Posts etiquetados ‘2009’

Durante el año 2009, esta columna publicó entrevistas a diversos personajes de la vida cultural, tecnológica, artística y amazónica y sus diversas reflexiones sobre muchos ámbitos de la vida en general. He aquí que como una forma de recordar aquellos momentos importantes, hemos considerado una selección de los mismos, como una forma de abordar el recuerdo, la polémica, el debate y el consenso.

– Prolifera el comercio de fauna ilegal en los mercados, y seguimos comprando dejando a nuestro bosque vacío y negando a las generaciones venideras apreciar nuestra riqueza natural, que si no cambiamos de actitud pronto el lagarto o el venado, serán solo un mito y podrán ser vistos sólo yendo a Quistococha ¡qué pena! (Cristina Alegría, ex directora regional de Turismo)

– Hay una gran fijación de la selva en la literatura de Vargas Llosa, más que la sierra, como por ejemplo, en La Casa Verde, Pantaleón o las Visitadoras, o El Hablador (aunque esta última se desarrolle en Madre de Dios). Pero yo siento que esa imagen de la selva es muy pintoresca, exótica, trata de ver un poco los aspectos que le pueden interesar a un lector extranjero, como los relatos mágicos, o la época de la explotación del caucho (Jorge Coguila, escritor y editor)

– Lo interesante del arte amazónico que se está consumiendo actualmente es que no se limita al tema de la alegría, el vacilón y la desfachatez como sucedió durante mucho tiempo, creo que la oferta actual incluye una mirada introspectiva, un reconocimiento de nuestros orígenes, un mensaje de respeto y conservación de la naturaleza y especialmente una cantidad de información sobre mitos, leyendas y otras “realidades” paralelas en las que conviven los amazónicos (Christian Bendayán, artista plástico)

– Sin las adecuadas comunicaciones nuestras empresas e instituciones nunca podrán cumplir dichos estándares.  Los grandes negocios del mundo ahora están basados en las tecnologías de la información, investigación y conocimiento. Hay un discurso político denominado “Loreto región productiva”, yo hasta podría añadir “Loreto región productiva de software”. Si antes hemos salido a las calles a luchar por el Canon petrolero, o en mi caso por la carretera Iquitos-Nauta, creo que ahora los loretanos deberíamos comenzar a luchar por la supercarretera de la información (Isaac Ocampo, promotor de nuevas tecnologías de la comunicación)

– ¿El lado oscuro existe?

¿Dónde podemos ubicarlo?

En los blogs que no leo.

(Marco Sifuentes, líder indiscutido de la blogósfera nacional)

– Iquitos huele a pollo frito, de las pollerías. Huele también a nubes negras. Al humo de las mototaxis. Creo que sabe a ensalada de coto. Quizás la textura son las sábanas húmedas por la transpiración. De todo lo sensorial, lo más impactante fue la luz, sobre todo a partir de las 4 y 45 de la tarde (Alberto Fuguet, escritor y cineasta chileno)

– Definitivamente no considero que haya algo notable que destacar de la época republicana, que está más bien marcada por los atropellos contra los pueblos indígenas (Alberto Chirif, investigador de temas amazónicos)

– El verde borde se levanta; como escucho decir a algunos intelectuales de Lima, poco a poco y de muchas formas expresa su verdad que debe ser valorada y respetada (Pablo Taricuarima, artista plástico)

– Yo pienso que no hay “la identidad amazónica” sino que hay muchas identidades amazónicas, es más, cada persona tiene su identidad y no sé si eso implica tener ventajas sobre las otras identidades (Ana Varela, poeta)

– Uno siente aquí la enorme ingratitud que el Perú le ha tenido a la Amazonía ¿no? El desamor y la desatención de Lima en relación a la Amazonía es clamorosa ¿no? Es algo clamoroso, inaceptable además. Y es bueno, por eso, venir aquí y recordar cuán blindada está Lima para captar los reclamos del interior. Y cuán suicida es Lima, precisamente, por ese blindaje y por esa ceguera (César Hildebrandt, destacado periodista nacional)

– Que sigan insistiendo en el deporte o el arte que les guste, con perseverancia y dedicación los resultados vienen solos. No duden en arriesgarse a las oportunidades que se les presenten, porque, definitivamente, hay muy pocas (Cori Rodríguez, campeona mundial juvenil de karate)

– ¿En qué reside la esencia del ser amazónico?

