidad amazónica demuestra que se puede neutralizar momentáneamente a uno de sus miembros, pero no se pueden paralizar las causas globales y generalizadas de un pueblo.

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(Imagen: Ronsoco Azul)

El derrame de petróleo crudo suscitado en  el río Marañón el fin de semana pasado, en  San José de Saramuro (distrito de Urarinas) es muy grave. No sólo por la contaminación en sí (que ya ha afectado a 28 comunidades alrededor), sino por las consecuencias inmediatas. 400 barriles se vertieron al río, diseminándose muy cerca de la Reserva Natural Pacaya- Samiria, hasta la comunidad de San José de Parinari, sino porque ha alterado considerablemente la vida de los afectados, además de las especies de flora y fauna que han sido pervertidas por la mancha voraz. Ninguno de los afectados fue inmediatamente atendido por la compañía responsable de los hechos – Pluspetrol – y aún ahora, 7 días después, persiste la escasez de agua limpia para consumo humano.

Existen muchas preocupaciones por lo ocurrido en el río Marañón. El hecho que haya sido un alto funcionario del Estado, como el Ministro de Energía y Minas Pedro Sánchez, quien haya fungido poco menos que como vocero oficioso de la compañía contaminante, al minimizar alevemente el nivel de la contaminación suscitado. También el que Pluspetrol  haya demostrado que no cuenta con un  efectivos plan de contingencia ante accidentes como estos, pero más aún, que sus políticas de responsabilidad social y ambiental son inexistentes, salvo cuando la ley se lo requiere de modo compulsivo.

Infortunadamente, este no es el primero de los varios daños que han cometido las empresas extractoras en nuestra Amazonía.  La larga lista de accidentes y atentados contra el medio ambiente parece persistir.  Lo peor es que en casos anteriores han sido mucho más nocivas las consecuencias, pero el actuar del Estado para requerir sanciones ha sido lento, tortuoso o ineficiente.

Por ejemplo, el 2 de octubre del año 2000, la misma Pluspetrol causó un accidente de muy seria consideración, en el que se derramaron 5,500 barriles. El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) calculó que el impacto ecológico en la zona sería de 20 años, por lo menos. Dos años después, se generó el mismo accidente en el Marañón.

En el año 2003, una investigación de José Álvarez para el semanario Kanatari mostró un pequeño cementerio en la comunidad indígena Vista Alegre, en el alto río Tigre, donde se encuentran enterrados 21 niños, todos ellos afectados por una hepatitis fulminante que luego se demostró habían sido agravadas con la ingesta de pescado y agua, altamente contaminados con metales pesados vertidos por un pozo petrolero de la Occidental Petroleum Co en  el Lote 39, donde se localiza en el corazón de la región más biodiversa del mundo, calificada como una de las ecorregiones más importantes del mundo debido a su excepcional biodiversidad.

La Federación de Comunidades Nativas del río Corrientes (FECONACO) ha responsabilizado a Pluspetrol por 6 derrames de petróleo en el año 2007; por 18 derrames en el año 2008. En lo que va de este 2009, se ha responsabilizado a la empresa por 16. En el año 2006, un informe del Ministerio de Salud reveló que un 98 % de los menores de edad examinados de la cuenca del Corrientes superaban los valores límite de plomo y cadmio en sangre. De ellos, un 37 % presentaba altos niveles de riesgo.

En enero del año 2009, en la refinería de Petro-Perú, cuatro barriles de hidrocarburos cayeron a una quebrada en Barrio Florido. El agua de la zona tenía un fuerte olor a gasolina, y se reportaron casos de niños afectados por sarpullidos y manchas rojas en la piel, además de encontrarse peces muertos. En setiembre del mismo año, el vuelco de un grifo flotante ocasionó el derrame de más de tres mil galones de petróleo y gasolina al río Itaya.

