Posts etiquetados ‘Paco Bardales’

Esta vez nos entrevistaron en Marea Cultural (#mareacultural) y la dinámica y alentadora página cultural (alojada en el cálido corazón de Chimbote) , y esto fue lo que conversamos, sobre cultura,  Bagua, Twitter, y el futuro de las comunicaciones desde las nuevas teconologías en Iquitos y la Amazonía peruana .

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El 29 de febrero de 2008, la embarcación Santa Elena, perteneciente a la Municipalidad de Alto Tapiche, naufragó en un sector del río Tapiche (Requena) con, aproximadamente, más de 120 personas a bordo y quedó con su base mirando hacia la superficie. La zona es conocida por la formación constante de remolinos fluviales.  Aquella noche se había desatado una tempestad en la ruta de la nave. Pero, algo mucho mayor que los fenómenos naturales –muchísimo mayor – propició que se desencadenara la tragedia

El desorden del transporte fluvial no permitió averiguar inicialmente cuántos pasajeros habían abordado a la Santa Elena. La sobrecarga era atroz, y entre otras cosas, se habían apiñado materiales de construcción, fierros y 900 bolsas de cemento. Los equipos de la Marina de Guerra (buzos, herramientas y un helicóptero) destinados para el rescate inicialmente fueron insuficientes para recuperar a muchos sobrevivientes que se encontraban atrapados dentro de la parte hundida del barco. Tuvieron que ser necesarios equipos de oxígenos especiales. Se contabilizaron más de 30 víctimas, funcionarios de la municipalidad de Alto Tapiche entre ellas.

El Juzgado de la provincia de Requena ordenó detención preventiva contra el alcalde de Alto Tapiche, Javier Villacorta, pues él presuntamente tenía conocimiento de que la embarcación no contaba con ningún tipo de documentación ni se habían hecho todos los esfuerzos por evitar el accidente. Según las autoridades, la motonave Santa Elena fue intervenida antes del naufragio cotidianamente por navegar negligente, en precarias condiciones.

Compilo algunos detalles de lo ocurrido hace más de dos años porque acaba de suceder una tragedia similar, donde las coincidencias en las causas, en los motivos y el deficiente procedimiento para la prevención, cuidado y rescate son como dos gotas de agua. El naufragio de la motonave Camila en Santa Rosa, cerca de Indiana, con un saldo hasta ahora conocido de 12 fallecidos, 30 desaparecidos y más de 200 sobrevivientes, es un claro modo cómo todos los estamentos encargados de que la tragedia no se repitiese han fallado clamorosamente (y en algunos casos de modo cuasi criminal).

Debemos reconocer que viajar a través de los ríos amazónicos tiene sus peculiaridades. Tiene muchos encantos y propicia la generación de diversas anécdotas, memorables y entretenidas. Pero, aún mayores, desnuda una serie de estrecheces, desventajas, riesgos, y amenazas. Sin desmerecer en absoluto las inclemencias del ecosistema amazónico, muchas de las turbulencias fluviales no hacen sino abrir al ojo público el informal sistema de transporte público

Luego del naufragio del Alto Tapiche, el periodista Javier Medina documentó para el diario El Comercio algunas cifras preocupantes: a) Entre el 2002-2008, hubo al menos nueve accidentes fluviales y más de 36 fallecidos; b) En casi todos los casos se trataba de transportistas que operaban informalmente; c) De las 857 embarcaciones que navegaban, por lo menos unas 500 lo hacían de manera informal; d) Casi todas las embarcaciones informales sólo pueden soportar cargas de entre 2 y 50 TN; e) Sólo en el año 2007, 15 empresas informales fueron sancionadas por sus operaciones en los ríos. ¿Ha cambiado algo el panorama desde entonces? Por cuestiones de lógica, de sentido común, legales y profesionales, debería, sí, bastante. Pero no, al parecer. El año 2008, como ahora, las autoridades hablaron de ser más estrictos en el control de la navegación, así como reforzar las capitanías de puerto. Este 2010, resultan patéticas las demostraciones de figuretismo electorero y las peloteadas para evadir responsabilidades por la tragedia de Santa Rosa.

