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De boca en boca

Publicado: 25 julio 2009 en Miss Lizzy
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Cuando estás con alguien, sabes que los besos que se dan encierran cariño, afecto, respeto, tal vez algo de morbo si son muy largos, y definitivamente siempre estarán llenos de algo por el derecho de compartir  una relación marcada por un inicio “formal”,  es decir saben que son enamorados porque un día él te hizo la pregunta mágica: ¿quieres estar conmigo? Y luego todo lo que pasa entre ellos está permitido y consentido.

Pero ¿de qué están llenos los besos prohibidos? esos que se dan en la oscuridad, donde nadie los ve. Me pregunto muchas veces si al menos habrá algo de cariño o estima en ellos o es simplemente placer por besar. Pienso y pienso ¿puede alguien besar a otra persona a quien no aprecia por lo menos tantito? ¿Puede uno besar a alguien que no le llama la atención?

Cuán difícil es descubrir si realmente te interesa alguien, muchos toman la decisión más práctica: besar. Y si en el beso no siente una conexión especial entonces se dice a sí mismo “esta no es”, pero ¿qué fue lo que inspiró ese beso? Pienso que en este caso el beso es algo así como un análisis de sangre. Entonces el beso es clínico.

¿Es que acaso se puede besar por besar?

Cuando uno empieza su vida romántica (en la actualidad los niños de 5 años ya tienen novia, en los tiempos que recuerdo he vivido hablar de un novio a los 12 era la cosa más genial y la más intrépida que pudieses contarles a tus amigas), con ella da inicio a los besos de su vida, y con ellos a las pasiones desenfrenadas que muchas veces terminan en proyectos de nueve meses, para rematar no deseados.

Cuando recibes el primer beso, se puede comparar la experiencia con el descubrimiento de América o con ganar el premio del “Latin American Idol”, piensas que nunca más besarás a otra persona o que ese fue el beso más hermoso y  nunca conocerás a alguien que te bese igual.  Sin embargo, conforme pasan los años y conoces más gente,  así como nuevos sentimientos, tu lista de “besados” va creciendo cada vez más y más, cosa que a los 19 años das una mirada retrospectiva y te sientes como una zorra, incluso te sientes orgulloso de prostituir tus labios, más cuando alguien te dice: ¡Wow, qué labios nena!

Creo que una persona que no besa vive amargada, triste y frustrada. Por otro lado, y regresando a lo que quería decir, cuando besas las veces que quieras y a quienes te provoque puede traer por ratos una sensación de soledad, yo he besado alguna vez a alguien que para nada me interesaba, como también he besado a los chicos que he deseado, pero ¿qué es lo que hace que un beso sea importante?

Me he preguntado miles de veces ¿por qué beso a alguien? y la respuesta siempre es la misma: porque quise y pude, así que lo hice. Tanto besar puede producir un sentimiento de costumbre y te dan ganas de besar por besar, creo que se llega a ese punto principalmente cuando uno ha querido mucho a alguien, en cada beso sientes que de pronto y le das una parte de tu alma o toda ella, pero te lastiman y entonces te conviertes en una especie de máquina de levantar pasiones y te vuelves un besador promiscuo, por ende un maestro en el arte de hacerlo.

Besar a cuantas personas quieras casi todo el tiempo hace que los demás digan que uno es un jugador, en el caso de ser hombre o una zorra en caso de ser mujer, pues la gente habla por hablar, no creo que exista alguien en el mundo que haya besado a una sola persona en toda su vida, creo que todos queremos experimentar cosas nuevas cada día y, por qué no, distintos labios en cada oportunidad. Hay quienes pierden la cuenta de las personas que besan y hasta olvidan la sensación que les produjo, ni siquiera miden la importancia que tiene en su vida la persona que se los dio, esos son los que besan por besar. Un buen besador es aquel que entrega una parte de sí en cada beso y le da la importancia respectiva a cada una de las personas que pasan por sus labios.

Yo estudio minuciosamente cada beso que recibo o doy, si me lo dieron sin ganas o por pasar el rato, yo lo sé; si en serio lo deseaba o sólo fue por compromiso, lo siento; si a través de ese beso el individuo busca algo más (en estos casos mejor me corro) o es un beso tímido e inocente, puedo percibirlo; a veces se besa por seguir la corriente a alguien y por el morbo de querer saber qué hay más allá de eso, pero cualquiera que sea el motivo, el beso es un medio sublime de expresión de cariño o cualquier otro sentimiento que te impulse a hacerlo, muchas veces es sólo cosa de hormonas.

