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Segundo acto

Publicado: 5 septiembre 2009 en Miss Lizzy
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segundo acto

Continué mi vida tratando de recodar esa escena como la mejor película que vi en mi triste y excitante existencia. Imposible, mis hormonas pedían más, algo más serio, algo más real, mis sentidos pedían algo distinto o mejor dicho, algo natural.   Como era de imaginarse, con el paso de los años se presentaron excelentes candidatos para suplir esa necesidad. No crean que tengo un novio, no me gustan los compromisos. Pero entre todos los que fueron apareciendo hubo alguien tan interesante que fue inevitable aceptarlo como “maestro”, tenía tanta teoría e imaginación dando vuelta en mi cabeza que no podía negarme a esta oferta.

Tenía que poder mirarme al espejo y decirme: no me gustan las chicas.

Es un poco complicado lidiar con ese asunto ya que pronto cumpliré 19 años de edad, más cuando tú única experiencia sexual fue con otra mujer. Tenía que aclarar mis pensamientos, definir lo que soy. Hasta que por fin apareció alguien. De pronto frente a mis ojos estaba él, un monumento de humanidad en todo su esplendor. En mi interior sonaba incesantemente la letra de una canción de Vicentico:

“hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo

[…] ya no puedo acercarme a tu boca, sin deseártela de una manera loca…”

En realidad nunca pensé que podía llegar a “eso” con él, pues es muy apuesto. Pude ver que la mayoría de mujeres (de diferentes edades), se chorrean por él, desde una niña de quince años que se esmera por mostrarle “su alma” hasta una tía que se lo quiere devorar con sólo mirarlo. La verdad es que yo nunca me esfuerzo tanto por hacer que algo ocurra, no me gusta complicarme, si algo requiere de mucho esfuerzo mejor lo dejo, pero este prototipo de humano se me presentó como la oportunidad que estaba esperando en este tiempo. Es inteligente, un hombre apreciablemente grande, tiene unos ojos preciosos hasta ahora no sé si negros o marrones, tiene unos brazotes en los que cualquier mujer desearía estar envuelta, su cabello es negro y crespo, lo puedo describir como describe Alejandra Guzmán en su canción:

“Los mechones de tu pelo negro crespo

tus caderas afiladas y escurridas  

esa barba que raspaba como lija  

y tu sonrisa retorcida  

son lo mejor que hay en mi vida  

[…] y sentir que puedes alcanzar el cielo”.

Lo veo casi todos los días, por lo que conversamos muy a menudo de todo lo que se nos ocurra, le conté mis experiencias en relaciones pasadas de las que he recopilado la mayor cantidad  de información posible para evitar ser lastimada en el futuro.  Me preguntó si había tenido experiencias sexuales con alguno, obviamente le respondí  que no, ninguno me parecía lo suficientemente especial como para tener algo más comprometedor, además tenía clavada en mi cabeza la idea de llegar virgen al matrimonio. La conversación era tan íntima y yo estaba siendo demasiado sincera para mi gusto, creo que le causó tanta gracia y algo de pena supongo, que se ofreció a enseñarme a hacer las cosas bien para no pasar vergüenza el día que me case. Obviamente “las clases” no deben interferir en el trabajo, eso sí traería problemas, pero quién no va trabajar con ganas si tiene un jefe que le “levante el ánimo” cada cierto tiempo.

La primera vez tuvo lugar en su oficina, sobre su escritorio, todo fluía mágicamente, es un hombre bastante experimentado, yo empecé con algo de torpeza, estaba bastante nerviosa. Como iba avanzando la situación sentía mayor confianza, él me iba explicando en qué zona de mi pequeña anatomía  iba explorando como un médico cirujano que le explica a su paciente en que zona va interviniendo ¡Wow, qué manos!  Luego sucedió  con mayor confianza y desenvoltura, esta vez en su sillón, al que tuvieron que mandar a cambiarle las rueditas porque estaban descarriladas.

Lo mejor de todos es que no me complica el tema de “estamos o no”. Él sólo se considera mi “maestro” en el arte de la cama (o del escritorio o sillón) y yo sé que sólo soy su “alumna”,  sin mayores compromisos. Antes que sucediera todo, yo había tenido sueños con él ¡PERO QUÉ SUEÑOS! Muchas de mis fantasías se hicieron realidad, se podría decir que es un genio cuando de sexo se trata. Para qué les cuento, ahora sé por qué algunos dicen: “te voy a hacer ver estrellas”. Les aseguro que yo las vi, creo que hasta pude contarlas. Lo que jamás olvidaré es como ingresó ese intruso bienvenido a lo más profundo de mis entrañas, causándome un dolor indescriptiblemente placentero y desgarrando la poca inocencia que me quedaba intacta.

