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La misma historia de siempre: un personaje decide levantar su voz de protesta contra los atropellos perpetrados de forma oficial o bajo el manto de la participación privada y de cierto modo, termina maniatado, reducido, pulverizado por la maquinaria del orden establecido. Da igual si este personaje es un hombre respetado por la comunidad en que le ha tocado interactuar, que haya defendido constante e indesmayablemente las reivindicaciones, legítimas y legales, que tiene la propia comunidad.

El Ministerio del Interior ha emitido la resolución ministerial 0571-2010-IN, que establece la cancelación de la residencia peruana de Paul Mc Auley, ciudadano británico, miembro de la congregación de La Salle, director de la Red Ambiental Loretana. Una noticia demasiado preocupante, que hiere la sensibilidad de una población que usualmente lo ha visto más cerca de la defensa de sus derechos que de aquella extraña y muy genérica figura de “alteración del orden público”.  Además, a todas luces es considerada como una provocación por un gran sector, pues tiene toda la apariencia de un dardo dirigido arteramente hacia el corazón mismo de la estructura social de la movilización amazónica.

Nos preocupa que entre los motivos que se argumentan para expulsar a Paul Mc Auley  se incluyan apartados de un atestado policial, y que este documento mencione la participación en marchas de protesta o la pertenencia a una organización de defensa de los derechos ambientales como potenciales amenazas a la seguridad y la soberanía del país. Es como si, de un momento a otro, por lo menos un considerable, por no decir mayoritario, espectro de la población amazónica fuera sospechoso y estuviera en el ojo de las sospechas de los miembros de Seguridad del Estado.

Paul Mc Auley no tiene procesos judiciales pendientes por este tipo de acciones. Pero sí una experiencia de servicio a causas indígenas y medioambientales desde hace más de 20 años. Su presencia en el Perú ha incluido acciones tan nobles y generosas como el contribuir decididamente en la creación del colegio Fe y Alegría, en un asentamiento humano de Lima. Además, interactuar con grupos de voluntarios y empresarios extranjeros que dinamizaron el intercambio comercial de productos que realizaban los jóvenes peruanos, para ser vendidos luego en tiendas de Londres y con ese dinero ayudar a su educación y sostén personal o familiar.

Su presencia en la Amazonía ha sido decididamente cercana a los sentimientos y demandas de esta región. Ha participado en la protección, defensa y organización de estrategias legales y humanas para aliviar la contaminación de los bosques y comunidades. Ha promovido estrategias de recuperación de los espacios indígenas y su revaloración frente a algunas acciones abusivas de empresas extractivas o incapaces de parte del Estado. Una de sus medidas ha sido brindar cobijo y hogar a muchos de los indígenas que han tenido que llegar hacia Iquitos.

Desde la Red Ambiental Loretana, Mc Auley ha generado conciencia sobre la importancia del medio ambiente, además crear toda una estructura pedagógica, científica o informativa, a fin de que los mismos no sean alterados o destruidos parcial o absolutamente. Para ello, no ha tenido reparos en poner la cara y acusar por igual a todos los responsables, sin distinción de color político o sesgo económico.

Esa integridad lo ha llevado, por cierto, a ser blanco de ataques, satanizaciones y amedrentamientos que, en todo caso, no habían llegado a un nivel tan crítico y lamentable, como el que ha generado el gobierno peruano con una decisión que nos parece excesiva, ilegítima e impertinente. En mucho tiempo no se ha visto en el país una  expulsión de un ciudadano extranjero alegando razones políticas, mucho menos de un religioso. Pero, sobre todo, es extraordinario que el gobierno canalice esfuerzos en quitarle la residencia a un hombre muy querido y respetado, que ha trabajado con organizaciones del mismo Estado para apoyar a los ciudadanos amazónico, que ha actuado desde la legalidad impuesta por el mismo Estado para demostrarle que aún existen injusticias e irregularidades que deben ser canalizadas o superadas.

En tanto, la solidaridad integral con Paul Mc Auley en la comunidad amazónica demuestra que se puede neutralizar momentáneamente a uno de sus miembros, pero no se pueden paralizar las causas globales y generalizadas de un pueblo.

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(Imagen: diario La Región)

Resulta muy preocupante la noticia de la cancelación de la residencia del religioso británico Paul Mc Auley, conocido defensor de causas indígenas y ambientales, director de la Red Ambiental Loretana.