Identidad, ante todo (Jaime Choclote, artista)

– Conocer la ciudad en general es una galería de arte abierta a los ojos de todos,  Yo recomendaría al viajero primero subirse a un motocarro y pasear por la ciudad (Miguel Saavedra, artista plástico)

– De eso se trata mi pintura, de acercarme a la cosmogonía amazónica, de entenderla, de aprehenderla y recrearla. Pero esa fuente de misterio, de magia, de mitos y leyendas es inacabable. Más investigas y descubres que solo has tocado la superficie. Yo tengo cientos de cuadros en mi cabeza por pintar y miles que están en ideas. El asunto es si tendré vida para pintar y plasmar todo lo que quisiera hacer (Gino Ceccarelli, artista plástico)

– En los últimos años, después de la saludable renovación impuesta por Germán Lequerica, considero que el panorama de esa literatura camina segura hacia un destino mejor, donde las obras perdurables sean estrictamente amazónicas para que alcancen la tan esquiva universalidad.  Al parecer, gracias al esfuerzo de tirios y troyanos hay una mejor relación con las otras provincias y hasta con el estúpida Lima (Percy Vilchez, escritor y periodista)

– Yo empecé a dedicarme particularmente a la pintura desde la secundaria, al ver que las posibilidades de surgir a través de una casa de estudio (universidad) se me cayeron. Yo deseaba estudiar. Fue en ese momento que decidí dedicarme a la pintura. No tenía otra opción, de hecho de donde vengo no hay opciones, es como ese poema que dice: “A veces no nos dan a escoger entre las lágrimas y la risa, sino sólo entre las lágrimas y entonces hay que saberse decidir por las más hermosas”. Yo me decidí por una de esas lágrimas hermosas (Rember Yahuarcani, artista plástico)

– Solemos decir que no hay apoyo para el artista, pero creo que el arte es creación, y el artista debería usar esa capacidad creadora no solo en sus obras, sino que debe ser creador de situaciones favorables en su entorno para el desarrollo de su arte, no esperar sentado a que alguien se digne a darle un espaldarazo de apoyo. El artista no debe ser un mendigo de su propio trabajo (Rolando Riva, creador del festival cultural Estamos en la Calle)

– Uy, si hablamos de sabores, el gusto  ahumado de la comida en un choza en el bosque. Ahora, si la pregunta va por el lado del “feeling” creo que nuestro sabor es el de la hospitalidad. He conocido toda clase de personas durante mis andanzas, los que habiendo estado en la amazonia, nunca hablaron mal de su gente (Rafo Díaz, narrador oral)

– Aprendí a vivir, he pasado mucho tiempo, cosas muy importantes en mi vida, estoy desde que tenía 12 años y ahí me he desarrollado, aún sigo aprendiendo, creo que La Restinga es un buen espacio para darte la oportunidad de que te den cosas. Hay muchos chicos que tienen talento y ganas, gente que es mucho mejor que yo, si no les dan oportunidades no habrán cosas  importantes. Yo encontré un espacio (Luis Chumbe, director de miniserie juvenil Colegio Nacional)

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Desaparecer

Publicado: 3 enero 2010 en Paco Bardales
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Ha sido un año diferente.

2009 con experiencias diversas. Con retos variados. Con expectativas y con sinsabores.

Creo que fue un buen año, pero no fue enteramente  un año personal. No fue precisamente un año mío, uno donde tuviera el absoluto control de la situación.

2009 puede considerarse un buen año en términos de todas las cosas que conocí, todas las metas que se pusieron en el camino y todo el gran espectro de ideas o acciones que se diversificaron.

Pero debo retomar varias cosas que tuve que dejar por afrontar los compromisos y las utopías.