En principio, resulta pueril discutir por qué las autoridades no han logrado aún dar soluciones al grave problema de la ilegalidad en los embarcaderos. Masusa, que en teoría es el principal puerto de Iquitos, es un sitio donde campean el desorden, la suciedad, el contrabando y la clandestina movilización. Hasta el momento no se han logrado ponerse de acuerdo las Municipalidades de Maynas y Punchana para sanear adecuadamente el terreno. No hay control de lo que se embarca, la hora de los zarpes, la sanidad o el peso exacto de las embarcaciones. No existe un control real de pasajeros, tampoco de carga. No se hace una inspección de transporte de material prohibido o personas requisitoriadas. Según el periodista Héctor Tintaya, hay sospechas que algunas de estas empresas son fachadas de grandes lavaderos de capital.

Las empresas tienen gran culpa de los problemas que suceden. Por ejemplo, la motonave “Camila”, con una antigüedad de 12 años, había sido intervenida en reiteradas ocasiones por Guardacostas debido a que transportaba combustible de manera ilegal y hasta armamento de guerra. En la última intervención, ocurrida el 11 de agosto del 2009, se decomisaron 70 galones de de gasolina de 84 octanos y 100 cajas con cartuchos de caza calibre 16, camuflado entre los productos de primera necesidad. En esta oportunidad, el Ministerio Público anunció que iba a denunciar el hecho ¿Lo hizo realmente?  Al parecer no, de lo contrario no se hubiera llegado a este fatal desenlace.

La capacidad máxima de “Camila” era 140 personas. Al momento de la tragedia, había más de 250. En esa oportunidad, habría subido más de 50 bidones de manera subrepticia después de que el barco zarpara de Iquitos. Según testigos, la bodega tenía huecos por donde entraba el agua. Algunos pasajeros advirtieron a la autoridad, pero ésta no tomó en cuenta el aviso. Demás esta reprobar el cinismo y la mala fe del propietario, Camilo Montoya, clara muestra del proceder de muchos de estos pretendidos empresarios fluviales, que permiten – cuando no corrompen para que se realicen – actos de esta calaña.

Capitanía de Puertos tiene una responsabilidad inmediata, pero no es cierto que sea culpable integral del drama. Es cierto que antes de que zarpara “Camila” del puerto de Enapu, sólo apareció un asistente de dicha oficina, que  subió y desde las escaleras miró brevemente con una linterna a los compartimentos de pasajeros. Los testigos señalan que no se revisó la sobrecarga (entre otros, materiales de construcción, combustible, motocarros, ganado). De acuerdo al manifiesto de pasajeros, el barco tenía  originalmente  146 personas y 44 toneladas de carga. ¿De dónde salió más gente y más peso?

Capitanía se lava las manos, indica que no puede revisar cada 10 metros el destino de las naves debido a la complejidad de la selva, pues su labor es verificar la seguridad: si las motonaves cuentan con los chalecos salvavidas y las diversas normas de seguridad. Esto evidentemente cierto, pero también depende de la capacidad de gestión institucional. Uno de los problemas que han venido a complicar la labor fue la Ley 27943 que crea el Sistema Portuario Nacional. Allí se  le quita a Capitanía de Puerto el otorgamiento del zarpe, así como una reducción de 30 millones de soles anuales, el 40% del presupuesto que teníamos antes. Además, para controlar las acciones ilegales ahora necesitan la presencia de las usualmente ineficientes o lerdas Policía Nacional y Fiscalía. Capitanía, en función de la nueva legislación, ya no puede actuar unilateralmente para detener preventivamente a nadie. Esta es una labor política.

Cuando sucede una tragedia como ésta, todas las autoridades tratan de figuretear y mostrar su preocupación, pero poco hacen en verdad por prevenir estas situaciones, sea a través del Sistema regional de Defensa Civil, sea a través de sus presupuestos, sea a través de acciones logísticas de sus instituciones. ¿Podrían gestionar que se atiendan los graves déficits económicos y legales en la vigilancia y seguridad fluvial?

