Posts etiquetados ‘mczorro’

No es fácil hablar de cultura pop, y tampoco es fácil tener tribuna para lograr que tu voz pueda ser escuchada. En Diario de IQT creemos que la cultura pop le debe tanto a los fanáticos, como a los geeks, a los frikis, a todo aquél que cree realmente que el video que pasan en su televisión o en la internet no sólo tiene el poder sobrenatural de cambiar el mundo interior, sino también el exterior.

En ese trajín, evidentemente, todos amamos o detestamos íconos, productos, momentos clave de la cultura pop. Para eso, para hablar fuerte y claro, hemos creado UP/DOWN, sobre lo más trash, posmo, fashionista y descartable que constituyen los hitos de la cultura pop y, de paso, de la cultura contemporánea.

En esta oportunidad, dos  tuiteros pop, posmo y talentosos se unen para pelar/armar el debate sobre  “Alejandro,” el nuevo video clip de la más reciente estrella musical planetaria, la excéntrica, inefable y poderosa Lady Gaga. Por un lado, Alberto Castro, (@mczorro), cinéfilo, estudiante de comunicaciones y severo como promisorio disecador crítico de pelas; y, por otro lado Ismael Silva (@Hismael7), autodenominado geek a tiempo completo, egresado de Derecho, interesado en política, derechos humanos y toda la saga de Harry Potter.

Que la guerra pop/friki os sea propicia.

Vodpod videos no longer available.

Leave Gaga alone (@mczorro)

Tiene el video con más vistas en la historia de Youtube. “Alejandro”, estrenado hace apenas una semana, ya tiene 14 millones de vistas y la cifra sigue creciendo, cual la panza de Alan García. Oprah baila y canta al ritmo de Bad Romance en su programa, mientras Larry King la invita a una edición de su show para su 25to aniversario (ella declina, pero ofrece entrevista vía microondas , incluso antes que al Presidente Barack Obama). Cada video suyo es capaz de saturar redes de Vevo, LadyGaga.com y Twitter simultáneamente. Paco Bardales le dedica un post en su blog iquiteño…

A sus 24 años, Stefani Joanne Angelina Germanotta ha conseguido algo que ninguno de nosotros podría imaginar conseguir en toda una vida. Ni Queen (Radio Gaga, a quien le debe su nombre artístico) ni nadie pudo imaginar la hecatombe mediática que Lady Gaga suscitaría en el 2009, una que parece continuará a lo largo de toda la década de los 10s. Y es que Gaga no se trata de música, de compases, notas, bridges y qué sé yo (no soy crítico de música ni mucho menos), por lo que las palabras de analistas musicales van y vienen sin repercusión alguna en la figura de la estrella. Gaga es más bien sinónimo de showbiz, de espectáculo, de entretenimiento en su estado puro. Sucedánea y deudora de las reinas del pop de sus respectivas épocas, Madonna y Britney Spears, Gaga ha incursionado en el mundo del espectáculo regurgitando estribillos pegajosos, campies, kitsch, pop, unos que llegan a las cimas de los rankings semanales, unos que inspiran trajes estrambóticos, peleas entre fotógrafos para dirigir sus videos y mil y una parodia en Youtube. Gaga nos enseña  lo que es vivir en un constante espectáculo, estrategias de marketing diarias, en medio de un acérrimo qué-dirán, indiferente a la vez de este último.

“No puedes en verdad decir que Gaga es un cambio cultural. Madonna fue ciertamente única”, comenta M.I.A. Y el error en su aseveración está en que no se trata de ser original, de escribir buena y novedosa música, de ser irreverente porque sí: el éxito de Gaga consiste en un reciclaje tan especial, tan exacerbado, hasta el punto de que todo lo que ella toca y mezcla se gagiza. ¿Qué importa si Madonna, Britney, Prince, David Bowie y un infinito etecé lo han hecho antes? En Gaga todo se renueva y en una variopinta mezcla de estilos de música, moda, fotografía y hechura de videoclips ha dejado una impronta que permanecerá en la historia del ‘espectáculo’ (dejemos de hablar de Gaga como apartado musical) por décadas. Ya no se trata de sexualidad precoz o una religiosidad procaz (tal vez por eso ha decepcionado tanto su último videoclip), sino más bien de un culto a lo raro, al outsider. Y con esto no hablo de una crítica social o política tan ligada a la imagen de Gaga en los últimos meses (sus discursos pro-homosexuales, sus  arengas a la tolerancia); todo eso es circunstancial.