Hoy puedo decir que ya no soy una niña, soy una mujer hecha, aunque no tan derecha, pero lo soy.

Como es casi 10 años mayor que yo, no creo que esta situación dure mucho, ya que muy tíos tampoco me gustan, aprovecharé la situación hasta donde me alcance. Por otro lado debo probar si las lecciones funcionan con otros chicos, es decir, debo ponerlas en práctica. Después de experimentar con un hombre así no me darían ganas de volver a hacer cosas con una chica, aunque quién  sabe. Qué divertido es crecer y experimentar las cosas responsablemente, qué interesante es el mundo, sobre todo cuando alguien te lo muestra tal como es, sin máscaras y sin tapujos.  

Puntos

Publicado: 19 julio 2009 en Miss Lizzy
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puntos

Estaba yo conversando con una amiga mía cuando en medio de la charla tocamos el tema de “los ex”, tratando de contabilizar cuántos enamorados habíamos tenido y dándole el grado de importancia respectiva a cada uno.

Salían los nombres uno tras otro, mientras los dedos se lucían en modo de apoyo (para no perder la cuenta), cada uno por orden cronológico, con su incursión individual en nuestras vidas, terminamos la cuenta de ellos, no fue muy larga que digamos, entonces no pude evitar pensar en aquellos pasaron por mi vida sin llegar a mantener una relación de manera oficial, con quienes los momentos vividos son tan pasajeros y tan fugaces que valen la pena vivirlos, esos que “sin querer queriendo” se constituyen como “el mejor beso que he recibido” o fácil y llega a ser el gran amor imposible de tu vida o sencillamente “tu agarre”.

Con mucha concentración los categorizamos e hicimos una lista con la clasificación, planteando un concepto para cada categoría.  Pondré en lista esas categorizaciones para que conozcan los conceptos básicos:

El agarre.- Es tal vez, el más importante en esta lista. “El agarre” es aquel a quien acudes en cualquier momento, es el que siempre está disponible,  no necesitas cambiarlo porque puedes tener varios a la vez. Y lo mejor de todo es que no tiene derecho a reclamo. Es alguien con quien siempre puedes contar porque con él no hay paltas, conoce sus límites y sabe hasta dónde puede llegar contigo.

El amigo cariñoso.- Se puede decir que es aquel a quien siempre tienes cerca, que te ayuda en lo que puede, pero recibe su recompensa, el amigo cariñoso es en la mayoría de los casos alguien a quien llamarías “tu mejor amigo”, es alguien que te gusta pero con quien no piensas tener una relación seria.

El amigo con derechos.- Este es el único extra-oficial que te puede reclamar porque te vea con otro y viceversa, él sabe lo que tiene contigo aunque el resto del mundo no tenga idea, sabes que no busca algo serio contigo y tú tampoco con él.

El punto.- El punto cumple casi la misma función que “el agarre”, pero como dice su nombre, lo buscas sólo para cosas puntuales que sólo tú y él  saben. Desde ir a fiestas y hacer la finta, hasta cosas que van más allá de besos y abrazos.

El teterita.- “El teterita” es alguien a quien usas vilmente casi sin saber, te das cuenta de que lo fue cuando ya estás con otro, la particularidad del “teterita” es que cree que te está conquistando y te invita a  salir, al cine, a cenar y finalmente nunca tienes nada con él. Se le da ese nombre porque calientan  el agua  para que otro beba el té.

El escalerita.- Este es alguien a quien usas para llegar al objetivo, puedes incluso invitarlo a salir y le dices: “pero vienes con menganito”.

El firme.- “El firme” es nada más y nada menos que tu enamorado, él es al que presentas a tus padres y con quien te muestras en las reuniones que consideras importantes. Si tienes problemas con “el firme” todos tus amigos se enteran, cosa que no sucede con ningún individuo de las otras categorías. “El firme” tiene todos los derechos que le quieras dar. Es el que te aguanta todo. Al que llamas por teléfono para pedirle que te traiga helado.

