Posts etiquetados ‘autoritarismo’

Aquí el video completo transmitido por el programa de María Elvira Salazar, en Mega TV de USA, sobre la forma cómo Juanes y sus compañeros del Concierto Paz sin Fronteras, tras bambalinas y previo al inicio del megaevento (que reunió a más de un millón doscientas mil personas),  resisten el embate de los funcionarios del regimen castrista, quienes no querían que se abriesen todos los accesos a la Plaza de la Revolución en La Habana.

La desesperación y la tensión se apodera de los artistas, ante la clara evidencia de los burócratas por preservar sus privilegios y accesos preferenciales para los jerarcas del gobierno.

Según El Mundo de España:

Los artistas estaban molestos además por la presión de los funcionarios, por la presencia de policías y por las acusaciones de estar apoyando intereses políticos contrarios al régimen comunista.

Al final, los funcionarios cedieron a la amenaza de suspensión del concierto por parte de los artistas y pactaron que el acceso fuera libre. Sin embargo, varios periodistas, enviados especiales al concierto, mantienen lo contrario. La colombiana Gina Romero, del canal América Te Ve, comprobó que alrededor de los camerinos de los artistas ubicados en la Biblioteca Nacional “había gente bien vestida con carteras, relojes, cámaras y teléfonos móviles. Se notaba que eran de la élite, gente privilegiada”.

“Vi a un muchacho de 25 años con su novia de 19. Él tenía una camiseta y gorra con la imagen del Ché. Llevaban una pulsera de color azul como la que tenían los artistas y los periodistas para poder entrar. Cuando le pregunté como lo consiguieron me dijo sonriendo y con orgullo, “nos hemos portado bien para decírtelo así”.

Esa gente con las pulseras y unos tickets azules eran los que iban a dejar entrar a la zona VIP, lo que causó la protesta de los artistas. “Al no usar esa zona para VIPs, lo que hicieron fue dejar a estos y otros jóvenes (hijos de funcionarios y gente del partido) entrar al backstage por la parte de atrás”.

¿Igualdad, compañero? Claro, cómo no.

Era obvio que tanta frivolidad le iba a pasar la factura a los Kirchner. Luego de la derrota electoral reciente, en la cual perdieron gran parte de su caudal en bastiones de toda la Argentina, lo que se ha ido sucediendo dentro del gobierno son tumbos tras tumbos, que han degenerado en actitudes impopulares.  La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ha tenido que soportar una serie de reclamos ante la crisis económica que tiene alarmantes visos de reactivarse, no obstante se haya descubierto que al matrimonio presidencial no le haya ido nada mal, pues desde el año 2003 ha sextuplicado su fortuna conyugal.

Pero a pesar de los problemas, una nueva amenaza se ciñe sobre el manejo estatal argentino. Y éste es la extraña dependencia y camaradería que han iniciado los Kirchner con Hugo Chávez, el mandón de Venezuela.  La reciente y desmesurada  irrupción de 200 agentes de tributos de la AFIP (suerte de SUNAT argetina) dentro de las oficinas del grupo Clarín, que edita el diario más importante de ese país, para “comprobar irregularidades” en el pafo de impuestos de la empresa,  ha sido un claro intento de amedrentamiento sobre la línea periodística del medio, quien ha realizado una serie de denuncias de irregularidades en el manejo de los fondos públicos en esta gestión.

La AFIP está dirigida actualmente por Ricardo Echegaray, hombre de confianza de Nestor Krichner, y maneja información muy sensible que afecta a diversas empresas. Está claro que las forma del gobierno argentino tienden a endurecerse, pues el propio ex presidente ha indicado que “no le teme a los monopolios de la información” y su mujer, la Presidenta, íntima amiga de Chávez, impulsa una propuesta legislativa para quitarle poder a los medios grandes. La senda del autoritarismo y la amedrentación de los opositores parece iniciarse en la Argentina.

El editor de Clarín, Ricardo Roa, reseña la situación de esta manera:

Nunca se había hecho un operativo como el de ayer en una empresa. Lo normal es enviar un supervisor con 4 o 5 inspectores. Como mucho, 20 o 25 si se trata de un barrido especial que incluye ver sueldos, detectar trabajo en negro y verificar en el lugar la cantidad de personal. Invadir con 200 agentes el edificio de la redacción como si fuese La Salada es demasiado sospechoso o definitivamente claro: fue un acto que pretendió intimidar y acabó por convertirse en un grotesco.

La AFIP debería ser un organismo exclusivamente técnico, al servicio del Estado y ajeno a cualquier operación política. Muchos de los inspectores que llegaron en banda y rodearon la manzana donde trabaja la redacción ni siquiera sabían a qué venían ni para qué los habían reclutado. Y se vio cómo la mayoría perdió el tiempo en charlas de entrecasa con los compañeros. “Pregúntele a Kirchner”, respondió al fin una de las agentes cuando un periodista la interrogó sobre qué estaba haciendo. Todos confundidos como el seleccionado de Maradona ante Paraguay.