La noticia, según el periodista Geovani Acate ,de  Radio Oriente:

El religioso británico de la Salle Paul Mc Auley, presidente de la Red Ambiental de Loreto (RAL) recibió hoy una resolución del Ministerio del Interior (MININTER) donde se le informa de la cancelación de su residencia en nuestro país.

En la resolución ministerial 0571-2010-IN, se alude un atestado policial del Departamento de Seguridad del Estado de la V División Territorial PNP, con fecha del 18 de agosto del 2009.

En dicho informe, se afirma que Mc Auley “ha venido participando en diferentes actividades de carácter político, como marchas de protesta (…) y demás actos que constituyen una alteración del orden público”.

En ese sentido, se determina que el titular de RAL ha incurrido en una infracción tipificada en el artículo 63 de la Ley de Extranjería, por lo cual se le cancela la residencia concedida en 2006 y se le dan siete días calendario para abandonar territorio peruano, sin posibilidad de retorno.

Cabe indicar el religioso británico no posee procesos ni juicios pendientes por este tipo de acciones. En cambio, se le reconoce por acompañar de manera permanente a las comunidades indígenas de las zonas del Marañón y el Pastaza.

En días pasados, Mc Auley anunció que la RAL solicitaría al Organismo Supervisor de la Inversión Privada en Energía y Minería (OSINERGMIN) realice una inspección a las bases de la empresa petrolera Pluspetrol, responsable del derrame de 300 barriles de crudo en el río Marañón.

Desde que llegó a Iquitos, Mc Auley inició su trabajo en defensa de las comunidades achuar afectadas por la contaminación con cadmio y plomo, producto de los vertimientos indiscriminados de las empresas petroleras en especial Pluspetrol. Es así que formó, junto a otros voluntarios, la Red Ambiental de Loreto (RAL), que mantuvo participación activa en las denuncias contra empresas e instituciones que atentan contra la calidad del ambiente.

Paul Mc Auley vive dos décadas en el Perú y su actuación siempre ha sido de dominio público de Loreto, además su defensa vehemente de las causas indígenas y ambientales. Ha seguido de cerca el caso de los temas de contaminación petrolera en el río Corrientes, del caso de Andoas, así como las concesiones foretales irregulares que se realizaron en territorio loretano el año 2006.

Precisamente por su posición decidida, Mc Auley ha sido constantemente satanizado por diversos intereses de poder. Uno de ellos fue el del alcalde de Maynas, Salomón Abensur, quien no dudó en tildarlo de “terrorista blanco” cuando Mc Auley y un colectivo de personas se opusieron a la  instalación del botadero municipal de Iquitos en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, ubicada en la carretera hacia Nauta.

La figura de Mc Auley era tan resistida por los grupos de poder,  sobre todo aquellas vinculadas con intereses económicos de transnacionales extractivas y figuras del gobierno. El atestado para expulsar a Mc Auley del Perú está vigente desde el año pasado, pero los intentos por expulsarlo desde el gobierno  vienen desde el año 2008 (aunque los intentos de amedrentamiento contra su persona vienen desde el 2006)

Parece que ahora sí lo lograron.

(Portada diario Pro & Contra)

(Foto: Diario La Región)

Sin embargo, el Hno Mc Auley no está solo. Un memorial firmado  por los pueblos indígenas Awajun, Wampis , Achuar, Shawi, Candoshi, Shapras, Shiwilo, Kokama Kokamilla, Urarinas, Kichua, Shipibos, Ashaninkas, Witotos, Machiguengas y todas las nacionalidades indígenas de la amazonia peruana; está dirigido a presidente Alan García, al presidente de la Concejo de Ministros, a la Embajada de Inglaterra y a los medios de comunicación y en él se aboga para que no se cometa un atropello contra “un personaje que se identifica plenamente con la realidad de la Región Loreto y la problemática de los pueblos indígenas y el medio ambiente de nuestra Amazonía”

Todos los medios de comunicación de Iquitos y Loreto han brindado cobertura a la injusta expulsión de Mc Auley, de paso que ha permitido descubrir una increíble cadena de solidaridad a favor del religioso. Una serie de pronunciamientos de apoyo y  protesta por Paul Mc Auley se han multiplicado rapidamente en la región.