El otro.- Este es el que se cree “el firme”, “el otro” no debe saber que lo es, es alguien a quien quieres casi tanto como “al firme”, tal vez más. Pero si terminas con “el firme” para hacer al “otro” de “el firme”, entonces necesitarás otro “otro”. “El otro” es el culpable de tus problemas con “el firme”, pero los necesitas a ambos para hacer más emocionante la relación.

El peor es nada.- El es el caso más triste de la lista, es alguien con quien estás por no estar sola, en general “el peor es nada” no es muy agraciado que digamos, lo bueno de él es que es el más sumiso de la lista, sabe que en cualquier momento tendrás que cambiarlo pero aun así está a tu lado.

Bueno, espero que esta lista les sea útil, por lo menos para identificarse. Un consejo: traten siempre de ser “el agarre” o “el firme”, porque son los únicos a los que se les puede considerar indispensables en la vida de las mujeres, ya que cuando dejas al “firme” no siempre hay un  “otro” pero siempre hay un “agarre”.

 

No puedo

Publicado: 4 julio 2009 en Lupe Muñoz
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trunca

En una de esas tantas citas de chicas en las cual soy partícipe y hablamos de todo, alguien por ahí tocó el tema: “yo le dije NO a un chico justo segundos antes D”, y como era de esperarse fomentó todo un intercambio de información muy interesante.

Todo empezó cuando una de las presentes narraba que cierta ocasión se encontraba en la casa del chico con quien salía y este, aprovechando que ningún otro miembro de la familia se encontraba en el recinto, le incitó a prolongar la velada más allá de besos y abrazos. Justo cuando ya estaban en el toqueteo respectivo ella dijo: “NO puedo”.

Por ahí me acordé cierta vez estuve en una situación parecida pero no tan extrema –pero como su relevancia duró lo que la estancia del susodicho en mi vida, no vale la pena narrar, aunque sí lo hice en aquella ocasión de la reunión femenina- . Posteriormente otra de las chicas tomó la palabra para decir que vivió algo parecido, nada lejos de la experiencia de la cuarta invitada.  De repente la habitación en donde estábamos se convirtió en una especie de focus group: “Cómo regar una noche de pasión sin hacer gran esfuerzo, no se apene, cuente su historia”.

Recuerdo que la primera chica nos contaba que el niño en mención llegó incluso a sacarse los pantalones y quedarse en boxer, pero ni su estado “streptesero” motivó a que mi amiga diera rienda suelta a sus más bajos instintos, lo que  finalmente ocasionó que el galán se molestara  por la “noche de amor” truncada. Similar conclusivo tuvieron las historias de las otras dos, ellas con el clásico “en verdad no puedo” y ellos fastidiados y algo resentidos terminaron su noche. En mi caso fue diferente porque como ya dije, no fue nada del otro mundo.

A pesar de las risas, la ligera vergüenza y algunas pinceladas de culpabilidad reinante en el “foro femenino”, también existía la incertidumbre de saber, más allá del orgullo de macho herido, cual es el mayor problema para los chicos de verse rechazados en un momento como ese. Me imagino que no todos reaccionan igual. Hay unos que se molestan más que otros, como también están los más compresivos, que dicen “ya ok, no va a pasar nada” pero  lo intentan el resto de la noche.

Claro está que ser rechazados no es nada agradable para nadie, pero díganme, ¿es tan grave dejar a un chico en ese estado? ¿Cuál es el daño irreversible en su personalidad si pasa eso?, ¿desarrollan algún complejo, trauma o psicosis?, yo sé que no, pero muchas veces se comportan como sí.

Alguien decía aquella noche “yo lo acompañé a su casa  a tomar algo pero nunca le dije que va a pasar eso”, a lo que respondí: “obvio no, pero desde que aceptas ingresar a un ambiente más intimo, desde ya, estás aprobando todo lo que suceda después y de repente hacerte la linda y virginal como que no es” y supongo que por ahí también va el detalle.

Sin embargo creo que también depende de la situación en la que se encuentra la chica para decir NO, lo cual también debería ser comprensible o que muchas veces lo queremos de cierta forma, y que claro, en algunas ocasiones no nos entienden gracias a que varias de nosotras se nos da por usar ese lenguaje indescifrable.  Por esas negativas es injusto que piensen que somos inmaduras o que solo nos gusta calentarlos o que nos sabemos que queremos, o que estamos locas,… ¿Alguien tiene una más?.

lupe-nocturna

En la puerta de uno de los tantos bares que existen en la ciudad, los dos frente a frente, un “lo siento pero me tengo que ir ” de su parte, un “si te quieres ir vete de una vez” de la mía, un beso en la mejilla de mala gana, un chau y un “habla con el aire si quieres que me regreso al bar”, así fue la escena final de la historia más reciente que tuve con cierto chico. Y digo la escena final, porque después de eso algo dentro de mi me decía/me dice que la historia se acabó. Y aunque hubieron amagos de un posible encuentro, su poco interés y mi desbordante desanimo no son precisamente nuestros mejores aliados para concertar un encuentro.