Una de ellas es escribir. El acto oficial de la escritura como una pasión y como una terapia.

Escribir no para salvar al mundo o para tirarse abajo a un alcalde.

Escribir no para forrarse de billete (ni tampoco hacer lo imposible con tal de conseguir billete). He visto a demasiada gente que prefiere el billete a la creación, el lujo al arte, opciones personales que no tengo el gusto ni la intención de compartir.

En verdad, hacer todo aquello que siempre traté de hacer: escribir para vivir (todavía).  

Escribir para contar historias, para compartir momentos, para dar un punto de vista, para imaginar, para soñar, para querer y que te quieran, para construir mundos y aventuras, para sentir que no todo está perdido, o para que si se siente que vamos al despeñadero esto no se vuelva una carga pesada para mí. Escribir para generar una obra, para intentar construir una estabilidad, para procurar concretar un hogar.

Crear para uno mismo, no para buscar impostaciones ni para generar lealtades maltrechas o fugaces.

Crear porque existe una hermandad cósmica.

Este blog ha sido uno de los afectados con el 2009. Creo sinceramente que pudimos haberlo hecho mejor. Incluso estos últimos meses la frecuencia y el interés decayó. No tanto por las audiencias, sino por el contenido. No está mal y en contadas ocasiones estuvo bastante intenso, pero es hora de cambiar. Agradecer a quienes pasaron y quienes ayudaron a que pudiéramos mantener a flote un experimento bacán y curioso, que creo ya dio todo lo que debía dar.

Diario de IQT en ese sentido volverá a ser un proyecto personal, un collage de cosas que aludan directamente a su administrador, o sea a mí.

Evidentemente, no soy yo el llamado a convertirme en el vocero de nada. Quiero hablar por mí y quitarme la carga de encauzar algunos esfuerzos de gente que tiene los mismos intereses y afinidades (de verdad, creo que todo ya está lo suficientemente fuerte como para que los chicos crezcan y logren sus propios frutos).

Me interesa volver a mis proyectos pendientes.

Me interesa iniciar la saga de la guía gastronómica amazónica. Eso viene en seguida.

Me interesa iniciar la producción general de una película como Sudor, que espero ya pueda ver la luz en breve.

Me interesa, sobre todo, desaparecer un tiempo para empezar a escribir Desaparecer, mi próximo libro.

Entrar un poco en la oscuridad para extraer de ella algo de luz.

Desaparecer para conectar una vez más.

Tengo mucha ilusión que se viene. Porque creo, básicamente, que hay que tener menos para tenerse más, como diría Facundo Cabral. Y debes siempre optar.

Y yo opto por ser flaco a ser famoso, como diría Jack Kerouac (así que entro inmediatamente a dieta).

Espero que  Desaparecer, el libro, sea un buen trabajo. Espero que salga en breve (ojalá para mediados de este nuevo año). Espero que les guste.

Espero que de vez en cuando vuelvan a pasar por acá. No será lo mismo y tampoco tendrá los temas de antaño, pero creo que será mucho más personal y entrañable.

May the force be with us

 

 

 

Libros

Publicado: 18 diciembre 2009 en Paco Bardales
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Este año descubrí, con el corazón en la boca, que el mundo es un libro permanente.

Que leer es un oficio solitario, pero demasiado fuera de lo común, como para no tornarlo hábito o expresión habitual de la condición humana.

Y ha habido libros que he leído, que he vuelto a releer una vez más, mientras espero un pedazo de tiempo libre o una noche más en vela o un fin de semana que se le puede robar a la vida.

Existen libros que me encandilaron en los cafés, mirando el río, en las salas de espera de los aeropuertos, en aviones o en buses interprovinciales.

He leído sí, lo acepto mucho menos de lo que hubiera querido, pero bastante más de lo que hubiera imaginado. Aquí algunas estampas de aquellos libros que quedaron flotando en mi memoria.