El beso es la forma más sencilla de decirle a alguien: ¿quieres ser mi enamorada? O la menos comprometedora de expresar un: “lo nuestro es sólo agarre ¿entendido?”

Un beso puede, desde convertirte en la persona más feliz del momento hasta convertirte en la prosti del año.

Pensando en eso he escrito este post, no sé si logré expresar mi preocupación y mi sentimiento de culpa, porque creo que me estoy convirtiendo en lo segundo, creo que a veces las personas hacemos cosas por impulso, lo disfrutamos, pero luego nos damos cuenta de que nos estamos quedando solos, no identificamos las cosas que son serias y las que deben correr por su cuenta, las que debemos dejar ir porque nunca debieron suceder. Recuerdo que en algún momento de mi lejana infancia deseaba a todas voces que la primera persona a la que tenga que besar por primera vez sea la misma con la que comparta el resto de mi vida, mas este sueño utópico se desvaneció precisamente con mi primer beso. La gente es como es y por más que intente no puede ser distinta, quisiera poder esa niña inocente que fui en algún momento, pero es demasiado tarde para querer dar vuelta atrás. Ahora… ¡a seguir besando!

Puntos

Publicado: 19 julio 2009 en Miss Lizzy
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Estaba yo conversando con una amiga mía cuando en medio de la charla tocamos el tema de “los ex”, tratando de contabilizar cuántos enamorados habíamos tenido y dándole el grado de importancia respectiva a cada uno.

Salían los nombres uno tras otro, mientras los dedos se lucían en modo de apoyo (para no perder la cuenta), cada uno por orden cronológico, con su incursión individual en nuestras vidas, terminamos la cuenta de ellos, no fue muy larga que digamos, entonces no pude evitar pensar en aquellos pasaron por mi vida sin llegar a mantener una relación de manera oficial, con quienes los momentos vividos son tan pasajeros y tan fugaces que valen la pena vivirlos, esos que “sin querer queriendo” se constituyen como “el mejor beso que he recibido” o fácil y llega a ser el gran amor imposible de tu vida o sencillamente “tu agarre”.

Con mucha concentración los categorizamos e hicimos una lista con la clasificación, planteando un concepto para cada categoría.  Pondré en lista esas categorizaciones para que conozcan los conceptos básicos:

El agarre.- Es tal vez, el más importante en esta lista. “El agarre” es aquel a quien acudes en cualquier momento, es el que siempre está disponible,  no necesitas cambiarlo porque puedes tener varios a la vez. Y lo mejor de todo es que no tiene derecho a reclamo. Es alguien con quien siempre puedes contar porque con él no hay paltas, conoce sus límites y sabe hasta dónde puede llegar contigo.

El amigo cariñoso.- Se puede decir que es aquel a quien siempre tienes cerca, que te ayuda en lo que puede, pero recibe su recompensa, el amigo cariñoso es en la mayoría de los casos alguien a quien llamarías “tu mejor amigo”, es alguien que te gusta pero con quien no piensas tener una relación seria.

El amigo con derechos.- Este es el único extra-oficial que te puede reclamar porque te vea con otro y viceversa, él sabe lo que tiene contigo aunque el resto del mundo no tenga idea, sabes que no busca algo serio contigo y tú tampoco con él.

El punto.- El punto cumple casi la misma función que “el agarre”, pero como dice su nombre, lo buscas sólo para cosas puntuales que sólo tú y él  saben. Desde ir a fiestas y hacer la finta, hasta cosas que van más allá de besos y abrazos.

El teterita.- “El teterita” es alguien a quien usas vilmente casi sin saber, te das cuenta de que lo fue cuando ya estás con otro, la particularidad del “teterita” es que cree que te está conquistando y te invita a  salir, al cine, a cenar y finalmente nunca tienes nada con él. Se le da ese nombre porque calientan  el agua  para que otro beba el té.

El escalerita.- Este es alguien a quien usas para llegar al objetivo, puedes incluso invitarlo a salir y le dices: “pero vienes con menganito”.