Recuerdo que después del nada agradable acto final en el bar (con actores secundarios incluidos, llámese cuidador de moto, vendedor de chicle y cigarrillos y niño curioso), eliminé su número, sus mensajes, sus llamadas (incluida las perdidas y marcadas) y toda información que sea de él con el fin de expectorarlo y en serio,  y cuando se enteró días después que hice esto me dijo que era muy mala, y después, simplemente desapareció, ¿y yo?, nada, simplemente jugando ludo o ajedrez con mi hermanito en las noches que no tengo clase en la universidad para matar el aburrimiento y olvidarme del asunto.

Si pues, a veces soy así de radical. ¿Es un problema? no lo sé, lo único que sé es que no soy la única mujer del mundo que en ciertas ocasiones hace borrón y cuenta nueva cuando no le va bien con alguien.  La mayoría de mujeres esperamos que luego de una pelea con el chico con quien salimos, sea él quien llame primero y no sea solo una vez sino varias, pida las disculpas correspondientes y nuevamente volvamos a subir en los caballitos de la ilusión y cabalguemos por los prados de la alegría comiendo algodón de azúcar. Sin embargo eso casi nunca me pasa. Lo más probable es que desaparezca tan pronto yo dé la espalda.

Recuerdo hace no mucho estaba con un amigo en la Plaza de armas un poquito más tarde de la medianoche (si, parecíamos yo la putita y el caficho, menos mal nadie le preguntó nada extraño), hablando de esas cosas de la vida cuando me hizo una pregunta que me dejó entumida: ¿Por qué todos los chicos con quien sales o tienes algo te dejan? Me esputó sin anestesia alguna, “porque no lo sé” creo que fue lo que respondí después de soltar una risa.

Ahora, haciendo un auto análisis mientras prendo un incienso y evoco los sabios espíritus de Sigmund Freud, pienso que muchas veces (inclusive en donde soy yo la que la riega) espero tendida en mis laureles que sea él quien toque la puerta, y no porque el resentimiento me gane o porque el manual de la “buena señorita” así lo dicta, sino porque a veces simplemente hago mal uso del  “todo pasa y pasa por algo” y a quien en realidad dejo pasar son a buenos chicos.

Pero, ojo, no siempre he sido yo la de las colgadas de teléfono, la de los portazos, y “cállate que quien grita último soy yo”, para nada. También he sabido llamar, buscar, propiciar salidas y pedir disculpas. Yo creo que no importa si somos hombres o mujeres, si tú tienes más culpa que yo o si tú la regaste antes que yo para pedir disculpas (claro hay excepciones muy, muy fuertes y en esas no me meto). Y nada de eso de que: pero antes ¡¡¡venganza!!!. No viene al caso (además mata el alma y la envenena).

Ahh por cierto, recuerdo también que aquella noche de la Plaza, mi amigo, convertido en una especie de Nostradamus con chaman del norte me presagió lo siguiente: “Tú  estarás con la persona que quieres a los 23, te dejará al mes y volverás a estar con otra persona a los 24, él te dejará a los 6 meses para recién estar con quien te vas a quedar cuando ya estés por cumplir los 30”, tengo 21 y la verdad la profecía no es nada alentadora y como mi espíritu agnóstico me dice que su sobrino se casará antes que él y, como calcomanía de brujo, mejor se queda como artista, simplemente lo ignoro y espero aquí quietecita al valiente caballero montado en el unicornio que me llevará a dar unas vueltas por el sendero de la ilusión.

PD: Al chico del inicio de la historia le dije que escribía en este blog. Como es más probable que yo encuentre petróleo en mi patio que volver a verlo, y con la esperanza que lo vea algún día, añadiré  solo tres cosas:

1.- Sory por lo de tu número (pensé que a ti te importaba menos que a mí).