Recuerdo haber leído, subrayando, Cambio de Palabras, el espectacular libro de entrevistas de César Hildebrandt, reeditado por Tierra Nueva, un ejemplo de trabajo y de emoción y vocación e inteligencia y agudeza y genio, un manual que todos quienes algún momento quisieran ser periodistas deberían leer.

He leído otra reciente publicación de Tierra Nueva, Archipiélago de Sierpes, de Miguel Donayre, el narrador loretano afincado en España, y es impactante comprobar cómo los métodos no cambian, lo que cambian son los personas, pero la historia sigue siendo cíclica.

Toda persona que quiera conocer la Amazonía, todo aquél que esté interesado en dárselas de conocedor, político, intelectual, estadístico, analista de nuestra realidad debe leer con mucho detenimiento El estado federal de Loreto de 1896, monumental y extraordinario ensayo de la investigadora Frederica Barclay, donde se analizan en detalle todos aquellos problemas y realidades que han ido minando nuestra capacidad para desarrollar adecuadamente. Este libro es una cachetada para sacudirnos de viejos prejuicios y perogrulladas y entrar en las reales causas y consecuencias de nuestros propios actos amazónicos.

He leído Mi cuerpo es un celda, la espectacular  autobiografía del crítico y poeta colombiano Andrés Caicedo, un trabajo montado y dirigido por Alberto Fuguet, que es en el fondo una declaración de principios de alguien que quería ver todas las películas, cantarle al amor de la mayor cantidad de personas posibles y, en el fondo, nos perdemos en la nimiedad. Gran libro.

Y de Fuguet, acabo de terminar Missing, su libro más desgarrador y personal, su oda y obra de redención, su mejor libro, sin duda alguna, una indagación en los terrenos de la familia, de la inmigración, del autismo funcional y de la soledad.  Existe una frase que capta muy bien el sentido de Missing: “Tal como hay familias que tienen que vivir con un niño enfermo o con problemas mentales, la familia de un escritor tiene que entender lo que es tener un escritor en la familia”.

Existe un gran libro de imágenes de nuestra ciudad, titulado Recuerdo de Iquitos, una compilación de imágenes de los mejores fotógrafos del país y de otros lares, editada por Christian Bendayán, que tiene el gran mérito de haber puesto en relieve el impactante valor de nuestros fastos y su singular belleza, multicolor, diversa, cálida, alegre, vital y apasionada.

Y también he leído Un misterio, una pasión, la obra de teatro más famosa de los últimos tiempos en el país y me he dado cuenta que, a diferencia de lo que se pudiera pensar, el fútbol es también un vehículo a través del cual se pueden extraer grandes lecciones sobre las vicisitudes de lo que significa la vida en nuestra vida, y detrás del gran personaje que creó la Trinchera Norte de Universitario de Deportes, existía un miembro más como Aldo Miyashiro, autor del libro, capaz de desencadenar un torbellino de emociones y acciones a través de lo cotidianidad de la violencia.

He leído, con gran pasión, a uno de mis autores favoritos, Stephen King, en La Historia de Lissy, un libro lleno de emoción, de amor, en la cual un escritor lucha por demostrar a la gran mujer de su existencia lo que es capaz de descubrir más allá de los fantasmas y las sombras de la oscuridad con que a veces cubrimos el manto de nuestras acciones. El maestro del terror acierta con un libro emocionante y conmovedor, que a uno le deja en la sensación de que las cosas no siempre fueron en vano.

Petroaudios es un libro vital para entender el complejo y vasto entramado de conspiraciones, miserias personales, excesos y corrupciones en que se envuelve los sistemas políticos de nuestro país. El periodista Gustavo  Gorriti pone en evidencia que detrás de los grandes entramados que cubren el sistema económico empresarial y dirigencial se esconden los viejos vicios que impiden brindarle libertad y justicia al Estado de Derecho.

Al fin descubrí un viejo ejemplar de Pedestal para nadie, un poemario fundamental del gran César Calvo y uno termina rindiéndose ante la música y el estruendo fastuoso de la belleza de los versos del gran vate. Calvo era intenso y lleno de emociones singulares, sin embargo este libro no solo habla de eso, sino sobre todo de la soledad, de los caminos, de las acechanzas de algo que de por sí es inasible y parece eterno. La palabra, mayor y excelsa, es la protagonista.