Extra: Se ha conformado un Comité de Lucha contra la Expulsión de Paul Mc Auley en Iquitos. Sus actividades previstas son las siguientes:

1.- Primera actividad:  VIGILIA:

Día: Viernes 2 de julio del 2010 (hoy)

Lugar Plaza de Armas de Iquitos

Hora 6:00 pm.

2.- Segunda actividad:  PLANTON:

Día: Lunes 5 de julio del 2010

Lugar Plaza 28 de julio – Iquitos (frente al Palacio de justicia)

Hora 6:30 am.

Se presentara el Habeas Corpus

3.- Tercera actividad actividad: MOVILIZACION:

Día: Miércoles 7 de julio del 2010

Lugar Plaza 28 de julio – Iquitos

Hora 3.30 pm..

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alvarovargaslllosa

El diario El Tiempo de Venezuela informa la detención del periodista Alvaro Vargas Llosa, hijo del escritor peruano Mario Vargas Llosa, en el Aeropuerto de Maiquetía, del país venezolano, cuando se disponía a participar en un evento intelectual sobre libertad y democracia:

Rafael Alfonso, presidente de Cedice, indicó que Álvaro Vargas le fue retenido el pasaporte en el aeropuerto internacional Simón Bolívar y que lleva 40 minutos desde que llegó a Venezuela.

Por su parte, Álvaro Vargas, en un contacto telefónico con le programa “Aló Ciudadano” informó que lo tenían retenido y que todavía no sabía cual era la razón. Luego autoridades del aeropuerto le pidieron que cortara la llamada, pero Llosa dejó de hablar pero no cortó la comunicación para que se escuchara loque pasaba en el lugar.

Álvaro y su padre estarán en el país para asistir al encuentro que se realizará por los 25 aniversario de Cedice. Además el escritor estará promocionando su nuevo libro e informó que venía a Venezuela a debatir sobre la libertad y la democracia en Latinoamérica.

Alvaro Vargas Llosa, crítico acérrimo, junto con su padre, del régimen de Hugo Chávez, había declarado en la víspera que el oficialismo venezolano no debe temerle a los intelectuales que visitarán próximamente este país para participar en un foro internacional, porque sólo estaban “armados” con sus ideas.

Genial artículo de Mario Vargas Llosa sobre la sentencia a Alberto Fujimori:

fuji-ddhh

Uno de los aspectos más aleccionadores de la sentencia es la demostración inapelable de que, contrariamente a la pretensión de los fujimoristas de exonerar al ex dictador con el argumento de que Montesinos era quien delinquía y, aquel, un cándido que no se enteraba de nada de lo que pasaba bajo sus narices, había una absoluta simbiosis del dictador y su asesor, la que existe entre una persona y su sombra o entre el muñeco y el ventrílocuo que lo hace hablar. Ambos se repartían un trabajo en el que, por una parte, los hombres del poder se enriquecían a manos llenas, eliminaban adversarios, compraban y amedrentaban jueces, copaban cargos públicos, y de otra, mediante el soborno o el chantaje, controlaban los medios para manipular a la opinión pública con campañas televisivas ad hoc y hundir en el desprestigio a sus críticos valiéndose de los plumarios de una prensa amarilla que financiaban o de conductoras de reality shows.

(…)Los peruanos que vivimos en el extranjero solemos ver aparecer a nuestro país en los diarios, radios y cadenas de televisión de los lugares donde estamos, porque en el Perú ha habido un golpe de Estado, un atentado terrorista, un terremoto o quintillizos, es decir, siempre alguna catástrofe o anomalía, política o social. Qué extraño y qué hermoso lo que nos ha ocurrido en estos últimos días, advertir que el Perú del que habla la prensa y las personas en la calle con respeto y admiración es una civilizada nación que enfrenta su pasado con dignidad y coraje y donde un tribunal civil juzga y sanciona los crímenes de un dictador. Un ejemplo para América Latina, sí. Y para el mundo entero.

 

Además, un dato que caerá mal a  quienes creen aún en las encuestas bamba. La firma Apoyo, una de las más creíble y seria en este tipo de trabajos, ha publicado una encuesta nacional donde más del 70% de la población señala que Fujimori es culpable.

