Posts etiquetados ‘Textos clandestinos’

Hasta en el fútbol, en las municipalidades, en el Congreso, en las instituciones públicas, magisterio, Poder Judicial, hospitales, policía, Ejército, hasta en las empresas privadas existen dos lacras que son componentes fundamentales una de otra: la corrupción y la ineptitud. La primera alimenta a la segunda y la segunda lleva a la otra; sumando a todo esto la falta de reformas e ideas para poner en acción y disminuir la actividad negativa que nos trae la falta de criterio para funcionar. Esta es nuestra realidad,  sufrida, dura, pero a veces buena y no por ello, faltos de esperanza, aquella que se necesita para emprender con inteligencia y serenidad lo que otros vapulearon por soberbia, interés personal, angurria y embriaguez de poder.

¿Qué tenemos que hacer hoy para que después de 30 o 50 años, nuestros hijos vivan mejor que nosotros y nuestros nietos sientan orgullo de su pasado? Sin ánimo de molestar a nadie, déjenme repasar someramente lo que la historia reciente de nuestra política nos deja, quizás el recuerdo sea bueno para no cometer los mismos errores, no garantizo la  exactitud de los datos, pero sí la verdad de los hechos, también  garantizo el leve coraje que me deja este texto,  sin llegar al estupor que provocaría el tener que recordar tantos gobiernos inútiles, sobre todo con lo que más exigimos, Educación de Primera.

Siguiendo un recuento de la vida institucional y política de los últimos 30 años; edad profusa, que reza en vida el autor de la nota, podemos catalogar doctrinas  e ideologías que van desde la derecha, el centro y el centro izquierda, doctrinas y pragmatismos hecho gobiernos que nos sumergieron en la barbarie de la guerra civil, del narcotráfico, la corrupción y por sobretodo en la bestialidad de no educar a nuestros electores, llámense ciudadanos, y embrutecer, o mejor expresado, tratar de embrutecer a la población, eligiendo como congresistas a dignos representantes, oferentes de una tremenda vergüenza, ya no diría ajena, sino propia.

1979, gana las elecciones en un segundo intento por tratar de terminar su gestión de gobierno, que se vio truncado por el golpe de estado de Velasco Alvarado; el Arq. Fernando Belaunde Terry, con el partido que fundara, Acción Popular, que a juzgar por la historia, emprendió reformas constitucionales, basados en la libertad y el derecho a la propiedad, reinserción pausada de un engranaje económico, descentralización lenta y empuje de sectores como la industria y la construcción; sin embargo poco o nada se hizo con la ansiada reforma educativa, que por entonces salpicaba el concepto como una simple proeza de locos, un adelanto quizás de ciencia ficción, ni siquiera se percataban que necesitábamos adelantarnos en materia educativa.

Más de cinco años después, en 1985 y luego de tan desaforado encuentro de alianzas anti populares-cristianas, la gesta aprista no imaginaba a un mesiánico y joven García Pérez como presidente del Perú, nada menos que apoyado por la batería ilustre de personajes políticos  de antaño pertenecientes al partido,  miembros entonces de aquella bicameralidad legislativa, que era entonces la plana de diputados y sanadores del parlamento peruano, y que hoy en día, con ciertas reformas y adaptaciones a los tiempos, nuestro congresista y político Javier Valle Ruesta intenta reformular para llegar a interponer la propuesta de vuelta a la bicameralidad. En ese primer gobierno aprista los funcionarios públicos, los “compañeros”, y que en su noble tarea de emprender cambios para el desarrollo, solo despotricaron en el poder con la más absoluta irresponsabilidad del primer gobierno del APRA ya mucho se sabe, pero poco se ha dicho, la inmensa ineptitud proclamada por los que vivieron esta época, y que a la razón de la mayoría de opiniones coinciden, además del copamiento de las instituciones por parte de los compañeros apristas, y en muchos casos al “tarjetazo” hicieron de este país un enjambre de suciedad para gobernar, y digo para gobernar porque el Presidente no gobierna solo, necesita la plana media y funcionarios, servidores públicos, quienes decepcionaron en su gran mayoría en el primer gobierno del presidente García Pérez, demás está decir las lúcidas ideas apristas como la estatización de la banca, que no era otra cosa que el sistema que consiste en manejar un equilibrio económico interno, más el Plan Social, excelentes ideas que hubiesen llevado a plantear la base de un desarrollo sostenido en el tiempo, así como lo hizo España, después de Franco, pero que a diferencia del Perú, García tenia lacras de funcionarios, que no contaban con la idea central de preservar, administrar e invertir bien el dinero del pueblo; por supuesto la educación, nada. Para la formulación de este articulo, trate de encontrar en ilustraciones, textos e historias, así como informaciones periodísticas de las obras transcendentales de los gobiernos, para por lo menos nombrar no solo lo negativo, razón de la corrupción y la ineptitud, sino también las acciones y obras relevantes de cada gobierno. En el caso del primer gobierno de García, no encontré ninguna acción, reforma de estado, obra o gestión relevante para el bien del país, por allí puedo rescatar la construcción del Museo de la Nación, después, todo es oscuro (disculpen señores apristas, con el respeto que se merecen). La educación ha sido quizás uno de los sectores más abandonados, teniendo en cuenta que es el pilar de nuestro desarrollo, los universitarios, y colegiales de entre 1985 y 1990, hoy, 20 años después constituyen el sistema operativo del país.