Todo gira en torno al espectáculo, todo es FYE (for your entertainment). “Ella es como un meteoro que vino del especio y aterrizó en la tierra del pop” comenta Kylie Minogue. Ciertamente, el meteorito Gaga ha cambiado la plataforma pop-dance por siempre, para bien o para mal, para amantes o detractores. Si no, pregúntenle a la Tigresa del Oriente, ella sabe.

Cuando la inspiración se convierte en un monstruo (Hismael7)

En el cruel mundo de la música pop, no existe más que una regla: innovar. Y es que el pop a diferencia del rock, tiende a reflejar el status quo y por lo tanto, las necesidades de su público (solo el buen pop logra no estancarse en una determinada época o en un determinado público). La generación del milenio exige presencia visual a sus artistas  y es esta necesidad la que hace que Lady Gaga esté a la vanguardia (es difícil no notarla con todo lo que lleva puesto). Sin embargo, Alejandro, su más reciente videoclip dirigido por el fotógrafo Steven Klein, es una muestra de todo lo contrario. A pesar de su cinematografía y del exquisito fashion-porn – típico de Klein -, el video está poseído frame-by-frame por elementos que Gaga ha “prestado” de la videografía de aquella artista en la que todas las cantantes jóvenes se “inspiran”, tarde o temprano: Madonna.

Cuando uno escucha el nombre de Madonna, varias imágenes vienen a la mente: un melómano promedio imagina un sostén de conos y cabello rubio, un amante de la cultura pop evoca cambios de look, baile muscular e iconografía católica; y un fan de la diva visualiza lo que The Times describió como “una revolución musical a través de actitudes y opiniones sobre sexo, desnudez, estilo, feminismo y sexualidad”. El Alejandro de Gaga-Klein es una sopa con todos esos ingredientes, que busca ser digerida como una protesta/tributo, cuando el sentido y la sabiduría común reconocen en él, una descarada estrategia de marketing: Lady Gaga está tratando desesperadamente de ser confundida con Madonna.

El fragmento en el que Gaga hace su versión de Vogue (la monocromía, atuendo y bailarines son prueba suficiente), es solo la punta del cono: las primeras escenas del video con Gaga como una líder nazi observando una coreografía de soldados/súbditos son idénticas a las de Madonna y sus obreros/súbditos en Express Yourself de 1989. Los binoculares, la esclavitud femenina en la cama y en general la representación de la mujer como el sexo dominante, son ideas originales de Madonna que Gaga ha sazonado con su excentricidad. Muchas de las escenas con bondage y sumisión tienen la firma de Klein, sin embargo el parecido con algunos trabajos que Klein ha realizado antes con Madonna (y otros periodos apocalípticos de la chica material) hacen que uno se pregunte si Lady Gaga está persiguiendo dicha comparación. El tema militar es un poderoso recordatorio de American Life y Die Another Day, en los que Madonna protesta contra la guerra en Irak (la coreografía de  American Life en el Reinvention Tour del 2004, es ridículamente parecida a la del comienzo de Alejandro). Pero el problema más grave de este video es sin duda la blasfemia: Madonna ha usado rosarios y cruces en sus giras, videos musicales, y editoriales por casi 25 años. La Iglesia Católica se ha pronunciado al menos 3 veces condenando el uso y abuso de símbolos religiosos en sus shows y una veintena de sus canciones tratan sobre conflictos personales derivados de su crianza católica. El vestirse de monja y comerse un rosario no es extraordinario, porque no constituye una verdadera metáfora (como si sucede en Like a Prayer). Es simplemente una idea loca de Klein que muchos confundirán con rebeldía/expiación. Si realmente el video tratara sobre la condena que hacen la Iglesia y el ejército a la homosexualidad o si fuese, como dice James Montgomery del MTV Newsroom, una “oda a la Alemania de Weimar”, creo que podría haberse evitado la sospecha de plagio, usando conceptos y contextos mucho más relacionados con la canción (y no un sostén-metralleta).

La inspiración de Madonna va desde Frida Kahlo y Andy Warhol hasta Marilyn Monroe y Marlene Dietrich, pero ninguno se apoderó de ella. Si Lady Gaga aspira a ser comparada positivamente con Madonna, primero necesita un exorcismo. La falta de originalidad de Alejandro es tan patética como si de pronto Justin Timberlake empezara a agarrarse la entrepierna.

[tweetmeme source=’pacobardales’ only_single=false]