Pd: La ilustración es de la página de Heduardo

indigenascaucheros

La tarde del 17 de abril de 1912 (según un documento del Dr. Luís Hernán Ramírez) fallecía  en Cerro de Pasco,el periodista Benjamín Saldaña Rocca. Tenía 52 años, la rúbrica dolorosa de una bala chilena y los sueños de un nuevo lance periodístico. Desde su primera estocada mortal  al imperio de Julio C Arana, cinco años atrás, la pasó huyendo de una ciudad a otra por una invisible persecución  que le creó desventuras y le acuarteló en el olvido histórico

Saldaña fue  un capitán condecorado de la Guerra del Pacifico (tal como él señala en una edición de La Sanción-Iquitos) cuyo idealismo de cambiar el mal por el bien le llevó  fundar siete periódicos, (tres en Lima, dos en Iquitos y dos en Cerro de Pasco), rebeldes desde los primeros párrafos y los siete murieron prematuramente sin cumplir sus deseos. Era un artesanal del periodismo.

Debió pasar a la inmortalidad porque fue el primero y no el oportunista Walt Hardenburg, el que reveló entre agosto y diciembre de 1907  a la opinión publica los pormenores de los asesinatos masivos de indígenas  que ocurrían en los campamentos caucheros, ubicados entre las cuencas de los ríos Putumayo y Caquetá, de propiedad del “civilizador”, Julio C Arana.

Décadas después se hizo el recuento de que fueron ejecutados 30 mil witotos y otros 10 mil quedarían flagelados de por vida.  Los mataban porque no extraían la cantidad de látex que exigían los administradores de los 42 campamentos caucheros de la Casa Arana y que después se convirtió en The Peruvian Amazon Co. Ltda, registrada en Londres.

Si las pruebas judiciales que condenan al ex Presidente Alberto Fujimori de violación a los derechos humanos, fueron en un primer momento denuncias periodísticas de un grupo probo de hombres-prensa, que se jugaron hasta la vida en la búsqueda de la verdad, antes de caer en los señuelos de millones de dólares con los que se atragantó la prensa peruana; las denuncias de Benjamín Saldaña Roca fueron las que más tarde condenaron públicamente a Julio C. Arana de responsable intelectual de unos de los peores genocidios racista de la historia de la humanidad que ocurrió en una pedazo de la amazonia, que nunca se supo si era peruana o colombiana.

REACCIONES DE SU DENUNCIA

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Las acusaciones de la Felpa y La Sanción y la propia denuncia formal de Saldaña del 9 de agosto de 1907 ante el Juez del Crimen de la novísima Corte Superior de Justicia, que a meses de establecerse en Iquitos estaba ya plagada de funcionarios corruptos, obligaron al gobierno peruano, presionado por la opinión publica internacional, investigar formalmente los escándalos del Putumayo.

En 1911, el encargo judicial de investigar los crímenes de los indígenas en los campamentos caucheros, Dr. Rómulo Paredes, enemigo acérrimo de Saldaña, reconoció mas tarde en una entrevista periodística,  que las denuncias de la Felpa y la Sanción eran autenticas. Paredes elaboro un informe de 3,000 páginas que determinaron que el Juez Valcárcel emitiera 230 órdenes de detención,  que nunca se cumplieron

El propio Julio C Arana cuando fue interpelado  el 9 de abril de 1913 en el Parlamento ingles ante la pregunta del liberal Charles Roberts ” si sabía que Saldaña Rocca acusaba a sus empleados de flagelar a los indígenas”, atinó decir que “en esos tiempos sus publicaciones fueron contradichas y descreídas  en toda la región”.

La Comisión Especial del Parlamento Ingles, que acusó en 1913 a Julio C Arana de ser el responsable de los asesinatos masivos en el Putumayo, se sustentó también, además del informe de Roger Casement, en varias ediciones de la revista londinense The Truth que publico a finales de 1909, a través del periodista G.C. Paternóster, las atrocidades cometidas en los campamentos de la Peruvian Amazon Co. Ltda.

Lo sorprende del caso es que Paternóster tenía como fuente periodística al norteamericano Walt Hardenburg   y lo que este declaraba  no eran otra cosas que las denuncias de Benjamín Saldaña Roca publicó a través  de La Felpa y La Sanción, como refiere el propio relacionista publico de Julio C. Arana, Carlos Rey de Castro en su libro salvavidas: “Los escándalos del Putumayo, Carta Abierta dirigida al cónsul  ingles Geo B. Michell” publicado en diciembre de 1913 en el que señala textualmente, capitulo de Falsedades e Insidias:

“Hardenbur solo dio a luz las acusaciones contra J.C. Arana y la The Peruvian Amazon Co.Ltda cuando llegó a la capital inglesa en 1909; siendo tales acusaciones, en su mayoría, la reproducción de los artículos de La Sanción y La Felpa, editados en Iquitos por el tristemente celebre libelista Saldaña Roca“.