1990, el Perú convulsionado por la súper, híper inflación del gobierno de García, la herencia traumática de no ceder ni negociar con las entidades financieras mundiales y los mismos países benefactores de desarrollo, sumado a la intensa guerra civil que traía sus operaciones desde provincia hasta la ciudad, alentados por la idea marxista de llevar la lucha del campo a la ciudad, con designios intocables en las áreas fundamentales del gobierno, decide apostar por el nuevo ideario y doctrina de acción o Plan de Gobierno de un desconocido Alberto Fujimori, la cual transcurre en la más completa y variopinta, por no decir ecléctica sintonía de acciones y medidas de estado (dicen que era el mismo plan de gobierno que usaría su contrincante en ese entonces, Mario Vargas Llosa). Los cambios fueron rápidos, institucionalización de las entidades reguladoras y recaudadoras, “modernización” de las instituciones públicas, evaluación y capacitación de los funcionarios públicos, contratación de técnicos aplicadores y reducción de empleados burócratas; reinserción al sistema financiero internacional, activación de la industria, apertura de los Planes de Inversión Pública y Privada. A mi entender, cuatro fueron los errores del gobierno de Fujimori hasta 1995; primero, el 5 de abril de 1992, sabíamos que era imposible, pero el fin no justifica los medios, y a veces la necesidad no es excusa para delinquir, el procedimiento más claro para evitar el golpe de estado, en ese caso, al del Congreso de la República, era la concertación política, algo que el gobierno de Fujimori carecía, ello nos da cuenta la historia con los congresistas tránsfugas, segundo, la reforma de la educación, NADA, más que la implementación abrumadora de la infraestructura en educación, además del sector salud y programas de asistencia, pero la educación de mente, la de fondo, la iluminada, la de las ideas, aquella que nos inculque a razonar y no actuar como borregos, NADA. Sabemos perfectamente que llegar a un nivel de educación como tienen países como Finlandia, Suiza o Alemania son ilusiones, sin embargo poner la primera cuota de gestión en todos los niveles (inicial, primaria, secundaria, técnica y profesional) han sido para estos gobiernos un saludo a la bandera;  tercero, la sobre protección de las Fuerzas Armadas, desligación del sector Ejecutivo, como gobierno en las esferas del manejo político de las instituciones militares, a mi entender, cuna del vicio corrupto del gobierno de Fujimori; cuarto, la infructuosa, tanto como voluntariosa rapidez en vender parte del Estado, sin un Plan de Prospectiva económica en el Sistema de Privatización, la debilidad de evaluar planes de concesión antes de desprenderse de empresas del estado, que al manejo responsable y bajo la perspectiva solidaria de profesionales técnicos s podía hacer.

En 1995, Fujimori, comete el acto más impune y quizás más subjetivo, que jamás un líder debe cometer, la soberbia, al parecer ya engatusado o victima de los maquiavélicos planes de su asesor número uno, Fujimori, hace política de estado sucio, el sistema económico cae, las instituciones del estado dejan entrar al más temible de los males, aquel que nunca fue tema de revisión y censura, porque tenía de su lado las fuerzas militares, la mayoría en el Congreso; estamos hablando de “la corrupción”, que fue la debacle del gobierno de Alberto Fujimori. En esta etapa mi análisis no cuenta de historia, sino de la propia experiencia, aunque a razón del recuerdo, debo confesar que entre 1995 y 2000, mi despegue hacia la vida independiente hizo agudizar mi estado de ánimo con el gobierno de turno y recuerdo que empezando el segundo gobierno de Fujimori era evidente el desplome de su sistema armado en el primer gobierno, alentado por factores externos en ese momento, el PBI había bajado estrepitosamente, no había planes de Comercio Internacional, la ilegalidad e informalidad en el Perú crecía y no había contingencia de acción, por otro lado, los sectores populares representados por los índices de pobreza crecían, la agitación popular y sindical se hacía sentir, los fujimoristas pasivos no entendían que la riqueza que tenían (bastante, poca o mediana) fruto de las acciones acertadas del primer gobierno solo era flor de un día, debido a que la economía de un país se fortalece cuando la base de la pirámide se desarrolla, la clase media estaba mejor, la clase alta estaba feliz, pero la clase baja estaba cada vez más pobre, solo bastaba esperar para que el castillo de arena se destruya; como se dio; por la desconfianza de la población hacia el gobierno, hacia el poder judicial, las fuerzas armadas y los congresistas, empezaba la vergüenza ajena de lidiar con padres de la patria que se compraban al mejor postor, y siempre el mejor postor, era el gobierno; la inflación creció, la recesión era pan de cada día, y la desconfianza era brutal, luego vienen los videos corruptos (vladivideos) y la historia es conocida.