El firme.- “El firme” es nada más y nada menos que tu enamorado, él es al que presentas a tus padres y con quien te muestras en las reuniones que consideras importantes. Si tienes problemas con “el firme” todos tus amigos se enteran, cosa que no sucede con ningún individuo de las otras categorías. “El firme” tiene todos los derechos que le quieras dar. Es el que te aguanta todo. Al que llamas por teléfono para pedirle que te traiga helado.

El otro.- Este es el que se cree “el firme”, “el otro” no debe saber que lo es, es alguien a quien quieres casi tanto como “al firme”, tal vez más. Pero si terminas con “el firme” para hacer al “otro” de “el firme”, entonces necesitarás otro “otro”. “El otro” es el culpable de tus problemas con “el firme”, pero los necesitas a ambos para hacer más emocionante la relación.

El peor es nada.- El es el caso más triste de la lista, es alguien con quien estás por no estar sola, en general “el peor es nada” no es muy agraciado que digamos, lo bueno de él es que es el más sumiso de la lista, sabe que en cualquier momento tendrás que cambiarlo pero aun así está a tu lado.

Bueno, espero que esta lista les sea útil, por lo menos para identificarse. Un consejo: traten siempre de ser “el agarre” o “el firme”, porque son los únicos a los que se les puede considerar indispensables en la vida de las mujeres, ya que cuando dejas al “firme” no siempre hay un  “otro” pero siempre hay un “agarre”.

 

Entre Ana y Mía

Publicado: 12 julio 2009 en Miss Lizzy
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Se mira al espejo, se jala el pellejo que ya lo tiene bastante pegado a los huesos, piensa que aún está muy gorda, siente que debe seguir reduciendo medidas, ella no tiene límites, quiere ser aun más delgada, con 19 años y 32kg de peso. Sus padres no saben qué hacer para que retenga algo en su estómago, al menos gelatina.

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Su apariencia provoca repulsión para quienes la ven, sus amigas ya no la visitan y si lo hacen es sólo para darle lástima y recordarle lo mal que se ve, ella se deprime aun más y deja de comer por días, su novio ya no lo es más, incluso a él le parece terrible su aspecto, para ella es un golpe bajo, no puede manejar la situación y se hunde en su mundo decadente. Se sube a la balanza, sigue reduciendo peso, esto la hace feliz pero no lo suficiente necesita estar más y más delgada. Ahora se encierra en su cuarto, se sienta frente al ordenador y busca a chicas como ella en la red,  entra  en foros, en chats,  encuentra gente que sufre la misma enfermedad autodestructiva, comparten dietas, consejos, experiencias y todo, incluso llega a desarrollar un vínculo de amistad con ellas y siente que las quiere y que por ellas debe mantenerse firme, es decir, seguir reduciendo medidas.

Ella se siente obesa, no come y si lo hace termina botándolo todo en el inodoro, cada día se siente más débil, le fallan algunos órganos, se enferma más seguido de gripe y tiene muchos malestares estomacales, parece un estropajo, ella no lo acepta, pasa el tiempo, los médicos tratan de que recupere peso, mínimo 10kg, pero ella no ayuda mucho en esta labor.

Coctel  de medicina para ella, ya aceptó su realidad, pero eso no significa que quiera sanarse, seguirá el tratamiento porque quiere a sus padres,  pero esto no garantiza  que no recaiga.

Ella sale muy poco a la calle, tal vez sólo cuando va al médico, no quiere ir a su centro de estudios, ahí todos la miran como un bicho raro, ella sabe que está mal, ella sabe por qué la miran así. Muchos creen que la anorexia y la bulimia son únicamente producto de la mente de las que lo sufren, tal vez sea cierto, pero una vez avanzada la enfermedad  no es suficiente con que la enferma lo acepte, de que es un gran avance, lo es, hablando con una “Ana” me explicaba en sus palabras que tener un TCA (Transtorno del Comportamiento Alimenticio), que “es como que uno se exponga mucho en un día de lluvia y te digan: “oye, tápate o vas a pescar un resfriado”, y que luego te dé la gripe y te digan: “Tienes gripe, debes sanarte”. Con saberlo no te sanas ¿o sí? “.