La periodista Patricia del Río señala sus severas críticas al Estado por tener un mecanismo de compensación tan ineficiente que le impide cobrar multas por daños al medio ambiente. Señala del Río que de las 290 sanciones impuestas por Osinergmin a las empresas contaminadora, el ente regulador solo ha podido cobrar 111, mediante largos y  costosos procesos sancionadores.

Actualmente, un 72% de la Amazonía peruana está concesionada para explotación y extracción de hidrocarburos. La cifra ha crecido exponencialmente estos últimos 5 años.

Explotar las reservas de petróleo es estratégico para la Región Loreto, cada vez más empobrecida y huérfana de fuentes de trabajo y de divisas. Sin embargo, también debe garantizarse la protección del derecho a la vida y la salud de las personas, así como la protección de nuestra biodiversidad, verdadero capital natural de nuestra región. No asumir las responsabilidades por ese cuidado no sólo es nefasto para el futuro, sino, sobre todo, demandable no sólo ética, sino materialmente.

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Muy serias las noticias sobre el derrame de petróleo de 400 barriles de petróleo en la zona de Saramuro, río Marañón, distrito de Urarinas (Provincia de Loreto) cerca del lote 8 donde opera la Pluspetrol y de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria.

Este es el primer video sobre la contaminación registrada en la zona:

La noticia preliminar inicial  sobre el tema la brindó el diario La Región:

Según el director regional de Energía y Minas, Roy Meza Meza y el jefe de Defensa Nacional del Gorel, Robert Falcón, la empresa Pluspetrol, a través de un comunicado, señala que el derrame se dio por la zona de Saramuro y que éste había sido controlado de inmediato. La embarcación que transportaba el petróleo Sanam III fue alquilada para cubrir ese tipo de labores.

Mas el director regional en inmediata coordinación con el presidente regional, Norman Lewis, han considerado la posibilidad de viajar hoy muy temprano hasta la zona para hacer una inspección real de todo lo ocurrido en la zona del río Marañón.

“La oficina de imagen institucional de Pluspetrol ha emitido un comunicado señalando que la barcaza de Sanam III ha tenido un percance en Saramuro, se habla del derrame de petróleo y que ya ha sido controlado, pero nosotros estamos viajando hoy muy temprano con el presidente regional para constatar in situ lo que realmente ha ocurrido. No vamos a creer solamente lo que nos dicen, tenemos que hacer las observaciones y ver los daños causados de forma inmediata para tomar las acciones correspondientes”, expresó el director de energía y minas Roy Meza Meza.

Por su parte el jefe de Defensa del Gorel, Robert Falcón, también fue firme al decir que la empresa Pluspetrol indica que aparentemente no ha tenido mayor impacto, “eso dicen ellos pero nosotros iremos hasta la zona para evaluar el desastre ecológico”, puntualizó.

Hoy temprano se conocerán mayores detalles de lo ocurrido en el lugar, mas es importante dar a conocer que pobladores de Parinari, ubicado a 3 horas de Nauta, fueron los que dieron la voz de alerta el día sábado. Por el lugar están ubicados pueblos como Santa Rita de Castilla, Ollanta, Victoria, 7 de Junio, Parinari, Urarinas, Buenos Aires, entre otros. Y si se habla desde Parinari a 3 horas de Nauta, estando Saramuro cerca a San Lorenzo, Datem del Marañón, quiere decir que el daño ecológico no es poca cosa y que éste se haya controlado de inmediato. En todo caso las autoridades del gobierno regional serán las que emitirán la información de primera mano el día de hoy, después de las evaluaciones del caso.

Como referencia se habla que pobladores de Parinari, luego de tomar desayuno fueron al río a lavar los utensilios y se dieron con la ingrata y preocupante sorpresa que el agua del río estaba con restos de hidrocarburos.

