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En mis veinte

Publicado: 1 septiembre 2009 en Mariana Vásquez
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20años

Hola veinteañeros, este va a ser un blog más positivo, no tocaremos temas imposibles de resolver y nos concentraremos en cosas en las que sí podemos influir(al menos un poco).

No sé si vieron los que entraron a mi blog (¡entren, entren!) que al costadito puse una “pequeña” lista de cosas que deseo hacer antes de estirar la pata, ósea antes de irme para el otro lado. Todos los seres humanos vivimos en un estado de negación continuo acerca de este tema. Sin embargo, no hacen falta pruebas científicas ni demasiadas cavilaciones para entender que a esta vida de seguro venimos a una cosa: morir.

Yo la verdad empecé con esta idea mucho antes de los veinte, años puesto que mi primera experiencia cercana con la muerte fue en mi primera década de existencia (a los ocho años falleció mi hermano). Para otros, con más suerte, la experiencia llega tarde, tal vez con la muerte de un abuelito, un tío o alguien cercano que un día vemos y al otro día no existe más. No estoy segura en eso de que no existe más(pero ya dije que no trataremos temas imposibles esta vez) pero de lo que estoy segura es que a todos, cuando nos pasa encontrarnos en una situación así, se nos abre en la cabeza una maraña de sensaciones e ideas que quisiéramos parar, porque no es muy cómodo pensar que nuestro propio cuerpo va a ser alimento de gusanos y demás insectos o reducido a cenizas para luego ser lanzadas a algún río, mar o – en casos peores – usadas dentro de una jarrita que sirve de adorno y a la que en las reuniones familiares se referirán con nuestro nombre (“¡Cuidado, no vayan a romper a la tía Marucha!”)

Sin embargo, que no lo pensemos no quiere decir que la condena desaparezca. Acéptemelo: por más cirugías, dietas, gimnasios y medicinas alternativas intentemos, igual nuestro precioso cuerpo va a terminar: 1) deformado y 2) En un lugar en el que estando vivos no nos quedaríamos más de tres segundos.  Por eso, me parece importante reflexionar sobre a donde lo llevamos cuando estamos en plena capacidad de elección. Y a eso voy con mi “pequeña” lista. Porque vida (recordable) solo hay una y veinte años (o espíritu veinteañero) solo se tienen una vez

Los invito a crear su propia y personal lista de cosas que desean hacer antes de que se les venza la fecha de caducidad (que, al contrario del yogurt ,no está escrita en ninguna parte ¡la busqué!). Agarren un espacio de sus agitadas vidas y ábranse a la posibilidad de morir y de decidir qué hacer antes de que llegue este momento. Les aseguro que es muy divertido, porque siendo realmente honestos, siempre hay cosas extrañas que uno quiere experimentar y nunca se da la oportunidad ni de pensarlas. Los invito, chicos, hagan el ejercicio de pensar sobre aquellos momentos que quieren vivir. Aunque algunos sean muy bizarros y casi imposibles de lograr, la imaginación nos da la oportunidad de viajar y sentir que, después de todo, la muerte no nos ganará la partida.

Para los que no la vieron les adjunto mi lista (tómenla de ejemplo, ¡¡¡pero no se copieeen!! u_u)

Cosas que quiero hacer antes morir

  • Dictar una clase.
  • Viajar en globo.
  • Vivir en otro país por un largo periodo(y ser feliz).
  • Transformarle la vida para mejor a un perfecto extraño.
  • Teñirme el cabello de un color extraño.
  • Tener una mascota que me acompañe por años.
  • Ser millonaria.
  • Pilotear un avión.
  • Organizar una fiesta de antifaces.
  • Ir a un retiro en la India o el Japón
  • Hacer puenting.
  • Hacer parapente.
  • Formar una ONG.
  • Estar en coma.
  • Escalar una gran montaña.
  • Correr una maratón completa.
  • Conocer por lo menos una ciudad de cada continente.
  • Conocer al Dalai Lama.
  • Comprarme y tener el tiempo de leer todos los libros que quiera.
  • Cantar en un teatro.
  • Bucear con tiburones.
  • Adoptar un hijo.
  • ¡¡¡¡faltan!!!!

gaza

Días ante que terminara la Guerra de Gaza, mi amigo Rubén Meza Meza, jefe de programación de Radio La Voz de la Selva me envía un par de mails y me escribe:

– “Fernando, aquí (en Iquitos) estamos interesados en saber cómo están los cosas allá (acá en Israel) y cuál es la reacción de los peruanos, sobre todo de los loretanos que sabemos son bastantes”.