Si digo esto no es porque justifique el hecho de que las niñas quieran ser más delgadas y lleguen a extremos, sino porque es lo que recogí de lo que ellas me dicen. He hablado tanto con “Anas” como con “Mías”, que son los nombres que usan para seleccionarse entre anoréxicas y bulímicas, ellas saben lo enfermas que están, cuánto daño hace todo eso, tanto a ellas como a sus familias e incluso a sus amigos. Durante mucho tiempo yo calificaba  a estas personas como tontas, vanidosas y muchas otras cosas, pues consideraba que yo era una niña sana y no importaba si estaba gorda o delgada, mientras esté sana todo estaría bien, entonces no conocía a nadie que sufra de anorexia o bulimia, no conocía a ninguna  “Ana” o a alguna “Mía”, pero hace un par de meses me encontré con alguien que sí está realmente enferma, es mi amiga, se ve decrépita, ella lo sabe, sabe también lo que los demás dicen de ella, si bien es cierto ella misma se llevó hasta donde está pero lejos de juzgarla me doy cuenta de que sigue siendo un ser humano, sea por bulimia o anorexia, el daño es muy notable y sufre. Algunos se preguntarán por qué estoy hablando tanto de estos temas tan deprimentes, pues lo hago porque como dije en mi anterior post he presentado molestias estomacales las cuales han llevado a mis padres a pensar lo peor, hace dos días al salir del baño después de haber almorzado mi madre me dijo en mi cara pelada y casi gritándome: “No Lizzy, tú inconscientemente estás desarrollando anorexia”. Fuera de hablar de mí, quiero aclarar la diferencia entre lo que es una anoréxica y una bulímica, que son términos que durante mucho tiempo las personas han confundido, incluyendo  mi madre, la anoréxicas (Ana), son aquellas que hacen ayunos, que evitan en lo posible ingerir alimentos, las bulímicas (Mía), por su parte, son las que vomitan todo lo que les sea posible sacarse del estómago.  Aunque hay algunas Anas que en ocasiones recurren a Mía para no sentirse culpables por haber comido algo.

En cualquiera de los casos, este no es un tema que se deba tomar a la ligera sobre todo si se trata de adolescentes, ya que estamos expuestos a querer siempre tener una mejor apariencia y muchas veces estos deseos de “verse bien” hacen que cometamos excesos, nadie está libre de caer en ellos. Por otro lado, respetemos a las personas que son víctimas de estas enfermedades y no las rechacemos ni las tratemos como si fueran cosas raras, recuerden que también son personas y tienen derecho a hacer lo que quieran con lo que tienen.

Mis machos motivos

Publicado: 4 julio 2009 en Miss Lizzy
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No hace mucho, al terminar mi almuerzo, iba casi corriendo al baño para sacarme la comida del estómago, no por voluntad propia sino por actividad fisiológica, por lo que  mi familia, sobre todo mis primas, empezaron a decir que era anoréxica o bulímica, lo cual quedó descartado luego de mi último chequeo médico. La preocupación era mi reducción de peso, ya que había perdido 4 kg. en poco tiempo. Con todo lo que mis muy queridas,  preocupadas  y nada malintencionadas primas decían, yo llegué a preocuparme. Pero de un sacudón volví a la realidad y me dije: “no, Lizzy, tú no tienes esa cosa fea”. Los ardores estomacales eran algo propio de mi organismo, no de mi mente.

Aún así, todo esto me llevó pensar en la obsesión de la mayoría de chicas por verse bien. Si miramos a nuestro alrededor, nunca falta alguien que se mire al espejo y comente: “Vaya, qué gorda me veo”. Generalmente son las mujeres las que por la demanda masculina por las flacas tienen que hacer esfuerzos sobrehumanos para adelgazar. He conocido chicas que orgullosamente dicen “hoy tomé un desayuno ligero: una tacita de té con una tostada integral, almorcé  una ensalada de frutas: una uva, dos fresas con un vaso de yogurt  y no pienso servirme nada para la cena, ahora estoy yendo al gimnasio y salgo a correr por las mañanas”. Me pregunto, ¿qué calorías queman en el gimnasio si eso apenas les daría energía para caminar?

Hay otras que son la típica “wannabe”, se copian dietas y las siguen por toda una semana, incluso algunas exageradas se mantienen a base de agua, y nada más llega domingo y se dan sus atracones, pero qué atracones. Luego dicen: ay, ya no sé qué hacer para bajar de peso.

La consigna es verse siempre bella y verse delgada es ser bella, la pegunta: ¿ser delgada es estar sana?

Les contaré la historia de una negra preciosa que en su afán por verse delgada casi termina asfixiada.