Lo más triste es que ante el accidente en sí no se ha prevenido para que este no ocurra, sino que ante el hecho mismo no se procede inmediata y adecuadamente. Después del naufragio, hubo una ausencia de maquinaria para rescatar a las personas atrapadas en la bodega de la nave. La falta de equipos de buceo u oxígeno por parte de la Marina era clamorosa. Los remolcadores y grúas oficiales brillan por su ausencia y los apoyos privados no son aprovechados a tiempo. Hasta el momento se ha intentado reflotar la “Camila” dos veces, infructuosamente. Lo más sorprendente es escuchar en RPP, de boca del contralmirante Rodolfo Reátegui, jefe del distrito de Capitanía Nº 5, que no existe ningún plan de la Marina para recuperar la nave, pues no es labor de la institución reflotar embarcaciones siniestradas ¿A quién corresponde entonces esa misión? ¿Y la solidaridad, la compasión y el honor profesional?

Demás está decir que también somos responsables los mismos pasajeros que deseamos embarcarnos a cualquier costo, sin medir seriamente las consecuencias de confiar en empresas inescrupulosas o informales. Al final, todo sigue igual, y es posible que después de las consecuencias inmediatas, se diga todo y no se haga nada. Atentos, porque el transporte fluvial en la Amazonía se encuentra en camino de ser una permanente bomba de tiempo social y económica.

Extra: Encontraron droga en la motonave Camila

Dicen que la campaña para las elecciones regionales y locales del próximo 3 de octubre ha empezado buen tiempo atrás. Con honestidad, no he visto más que ruido, folclore e involuntario humor de los que se pretenden candidatos.

La orfandad de ideas es preocupante. Parece como si en Loreto se hubiera tergiversado tanto la noción de servicio a la comunidad que cualquier debate vecinal en radio o TV resulta más técnico y propositivo que los penosos balbuceos de varios de aquellos “líderes” que se alucinan nuestros interlocutores.

Las propuestas no deben ser eslóganes vaciados de contenido, del tipo “voy a mejorar la agricultura”, “voy a parchar más pistas” o “voy a construir estadios”, inútiles y falsos cuando no se sustentan con cronogramas, esquemas y bases económicas. Una campaña debería consistir en comunicar al electorado las alternativas para su desarrollo, los temas cruciales para su futuro. ¿Alguien ha esbozado un plan de salud integral? ¿Algo concreto para recuperar las fronteras? ¿Alguien ha dado cifras para aminorar la pobreza en la región? ¿Alguien ha hablado de ordenamiento urbano o lucha contra el ruido? ¿Sobre desarrollo turístico y política cultural? ¿Banda ancha? ¿Calidad material y humana de la educación? ¿Continúo?

Una campaña que se precie de tal no puede consistir en lanzar gallos lastimeros, equiparar progreso con desempeño de un equipo de fútbol, condecorar a Olga Tañón o  fomentar el baile y regalar trago. Esa no es de ninguna manera la forma como la política cambiará positivamente a Loreto.

Escribo esta columna para prensa escrita, amoldándome a las reglas de extensión del Twitter, informando, reflexionando y enlazando.

La vida según Twitter consta de 140 o menos caracteres. La extensión de un mensaje de texto enviado a través de teléfonos celulares.

¿Qué es el Twitter? empiezan a preguntarse un mayor número de personas, con mayor insistencia. Los analistas se centran en ella, preocupados.

Algunos comunicadores, que tienen amplias audiencias pero no les interesa la globalización, incluso abominan de herramientas como ella.

“¿Cómo puedes abarcar tanta información sobre el mundo en un SMS? ¿No es atentar contra la libertad y la pertinencia del texto?”, me dicen.

Twitter es herramienta 2.0. Es medio de comunicación. Microblog. También red social y un vehículo de integración. Pero es aún más.

Twitter está arrasando audiencias y se ha convertido en una moda, masiva, asfixiante, por momentos incontrolable, anárquica, virulenta.

“Cuéntale al mundo lo que estás haciendo”, sería la máxima de su misión. Yo le agregaría “cuéntale al mundo lo que a ti te interesa que conozcan”.

Twitter se ha convertido en la alternativa más rápida para informarse, en tiempo real, de lo que sucede en todo el mundo sin salir de casa.

En varias ocasiones, Twitter le ha ganado a los medios tradicionales la primicia de las noticias, dando pie a réplicas inmediatas y masivas.