Aunque en principio, la Pluspetrol en un comunicado brindado en Iquitos  indica que se derramaron 300 barriles de petróleo y que se han brindado los trabajos necesarios para brindar seguridad, luego señaló que fueron 400 barriles y que el derrame había sido controlado. En tanto, los medios de prensa loretanos han recabado denuncias de pobladores de la zona, en el sentido que la empresa responsable no ha recibido ningún apoyo, sobre todo de agua. La población de la zona usa el río tanto para la pesca como para sus actividades diarias.  Las versiones extraoficiales hablan de que se derramaron muchos más barriles de los que la Pluspetrol ha señalado.

Las autoridades regionales y un grupo de prensa viajarán inmediatamente a la zona para verificar in situ el tamaño de la contaminación. Según radio LVS de Iquitos, el Fiscal Especializado en Delitos Ambientales, Julio Rodríguez, el presidente regional de Loreto Norman Lewis y el Director de Energía y Minas, Roy Meza Meza encabezarán la comisión que se trasladará en las próximas horas a la zona del derrame. Los acompañará el  Jefe de Defensa Nacional del Gobierno Regional de Loreto a bordo de un helicóptero e irán acompañadas de técnicos de la Dirección General de Salud Ambiental quienes tomarán muestras de las aguas en el río Marañón.

La decisión de viajar a la zona se dio luego de una reunión de emergencia realizada esta mañana en las instalaciones del Gobierno Regional de Loreto tras conocerse el derrame de trescientos barriles de petróleo. “Estamos llevando agua en deslizadores porque la gente desesperada pues no pueden tomar agua del río y en la zona no existe agua potable”, declaró Robert Falcón, jefe de Defensa Nacional de Loreto.

En tanto, la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales de Loreto ha iniciado una investigación para reportar de forma célere las responsabilidades por el derrame ocurrido en el río Marañón.

Darwin Paniagua informa para Ideeleradio sobre la ausencia de agua en 28 comunidades de la zona:

Aproximadamente 28 comunidades nativas del distrito de Parinari y Urarinas, en la provincia de Loreto, están sin agua potable debido al derrame de petróleo registrado el sábado último en las aguas del río Marañón, que es la única fuente hídrica en la zona.

Así lo dio a conocer Américo Vela Ramírez, representante zonal del distrito de Parinari, quien arribó a la localidad de Iquitos conjuntamente con otras personas afectadas, para dar a conocer los detalles del derrame de petróleo de la empresa Pluspetrol. En ese sentido, solicitó apoyo urgente para los damnificados.

“El derrame de petróleo está afectando a más de 28 comunidades del distrito Parinari y Urarinas. Esto es una gran preocupación porque el crudo ha comenzado a bajar desde Saramuro, que está a ocho horas de la localidad de Parinari, y ahora ya está en Parinari”, expresó a Ideeleradio.

“Entonces es una gran alarma porque no se está bebiendo el agua del Marañón, que es la única fuente que utilizamos, ya que no contamos con agua potable. Lo esencial es que nos envíen agua porque desde el sábado la población no está bebiendo el agua del Marañón. Hasta el momento, no hemos recibido una sola gota de agua ni víveres por parte de la Pluspetrol”, acotó.

Estimó que en los próximos días saldrá a la luz, un registro de animales afectados por el derrame de petróleo de esta compañía, que es considerado el segundo caso en la historia de esta localidad. Recordó que el primer incidente sucedió en el año 2000 y que durante el mismo se registró la muerte de varios peces en el Marañón.

“Hasta el momento no hay un registro de animales peces que hayan perecido, pero estimo que este hecho se podrá suscitar en los próximas días, porque por el problema que hubo en el 2000 se registró la muerte de muchos peces”, concluyó.

El director regional de Energía y Minas de Loreto, Roy Meza estuvo en la zona afectada y confirmó que fueron 400 los barriles de petróleo derramados. Aún no se saben las causas objetivas del accidente. Lo más preocupantes, según Meza, es que el crudo sigue avanzando por el río Marañón.

Por su parte, el Ministro de Energía y Minas,  Pedro Sánchez, erigido en defensor de la contaminación, ha señalado que los 400 barriles vertidos al río  “no son para alarmarse” (Claro, como no bebe y vive de esa agua….)