En fin, hubo tanto, tanto para leer y para recordar. Siento que estos pocos son apenas un puñado, pero recuerdo que afianzaron parte de los momentos de este 2009 y, sobre todo, me dieron una visión mayor en diversos campos y con sus diversas manifestaciones, demostrándome una vez más que la lectura sigue siendo un oficio intenso, favorito, indoblegable, pero al mismo tiempo incomparable.

Acaba un año más para el hombre de la ciudad, largo y corto tiempo a la vez para una vida. El 2009 nos deja la esperanza de que algunas cosas cambiaron en el país, pero también nos deja el recuerdo de un dolor que marcó a la Amazonía toda: el enfrentamiento en Bagua y las muertes que trajo consigo. Un hecho que  generó sufrimiento e indignación, pero que también significó un cambio para el hombre y las comunidades amazónicas que alzaron su voz y transformaron la historia, poniendo un alto a la indiferencia y la arrogancia de los poderosos. En el resto del Perú, manifestaciones de solidaridad se levantaron, a pesar del manejo mediático por parte de un  gobierno que desconocía su responsabilidad y un presidente que, con lamentables calificativos, aumentaba la discriminación que sufren los hombres y mujeres de la selva.

Como un reflejo de estos eventos políticos, la acción por parte de intelectuales y artistas de distintas disciplinas, fue determinante para generar un mayor conocimiento sobre la selva y sus pobladores. Fueron iniciativas particulares, sin que nada tuvieran que ver las autoridades y gobernantes de turno. Pero esta identificación con los ideales de los pobladores amazónicos y de amor por la selva,  esta suma de voces y acciones, hacen que podamos llamar orgullosamente a este año que se va como un año amazónico.

Si enumeramos las manifestaciones artísticas de temática amazónica que se produjeron en el 2009, difícilmente acabaríamos. La selva mostró su calor y color en pinturas, fotografías, películas, obras de teatro, cine, video, cuentos, murales, ropa, comida, libros, música, etc. Grandes iniciativas se convirtieron en grandes proyectos, exposiciones multidisciplinarias, festivales multitudinarios,  intervenciones artísticas en las calles, mesas de discusión, publicaciones de todo formato. El arte indígena rompió la barrera de los espacios protegidos, exhibiéndose en galerías comerciales y subastas de arte, dejando atrás la idea de que el arte indígena solo podía ser visto como materia antropológica. Artistas populares de Iquitos, artistas boras, huitotos, shipibos, y de otras naciones amazónicas, exhibieron sus obras en galerías, museos y centros culturales en el Perú y el extranjero. Muchísima gente participó de este movimiento; artistas y gestores culturales de distintas procedencias, son ahora tan amazónicos, y a través de su aporte, la selva encuentra  nuevas posibilidades de expresión y expansión.

De pronto, casi al cierre del año, otro evento entristece el panorama con una amarga noticia; partió para otros mundos el pintor qué más ha influido en la producción amazónica: Pablo Amaringo, hombre nacido en el corazón del pueblo y que compartió con su gente y sus alumnos, hasta el final, todo lo que poseía. Nos deja un invaluable legado; una amplia y compleja obra que es un compendio de sabiduría sobre las infinitas realidades de la Amazonía; Amaringo es el punto de partida para un arte que reúne tradición y modernidad en la selva; él es a la pintura, lo que Juaneco y su Combo, a la música. Eternos, únicos,…después de tantos años seguimos vacilando con ayahuasca, como dice mi compadre Ashuco: ¡Wilindoro vive, no se ha muerto mi abuelo!

En el 2009 el Amazonas se desbordó como nunca antes, sus aguas dulces trajeron sabiduría, arte, música, al corazón de los peruanos; ahora sabemos que todos somos amazónicos. Que en los años venideros, suene otra vez el manguaré y que su voz ruja infinitamente en nuestra conciencia.