El gobierno del Dr. Valentín Paniagua ha sido el gobierno de transición, por orden constitucional, realmente basto colocarle la banda para que el país recuperara un aliento y una confianza en los corazones, no sólo con repercusión en el país, sino con la comunidad internacional – Paniagua fue un demócrata conciliador, impulsor del Acuerdo Nacional, que de objetivos concretos poco o nada se ve ahora, cumplió su labor como debía hacerlo, teniendo como objetivo, garantizar el debido proceso para las elecciones presidenciales siguientes, Paniagua gobernó con perfil bajo y tremenda calidad de líder y ser humano.

2001, Atribuimos muchas cosas al gobierno de Alejandro Toledo, con ello al regreso de la democracia, las libertades y la confianza internacional; como nos pasó con Fujimori (recuerdan), pero la diferencia estaba plasmada en un consolidado sistema económico, en la cual solo necesitaba acoplar el Plan Estratégico, copó las instituciones de técnicos capacitados para manejar el aparato estatal, manejo políticas de desarrollo económico a través de programas asistenciales, impulso una economía estable con amplia promoción de la inversión extranjera y acuerdos internacionales que permitieran la salida (exportación) de las principales insumos tradicionales, así como el impulso del turismo y la descentralización, un error garrafal, ha estado más del lado de la ética y del buen gobierno, la falta de transparencia de algunos (otros dicen muchos) sectores del gobierno, favoreciendo supuestamente a pocos empresarios y al entorno de su cúpula política, alguna vez critiqué a Toledo por realizar acciones de reforma social que desmerecen toda actitud de un gobernante líder, a ultranza, he creído, y hasta ahora digo, que PERÚ POSIBLE no sabía qué hacía en el gobierno, por el contrario a pesar de los análisis más fríos, las cuales colocaron al gobierno de Toledo como uno de los más regulares y positivos en los últimos 50 años de la historia reciente del Perú, debo considerar que dicha percepción se diluía con tan plausible diagnóstico de los que saben de política, a mi entender, repito, fueron los técnicos profesionales en el plano de Desarrollo Productivo, Economía, Manejo de las Comunicaciones y la Promoción del Estado quienes manejaron una buena gestión para bien del Perú y de paso, para el “auquénido de Harvard”, con cariño.

Desde el 2006 hasta el 2010, prácticamente experimentamos la reivindicación de Alan García, no del APRA, planteando un manejo responsable de la economía y sazonando la actividad de gestión de estado con la cuota social infaltable, con programas en temas de alimentación y salud, con cambios en sus procesos, pero sin cambios estratégicos, lo cual no está mal, es el sello de la gestión. Otro acierto fue la evaluación de los maestros, sin embargo, no todo es color de rosa, porque la criollada es propia de los peruanos, este proceso también tiene sus defectos, y aunque suene a escudo del gobierno aprista debo admitir desde mi humilde visión que los problemas del sector educación en nuestro país están en la base magisterio.

La tolerancia y la sobriedad de un gobierno que ha tenido desmanes políticos garrafales, propias de su descuido, como los petro-audios, y la irrisible, pero indignante a la vez, asunto del congreso de la república, con congresistas que si a la verdad de las verdades se debe admitir que no es responsabilidad del gobierno de turno, por demás está decirlo que es un hecho que arrastra una imagen que involucra  a todos los peruanos. El problema del gobierno aprista es la gestión política del APRA, es decir sus propios compañeros, la disociación de algunas partes del aparato estatal manejado por los apristas recalcitrantes; esa disociación afecta e influye negativamente en la acción política nacional. Por último, otro escollo de buena gestión es el divorcio ineludible del gobierno con los temas de la Amazonía, incluyendo el fatal desenlace de Bagua, que han mermado la capacidad de negociación y disertación política por parte del estado, demostrando una vez más la gran ignorancia que existe en la capital sobre los problemas en la región selva, pero quizás esa ignorancia, no sea gratuita, es decir, no pueden ellos comprar la gestión de atender a un pueblo que si bien representa geográficamente el 40% del territorio nacional, a nivel poblacional (electoral) no llega ni al 10%, esta premisa sumada a la falta de convicción de nuestros apenas 3 congresistas que poco o nada hacen por la Amazonía resulta simplemente en una triste realidad.