Si no fuera por Twitter, no nos hubiéramos enterado en el instante del deceso de Michael Jackson o el epicentro del sismo en Bagua de anteayer.

Por Twitter hemos seguido paso a paso las elecciones presidenciales en USA o se han realizado campañas ciudadanas como el #Lentopolitano.

El Twitter es un medio inmediato, amigable y gratuito para que los ciudadanos informen y opinen. Pero también para que interactúen.

A través de Twitter, los ciudadanos comparten sus preocupaciones, sus dilemas vecinales, sus actividades diarias y sus frivolidades.

Pero el Twitter tampoco es el paraíso. A veces también es paraíso de la intrascendencia, los ataques anónimos y los contenidos intolerantes.

A través de Twitter se expresan las patologías, los odios, las rencillas y el fanatismo infecto y no es fácil separar lo valioso de la basura.

Si fuera por el Twitter, el gran Gustavo Cerati y Luis Miguel ya hubieran muerto y vuelto a resucitar por lo menos 40 veces esta semana.

Pero también a través del Twitter se pueden emprender campañas educativas como #juevesdelibros, recomendando libros y lecturas preferidas.

La semana pasada, 15 usuarios iquiteños del Twitter transmitieron en tiempo real incidencias del paro de 48 horas desde sus cuentas.

Los tuiteros usaron herramientas para contar detalles en calles, plazas, marchas. Levantaron fotos y calcularon movimientos, en tiempo real.

La información de aquellos usuarios, todos jóvenes y familiarizados con el uso de internet, se condensó en un post en el blog Diario de IQT.

La información brindada partía del deseo pero también de la necesidad de contar con datos actualizados que no daban los medios usuales.

A través de Twitter se puede percibir exactamente cómo jóvenes iquiteños se preocupan por la cultura, la ecología, la política o la UNAP.

A través de Twitter se pueden comunicar eventos y talleres con rapidez, con prontitud y con éxito.

A través de Twitter un político como Barack Obama comunica sus actividades o un cineasta como David Lynch sus proyectos fílmicos.

A través de Twitter cualquiera de nosotros podría compartir fotos, música, videos o documentos sin costo a través de una red de seguidores.

Los más importantes medios de comunicación mundiales están en Twitter y actualizan cada minuto sus contenidos. En Iquitos, casi ninguno.

Más información de Loreto para el mundo lanza la directora de una biblioteca, una profesora de colegio o un diseñador que los medios usuales.

Evidentemente, en todos lados se cuecen habas. Todo depende de usar una herramienta adecuadamente. Hay que generar confianza y seriedad.

Aprovechar una herramienta masiva que puede disparar tus contenidos en forma geométrica es un deber de periodistas y difusores loretanos.

Como todo en la vida, Twitter puede ser usado correcta o malignamente. Separar la paja del trigo es imperativo, así como constancia.

Las nuevas tecnologías de la información y las herramientas 2.0 no son malas. Pueden ayudar y contribuir, para enseñar, aprender, promocionar.

Medios como Twitter pueden ayudarnos a darnos cuenta que vivimos en comunidad y globalizados. Que no estamos solos en el mundo.

El resto, es cómo estés preparado para vivir o como quieras vivir la vida: si desde el remoto pasado, o mirando el futuro con familiaridad.

Los bufeos colorados son una de las especies más raras y fascinantes de la Amazonía. Mamífero acuático de gran joroba y pico prominente, que puede superar los dos metros de largo y llegar a pesar ciento cincuenta kilos en su adultez. En la actualidad no es muy común avistarlos. Cuentan algunas personas que cuando es posible verlos, navegando en ríos, uno debe cerrar los ojos y pedir un deseo. Son considerados animales muy inteligentes, cariñosos, aunque las leyendas populares también los retratan como criaturas que tienen el poder del encantamiento o la transformación.

Algunas semanas atrás, una noticia que dio la vuelta al mundo dio cuenta de que por los menos 200 delfines habían sido envenenados y asesinados  en la provincia de Requena.  La modalidad, al parecer es el del  envenenamiento. Algunos pescadores amazónicos echan peces con barbasco (una ponzoña bastante  efectiva y dolorosa al ser consumida) a peces previamente muertos, los cuales son engullidos por los delfines rosados. La muerte de cualquier persona cuando es envenenada no sólo es horrible, sino muy cruel. Del mismo modo sucede con un animal.