2.- Sory por decir que tus amigos son una sarta de niños que no saben decir nada inteligente (me vuelvo a disculpar, pero fueron las bromas más tontas que escuché en una misma noche)

3.- Sory por lo de “aquí no va a pasar nada pero nos quedamos justos a ver el sol” (eso sí tiene explicación, pero como solo es para ti, amen de la historia).

Chica buena

Publicado: 23 mayo 2009 en Lupe Muñoz
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candy

Si hay una cosa que me encanta mucho es hablar con mis amigos sobre las dudas existenciales del corazón y la relaciones de pareja. Me gusta escuchar lo que piensan los hombres sobre nosotras en el ámbito amoroso, donde nadie tiene un manual para desenvolverse. En la medida que puedo –y conozco-  les aconsejo sobre ciertas cosas que nos gustan y nos disgustan. La pasamos bien y sobre todo, aprendo mucho.

En muchas de esas conversaciones siempre he escuchado un tema reincidente: el tipo de chica que desean pero que no encuentran, porque las que hasta el momento se les han cruzado “no son unas chicas buenas”.

Hace unos días, iba con un amigo en su moto a comprar algo para comer y me contaba sobre sus últimas conquistas. Me contaba de una simpática niña con quien un sábado pasado lo “pesqué” bailando muy cariñosamente en una discoteca, lo bien que se llevaban, que por ahí habían cruzado ciertos coqueteos pero que un futura relación con ella era poco dable.

– La verdad, quisiera estar con alguien, pero no con ella.
– ¿Y eso?
– Es que yo quiero una chica buena
– Ahh… ¿y como se supone que es una chica buena para ti?
– Que sea tranquila, que se sepa dar su lugar, que no ande coqueteando con todos pues, no te pases…
– Ahh, así como eres tú ¿verdad? (lo decía con toda la ironía del mundo por sus incontables aventuras que había escuchado), no te pases pues, cómo puedes pedir algo que no eres ni sabes ser, ya sé! me vas a decir que si encuentras “una chica buena” estás dispuesto a cambiar, ¡ja!, perdóname si me río.

Como era de esperarse el debate se prolongó, hasta un poco más de la comida  ya que él aseguraba que si llegaba “la chica buena”, él dejaría su mundana y alborotada postura de remedo de galán para ser un tipo “más responsable y comprometido con la relación”, lo cual yo siempre dejaba en tela de juicio. Y aunque buscaba la forma de hacerle entender que los hombres siempre vivirán profesando el trillado discurso: yo-cambiaré-por-LA-chica. Al final, él se cerró es sus teorías sin opción a protesta y no me quedó de otra que desearle la mejor de las suertes en su  búsqueda de la chica buena.

La mayoría de varones tienen por ideal de pareja, y ¿por qué?, porque conocen muy bien todos los actos pendencieros que han tenido pero que no serían capaces de soportar si viene de una chica. Si conocen a una niña que hace la mitad de lo que ellos son capaces de hacer en sus noches de solteros simplemente “no es una chica buena”. Y ¿cómo es la tan deseada y ponderada chica buena?, la verdad yo no sé. Quizá muy parecida a Candy o las niñas pobres, sufridas y sacrificadas de las telenovelas que luego de sortear cuanta adversidad se le ocurrió al guionista para hacer más atractiva la historia, termina  por fin casándose con el galán, rico y deseado. Pero ¡oh! sorpresa, ellas no son reales.

La búsqueda es tan “selectiva” que muchos esperan que en su ficha personal haya algo escrito tipo: hogareña, a lo mucho un par de relaciones en su vida, regresa a su casa no más de las dos de la mañana,  tiene todas las virtudes habidas y por haber,  ah y claro, admira a sus padres, al papa y a Mandela, misma candidata a miss algo. No digo que si alguien tuviera este perfil –si existiera- esté mal, nada que ver, es más, le recomendaría que tenga mucho cuidado a la hora de elegir a un chico.

A lo que voy es que -repitiendo lo que le dije a mi amigo- sería ilógico buscar una chica con un comportamiento que no has sabido desarrollar. Es muy parecido a muchos chicos que se sienten mal y hasta se molestan porque descubren que la chica con quien empiezan una relación ya no mantiene su castidad. Es tonto pedir que alguien conserve algo que tú no has sabido conservar y aunque lo conserves sigue siendo tonto reclamar por algo que no condiciona la calidad y validez de una mujer.