Está claro el poder entender que en política nunca habrá acuerdos totalitarios, ni mucho menos, es difícil hacer política, cuando la capacidad de concertar no son compartidos en un objetivo general y a largo plazo, todos los gobiernos de estos últimos 30 años se han visto afectados por la corrupción e ineptitud, causa de un desgobierno frente a la actividad educativa, de capacitación técnica y científica. La propuesta de combatir estas lacras de la sociedad está en la capacidad e inteligencia de la población para dejarlos morir y no alimentarlos más; esto quiere decir que debemos trabajar en conjunto y  en paralelo un proyecto  que tenga como objetivo la eliminación de la corrupción y otro proyecto a largo plazo que tenga como objetivo la capacidad técnica de aplicar los proyectos de amoldamiento superior, mirando al futuro, realmente no podemos bajar la guardia, entendamos que es preferible vivir bien mil años, sacrificándonos poco tiempo, que vivir bien cinco años, sacrificándonos de por vida.

lateta

A propósito del mensaje presidencial, a cuenta de lo anunciado, de lo expresado (nada malo por supuesto) por parte del gobierno, inclusive su dizque “autocritica”, que resulta de una engatusada estrategia  para tomar el curso favorable a favor del Jefe de Estado, ni siquiera del partido, ni del gobierno, debo reflexionar con ustedes la posibilidad de encausarnos no solo en un mensaje presidencial, sino en el éxito, previo recuento y análisis de nuestros propios actos, de nuestro forma de estar, de vivir, de nuestras gestiones y de nuestro propio talante personal, y no el festejo itinerante (prestadito no mas) de sentir no solo el orgullo de sentirse peruano, sino todo el sufrimiento para llegar a la gloria.

Escucharemos, por ejemplo “Perú clasificó al mundial!”; exclamación popular de los últimos días, a vísperas de las fiestas patrias – pero es el mundial de vóley, nada menos por supuesto – o Perú ganó en atletismo, la Melchor sigue firme, nadie la para – o Kina Malpartida es nuestra campeona mundial – o Claudia Llosa ganó el Oso de Oro – lo que significa el Oscar del  cine en Alemania, o que la voz de una peruana en España fue lo más sorprendente de la última edición de Operación Triunfo, o que la gringa Mulanovich es otra de nuestras campeonas, que Sandra y Nicolle, también son sellos de gran talento nacional, ni qué decir de nuestra Damaris, se lució en Viña del Mar, nada menos caramba!! – que Lucho Horna es nuestra raqueta número uno, campeón del Roland Garros, en dobles, pero igual campeón, y nació en la tierra del inca, – Que Daysi Cori una niña genio en el deporte de la mente, nos ha dejado bien parados en el ajedrez internacional, maestra de maestras, Ah!! Y por si no lo sabían, el equipo nacional de bádminton en categoría infantil y juvenil viene derrotando a cuanto equipo se le pone en frente en Guatemala, en el campeonato sudamericano de Bádminton, y fácil que se llevan el primer lugar. – o que la peruana Sara Beatriz Guardia fue premiada  por la prestigiosa Gourmand World Cookbook Awards, algo así como los óscares de la gastronomía.

El Perú es lo máximo, somos ganadores, somos campeones.

Ese aire victorioso que todos por efecto automático sentimos y en el cual nos colamos, por ser peruano, y que en mala cuenta sólo aplaudimos cuando el resultado final es favorable para el país, y no estamos, ni yo, ni usted querido lector, ni el hijo del vecino, apoyando por ejemplo; toda esa trayectoria de Kina, o de la Melchor, o de cada una de las jugadoras del vóley, o de esa niña que es una trome en el ajedrez, claro que no. Recién nos subimos al coche cuando ya están en el podio, deleznable por donde lo miremos, sin embargo es natural ese afán de victoria, aunque ajena, pues nos da con la yema del gusto a todos los peruanos, sufridos, llenos de noticias negativas, de referentes corruptos en la política, de jugadores de fútbol que se enriquecen (bien por ellos) pero nunca conocerán el sabor de un mundial (ojalá me equivoque).