Puede que estemos  ante un extraño caso de plagio periodístico  de a comienzos del siglo pasado; porque las denuncias del The Truh, que luego se extendió por todo el mundo, causó un gran malestar en el gobierno ingles que se vio obligado a reaccionar con una comisión investigadora. Y Walt Herdenburg, de quien se dice que fue un enviado del gobierno de Colombia, pasó a la  historia como testigo de excepción de la masacre. Richard Collier le consagra como un humanista en su obra “Jaque Al Barón”.

En cambio Saldaña pasó al anonimato eterno, alguien se encargó de borrarle de la historia porque sigue siendo una cita de pocas líneas en la copiosa bibliografía que se escribió sobre los acontecimientos de la época del caucho. Nadie le entendió y se afrontó solo, no solo contra un imperio del caucho, sino también con la prensa iquiteña pro aranista y la sociedad misma en su conjunto, que por esos años, dependía de la prosperidad económica de Julio C. Arana. Todo la actividad política, judicial, social y financiera de Iquitos daba vuelta en torno a Julio C. Arana.

No resistió la presión y fue obligado a salir de Iquitos. La última vez que se le vio en esta ciudad, según  Walt Hardenburg, fue una tarde de febrero de 1909 cuando era llevado, a empujones, hacia el malecón,  tenía el rostro hinchado por los golpes recibido de una gentuza, probablemente enviados por Pablo Zumaeta,  que momentos antes  había destruido su imprenta de la primera cuadra de la calle Morona. Era tipo flaco, alto de estatura, canoso y moreno. En la orilla del Amazonas le esperaba una embarcación que le trasladaría a Yurimaguas.

Nadie puede dar fe ahora si la acusación de chantajista que pesa sobre él, como señala Luís Hernán Ramírez, aranista  probo, se ajusta a la realidad. El expediente judicial de los crímenes del Putumayo, donde supuestamente estaban las peticiones escritas de Saldaña para su silencio, se quemó en la revuelta de 28 de octubre de 1998. El escritor Miguel Donayre, que estuvo revisando ese expediente, mucho antes que fuera arrasada la Corte Superior de Justicia de Loreto, debe tener conocimiento si el expediente del caso Arana contenía o no las pruebas negras de Saldaña. Y si estaban, quién sabe sino fueron artimañas, tal como sucedió con Walt Herdenburg, que fue acusado de falsificar un cheque con un monto diferente; sin embargo el propio Julio C Arana, ante la Comisión Especial del Parlamento, negó tener pruebas de Herdenburg sea un falsificador. Hoy se sabe que desde las denuncias de La Felpa y La Sanción, Julio C. Arana auspicio una campaña mediática a través de la prensa local, nacional e internacional, hasta donde se extendía los movimientos diplomáticos de Carlos Rey de Castro.

Saldaña no vio el final de Arana, nunca supo en realidad  que no se enfrentó al propio Arana, sino a un sistema salvaje, a intereses geopolíticos y una estrategia peruana que permitió que Julio Arana hiciera lo que quisiera, inclusive auspiciar los crímenes a inocentes, con tal de establecer la peruanidad de una geografía en disputa y evitar que Colombia se apodere unilateralmente de los territorios del Putumayo. Murió sin saber que  su denuncia saco a luz una desagradable caja de Pandora que provocó un revuelo judicial, diplomático, científico y literario que a largo del tiempo nunca determinaron que es lo que pasó en el Putumayo en el período del caucho, un acontecimiento que sigue en el misterio.

El mes de abril debe ser para recordar que hace 97 años falleció Benjamín Saldaña Rocca, aquel que tuvo la valentía de develar, cuando otros callaban, el asesinato de  miles witotos, que esclavizados eran obligados a extraer el látex que exigía Arana desde Londres para poder vender las acciones de la Peruvian Amazon Co. Ltda. Su audacia no esta considerada en la historia, pese a que podría ser una de las más importantes denuncias periodísticas del siglo pasado.