Se ha señalado que existe un equipo multisectorial que investigará los hechos. Si bien esta matanza es considerada un delito ecológico, también es cierto que en muchas zonas amazónicas hay un profundo desconocimiento de la ley. Casos como este se repiten constantemente, no sólo con bufeos colorados, sino con diversas especies. Y no son sólo cazadores furtivos o inescrupulosos comerciantes. También algunos pobladores de comunidades ribereñas, quienes, en teoría, deberían ser los primeros en defenderlos. En el caso de estos bufeos, la causa era que “se robaban los peces”.

Podría decirse que esta es una terrible situación esporádica, un accidente negativo que se queda en la anécdota. Lamentablemente no es así. Hace un par de años, cuando visitaba la sede del proyecto ACOBIA (un esfuerzo digno de encomio que consiste en recuperar mamíferos acuáticos en situación de orfandad y darles atención y refugio), conocí a Nemo, un bufeo colorado bebé que rescatado de sus captores, que resultaron ser pobladores de una comunidad rural selvática. Nemo era amiguero, jovial y distraído, sólo que tenía el grave inconveniente de haber sido encontrado tarde por los jóvenes científicos del proyecto: el animal iba perdiendo peso paulatinamente, debido a que los nutrientes que le eran brindados en el laboratorio son insuficientes como sustitutos de la leche materna. Ningún elemento artificial, por más efectivo que fuera, puede reemplazar a la alimentación natural. El pequeño delfín llegó pesando 17 kilos y, tres meses después, cuando murió  (no obstante las cuadrillas de biólogos y voluntarios que lo alimentan cada sesenta minutos, mañana, tarde y noche, en horarios que incluyen las noches, madrugadas y climas hostiles), pesaba sólo 6.

Muchas reflexiones me producen las constantes y continuas muestras de maltrato o crueldad contra especies de fauna amazónica. Un par de días atrás, en medio de un álgido debate en el Twitter, un usuario arequipeño me recomendó ver The Cove, un brillante y valiente documental, ganador del premio de la audiencia en el prestigioso Festival de Cine de Sundance el 2009, que retrata de modo muy crudo y literal todos los sufrimientos que padecen los delfines alrededor del mundo. Una de las cosas que más me impactaron fue, sin duda, el clima de horror en que son confinados, así como el excesivo clima de estrés al que son sometidos cuando se encuentran en cautiverio, especialmente en peceras o zoológicos.

Esto me recuerda el caso de Huayrurín, el habitante emblema del parque Quistococha, y el único que yo conozco que se encuentra en cautiverio y exhibición al público. Un periodista de Reportube de El Comercio me preguntaba por qué este bufeo colorado vive en una piscina tan pequeña e incómoda. Esa es la pregunta que yo hago a los administradores.

En verdad, lo de Quistococha es vergonzoso. Siento que ni las condiciones mínimas de confort o de sanidad o seguridad están garantizadas en el parque (me resisto a llamarlo zoológico). Sobre todo, porque a pesar de que es por todos conocidos que este tipo de lugares son como cárceles para animales, y es mil veces preferible que la fauna salvaje se mantenga dentro de su hábitat natural, en algunos lugares (pienso en los zoos de Berlín-Alemania o Bronx-Estados Unidos o el Biopark de Valencia-España) garantizan ciertos niveles de dignidad y vigilancia a sus especies. Acá no, acá se sigue creyendo que los animales son la última rueda del coche, se los alimenta con porquerías (una vez vi que la alimentación regular de un tigrillo era ¡papaya!), se los tiene amarrados, a veces se los maltrata físicamente. Y en este rosario de desatinos se los coloca en espacios espantosos como el que “alberga” a Huayrurín.