Esta era una amiga mía, trabajaba en mi casa por el año 1999 si mal no recuerdo, resulta que era el cumpleaños de mi abuelita y todos fuimos a la fiesta, incluyendo “Nena” (así le decíamos). Era un morenaje impresionante, aun así, se sentía regordeta y decidió ir con una de esas fajas modeladoras que te dejas al estilo de Beyonce,  a mí me pareció divina, pero ya en la fiesta con los bocaditos y los infaltables tamalitos y humitas,  la negra hermosa no aguantó la tentación y se los comió uno tras otro, en medio del baile y de las risas que los pasitos graciosos provocaban, Nena salió de una de las esquinas y de un jalón casi frenético sacó a mi mamá de la pista de baile, se la llevó consigo, yo, como no soy nada curiosa, fui corriendo tras ellas. Ya en  la habitación de mi tierna abuelita, Nena logró esbozar una sola frase: Señora Clara, sácame la faja.

La pobre se estaba asfixiando, embutida en el látex.

Esto es sólo un ejemplo de lo que las mujeres hacen por verse bien o mejor dicho, por verse delgadas.

Pero ¿para qué verse delgada?

La respuesta es simple: para que los chicos las admiren y deseen. Muchas nos escudamos en la excusa de que estando delgadas  nos sentimos más sanas, lo cual no es mentira, pero la realidad es que queremos,  necesitamos, y deseamos ser delgadas para poder lucir nuestras prendas más seductoras, las cuales con una guata colgándote hasta el piso quedan ridículas y hasta vergonzosas. Quisiéramos ir a Tipishca y mostrar nuestros encantos. Unas piernas tipo embutidos San Fernando  no son nada encantadoras, así que recurrimos a todos los medios habidos y por haber para reducir esos kilitos de más.

Tenemos muchos y  machos motivos para querer ser delgadas, tantos que algunas caen en excesos y se convierten en muestras impresionantes del sistema óseo.

También hay de las que poco les importa estar en línea y disfrutan de los manjares que el arte culinario nos ofrece sin sentimiento de culpa ni cargo de conciencia por haber roto la ley de la comida balanceada. Hay personas obesas.

Por algún tiempo se creyó que sólo las mujeres teníamos esa obsesión por estar delgadas y vernos bien, sin embargo hay varones que también siguen dietas y se rigen a ellas. Entonces,  el ser delgado no es una obsesión sólo  de chicas, sino que el género no es excusa para ser gordo. Aunque desde mi punto de vista los varones no tienen una razón tan obvia como la nuestra para desear estar delgados.

Ahora, después de haberme dado cuenta de que yo no nací para ser flaca, tampoco gorda, me siento tranquila de tener la figura que tengo,  aunque sé que puedo mejorarla al menos tantito. Porque no es bonito ser chata y encima verte gorda, me sentiría como un bidoncito o un tamalito mal envuelto, y no lo digo en diminutivo por cariño sino por el tamaño.

ellas bailando solas

Estudié mi primaria y gran parte de mi secundaria en un colegio de mujeres, de modo que tenía muy pocos amigos varones, en realidad, no los tenía. En las fiestas que celebrábamos mis compañeritas y  yo, el 95%  éramos niñas y los niños que habían eran los hermanos de alguna compañera, rara vez los míos. Nosotras disfrutábamos mucho de las fiestas, siempre bailábamos entre mujeres, los varoncitos eran casi inexistentes, si había fiesta en el cole, nos agarrábamos en grupos o hacíamos filas, todas uniformaditas con la faldita gris de tirantes y las blusas blancas que con los años se convirtió en una falda plisada azul marina, y una blusa con cuello bebé y para variar una corbatita del color de la falda, todas con las medias blancas, nos poníamos  a bailar olvidándonos del mundo, como si no existieran más hombres que nuestros profesores que miraban desde algún asiento. A quienes por placer de verlos arrocharse y hacer de idiotas por lo menos cinco minutos sacábamos a bailar.

Y así fueron pasando los años nosotras crecimos, en mi caso acumulé años, ya que no crecí mucho que digamos. Nuestras fiestas fueron cambiando, primero luces, luego reggaetón y con el reggaetón aparecieron esos seres llamados varones. Pero aún no eran de mucha importancia para algunas, ya que la costumbre había hecho de nosotras un grupo de mujercitas  lésbicas.