Esa es la realidad, sin embargo a tanta verdad que nos llena de alegría y lo escribo de nuevo…nos llena de orgullo ser peruano, aunque con triunfos prestaditos, o no es cierto, que se nos infla el pecho, se nos hace la piel de gallina, y se nutre el alma de sentimiento ajeno pero propio a la vez, cuando escuchamos la voz quebrada a Natalia Málaga después de la clasificación, o cuando escuchamos, entre alaridos y aguantes de golpes en todo el cuerpo a Kina Malpartida decir algo así como “Esto es por los luchadores del Perú” después de coronarse por segunda vez campeona mundial de boxeo en su categoría.

Ese sentimiento en el mes de la patria que ya se fue, es la devoción hecha realidad para cada uno de los peruanos que nos levantamos día a día a hacer patria de la forma más incógnita, y no sólo en Julio, o cuando ganamos algún premio afuera, hacemos patria o, mejor aún, intentamos hacer patria todos los días, en condiciones casi secretas, en el combate lleno de fatalidades contra el hambre, la injusticia, la codicia ajena, el maltrato, la falta de educación, contra la sombra de los niños muertos de hambre y expuestos a la delincuencia. Cuando derrotemos día a día estos pesares y hagamos jugadas leales con nuestro propio destino, acomodándonos con sabor a triunfo el haber construido o producido a favor de nuestro propio futuro, desde las trincheras más recónditas y menos populares, sintámonos orgullosos de nuestros propios triunfos diarios, haciendo patria y llevando el pan a  casa. Aquel sentimiento tan propio nos hará valorar más el trabajo dedicado de nuestras campeonas y campeones del deporte, la cultura, la ciencia, la gastronomía, el arte y, de paso, hacer siempre algo favorable para el Perú.

flor amazonica

El tema de las mujeres en la selva peruana, principalmente la mujer loretana (estigmatizada por el concepto absurdo de que poseen un clamoroso estado de ansiedad o potencia sexual que hace que cualquier hombre caiga en sus brazos) han hecho de mí “un investigador in situ”, controlado y analítico, acucioso e informal, que va haciendo su teoría en la legitimidad de la prueba, sin rodeos ni arbitrariedades. La imparcialidad me sumerge en una nube de sentimientos enredados, causa difícil de negar, pero en la intención de llegar a la verdad, que lleve de una vez por todas a despejar la duda y los maleficios que se tienen en cuanto a este concepto, quiero conocer la verdadera razón por la que dicho concepto se disocia de la realidad.

Es indignante saber que esa mala imagen se vende desde adentro, idea que se toma como un juego, con sarcasmo y morbo incluido. Soy loretano, pero no comparto muchas opiniones ni costumbres sociales con los habitantes de mi tierra, por encontrar entre sus actitudes que al margen de los problemas hacen de la vida un sentir vacío y nada productivo. Claro está, la gran mayoría que practican estas costumbres, entienden que en sus fundamentos existe un hueco que conlleva a una infeliz trascendencia.

Así como no compartimos ideas entre nosotros, los loretanos, que tolerante o intolerantemente nos lo decimos, sin embargo, no toleraré a quienes no son de la selva y equivocadamente vociferan  y dilatan  la versión de que las mujeres de la selva peruana son fogosas, aludiendo en un plano general una imagen de tamaña desvergüenza a causa de la ignorancia.

Trataré de ser objetivo para poder explicar algunas razones que distraen al visitante y tergiversan una versión antropológicamente comprobada. No está de más decir que la sencillez de la mujer loretana recae en lo incomparable de su belleza, en la espontaneidad de su comportamiento, en la pureza inocente y pícara a la vez, es tan  cierto como verosímil explicar además que en esta zona del oriente peruano hace calor,  característica peculiar del clima amazónico; sobre esto se dice, que por esta razón climática las mujeres tienen un hechizo que atrae a los hombres en fina complicidad con el erotismo, que emanan de sus bellas figuras, sutil sustancia que a la incólume inhalación impregna apetitos voraces de explicita excitación. En pocas palabras, “nos vuelven locos”, un “algo” que embruja, encanta y atrae. Toda esta literatura convertida en leyenda urbana  son subjetividades que vienen de afuera, cuando la verdad de todo es un simple sortilegio inexplicable de amor, atracción, encanto, belleza, calor y buen gusto.

Ante tan abrumadora  inspiración, los resultados de mi investigación son los siguientes:

Primero: Quien se atreve a decir tremendo despropósito sobre las mujeres de la selva amazónica no conoce la real situación en la que vivimos, esa sola vociferación afecta la imagen de nuestras mujeres,  peor aún, no hay barrera que permita disuadir dicha falsedad. El calor que reina en la selva, tan insensato y mordaz, provoca usar prendas más cortas, calor que provocaría a cualquier ser humano en el planeta, detalle que ciega o desvía toda concepción de aquel que ve en esta práctica de vestir una inmoralidad de escalas insospechadas.