Link: La denuncia contra Pluspetrol, por contaminación en el río Tigre

Link: Clima de cambios de la PUCP indica que contaminación “no es poca cosa” así como nos brinda un mapa de la zona afectada

Link: La información en el blog de la Coordinadora de Derechos Humanos

Link: Pronunciamiento general sobre el derrame de petróleo originado en el río Marañón

Link: Aspectos culturales de los pueblos afectados por el derrame

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Los bufeos colorados son una de las especies más raras y fascinantes de la Amazonía. Mamífero acuático de gran joroba y pico prominente, que puede superar los dos metros de largo y llegar a pesar ciento cincuenta kilos en su adultez. En la actualidad no es muy común avistarlos. Cuentan algunas personas que cuando es posible verlos, navegando en ríos, uno debe cerrar los ojos y pedir un deseo. Son considerados animales muy inteligentes, cariñosos, aunque las leyendas populares también los retratan como criaturas que tienen el poder del encantamiento o la transformación.

Algunas semanas atrás, una noticia que dio la vuelta al mundo dio cuenta de que por los menos 200 delfines habían sido envenenados y asesinados  en la provincia de Requena.  La modalidad, al parecer es el del  envenenamiento. Algunos pescadores amazónicos echan peces con barbasco (una ponzoña bastante  efectiva y dolorosa al ser consumida) a peces previamente muertos, los cuales son engullidos por los delfines rosados. La muerte de cualquier persona cuando es envenenada no sólo es horrible, sino muy cruel. Del mismo modo sucede con un animal.

Se ha señalado que existe un equipo multisectorial que investigará los hechos. Si bien esta matanza es considerada un delito ecológico, también es cierto que en muchas zonas amazónicas hay un profundo desconocimiento de la ley. Casos como este se repiten constantemente, no sólo con bufeos colorados, sino con diversas especies. Y no son sólo cazadores furtivos o inescrupulosos comerciantes. También algunos pobladores de comunidades ribereñas, quienes, en teoría, deberían ser los primeros en defenderlos. En el caso de estos bufeos, la causa era que “se robaban los peces”.

Podría decirse que esta es una terrible situación esporádica, un accidente negativo que se queda en la anécdota. Lamentablemente no es así. Hace un par de años, cuando visitaba la sede del proyecto ACOBIA (un esfuerzo digno de encomio que consiste en recuperar mamíferos acuáticos en situación de orfandad y darles atención y refugio), conocí a Nemo, un bufeo colorado bebé que rescatado de sus captores, que resultaron ser pobladores de una comunidad rural selvática. Nemo era amiguero, jovial y distraído, sólo que tenía el grave inconveniente de haber sido encontrado tarde por los jóvenes científicos del proyecto: el animal iba perdiendo peso paulatinamente, debido a que los nutrientes que le eran brindados en el laboratorio son insuficientes como sustitutos de la leche materna. Ningún elemento artificial, por más efectivo que fuera, puede reemplazar a la alimentación natural. El pequeño delfín llegó pesando 17 kilos y, tres meses después, cuando murió  (no obstante las cuadrillas de biólogos y voluntarios que lo alimentan cada sesenta minutos, mañana, tarde y noche, en horarios que incluyen las noches, madrugadas y climas hostiles), pesaba sólo 6.

Muchas reflexiones me producen las constantes y continuas muestras de maltrato o crueldad contra especies de fauna amazónica. Un par de días atrás, en medio de un álgido debate en el Twitter, un usuario arequipeño me recomendó ver The Cove, un brillante y valiente documental, ganador del premio de la audiencia en el prestigioso Festival de Cine de Sundance el 2009, que retrata de modo muy crudo y literal todos los sufrimientos que padecen los delfines alrededor del mundo. Una de las cosas que más me impactaron fue, sin duda, el clima de horror en que son confinados, así como el excesivo clima de estrés al que son sometidos cuando se encuentran en cautiverio, especialmente en peceras o zoológicos.