 

En Israel radican unos 400 loretanos, principalmente en las ciudades de Ramle, Beersheva, Arad, Ashquelon. Kiriar Arba, Ofakim Eilat. La mayoría de ellos llegaron por efectos de dos conversiones bajo el rito conservador. La colonia peruana es una minoría en este país, no llega ni a las 4,000 personas frente a la de Argentina que cuenta con más de cien mil oriundos.

Rubén se sorprende cuando le señalo que estoy en una de las cuatro ciudades asediadas por los misiles chinos Grand que lanzaban como locos los del Hamas. Le doy un numero telefónico y pactamos para el día siguiente un enlace a las 6 de la mañana, hora peruana, una de la tarde en Israel, para el programa LVS Noticias.

Tras tres horas de espera, presumo que alguien le enmendó la plana al colega ¿Alguien desde Israel hablando para una emisora “progre”? Soy yo quien  llama a través de un celular prestado.

-Rubén ¿qué pasó?

-Fernando, no te conectamos por el costo de la llamada, pero ya que llamaste, si quieres entramos ahora mismo.

-Okey

La ampulosa voz de Mary Pérez Coral me anuncia y salgo al aire señalando que toda la población esta en una tensión colectiva, que la ofensiva israelí es respuesta a los 7,600 misiles que ha lanzado el Hamas en 8 años, que ellos están utilizando a la población como escudos humanos, que los israelíes están destruyendo los arsenales de armas del Hamas, que se encuentran en las escuelas, mezquitas, y postas medicas. De pronto, salgo del aire y me interrumpe  Mary Pérez, que maneja a sus anchas su noticiero, cosa que le ha dado fama y peso, señalando:

– Fernando Najar tiene una opinión parcializada porque vive en Israel, pero el poder económico y militar israelí esta matando gente inocente, niños y mujeres”.

Mary concluye la entrevista con la siguiente sentencia: “ha sido Fernando Najar desde la línea de fuego”.

La última frase me obliga una sonrisa. No estoy en la línea de fuego, donde las papas queman, sino plácidamente echado en el último asiento de bus un interprovincial que recorre el centro de este país.

EL PINCEL Y LA PLUMA

Escribe: Gino Ceccarelli Bardales

Una de las calles principales y céntricas de Iquitos lleva el nombre de  uno de nuestros artistas más representativos de la Amazonía: César Calvo de Araujo, artista plástico y narrador. César Calvo Soriano, hijo del primero y uno de los más grandes poetas que ha tenido el Perú es, en nuestra ciudad, no solo desconocido por muchos, sino frecuentemente confundido con su padre.

Cesar Calvo

César Calvo

Sin haber nacido en la Amazonía, César Calvo Soriano reivindicaba su origen iquiteño por todo el mundo y gran parte de su obra poética, su narrativa y sus canciones están dedicados  al tema amazónico.

Tuve la suerte de conocerlo, allá por el año de 1981. Yo venía de leer su novela “Las tres mitades de Ino Moxo” (No creo exagerar cuando afirmo que es el más importante libro de narrativa amazónica) y cruzamos palabras en un bar céntrico de Lima. Nos enfrascamos en una conversación que duró muchas horas y a partir de ese momento nació una gran amistad. Esa época yo trabajaba en el diario Expreso y estudiaba en la Escuela de Bellas Artes de Lima. Me había quedado sin taller donde pintar y cuando le comenté, sacó unas llaves de su bolsillo y me dijo: “Es de un departamento en Chaclacayo, anda a vivir allá, pinta allá y no me des las gracias”. A las 2 semanas que me instalé se apareció en la puerta con una maleta, “Alójame flaco, ya no soporto Lima”, pidiendo permiso se instaló y terminamos compartiendo el (su) departamento por varios años en medio de grandes risotadas, poesía, óleos y lienzos, libros, visitas de amigos, algunos tragos y muchas amigas.