Un amigo me comenta que tuvo en su casa un tigrillo. Le digo que no es el lugar más adecuado tener un animal salvaje en casa. Me retruca afirmando que él lo sabe, pero que cometió un terrible error: lo entregó a Inrena. Al poco tiempo, se enteró que el tigrillo había muerto. Alguien que intentar criar un achuni en su hogar es una causa perdida, porque éste tratar de huir apenas pueda. El problema es que en su fuga vaya a caer en manos de estos seres humanos aquejados por la ignorancia y maldad que creen que sus genitales son el afrodisiaco perfecto. Matar a un animal para preparar con sus órganos un brebaje espirituoso es en verdad una tradición bastante retrógrada e inhumana.

En cualquier otro lugar del mundo, la experiencia de salvamento de especies en peligro de extinción o animales amenazados sería objeto de ponderación y aplauso. Porque representa el empeño incesante del talento regional, destinado a recuperar uno de los valores más importantes que tenemos: nuestra riqueza natural. Pero en esta tierra bendita donde las autoridades o los funcionarios universitarios no tienen miramientos en talar árboles a diestra y siniestra, donde los planes de los candidatos contemplan harto cemento y cero educación ambiental, muy poco es lo que podríamos hacer desde ese aspecto. Si es cierto que a veces hay gente que no sabe cómo criar o querer a un gato o un perro, mucho menos va a entender a animales cuyo gran horizonte es la Amazonía entera.

¿Qué hacer? ¿Prevenir? ¿Reprimir? ¿Educar? Quizás todo en uno, y mucho más. He ahí donde se tiene que iniciar la campaña pedagógica y las propuestas técnicas, pero sobre todo la sensibilidad, la sensibilización, la misericordia entre especies de este planeta. Nosotros llevamos la voz cantante.

Santiago no puede dormir en las noches y justifica sus días brindando servicios de compañía a turistas y señoras adineradas. No olvida que hace mucho tiempo no ha vuelto a conversar con sus padres. Hace mucho tiempo que los tres decidieron hacer un pacto.

El último día del Resto de Nuestras Vidas, Santiago le envía una carta a su madre, rompiendo la promesa, mientras en las afueras de la ciudad, la invasión es inminente.

Un adelanto de Resplandor, el próximo libro.

Hola Mami:

Supongo que te sorprende recibir este mail, luego de tanto tiempo de que ni tú sabes algo de mí ni yo de ti. En todo caso siempre hay alguien que debe romper el hielo ¿no crees?

Mami,  todo anda muy mal por acá. Nos explotan, nos maltratan y nos quieren seguir golpeando como les da la gana. Seguro lees las noticias y ves que hay un peligro. Estamos cerca del final, y parece que a nadie le importa realmente. Créeme que todo es cierto. Quién sabe que mientras tú estés leyendo este correo, por acá ya estén bombardeando la Iglesia Matriz. Tengo miedo. Siento que en cualquier momento podría morirme.

No sientas, en todo caso, que los jóvenes tenemos la culpa. Recuerdo que mi papi decía que éramos una generación de perdedores, de ociosos, de locos potenciales, que la televisión, la música y todo eso nos estaba  destruyendo Me gustaría que supieras que nada sucede por gusto. Nada germina por generación espontánea o estímulos externos. Existe un propósito en cada acto de nuestras vidas y no podríamos decir que hemos desperdiciado nuestros esfuerzos si luchamos por libertad, por un poco de justicia, y, cómo no, por un poco de amor (cualquiera fuese).

Tengo 26 años y creo que mi vida, aunque ustedes lo crean, no ha sido desperdiciada, en lo absoluto. A pesar de todo, a pesar de los problemas y decepciones, he sido feliz, muy feliz, viviendo la vida que he vivido (aunque suene  a trabalenguas, je).

Ojalá hubiéramos sido menos duros  entre nosotros y hubiéramos podido darnos otra oportunidad.

Quizás sea muy difícil volver a reencontrarnos, no más que en otras ocasiones (ustedes tan lejos, años ya sin comunicarnos), pero quiero que  sepan que la decisión que tomamos mutuamente fue para tratar de no hacernos daño. Espero que al menos a ustedes les haya servido en algo.

Recuerda, mami, ustedes siempre serán mis padres, y pase lo que pase, aún los extraño y siento un afecto especial por ambos. Cuídense mucho. No se preocupen por mí. Quizás se me zafó otro tornillo y por eso decidí enviarles esto.