Para entrar al cuarto grado de secundaria mis padres me transfirieron a un colegio particular en el que habían más varones que mujeres,  no sentí mucho el cambio en el tema de las fiestas ya que el colegio era cristiano y la mayoría tenía padres evangélicos así que no hacían fiestas del tipo al que estaba acostumbrada a ir.

Hace dos semanas, luego de tres años de haber terminado el colegio,  y ocho años de haber concluido la primaria, recibí una llamada, era Lady, una compañera de la primaria del colegio de mujeres a quien no veía desde hacía ocho años porque se fue  a vivir a los Estados Unidos.

  •   Hola Laurita, soy Lady  ¿te acuerdas de mí?
  • ¿Lady Priscilla?
  • Sí amiga, te llamo para invitarte a salir esta noche con las chicas y unos amigos ¿vienes?
  • ¿Quiénes van?
  • Ercilia, Natividad, Paula, y  dos amigos. ¿Te animas?
  • Claro, vamos, ¿dónde nos encontramos?
  • Te recogemos.
  • Ya, bacán.
  • ¿A qué hora vas a estar libre o a qué hora pasamos por ti?
  • A las diez… vienen a mi casa y de aquí nos vamos pues.
  • Ya pues… me esperas.
  • Ya pues… ahí nos vemos.

Era un viernes, llegué a mi casa a las ocho y media de la noche y me bañé y alisté para esperar a mis amigas, que eran mis compañeras de la primaria, esas niñas a las que les gustaba mover las caderas al ritmo de la cocotera y levantar los brazos a golpe de “el vena’o, el vena’o” o sacudir al esqueleto con el sua- sua.

Llegaron a las nueve y cincuenta, saludaron a mis padres, yo me despedí y nos fuimos a una discoteca, sólo teníamos a dos chicos en nuestra mesa, “Sami”  y “Pacho”. Primero salimos a bailar todas las mujeres: Paula, Ercilia, Lady, Natividad y Lizzy (yo). Todas a ritmo “no voy a volver a llorar”, luego se metieron los chicos, Sami bailó conmigo y Pacho con Natividad, y las otras tres bailaban entre ellas. Luego cambiamos parejas, o mejor dicho nos quitaron nuestras parejas. Y nosotras hicimos un trío, empezó a sonar el reggaetón, y entre nosotras no podíamos bailar a gusto, particularmente yo, quería hacer esos pasitos que se ven rechulos cuando lo haces con un chico, no podía abrazar a mi amiga como lo hacía en las fiestas de secundaria, no podía darme la vueltita como yo quería, entonces me di cuenta de que hacían falta hombres, de pronto las otras dos me dijeron al oído “aquí faltan chicos”, todas caímos en cuenta de que dos no alcanzaban para cinco, queríamos bailar de verdad y salir del lugar con el gusto de decir: hoy me fui a bailar con mis amigos.

Entonces me puse a recordar a esas niñas que quebraban la cintura al ritmo de Axé Bahía,  o sacudían los pies con Salserín, y me dije: Bailar sin hombres, definitivamente, no es bailar.

Esa cosita

Publicado: 20 junio 2009 en Miss Lizzy
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– ¿Cómo es eso?… ¿te aprietan un botón y ya estás activa?… ¿Como un aparato o algo así?

– No, no es eso. Es como cuando se prende un foco, pero la diferencia es que no lo puedes  apagar.

– Ah… entonces es como una máquina, es decir ¿nos convertimos en máquinas de placer?

– Jajaja… Algo así, pero en lugar de apretarte sólo algo, te aprietan muchas cosas…jajaja… y el punto es que te entra algo. Te penetra. Se te mete.

– ¿Te entra?… jajaja… ya, ya sé. Entiendo. ¿Y cómo se siente?

– Sí nena, no eres tan tonta. La primera vez duele.

– ¿Duele?

– Sí, pero es un dolor rico, jajaja (ambas reímos). Después ya no puedes vivir sin eso, por eso las mujeres se casan o se vuelven putas, jajaja. Eso es estar sexualmente activa. ¿Entendido?

– Sí, sí, ya entiendo. Entonces se necesita un niño crecido…jajaja.

– Sí, exacto, se necesita un niño crecido, un hombre, eso se necesita, un hombre. Y luego muchos más.

Enrojecida por la calentura de la charla, entendí el significado de estar “sexualmente activa”.

Durante la adolescencia es un término muy escuchado y desconocido hasta que llegas a  “la primera vez.” Y entonces ya estás activa.