Segundo: Confundir alegría con la respetuosa confianza y otras características elocuentes de nuestras mujeres, detalle relevante de nuestra personalidad, ha sido el maleficio de quien quiere culpar sin saber (o sabiendo) generalizando y haciendo daño a la sociedad, sobre todo a la dignidad.

Tercero: La mujer loretana siente respeto y amor por su tierra, y por lo que más quieren en esta vida y no es precisamente la vida fácil, por el contrario es la superación y la dedicación por ser cada vez mejor, con la única diferencia que nuestras mujeres ante cualquier adversidad jamás dejaran de ser alegres.

Las mujeres loretanas, mis agraciadas paisanas, tienen un encanto difícil de igualar una de la otra. Me siento felizmente halagado de estar en la ciudad más hermosa del país (o una de las más hermosas), rodeado de bellezas que enaltecen por todas partes la capacidad de relación interpersonal.

El resultado de tan imaginaria investigación recae felizmente en devolver a cada ciudadano loretano su  orgullo, porque no existen tales aberraciones al sexo, ni la insana tentación de amar por interés. Nuestras mujeres son realmente alegres, imponen todo el respeto que se merecen y que el mundo debe rendirles.

bound

Estaba casi transformado en el prospecto de provinciano aceptado por la compleja sociedad estudiantil limeña.

Una noche de vírgenes y encantos suena el celular, agazapado entre los papeles de la universidad. Mis dos primeros ciclos eran un hecho consumado y progresivo; pero no existía motivo alguno para olvidarme de mi tierra, sus mujeres y sus encantos; La voz que respondía del celular me incitaba a pensar que la aceptación, al abstracto mundo de los estudiantes limeños, era una verdad clasificada.

Ella era Laura, no era mi amiga, era mi compañera de clases en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lima, era la primera vez que me llamaba, (en clases casi ni me miraba). Era una gran sorpresa y la intriga consecuente, casi asesina, era lo que pasaba por mi agigantado corazón; pues Laura si no era bella, sería porque el sol no da luz. Y como el sol siempre nos alumbra todas las mañanas, entonces Laura era simplemente bella.

Laura me preguntó con la delicadeza con que mueve los labios y formula alguna pregunta al profesor de turno, con esa facilidad que tienen la mujeres más femeninas del mundo para derrotar todo tipo de control hormonal, ¿qué harás esta noche? La frase se disparó como torpedo por los rincones más inimaginables de mi cuerpo. Nada, le dije, atisbando entre el día, la hora y el momento económico.

–          Te invito a salir ¿puedes? ¿o tienes enamorada?  y tú pareces ser de los que creen que el amor de dos es eterno y seguro…..

–          Claro que puedo, no tengo enamorada…pero….es que no entiendo.

Tartamudeé con exasperación, nervios controlados y excitación descontrolada. Y así tuviese enamorada; dejar de salir con Laura, solo estaría dando pie a una homosexualidad escondida. No había nada que entender, estaba claro; la chica mas linda de mi clase quería salir conmigo. Privilegio de pocos, pensé.

La casaca de cuero, los jeans y el zapato marrón atrapan mi cuerpo con rapidez y lujuria, salto del segundo piso de la casa-pensión y me trepo a un taxi amarillo en la esquina de Republica de Panamá y 28 de Julio, en Miraflores. Laura me esperaba afuera del edificio donde vivía, sola. Yo no pensaba nada más que en la situación,  en lo trivial de la invitación, y tratando de descifrar el momento. Pensaba en el taxi amarillo. Lima era fría aquella noche de jueves, perfecta para lo que pasara. Llegué al pie de su edificio; ella salió iluminada, su rostro un poco triste, pero bella y su pantalón negro ceñido a esas piernas de atleta dedicada, su blusa y chaqueta entonaban en la perfección de su rostro. Subió, me dio un beso en la mejilla, le explicó algo al taxista quien nos condujo hacia un lugar muy concurrido en Miraflores. Calle Las Esperanzas, una zona muy comercial del centro del distrito más aburguesado en la Lima sesentera. Ahora, a puertas del siglo veintiuno, se convierte en la altisonancia juerguera de los limeños de clase media. Ciertamente en esa calle, entre la cuadra uno y dos, habían tres discotecas; dos de ellas vecinas y famosas por sus noches de ambiente gay y la otra muy de moda en esa época; Laura le hace detener al taxista con énfasis en un estacionamiento de la calle,  cerca de las discotecas de ambiente.

–          Vamos, acá es – me dice con naturalidad

–          ¡Qué! Pero si esto es un local de ambiente, estas loca Yo no entro ahí. Además, debe ser caro. No no no.