Esto me recuerda el caso de Huayrurín, el habitante emblema del parque Quistococha, y el único que yo conozco que se encuentra en cautiverio y exhibición al público. Un periodista de Reportube de El Comercio me preguntaba por qué este bufeo colorado vive en una piscina tan pequeña e incómoda. Esa es la pregunta que yo hago a los administradores.

En verdad, lo de Quistococha es vergonzoso. Siento que ni las condiciones mínimas de confort o de sanidad o seguridad están garantizadas en el parque (me resisto a llamarlo zoológico). Sobre todo, porque a pesar de que es por todos conocidos que este tipo de lugares son como cárceles para animales, y es mil veces preferible que la fauna salvaje se mantenga dentro de su hábitat natural, en algunos lugares (pienso en los zoos de Berlín-Alemania o Bronx-Estados Unidos o el Biopark de Valencia-España) garantizan ciertos niveles de dignidad y vigilancia a sus especies. Acá no, acá se sigue creyendo que los animales son la última rueda del coche, se los alimenta con porquerías (una vez vi que la alimentación regular de un tigrillo era ¡papaya!), se los tiene amarrados, a veces se los maltrata físicamente. Y en este rosario de desatinos se los coloca en espacios espantosos como el que “alberga” a Huayrurín.

Un amigo me comenta que tuvo en su casa un tigrillo. Le digo que no es el lugar más adecuado tener un animal salvaje en casa. Me retruca afirmando que él lo sabe, pero que cometió un terrible error: lo entregó a Inrena. Al poco tiempo, se enteró que el tigrillo había muerto. Alguien que intentar criar un achuni en su hogar es una causa perdida, porque éste tratar de huir apenas pueda. El problema es que en su fuga vaya a caer en manos de estos seres humanos aquejados por la ignorancia y maldad que creen que sus genitales son el afrodisiaco perfecto. Matar a un animal para preparar con sus órganos un brebaje espirituoso es en verdad una tradición bastante retrógrada e inhumana.

En cualquier otro lugar del mundo, la experiencia de salvamento de especies en peligro de extinción o animales amenazados sería objeto de ponderación y aplauso. Porque representa el empeño incesante del talento regional, destinado a recuperar uno de los valores más importantes que tenemos: nuestra riqueza natural. Pero en esta tierra bendita donde las autoridades o los funcionarios universitarios no tienen miramientos en talar árboles a diestra y siniestra, donde los planes de los candidatos contemplan harto cemento y cero educación ambiental, muy poco es lo que podríamos hacer desde ese aspecto. Si es cierto que a veces hay gente que no sabe cómo criar o querer a un gato o un perro, mucho menos va a entender a animales cuyo gran horizonte es la Amazonía entera.

¿Qué hacer? ¿Prevenir? ¿Reprimir? ¿Educar? Quizás todo en uno, y mucho más. He ahí donde se tiene que iniciar la campaña pedagógica y las propuestas técnicas, pero sobre todo la sensibilidad, la sensibilización, la misericordia entre especies de este planeta. Nosotros llevamos la voz cantante.

Excelente y atinado editorial del diario Pro & Contra de Iquitos ante el nuevo injustificado e inexplicable proceso arboricida que se viene realizando en Iquitos, esta vez en la calle Nanay , contra árboles que pretenden ser reemplazados , sin ningún sustento técnico ni científico, por palmeras americanas, en una nueva y desatinada actitud, casi patólogica, de la Municipalidad Provincial de Maynas. Aquí el texto en su integridad:

El 19 de febrero de 1926, el parroquiano Héctor Jarama, en evidente estado de ebriedad,  fue detenido y depositado en el calabozo de la intendencia de policía. Su delito fue agredir, maltratar, aporrear,  a los árboles del malecón de Iquitos. Es posible que el novedoso agresor tuviera un agudo trauma contra lo verde, la clorofila, el mundo vegetal. Salvando las distancias, los años transcurridos y  el consumo de licor,  el burgomaestre de Maynas, don Salomón Abensur Díaz,  como que tiene un nada secreto trauma contra los árboles. Un mal, al parecer.  Incurable. De otra manera no se explica su otro exterminio vegetal que acaba de perpetrar.