Yo había tenido ya un acercamiento  con la poesía en los diarios donde trabajaba (muchos poetas se ganan la vida escribiendo en periódicos y revistas), pero debo reconocer que a través de su amistad no sólo aprendí mucho de literatura, sino que pude relacionarme con casi todos los grandes poetas peruanos de aquella época.

Conocí mucha gente por todo el mundo, algunos de la talla de Umberto Eco, Georges Moustaki, José Agustín Goytizolo, Carlos Fuentes, Julio Ramón Ribeyro, Fernando Botero, Claude Chabrol, Guayasamín, Matta, Carlos Monsivais, Charles Aznavour, Jorge Edwards, José Luis Cuevas, etc., grandes artistas y creadores contemporáneos, pero pocos con el talento singular, la explosión vital y la intuición poética de César Calvo.

Cuando venía a Iquitos se alojaba indefinidamente en casa de otro gran amigo, Javier Dávila Durand. Fue director de la Casa dela Cultura de Loreto por unos meses. Nunca se preocupó por ser reconocido o admirado. De vez en cuando los vientos lo empujaban a nuestra ciudad y se instalaba para compartir, investigar, escribir y “mozandear”.

Premio al poeta joven del Perú conjuntamente con Javier Heraud, por “Poema a dos voces”, Premio Nacional de Poesía con “Pedestal para nadie”. Ha publicado también “Poemas bajo tierra”, “Ausencias y retardos”, “Como tatuajes en la piel de un río”, muchos cuentos en diarios y revistas, “Campana de palo” (reflexiones y comentarios de tono festivo y burlesco), “Cancionario” (canciones sueltas), “Las tres mitades de Ino Moxo” y “Edipo entre los Incas” ensayo inclasificable que fue publicado por el Congreso de la República.

Como todo artista auténtico, escribía por el puro placer y la necesidad de hacerlo, prefería muchas veces el “farniente” al “trabajo responsable”, las tertulias a las conferencias, gritar ante la injusticia antes que permanecer indiferente, solidario con sus amigos y con los marginados, prefería el escándalo al “statu quo”, desenfadado, cazador de bellezas, mordaz, impredecible, apasionado por la vida, seductor, amigo de sus amigos y poeta a tiempo completo.

Insolente ante la mediocridad. Temido y odiado por algunos maridos, recuerdo que alguna vez caminando por el Jirón de la Unión tratando de aliviar resacas o acechando unas muchachas, me decía: “camina despacio flaco, la gente puede pensar que estamos yendo a trabajar”.

AMAZONAS

Hace miles de lunas

Cuando el mundo era sombra,

Antes que Dios naciera,

Cuando el mundo era sombra,

Cayó un rayo del cielo

Sobre un palo de rosa.

Cayó un rayo del cielo

Sobre un palo de rosa,

Y brotó de sus ramas

Una mujer hermosa,

Hace miles de lunas

Cuando el mundo era sombra.

Durante mucho tiempo,

Esa mujer hermosa,

Nacida de un relámpago

Y de un palo de rosa,

Anduvo por los bosques

Desnuda, triste y sola.

Y lloró tanto y tanto

nuestra primera novia,

Y lloró tanto y tanto

Buscando ser esposa

Que de su largo llanto

Se formó el Amazonas.

Después nada se sabe

De esa mujer hermosa

Solamente se sabe

Que el mundo fue una sombra

Y que cayó un relámpago

Sobre un palo de rosa.