–          Vamos, Gianncarlo, qué miedo le tienes a una simple discoteca, la gente que viene acá es bien chévere; además nos vamos a divertir…. anda, vamos, subamos…

Desde su gracia hasta mi convencimiento no eran un derrotero, era simplemente una manipulación de extrema conveniencia de mi parte, mi noche se estaba haciendo. Pero mi mente no auspiciaba más ideas del por qué entrar a un local de ambiente. Las escaleras eran de fierro, frío y de aspecto industrial, la música estridente retumbaba hasta afuera. Llegamos a un cuarto piso, bien puesto, justo al frente de la discoteca de moda, había bastante gente, Laura estaba calmada y me tomaba de la mano, acción que me arrancaba de una realidad, me gustaba que me tomara de la mano, pues la iniciativa en esa noche tenía la marca de su piel, Yo era un pelele que la acompañaba a una noche de juerga. Me consolé pensando eso. Un gorilón blanco, sin pelos, nos detiene en la puerta, nos pide pases. Ella le entrega un billete de 50 soles, dobladito, como si fuese una servilleta de papel. Nos revisan y entramos. Había mucha gente, hombres y mujeres contorneándose al buen estilo de música “trans”.  Traté de dominarla con las manos, la jale hacia un rincón, ella hizo fuerza y me llevo a la barra, me acerco hacia ella y me besó, un beso rápido, seco, pero con delicadeza, sin lengua, sin pasión, me sorprendió, me gustó, yo no pensaba en otra cosa que hacerle el amor; pensaba en su departamento; en el pan tostado con huevos y un buen jugo a la mañana siguiente. Me cogió del cuello y salimos a bailar, me entrego cien soles y me dijo “compra tragos, quiero un whisky doble”. La situación se ponía a pedir de boca. Tomamos y bailamos casi una hora; la lujuria dominaba mi ser, solo esperaba despertar entre las sabanas de mi aventura y el cuerpo de Laura desnudo junto al mío. No me importaban las razones de la elección del local, ni la forma desenfadada de su mente abierta con iniciativa incluida, yo sólo quería ir a la cama con una de las mujeres más bellas de la Facultad

De pronto mis pensamientos quedaron en un limbo de visiones; Laura me pidió que me fijara en una de las chicas de un grupo que bailaban al  otro extremo de la pista; la rubia de jeans apretados, que bailaba con el tipo de camisa oscura, un tipo rubio, amanerado y alto. Dile, por favor, que la espero abajo ahora mismo. Su voz se torno seria e imperante; su aliento a alcohol quemaban los rezagos de malos pensamientos, mi mente no apuraba, solo escuchaba. Me acerqué a la rubia de espaldas bonitas y jeans apretados, le toqué el hombro y se volteó, me miró sin vergüenza de pies a cabeza; el rubio amanerado fijó su mirada entre mis sienes; el ruido no dejaba escuchar mi voz.  Me acerqué a sus orejas y muy al oído le dije que Laura quería hablar con ella y nos esperaba afuera. Los rabillos gay de los ojos de sus amigos habrían cumplido su misión mirando mis nalgas y mi espalda; me exploraron con astucia y con un aire de placer difuminado. Yo los miré con rabillo heterosexual de excitación. Ella me dijo que la esperará un minuto, y así lo hice.

Me cogió del brazo, estábamos visiblemente “ebrios”, en la etapa de embriaguez más soberana, la etapa plácida en busca de placer. Aquella embriaguez no me permitió anticipar nada fuera de lugar hasta ese momento. Cuando llegamos donde estaba Laura, el incidente colaboró a deducir mi papel.

Resulta que fungía participativamente en el papel de reverendo alcahuete, al más bajo estilo contemporáneo de la celestina versión chola.

La discusión era impertinente, sus rostros manifestaban un exceso de desconfianza mutua; como si fuesen una pareja de novios que discuten por un ataque de celos; la situación me resultaba un claro proceso de homosexualismo femenino. Fui prudente y medio caleta al proponerles ir a otro lado a seguir celebrando, por esta noche de amigos; ellas se miraron y como si hablasen sus mentes; accedieron a subir a un taxi, más amarillo que el anterior. Laura se adelanta con seguridad y le dijo al taxista la dirección de su departamento. La noche envejecía y los propósitos nocturnos maduraban en la perspectiva de mi mente morbosa y caliente, llegamos al edifico Las Almendras esquina de Alcanfores con la calle Juan Gonzales. Subimos al piso trece y la sala del departamento era una imagen comercial de decoración a alto nivel, olorosa y muy acogedora; allí vivía Laura con su luminosa humanidad y los deseos desenfrenados de una mujer estudiante, que parecía esconder una verdad tan impactante como sensual. Sírvanse lo que quieran… Gianncarlo sirve más Wiskhy…que hace falta…yo pondré música….El bar era un pequeño palacio alcohólico, así que emprendí el cometido…Ellas conversaban, mientras tanto yo servía el trago algo apresurado; más apuradas estaban ellas, porque cuando terminé de servir dos vasos de Something Special en las rocas para ellas, volteo, me acerqué y vi el hermoso rostro de la rubia con su cuerpo maravilloso sobre los labios confusos de una Laura fuera de contexto. Para ellas yo no existía.