El otro arboricidio del respetable alcalde se consumó ayer, cuando agresivos operarios ediles, vestidos de faena laboral y portando sendas motosierras,  procedieron a aniquilar a las bellas y frondosas castañas de esa arteria. Como si nada, como si no fuera un atentado contra la salud de las personas cercanas a esos ejemplares. La palabra exterminio no es una exageración. Es la pura verdad de la milanesa. Los árboles, como víctimas de un atropello enconado, de un vendaval de furias, acabaron convertidos en fragmentos, en pedazos, en lonjas.  El único recuerdo de que allí crecieron y brindaron inapreciables servicios a los humanos, quedará entonces en las memorias de los vecinos de esa calle.

El agresivo señor Jarama, cada vez que empinaba el codo, se iba para el malecón y la emprendía furiosamente contra los pobres árboles.  El señor burgomaestre de Maynas es igual de reiterativo, de obsesivo. Porque ni las protestas de los moradores, ni la acción legal de don Aurelio Tang Ramírez le han hecho cambiar.  En aras de la lucha contra la contaminación urbana, de respeto a todo lo verde, de culto a la naturaleza que beneficia a todos y todas, exigimos al señor alcalde que explique a la ciudadanía qué ventajas trae a la ciudadanía el exterminio de los árboles que crecen en esta urbe.

Podar antes que arrasar
El día de ayer fue publicado en el diario Pro & Contra un artículo sobre la tala indiscriminada a los árboles en las inmediaciones de la UNAP por parte de la Municipalidad Provincial de Maynas (MPM). Todo apunta a señalar que la misma UNAP había pedido a la Municipalidad el retiro de los mismos ya que las ramas chocaban con los cables de alta tensión provocando corto circuitos.
Hoy me levante temprano para poder hacer un recorrido por las calles. Desde que salí de casa fui dandome cuenta del abandono en el que se encuentra nuestros árboles, los cuales fueron sembrados para darnos sombra y oxigeno y a la vez embellecer la ciudad.
En la calle Távara 4ta cuadra (lugar donde vivo) los árboles prácticamente ocupan toda la calle y las ramas se entrelazan con los cables de luz y teléfono, asimismo por el peso, algunos están inclinados para un lado haciendo que se convierta en un peligro para el que transite por ahí especialmente durante una de las tantas tempestades que caen en Iquitos.
Al dar la vuelta a la calle Samanez Ocampo, me encontré con una hilera de palmeras amercianas sembradas en remplaz de las castañas y que no da sombra a nadie pues al mediodia es insoportable transitar por ahi ya que el asfalto de las pistas nos achicharra completamente. Dicha acción fue duramente criticada por la población pues la MPM arrasó con aquellos árboles desde la raíz y en la madrugada como actua un delincuente para no ser visto.  El prof. Aurelio Tang, hombre reconocido en Iquitos por el cuidado al medio ambiente y vecino de esta calle demandó judicialmente al alcalde Salomón Abensur por este atropello en contra de la naturaleza y puso en la ventana de su casa un singular pero a la vez enérgico aviso de agradecimiento al propio Salomón Abensur por ayudar al calentamiento global.
Lamentablemente, el Sr. Alcalde no entendió el mensaje y siguió arrasando con los árboles de las calles y avenidas de la ciudad.
Voy avanzando por la calle Loreto y veo que los árboles en esta zona están realmente abandonados, casi la misma visión de la calle donde vivo pero al voltear a la calle Nanay me quedo de una pieza pues hay un árbol que según me cuentan los vecinos del lugar fue “podado” por los trabajadores de parques y áreas verdes de la Municipalidad, quienes al no saber como hacerlo dejaron al pobre ejemplar deformado totalmente. Creo que ni los pintores del surrealismo se imaginaron que podría haber un árbol así en la realidad. El pobre árbol quedó maltrecho y sin forma y en mi parecer está agonizando lentamente pues no creo que resista mucho tiempo asi.
Pero lo terrible esta por llegar pues al cruzar la calle Pevas descubro al artículo publicado por Pro & Contra le faltó mencionar que fueron 6 los árboles talados en su totalidad y no 3 como manifestaron. Algo que deberían empezar a hacer en las diversas municipalidades de la ciudad es CAPACITAR a sus trabajadores de parques y áreas verdes en el cuidado de los jardines y en la forma correcta de podar los árboles. Basta ya de improvisaciones y de trabajar por trabajar. Además el señor alcalde y su legión de regidores y demás funcionarios deben entender de una vez que la solución esta en podar adecuadamente y no en talar y depredar a su manera y a su antojo, en el lugar y a la hora que les da la gana. Si seguimos así, Iquitos estará llena de palmeras americanas y más se parecerá a las playas de Miami que a la capital de la Amazonia Peruana. Aquí algunas imágenes para que se imaginen como me sentí y es que aun no puedo creer que esto esté pasando en mi ciudad.