César Calvo

CANCIONARIO 1,967

El Perú perdió hace algunos años (casi nueve, para ser exactos) a uno de sus más grandes creadores identificado plenamente con nuestra región y sus gentes. Sin embargo, en nuestra ciudad, muchos o casi todos, repito, no sólo desconocen a este gran escritor sino que frecuentemente lo confunden con su padre, el pintor.

La obra que nos dejó este inclasificable personaje es enorme, poéticamente hablando y ha dejado un gran vacío en las letras latinoamericanas.

En Iquitos aún no se le ha rendido el homenaje que largamente se merece César Calvo por el gran aporte que hizo y viene haciendo a la literatura y a la cultura amazónica y mundial.

***

Jorge Nitales (alias “Lap top”) sale apurado de su casa. Sabe que si no llega en hora le entregarán ese memorando final, aquel que anuncia su despido irremediable. La noche anterior estuvo con ella, terminaron después de los 3 meses más horribles que una pareja puede experimentar. Coge sus lentes Ray Ban (compraditos en Sachachorro, versión iquiteña de Polvos Azules pa´ los que leen de otras partes) y empieza a sacar su moto. En la puerta dos sujetos con gorras (del tipo gringo de béisbol que empiezan con letras) empiezan a golpearlo fuertemente, cuando ¡truc! consiguen arrancharle la maleta con la lap top y los últimos documentos que tenía que llevar, de lo que dependía un mes de trabajo conjunto.

Ellos se suben a un motocarro que los esperaba a pocos metros.

Él, golpeado en el suelo, intenta entender lo que ha sucedido.

Jorge Maldice.

ladrón

***

Elsa Cerda (alias: “Libros y algo mas”) estaciona su carro en el lugar de siempre, saluda a la misma señora vendedora ambulante, saca el manojo de llaves (con su llavero de la Caja Maynas de cliente puntual), saca los 5 candados Forte (13 soles cada uno), levanta la puerta y ¡zuuuucccccc! El panorama es de infarto: stands vacíos, vitrinas rotas, nada de libros, nada de algo más. Había comprado y aumentado su mercadería con el préstamo que recién empezaría a pagar en un mes. Entre lágrimas observa un extraño ingreso de luz. Un forado de metro cuadrado que colinda con la casa abandonada del costado.

Se habían llevado todo,

Se sienta en el suelo.

Elsa Llora

***

Maria Paloma (alias “Celular”) tiene que llegar a la reunión de su trabajo, pactada con antesala para las 6 de la tarde. Su jefa (que le cae peor que la mujer del “Puma” Carranza) citó a todos aduciendo algo importante de qué hablar. Está retrasada, horas antes hacia larga cola para recibir su escolaridad en el Banco de la Nación (que está mas bonito, pero igual de lento y mediocre), se sube al primer motocarro que ve, se dirige por la calle Fitzcarrald (cerca al Noa, pa´ los juergueros) cuando recibe un mensaje de texto, saca el celular que aun esta pagando (le faltan 4 cuotas) y chaaaaaaaaaaaaaacccccccccccccccc! Es manoteada por un par de muchachos que le arrebatan del celular con tremenda destreza y desaparecen antes que ella pueda recobrar el aliento.

María se persigna.

Tres botones de algo que se está volviendo común.

***

Iquitos está muy lejos de ser esa ciudad tranquila y segura de antaño, en donde las doñitas salían a la calle con sus mecedoras a buscar piojos en el pelo ajeno, tiempos aquellos de pistas de poco cemento y muchos parinaris en la plaza 28 de julio, nadie iba a presagiar que dos décadas después pudieran ser posibles robos, atracos, raptos y secuestros (de motos por si acaso). Hoy nuestra querida aldea se ha convertido (con el aumento de población y la incompetencia absoluta de las autoridades como cómplices) en una gran zona roja, una ciudad decadente, desprotegida y peligrosa, donde te roban a cualquier hora y en cualquier lugar, sin discriminar absolutamente nada, es que no hay poblador (vecino, como dicen los políticos) que no haya vivido en carne propia, presenciado o escuchado acerca de algún robo, a una viejita, señora, tío o chibolo. Estos desgraciados no respetan nada (ni minusvalidos, ni embarazaditas)