Pero deja de ser un chiste si se lo pone en contexto: escraches violentos contra el diario y sus directivos, pasquines y afiches difamantes, el propio Kirchner usando cualquier tribuna para atacar al diario. Y maltratando a un periodista de Clarín porque le preguntó sobre la asombrosa sextuplicación de su fortuna personal. El operativo de la AFIP es parte de una campaña que arrancó por la cobertura periodística de la pelea K contra el campo. Más de lo mismo. Si la excusa de Echegaray es increíble, ¿cómo creerle al Gobierno que su ley de medios busca democratizar a la prensa y defender la libertad de expresión? Más bien lo contrario: lo de ayer es una señal de lo que puede venir con cualquiera que se atreva a criticar al kirchnerismo. Lo único que falta es que digan ahora que el operativo de intimidación fue armado por Clarín para desprestigiar al Gobierno.

En tanto, la presidenta Fernández sale al lado de todos los amigos de  Hugo Chávez  en la región, en un extraño documental de Oliver Stone.

APTOPIX Honduras Coup

Siempre he creído que los golpes  de Estado son condenables, sean promovidos  por fuerzas ideológicas de izquierda como de derecha, por sectores militares como civiles, por conspiraciones oligárquicas como por movimientos proletarios. La interrupción de un sistema democrático debe merecernos el mismo sentimiento de asco y reprobación, venga de donde venga.

En ese sentido, dichas tesis fueron ampliamente defendidos por intelectuales como Mario Vargas Llosa. Ahora que leo la última recopilación de ensayos de MVLL, Sables y Utopías, he sentido que lo único coherente en su pensamiento ha sido la defensa apasionada de la libertad y el desprecio absoluto por las dictaduras.

Escribo este pequeño prólogo antes de lamentar el deplorable artículo escrito por Álvaro Vargas Llosa, hijo, justificando el golpe de estado que los militares felones dieron en Honduras, destituyeron al presidente Manuel Zelaya, sustituyéndolo por el titular del Congreso, Roberto Micheletti, un felón sediento de poder. Con una sintaxis digna de mejor causa, Alvaro se desgañita acusando a Zelaya de haber traicionado su plataforma electoral, de haberse aliado con las fuerzas populistas vinculadas con Hugo Chávez y de haber intentado perpetuarse en el poder al margen de las reglas constitucionales de su país.

Evidentemente, el incumplimientos de las plataformas electorales es un acto injustificable desde el punto de vista, censurable ampliamente, pero son los electores quienes castigan al régimen mentiroso, no los militares. Álvaro Vargas Llosa olvida que, de ser así, el actual presidente peruano, Alan García, tmb debería ser destituido, por incumplimiento de promesas de campaña.  Ello no es justificación alguna para producir una interrupción de la democracia.

El hecho que Zelaya se haya entregado de brazos y piernas a la prédica autoritaria y populista del venezolano Hugo Chávez ciertamente pone en riesgo la adecuada transición, pero para ello se espera que existan los mecanismos necesarios para  equiparar el poder. Una Corte Suprema importante, un Congreso fiscalizador, unos organismos fiscalizadores como el Tribunal Constitucional y la misma prensa ayudan a que el gobernante no ceda a la tentación totalitaria y lo hagan retorceder. Algo de ello había sucedido con el intento de Zelaya por promover un referéndum para permitir la reelección presidencial inmediata, que lo beneficiaba. Los poderes del Estado hondureño actuaron rápida y eficazmente para evitar la movida gubernamental.  Antes de ello, las Fuerzas Armadas, aliadas con las movimientos conservadores y oligárquicos prefirieron el golpe, cuando las cosas ya estaban camino a la solución.

El clima convulso que ha generado tal decisión se han trasladado a las calles hondureñas, incluyendo los enfrentamientos en el aeropuerto de Tegucigalpa, que han generado dos muertos y dos heridos (entre ellos un menos de edad) y han motivado que las actuales atuoridades de facto hagan un papelón internacional al impedir que el avión que llevaba a Zelaya de vuelta a Honduras aterrizara.

Todo ello ha modificado el panorama americano, y ha motivado que la OEA, a quien AVLL tanto critica, suspenda a Honduras hasta que se reestablezca el orden democrático (y lo limpie de impresentables como el canciller espúreo, un sujeto que trata a Barack Obama como “ese negrito que no sabe nada de nada“).

Las consecuencias futuras siguen siendo de pronóstico reservado.

Alvaro debería ser más consecuente con su defensa de la libertad. O en todo caso que lea un poco los antiguos escritos de su padre. O en todo caso entienda la democracia como un asunto global, y no con ojos prejuiciosos o selectivos.

Link: Más en el Morsa