Yo mantenía esta conversación con una chica de mi edad entonces 16 años), que “conoce el mundo” y las cosas de la vida mucho mejor que yo, que fue explicándome a detalle como ocurre el milagro de hacer hijos. Yo había leído con anterioridad y muchas veces en los libros, pero fue la primera vez que lo escuché de alguien como experiencia personal en vivo y en directo, claro que ella no era mamá, porque se cuidaba mucho, y también me dio clases teóricas de cómo cuidarme, pero se escuchaban mucho mejor saliendo de sus labios que de lo que puedes captar de las letras de un libro.

Después de esa conversación mística y sumamente importante, me interesé por saber más del asunto, ya no con los libros (porque estaba hasta la nuca de tanta letra), buscaba testimonios de gente, en general de amigos íntimos, que me cuenten como les fue en esa primera vez que los convirtió en esa cosa mágica que los médicos, científicos, psicólogos y todos aquellos que se interesan cada día más por estropear la mente de los chicos, llaman adolescentes “sexualmente activos”, que a la vez los convierte en adictos por excelencia y no pueden vivir sin esas noches de placer.

Muchas personas (sobre todo las mayores) creen que es muy complicado hablar del asunto, por ejemplo, cuando la hija le pregunta  a su mamá ¿cómo se hace el amor? Y esta saca mil excusas para no darle la respuesta, como si fuese una cosa de otro planeta, y nosotros, los adolescentes, tenemos que buscar información válida en donde mejor nos parezca.

Recuerdo mis conversaciones con mis compañeros de colegio (estoy refiriéndome exclusivamente a mis compañeros varones de la secundaria), cuando yo tenía una duda incesante, llegué a preguntarle un día a Hugo (uno de mis amigos más íntimos):

       – Dime una cosa, por qué los hombres siempre se tocan sus “cositas”, ¿les estorba?

A lo que él respondió:

  •   Es que a veces “pepito” se dobla  mal y se le acomoda pues.

Y así fui descubriendo cosas y más cosas, de las cuales fui experimentando algunas, gracias a los enamorados mañosones que tuve; uno me besó por primera vez con lengua, otro trató de inducirme al acto sexual bajo la excusa de que “somos amantes, y nos amamos” (como dice la canción), pero fracasó. Como no tuve muchos enamorados tampoco fueron muchas mis experiencias, pero creo que para pasar el rato ya tuve suficiente, aunque no niego que hay momentos en los que quisiera de golpe y porrazo levantarme a un buen muchacho, jajaja…Pero no, pienso que ese momento debe llegar por su propio peso (ojalá que no sea muy pesado, jeje).

En fin, hoy tengo 18 años, y aun no he aprovechado del todo las oportunidades para formar parte de ese grupo inmensurable de jóvenes que tiene el gusto y en ocasiones, la desdicha de poder decir: “Ya no soy virgen”. O en otros términos: Soy sexualmente activa(vo).  

Todas las mujeres

Publicado: 14 junio 2009 en Miss Lizzy
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todaslasmujeres

Todas las mujeres, absolutamente todas (por lo menos las que yo conozco), actuamos sobre la base de motivos, razones y suposiciones que en algún momento se convierten en motivos reales.

Recuerdo mis más recientes relaciones sentimentales (las de hace un año más o menos) y me causa gracia cómo logré que todo encajara tal y como lo esperaba. Es que soy un genio.

Vayamos por partes, a principios de año, no… miento. En los primeros días de junio empecé una relación con el que en ese entonces era mi mejor amigo y había regresado de Lima; como era de esperarse, la relación no duró mucho (apenas dos semanas), después de una semana de haber terminado con él, empecé una nueva relación con Jairo, un amigo al que había conocido casi cinco años atrás y era para mí casi inexistente, sólo conversábamos cuando la vida nos daba la ocasión de hacerlo y siempre nuestras conversaciones se trataban de la injusticia de la vida y los amores perdidos.

Empezamos a finales de junio y terminamos en setiembre. Pero el punto es que a los pocos días de haber comenzado la relación, él me invitó a tomar helado; estando ya en la heladería, Jairo pide dos “milkshakes de fresa”, y empezamos la charla agotadora del: ¿cómo te fue en tu trabajo hoy?

Ya con los vasos en la mesa y yo jalando de la cañita, Jairo me dice:

  • ¿Te puedo hacer una pregunta?