¿Qué hacen los generales poseros de las fuerzas armadas (que parecen servir solo para sonreír para la foto, fina cortesía de Ortodent)?, ¿Qué hacen los alcaldes (que están haciendo cualquier cosa antes de llevar adelante la ciudad)? ¿No hay policías acaso? En el colmo de la sinvergüencería, nuestro Presidente Regional (que no es otro que la versión pelacha y tarzanesca de Juvenal Silva mezclado con el “Gordo” Gonzáles) ha regalado (dizque) 50 motos para nuestros sagaces miembros de la policía que al final resulta no pueden circular porque dicen no hay gasolina, alucinen. No hay ¡!GASOLINA!!, mientras en la calle estos malnacidos haciendo lo que quieren, en donde quieran ante la impotencia de la población que ya en muchos casos están pensando en tomar acciones con sus propias manos. Pero qué pasa si lo haces, qué pasa si logras interceptar a estas aves de carroña y le propicias una terrible golpiza (una sacada de kk para ser finos). Pasa que te metes en un súper gran lío del demonio, por que terminas denunciado, en el colmo del absurdo.

Iquitos es hoy en día “TIERRA DE NADIE”, y eso me indigna, porque es para decir ¡Y ahora quién podrá salvarnos! Pues, que venga Batman, Superman o El Hombre Araña o quizás el mismísimo Chapulín Colorado (aunque el pobre Bolaños ya está más longevo con su maxilar inferior medio salido) ¿o será que nos tenemos que levantar todos y volvernos ronderos nocturnos y solo así, juntos, evitar que nuestra ciudad se siga consumiendo en la delincuencia general en la que se encuentra hoy?

Una pena.

Ahora, el último botón

Pablo Santos (alias “Heces”), preocupado por sus fuertes cólicos, le mandaron exámenes generales (esos que te dan tus envasecitos para tus muestras del dos y del uno). Con mucho esfuerzo logro poner las muestras en los incómodos recipientes (encima transparentes). Él, que siempre fue pudoroso y un poco asquiento daba vueltas alrededor de su cuarto pensando cómo hacer para llevar las muestras y pasar piola, define llevarlo en la maleta de su cámara digital, se bajaba del motocarro y ¡fluisssshhhh! Sí, de un solo apretón le arranchan el estuche con todo y sus restos humanos.

Pablo, asustado, quiere gritar.

Piensa: ¿qué voy a decir? ¡me robaron mi …..!, ¡Ahí se llevan mi kkita!, piensa en la cara de los ladrones cuando descubran su súper botín, no puede evitar cagarse, pero de risa.

Quizás es una suerte de reivindicación ciudadana.

P.D. Saludos a las familias amigas que inspiran este artículo, así como a las hermanas Petitas: Pata, Peta, Pita, Pota y la menorcita, Lulu ¡grandes amigas!

Paco Bardales

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Alberto Fuguet

Alberto Fuguet llegó a la amazónica Iquitos a principios de febrero, con el propósito de indagar. Una de las cuestiones principales, importante, era cerciorarse que el proyecto “Sudor” (un futuro largometraje dirigido por él, con producción local y Vanesa Saba como posible protagonista) no solo era factible, sino más aún, una expectante realidad.

Protagonista de la 1ª Semana Audiovisual de Iquitos – patrocinada por su nueva casa, Audiovisual Films – el escritor y cineasta chileno (cuya fama viene precedida no solo de libros como Mala Onda, Tinta Roja o Sobredosis, sino también de cintas como Se arrienda y el cortometraje 2 Horas) tuvo diez días de intensa, epidérmica y sudorosa conexión con la nueva urbe de sus furores creativos, así como con sus encantos, dilemas y luminosos escenarios.