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Conservación Internacional (CI) en el Perú y el Ministerio del Ambiente, extienden hasta el miércoles 02 de setiembre del presente año, su invitación a los periodistas de la prensa escrita peruana para que participen en la octava edición del Premio de Reportaje sobre Biodiversidad 2009, evento que se desarrolla en paralelo en 6 países de América y África.

En la última edición del premio en el Perú participaron 97 reportajes, obteniendo así el record más alto entre los 11 países donde también se realizó el evento. Este año el ganador del primer lugar participará –con todos los gastos pagados- en el Congreso Mundial Forestal (http://www.cfm2009.org/es/index.asp) que se llevará a cabo en Buenos Aires, Argentina del 17 al 21 de octubre de 2009. Los ganadores del segundo y tercer lugar recibirán un incentivo económico en efectivo. (S/. 2,500 y S/. 1,250 nuevos soles, respectivamente). Además, a todos se les entregará un certificado y un paquete de materiales para capacitación periodística del ICFJ.

Asimismo, los periodistas ganadores del primer lugar de Bolivia, Brasil, Ecuador, Colombia y Perú, participarán en el Premio Latinoamericano de Reportaje sobre Biodiversidad, que premiará a dos de los mejores reportajes elaborados en los países de habla hispana. En su última edición el ganador del Perú obtuvo el segundo lugar.

Cabe indicar que, el año pasado el Premio reconoció como primer lugar al periodista Ramiro Escobar La Cruz, con su artículo Selva Negra publicado en la revista Somos del diario El Comercio. El segundo y tercer lugar fueron ocupados por Nilton Torres Varillas de la revista Domingo del diario La República y Álvaro Rocha Revilla de la revista Somos del diario El Comercio, con sus artículos “El Pastoruri se derrite” y “Negro Porvenir”, respectivamente.

Entre los ganadores del Premio, figura el conocido investigador amazónico José Álvarez Alonso, quien publicó un reportaje publicado originalmente en el semanario Kanatari de Iquitos.

El Premio Reportaje Sobre Biodiversidad que fue creado en 1999, se celebra en el Perú desde el 2002 y se desarrolla en paralelo en varios países de América y África. Es organizado por Conservación Internacional (CI), conjuntamente con el Ministerio del Ambiente, y cuenta con el apoyo del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y la Federación Internacional de Periodistas Ambientales (IFEJ).

Quedan invitados los periodistas independientes o afiliados a un medio escrito, enviando un máximo de tres reportajes publicados en la prensa peruana entre el 1 de mayo de 2008 y el 30 de junio de 2009. La recepción de dichos reportajes estará abierta hasta el miércoles 02 de setiembre de 2009.

Para mayor información sobre el Premio y las reglas, por favor visitar www.premioreportaje.org o escribir a premiobiodiversidadperu@gmail.com