A lo que yo respondí:

  • Claro. Por qué no.
  • ¿Por qué terminaste con John?
  • Eeh… ¿por qué preguntas?
  • Es que… me siento culpable, porque después de terminar con él… ahora estás conmigo. Digo, porque después él puede picarse conmigo.
  • Jajaja… No, loco. Terminé con él porque las cosas no funcionaban, es todo, eso no quiere decir necesariamente que lo haya dejado por ti. Tú me gustas, él también me gustaba, pero ya fue pues.

El pobre de mi enamorado creía y estaba casi seguro de que yo había terminado con el anterior por estar con él (que es lo que comúnmente hacen las chicas), pero qué equivocado estaba. Ustedes recordarán aquel post en el que conté una historia acerca de un estudio que realicé del comportamiento masculino debido a que tenía un “amigo” al que, para serles sincera, yo quería demasiado, pero no lograba comprender sus actitudes y por eso monté un proyecto (niña mala). Pues ese era el real motivo por el cual había terminado con John  y obvio también  iba terminar con él. Apenas cumplimos los tres meses rompí la relación porque ya había tenido suficiente de él.

En conclusión de la primera parte, mi enamorado se palteó porque pensó que realmente me interesaba, lo cual no era del todo cierto, ya que sólo lo estaba usando para otros fines, igual que a los anteriores. Mi motivo era muy claro, pero los hombres no entienden, si se los dices, ellos dicen que juegas con sus sentimientos, lo cual tampoco es cierto, porque yo no estaba jugando, sólo trataba de aclarar mis ideas, descubrir la verdad del asunto y desplazar a alguien que vivía metido en mi corazón y mi mente, con el que volvía cada vez que terminaba con alguien y al que a la vez trataba de demostrar desinterés cada día. Pero tenía un motivo.

Retrocediendo en el tiempo, redescubro en mi inocente pasado, en el inicio de mis relaciones sentimentales la imagen del rostro de mi primer enamorado del colegio. Con quien hace tres días conversaba por el chat y descubrimos juntos muchas cosas que quedaron irresolutas en el cuarto grado de secundaria. Hugo, quien en su momento fue el chico más popular del colegio, por ser el más alto de la escolta y por su actuación en “soy el enamorado de Lizzy”, me había traicionado cruelmente con una chica de segundo (que por cierto era mucho más grande que yo, lean: “bronca, bronca”), por lo cual yo corté los lazos sentimentales que nos unían y él se fue al olvido y quedó como una leyenda por su actuación en “también le puse los cuernos a Lizzy”. 

Cuando llegamos a quinto año, Hugo me pidió que regrese con él (como si nos hubiésemos a algún sitio… jajaja), yo no acepté, tal vez por el temor de que vuelva a suceder lo del año anterior y aparte porque tenía una compañera que me decía que mi ex se le declaraba y quería estar con ella. Niurka era una chica potencialmente linda, caderas prominentes, cintura estrecha, senos, bueno no muy atractivos, mas iban en proporción a su cuerpo, es decir se veían bien, y de remate poco inteligente e interesada, la chica perfecta para los chicos tontos, y coqueteaba constantemente a Hugo. Por otro lado, a Hugo le dijeron (esto me enteré hace tres días), que yo estaba con el primo de ella, lo cual era lamentablemente falso, digo lamentablemente, porque de haber sido cierto, las cosas debieron haber sido distintas y después del “chote”, Hugo empezó a salir con una chica de cuarto, Sheila, por lo que yo accedí a salir con Marcos, uno de los pretendientes potenciales de Niurka.

Entonces Hugo, dejó de insistirme porque yo estaba con otro chico. Él no sabía que sólo quería que se diera cuenta que salía con Marcos sólo para que él se ponga celoso y para cobrarme de las zorradas de Niurka.

En conclusión y para cerrar esta embrollo, lo que quiero decir, es que nunca las mujeres actuamos por “locas”, o porque se nos ocurra, siempre detrás de esas actitudes descabelladas y decisiones equivocadas, hay un motivo muy fuerte que nos impulsa a actuar, decir, hacer o pensar.

Y a la vez es un mensaje subliminal a los hombres (ya no tanto, porque se los estoy diciendo). Desde ahora, cada vez que sus enamoradas hagan algo que a ustedes les parezca tonto, ridículo, malo o de cualquier índole que los hiera. Piensen que detrás de eso hay algo más.