Pero, la verdad, la única verdad en la que creo (y tú seguramente estarás de acuerdo conmigo) es que hay veces, más aún cuando sucenden momentos difíciles, en que necesitas que te digan que te quieren, aunque tú te rehúses a escucharlo.

Los quiero mucho. Cuídense y recuérdenme del mejor modo posible.

Santiago.

Una de las cosas más novedosas que encontré en un reciente festival gastronómico realizado en el Campo de Marte, en Lima, fue un juane  hecho con carne de alpaca. Sí, aunque suene exótico o increíble, un cocinero de Tingo María logró fusionar dos elementos importantes de las cocinas amazónica y andina, respectivamente, generando un híbrido que, en todo caso, no sabe nada mal. Es más, me atrevería a decir que tiene un toque de sabor particularmente sutil, dado que la alpaca es una de las carnes más deliciosas y finas del país.  Lo interesante es que el creador decidió innovar y generar una nueva alternativa y la puso en vitrina, arriesgando. Los resultados avalaron su apuesta.

Percibo que a nuestra gastronomía amazónica le sobran variedad y exquisitez, pero le faltan vehículos de promoción, políticas de incentivo y capacidad innovadora de sus cultores. Sobre todo en políticas estamos en pañales, en comparación con otras realidades internacionales como la mexicana, la europea, la tailandesa; y aquí en el Perú con la arequipeña o la piurana. Entendiendo que el turismo va intrínsecamente de la mano con el desarrollo gastronómico, todavía los entes encargados o vinculados no han hecho nada serio por el tema, o si lo han hecho fue de modo tibio, informal, voluble (incluso ahora, cuando el Perú ha sido considerado dentro de los 10 destinos turísticos más importantes a nivel mundial).

Una Ruta Gastronómica marca el recorrido que el viajero elige con el propósito principal  de degustar la comidas, en este caso de nuestra región. Pero también  debería considerarse un itinerario que permita conocer y disfrutar de forma organizada el proceso de generación y degustación de la cocina regional, como parte de un sistema de afirmación de la identidad amazónica, a partir de la elaboración de destinos vinculados con productos (p.ej. camu-camu o pan de árbol), platos (p.ej. las ruta del aradú o el tacacho) o condiciones étnico-gastronómicas (la alimentación a base de peces en una determinada etnia o comunidad rural). Estos recorridos tienen como elemento principal a la comida, pero vinculan también otras alternativas que dan peso y valor turístico o cultural al desplazamiento. Además, no sólo se promocionan platos regionales, sino también se dinamiza la economía zonal, pues se integra los productores, los establecimientos y los proveedores.

En ese sentido, la Ruta Gastronómica de Loreto, propuesta por el Gorel bajo el liderazgo del chef Andrés Ugaz (de cuya capacidad y dinamismo doy fe), debería contemplar algunos aspectos claros: producción gastronómica local; un trayecto concreto y previsto (con circuitos diversos e integrales); promoción dinámica y global (en todos los campos y auditorios); un sistema legal normativo que sostenga  la imposición de Denominaciones de Origen o distintivos de calidad de productos como los palmitos en conserva; una oferta variada e innovadora de productos a partir de los insumos nativos (en Loreto no abundan los productos de la sierra o costa o por cuestiones de transporte tienen precios muy elevados, por eso es importante contar con una dieta equilibrada con estos insumos locales); una organización sólida y logísticamente impecable que brinde información y diseñe las hojas de ruta sobre las variadas posibilidades de excursión y descubrimiento; entre otros.

Una política permanente de desarrollo gastronómico debería valorizar recursos naturales y culturales, promover el uso sostenible de los insumos (respeto constante por el medio ambiente), respeto pero también complementariedad con las muestras culinarias de identidad regional, promoción de estrategias de capacitación y equipamientos de los productores y proveedores. Debemos acotar que siendo la iniciativa un impulso estatal, no debe acabarse en ella. Con mayor razón, la participación privada debe ser importante, vertiginosa y autoexigente. El turista que está decidido a partir hacia una ruta gastronómica tiene la disposición de invertir, pero también exige calidad. Puede estar absolutamente convencido de disfrutar de la gastronomía en relación con actividades ecológicas o distractivas al aire libre, pero querrá siempre algunos estándares mínimos que le permitan tener una experiencia única y satisfactoria.