Sé que para muchos chicos esto es como echar unos litros de agua al mar, y no importa. Pero yo espero no encontrarme a uno con esa ideología, porque les digo un secreto, yo no soy una chica buena, o no como la que he descrito líneas arribas y no me siento mal por no serlo. No deberíamos sentirnos mal porque nos digan que no somos la niña buena que buscan, y si en verdad la buscan, déjenme desilusionarles, pero ellas no están en anuncios de diarios, ni te llegan por delivery, así que  solo me queda desearles suerte  y ojala –más temprano que tarde- la encuentren.

Manual del buen tramposo

Publicado: 3 mayo 2009 en Emovi
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hombre-infiel

¿A quién en su vida nunca se le ha ido a mirada por otra chica (aún teniendo la tuya propia)?  En este mundo de “hombres” y  “machos” civilizados sí cuenta la cantidad de parejas con las que has estado, una especie de trofeo tal  que cuando te pregunten “¿ya has visto a Rosita?, es la más mamacita de la ciudad”,  con mucho orgullo puedas decir, “ claro pues, si yo estuve con ella”. Aquí algunos consejos para ser un buen tramposo en la era de la globalización:

1- Primer paso fundamental es que tu “trampa” nunca se haya cruzado ni por la calle con la “firme”, porque claro, hay que ser valiente para mantener una relación con alguien que tu novia conozca, pero también hay que ser imbécil.

2.- Nunca pongas a ambas diferentes nombres cariñosos.

3.-  Si tienes Hi5, procura que ella no esté interesada en meterse en esas cosas,  y si lo tiene, procura tener varias amigas que te dejen comentarios cariñosos y que ella conozca, así los mensajes de “la otra” se mezclan con los de tus amigas.

4.-  Procura no ir a lugares concurridos por tu novia o las amigas de ella, la mejor  defensa es el ataque,  y nunca subestimes las cosas, nunca improvises tus coartadas, trata de ensayar las preguntas y las posibles respuestas, si vas a usar a tus amigos para encubrirte, procura avisarles con anterioridad no vaya a ser  que la firme te pregunte

 Mor,¿ y qué vas a hacer este fin de semana?

-Voy a salir con algunos patas

-¿Con quiénes?

-Con Piero, Carlos, Raúl, ya los conoces, los mismos de siempre

-Pero yo encontré a Piero ayer por la noche en una esquina de la Plaza 28 y me dijo que el viernes iba a trabajar y que te mandaba saludos.

5.- Nunca repitas tus coartadas y nunca exageres, trata de que se vea lo mas real posible, y si es posible elabóralo con anterioridad.

6.-  Si piensas salir de “paseo” con la “otra”, siempre trae fotos de tus salidas nocturnas, o paseos, con gente que conociste y con chicas (claro como amigos),  y cuéntale con naturalidad sobre esa salida, porque, claro, sospecharía que te quedaras en el hotel como ermitaño o que no traigas recuerdos de lo bien que te lo pasaste.

7.-  Si usas una coartada, procura que no incluya más de 3 actos porque eso amplía el numero de personas y la posibilidad que te descubran.

8.- Cuando salgas con “la otra”, nunca sea paranoico, eso hace que la gente sospeche de ti.

9.- Siempre sé natural. Si tu novia casi te descubre dile la verdad descaradamente, pero en tono burlón y enojado  “sí, estuve con ella y lo disfruté mucho, es más,  ten cuidado con la puerta al salir porque te puedes chocar con tus cuernos,  porque si eso piensas de mí, y no me crees que lo nuestro es en serio,  entonces debe ser verdad”

10.- Trata de llevarte muy bien con la familia de tu novia, así ellos no buscaran pretextos para que te separes de ella, y en una de esas te descubran, si te pregunta la tía de ella

-Mira mi hijito, ¿no es muy hermoso?

-Sí es muy mono (porque de humano solo tiene la ropa)

11.- No estés alardeando de tu infidelidad con los otros ( solo cuando hayas terminado con ellas).

12.- Nunca confíes de la tecnología, no guardes el numero del celu de ” la otra”( memorízatelo), borra mensajes en el msn y en el celu. 

En suma, hay que ser muy inteligente y empeñoso, pues ser infiel es un trabajo arduo, pero con la idea de que el premio mayor será el  saber que eres un verdadero ”macho”, y que puedes vanagloriarte con las chicas con las que has estado.

Pd: Este manual puede ser usado en tu contra o te pueden hacer lo mismo, porque de la muerte y de los cachos, nadie se salva y no discrimina.