Dejé los vasos en la mesa central. Y como si fuera un ladrón, me alejé de la escena, se besaban como si el mundo se fuese acabar en minutos. La rubia le tomaba los brazos acariciando de arriba a bajo, pasando la mano por los senos casi al descubierto de Laura. Laura le cogía la cintura con una suavidad angelical. Empezaron a contornearse y zafarse de las prendas. Los senos de estas mujeres eran un deleite visual para cualquier mortal, limpios, dóciles y compactos; redondos y perfectos, ambas se tocaban con el ímpetu que deja un augurioso placer carnal. El amor no se hizo esperar, se notaba mucha entrega y ganas, los deseos se convirtieron en realidad. Se desvistieron con una agilidad felina, se besaron y se tocaron hasta los alientos. Yo me quedé sentado en la banqueta giratoria del un palacete alcohólico; un barcito con intención de insumos capaz de emborrachar a cualquier visitante. Ellas ni saborearon el Something que les serví, y yo ya me había chupado tres vasos del mismo trago. Mi excitación era un encargo malévolo de algún ángel negro. Si participo me botan dije, mejor miro, observo y no me sublevo.

Cuando terminaron la faena; gesticulé el mejor ademán de un hombre resignado con postura de seriedad sexual, miré al vacío y suspiré con el último sorbo de mi vaso. La rubia se levantó, cogió sus cosas y se refugió en el cuarto de baño. Laura me miró y me pregunto con una frialdad incalculable.

–        ¿Te gustó?

–        Sí – le respondí, tragando la saliva, ostentosa acción de la ansiedad abrumada

–        – Salud-  me dijo – …quédate conmigo hoy

–        A propósito…¿cómo se llama….?

–        ¿Mi pareja? ¿Eso quieres decir?…Claudia, se llama Claudia y no somos pareja, simplemente queremos experimentar,  ella tiene enamorado y yo te busqué a ti.

–        No entiendo.

–        Mi fantasía sexual siempre fue hacerlo con una mujer…en realidad es la primera vez que lo hacemos delante de un hombre, y ella es la única mujer con la que hice el amor

–        Disculpa, pero a mi eso no me importa

–        ¿Pero por qué estas molesto?

–        No lo estoy…dime ¿por qué?

–        Te debe importar…claro que si, porque ahora quiero hacer el amor contigo.

Su voz parecía aclarar la situación, pero en realidad la confundía más, una voz más pegada al falso cielo de ángel sexual, una voz que invita a pecar y emprender el viaje de su destino y no del mío; aquella voz que superaba con creces a la de su invitación por teléfono.

Mi cuerpo había perdido la audacia de recomponerse a esa situación, escuchaba a Laura y contemplaba a una pobre chica con espíritu sexual latente y de disfrutar una fiesta constante.

– Cuando tenemos la mente abierta también debemos saber dominarla – le dije.

La puerta del baño sonó con un impacto que retumbó el piso. Claudia salió despavorida, exhausta y muy molesta, no se despidió y se fue. Laura trato de retenerla, hizo un esfuerzo físico por frustrar su partida, pero era imposible bajar por el ascensor desnuda; creo que estaba dispuesta, pero tenía más frío que otra cosa. Al evitar en vano la partida de la rubia Claudia, se aplastó en un meloso sollozo. Su experiencia viva ha sido un éxito, pero su comparación sexual se frustraría por la sencilla razón que el amor sellaba de una sola forma; no hay pasión.  Era obvio. Quería hacer el amor conmigo, pero el olor que dejó Claudia, no le permitía ese momento, sus lágrimas así lo demostraban, cuando regresó desnuda a su departamento, me dispuse a despedirme. Prefiero venir otro día y hacerte el amor como siempre he soñado, hoy no, le dije, con el valor que solo puede ofrecerte uno mismo, en el rincón más entusiasta del orgullo. Ella me cogió la bragueta, apretó fuerte y rozando sus labios en mi oreja me dijo:

– Es preferible ya no hacerlo….porque esto… sólo sirve para procrear.