En esta entrevista, condensada a partir de conversaciones diversas sobre tierra verde y ruidosa o en pequeñas y frágiles embarcaciones que conectan o trascurren por los linderos iquiteños, Fuguet nos revela cosas inusuales como, por ejemplo, aquellos malentendidos cósmicos que lo subieron a un avión con el propósito de proyectar una película sobre un chileno perdido que busca reencontrarse navegando en el Amazonas, los libros de Mario Vargas Llosa que más y menos le gustan, sus reservas respecto del fenómeno blogger o su deseo de convencer al vocalista de la banda de rock norteamericana Nine Inch Nails para tocar en un concierto en el bailódromo El Pardo (capaz de albergar hasta 10 mil personas por noche), bastión indiscutible de la cumbia tropical charapa.

¿Cuál fue tu primera impresión al enterarte de la existencia de Iquitos?

Qué era una ciudad y sería bueno ir.

¿Cómo nació la idea de este viaje hacia un sitio del que solo tenías referencias, para embarcarte en un proyecto aparentemente utópico?

Fue un enredo, un mail que se entendió mal. Me invitaron a Iquitos aprovechando que iba a Lima, a la Feria del Libro (en julio del 2008). Yo dije, educadamente, que mejor para otra vez. Que, de ir, me gustaría ir con una cámara y con tiempo. El que me invitaba entendió que yo quería ir a filmar una película a Iquitos, algo que nunca se me hubiera ocurrido. Pero a veces es bueno que algo que uno no espera ingrese a tu torrente.

Dice la leyenda que esta ciudad es una despensa de furores sexuales que se activan ni bien la pisas. ¿Iquitos te ha despertado bajas pasiones en estos días de visita?

Creo que es más leyenda y lo que me despertó, que reconozco – para mí – es bastante erótico, es la imaginación, que no tiene nada de bajo y sí mucho de pasión.

¿De qué va “Sudor”? ¿Cuál es el argumento de la historia?

Está en plena ebullición porque sucedió lo que sabía que iba a suceder: una cosa es inventar algo desde afuera y otra, desde adentro. El argumento básico tiene que ver con un chileno perdido, a la deriva, que está arrancándose de todos y de sí mismo, y termina, sin entender del todo, como cocinero en un barco de turismo que recorre el Amazonas.

Lo más simple posible. La ciudad y su entornos, todos esos ríos, ofrecen más de lo necesario. No creo que sea forzoso intervenir o re-hacerla sino simplemente capturarla. Y para eso, para poder mirar y captar sus sutilezas, creo que un grupo pequeño entusiasta y una cámara digital sensible bastan y sobran.

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Alberto Fuguet en Iquitos

¿A que huele, a qué sabe y cuál es la textura de Iquitos?

Huele a pollo frito, de las pollerías. Huele también a nubes negras. Al humo de las mototaxis. Creo que sabe a ensalada de coto. Quizás la textura son las sábanas húmedas por la transpiración. De todo lo sensorial, lo más impactante fue la luz, sobre todo a partir de las 4 y 45 de la tarde.

¿Has sudado mucho en este viaje?

Más de lo esperado. Es verdad parece que el cuerpo está hecho de 70% de agua. Creo que he sudado el 20% de mí.

¿Qué cosas exóticas o inusuales te han llamado la atención durante este viaje?

Lo exótico no tiende a llamarme la atención. Creo que lo que más me llamó la atención es esto de ser una isla encerrada en un continente. Quedé impresionado con el bailódromo. Tengo grabado en el cerebro los últimos segundos de luz en la piscina del restorán Al frío y al fuego, que está flotando al medio del río Itaya. Y, por cierto, los mototaxis: impresionante.

Para hacer una película ¿se necesita más cerebro que huevos? ¿O más plata que cerebro y huevos?

Sensibilidad, cariño, una mirada, una historia, personajes que quieres y con los cuales enganchas o te identificas. Ni cerebro ni huevos. Filmar no es una guerra o un combate.

¿Qué sientes que le faltó a “Perdido” (tu anterior proyecto cinematográfico, finalmente trunco) para cuajar?