Gastón Acurio señala que se deben mejorar tres aspectos  en la ruta hacia el desarrollo del turismo gastronómico: hermosos mercados, servicio de calidad mundial y seguridad sanitaria. Por ejemplo, algunos mercados de la ciudad de Iquitos de por sí son muy atractivos (p.ej. Central, Modelo, Belén) pero lamentablemente no tienen las condiciones mínimas de seguridad o salubridad que reclamaría un turista exigente para visitarlo como una alternativa que tenga los rótulos de “impecable” o “A1”. Y digo lamentablemente, no por aquellos comerciantes que ofrecen esa variedad increíble de misturas y colores y sabores, sino por el deterioro o la suciedad en que se ha mantenido, por desidia o apatía de las autoridades. El Mercado Central del Cusco es más pequeño que los de Iquitos, pero es más ordenado, más limpio y más vigilado. No es raro ver varios gringos tomando su caldo de cabeza de dos soles junto a parroquianos locales, sin inconveniente. Claro, aquí se debería invertir lo que allá, pero también faltaría una mayor educación y capacitación de los vendedores (es inadmisible, por ejemplo, que los policías turísticos o los funcionarios del rubro no sepan inglés). Una alternativa, entre muchas otras, sería, por ejemplo, convertir en una alameda o zona especial al Pasaje Paquito, espacio de valor intrínseco y destino obligado de cualquier visita a Iquitos, con iluminación adecuada, zonas de promoción y stands curiosos, visualmente lúdicos y agradables. No se necesita tanta plata para eso, sólo decisión y visión de futuro.

El servicio de calidad mundial y la seguridad sanitaria van íntimamente de la mano. No basta, ya lo dije anteriormente, tener una rica comida, también es importante que los espacios sean agradables, acogedores y muy limpios. Esta tampoco es cuestión exclusiva de dinero. No necesitas un restaurant de lujo para comer cómodo, pero es indispensable que los establecimientos tengan criterios mínimos, sistemáticos y unificados, reglamentados y supervisados permanente y minuciosamente por la autoridad. Nunca mejor aquella frase de “sitio humilde, pero rico-decente-ordenado” (creemos que en muchísimos locales pequeños y modestos se come muy bien y barato).

Actualmente hay una relación mucho más estrecha entre las empresas turísticas y los establecimientos culinarios, así como una mayor seriedad al momento de elaborar tours y visitas hacia destinos donde lo gastronómico ocupe lugar preeminente. En Lima,  algunas agencias de viajes ya se han inscrito en el negocio, con rutas especiales de degustación de productos nativos, la selección de guías expertos en culinaria, visita a locales populares emblemáticos, preparación de platos, etc. Incluso se ha abierto un servicio vía web, a través de perugourmet.net. Algunos restaurantes como El Señorío de Sulco (especializado en comida peruana) trabaja en paralelo con agencias desde hace una década, con tarifarios, propuesta de platos para sus clientes, alternativos de menúes o bufet, clases prácticas y charlas sobre historia de la cocina. En la Amazonía son contadas con los dedos de una mano aquellas compañías que apuestan por esta propuesta (más activos son los cruceros que navegan por el Amazonas hacía/desde la reserva Pacaya-Samiria).

Efectivamente, aún faltan temas muy importantes por desarrollar en el camino hacia el establecimiento de las vigas maestras de  políticas turísticas-culturales-gastronómicas loretanas. Por ejemplo el tema de la investigación y la difusión bibliográfica de materiales, de folleto o libros sobre la cocina amazónica y todas las propiedades alimenticias, nutricionales, medicinales y gustativas para un mejor aprovechamiento, con lenguajes coloquiales y accesibles tanto para la población como para la comunidad académica. También la importancia del conocimiento y la sabiduría de los pueblos originarios o la participación necesaria y obligatoria de la comunidad investigadora y universitaria en el progreso culinario local. Seguiremos en breve.

Link: La ruta gastronómica de Loreto (I)