Perdido fue una cinta del siglo 20 en el 21. Creo que arrastró un pasado, esa idea que se necesita dinero para filmar. Y ya era tarde para partir de cero.

¿Qué cineastas te han salvado de la perdición?

Muchos, demasiados, incluso gente que no merece salvarse te han salvado. Es el ejercicio de ver en forma constante lo que al final te cambia la mirada y la sensibilidad. Quiero mucho a Truffaut y Woody Allen.

¿Scorsese o Coppola (padre)?

Creo que Coppola, por la suma de sus cintas que me han impresionado. Scorsese, por cierto, pero al final creo que mi sensibilidad se parece más a la de Coppola. Dicho eso: hay 4 o 5 cintas de Scorsese que venero.

¿Burton o Tarantino?

Antes de hubiera dicho Burton; hoy Tarantino. Tarantino me sorprende; Burton me aburre y atosiga. Me salí de Sweeney Todd.

¿Hollywood o Cahiers du Cinemá?

Creo que la mejor época de Cahiers.

Tu top 10 de las mejores películas de la historia.

Paso. Te nombro algunos afiches en mi casa: Interiores, Estallido mortal, Se arrienda, 2 horas. Las últimas no son las mejores de la historia pero están entre mis favoritas, para qué te voy a mentir.

¿Cuál es tu película peruana favorita?

Creo que Días de Santiago de Josué Mendez.  De hecho, la enseñé en UCLA.

¿Qué autores o escritores te parecen sobrevalorados?

Muchos, pero ya no los nombro, ya no los leo, ya no me quitan energía. Que todo el mundo escriba o filme, que todo el mundo haga lo que quiera, lo que importa es que uno también pueda hacerlo.

¿A qué escritor vuelves siempre?

A Richard Ford, a Raymod Carver, a Scott Fitzgerald, a  Manuel Puig, a muchos.

¿Cuál es tu libro peruano favorito?

Conversación en la Catedral.

¿Cuál es el libro de Vargas Llosa que menos te gusta?

El hablador.

¿Qué libro trajiste a Iquitos y te espera en tu mesa de noche?

Todos los cuentos de Russell Banks. Se llama The Angel on the Roof.

¿A qué  bandas o cantantes acompañarías como groupie en un viaje por el Amazonas?

Quizás aceptaría hacer una suerte de documental acerca de (Trent) Reznor arriba de un barco y convencerlo de hacer un concierto en El Pardo.

Si tuvieras que armar un soundtrack sobre tu vida ¿por qué canciones estaría compuesto?

Mira mi iPod.

¿Qué significa bloggear para ti?

No lo sé y creo q no lo sabré en un tiempo. No es escribir,  quizás tenga que ver con la idea de tener un medio de comunicación propio.

¿Ves algún tipo de peligro en los blogs? ¿No necesitaría internet tener algún tipo de regulación o filtro?

Confío en la civilización de la gente. Creo que no es bueno googlearse. El peligro para un escritor es que Internet  te quite tiempo, energía  y momentos de lucidez. El resto de la gente puede cuidarse sola.

Recomiéndanos cinco blogs que leas diariamente.

No leo 5 blogs diariamente. Leo, a lo más, algunas páginas web, que no es lo mismo.

¿Alguna fotografía de promoción tuya te ha enfurecido particularmente?

Casi todas. Una en que aparezco detrás del libro Cortos me asquea particularmente.

¿La soledad tiene sonido?

Creo que sí y es de paz, o quizás con ruidos de la naturaleza. No entiendo por qué la gente le tiene tanto miedo al silencio. El silencio es embriagador. Puede sonar a brisa, a lluvia, a juncos en el viento.

¿Las personas están condenadas a encontrar su complemento sentimental? ¿Es esa una maldición o un acto extraordinario?

No sé si están condenadas. Condenado no me gusta como palabra, pero encontrar tu complemento o complementos (¿es necesario que todo esté depositado en una sola persona?) creo que es algo más celebratorio que una maldición.

Si pudieras llevarte algo de Iquitos en la maleta ¿qué sería?

La luz al atardecer.