Odio el Twitter

Publicado: 21 octubre 2009 en Diario de IQT
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Deliciosa y provocadora diatriba contra el Twitter, escrito por el escritor y narrador Luigi Amara, publicado en la revista Etiqueta Negra, la cual transcribimos en su integridad:

“Desconfío del Twitter porque está condenado a ser un registro de los tiempos muertos de cada individuo conectado a Internet: la gente suele relatar sus actividades justo cuando no hace gran cosa («Mastico un chicle bomba», «Miro largamente mis uñas»), de modo que o bien la actividad que describo es tan poco absorbente que me permite hacer su recuento en «tiempo real», o bien es a tal punto absorbente que no tiene cabida en el Twitter. Los cuernos del dilema de esta nueva interfaz conducen inevitablemente hacia lo inane, hacia un simple encabezado que no tiene texto debajo. Lo demás es alarde, minificción o necesidad desperada de reconocimiento. ¿Qué estás haciendo? La pregunta que plantea esta red social puede parecer inocente, incluso trivial. Pero la avalancha de respuestas que ha provocado, con millones de personas describiendo en pocas palabras sus actividades cada segundo, casi se diría compulsivamente, habla de una época dominada por la simplificación, lo mismo que por el morbo. Descreo del Twitter porque quien desde su teléfono móvil o desde sus horas de hastío frente a la computadora ha creído urgente propagar por el ciberespacio –esa versión high-tech de los cuatro vientos– el curso de su vida, no hace sino aportar su granito de arena a la construcción del gran castillo de la banalidad. Desapruebo el Twitter porque allí la existencia no tiene la menor entidad sino hasta que es contada telegráficamente; porque cualquier acción carece de sustancia hasta que deja una estela escrita. Aborrezco el Twitter porque, al igual que esos turistas que nunca están plenamente en el lugar que visitan, tan preocupados se encuentran por tomar la foto que dé fe de que estuvieron allí, los acólitos del Twitter no hacen plenamente lo que dicen que están haciendo a causa de su mismo afán por informarlo. Tal vez no esté mal que haya ventanas, pero las que abre el Twitter se antojan demasiado angostas y mal orientadas; mirillas para acercarse no al secreto de la intimidad sino a la extroversión de lo insulso. La reducida caja tipográfica de esa especie de microblog, que sólo admite ciento cuarenta caracteres, en vez de propiciar el laconismo, la frase bien afilada en el pedernal del misterio, da pie a las oraciones más simples –sujeto-verbo-predicado, cuando mucho–, a un gorjeo monótono. No por nada twitter significa eso: «gorjeo», que, con perdón de los pájaros, designa también los esfuerzos destemplados del niño cuando empieza a hablar. No me gusta el Twitter porque, aunque se presente como una ocasión para el encuentro, ofrece un nuevo pretexto para el aislamiento. Como otras redes sociales (Facebook, Hi5, chat), promete la sociabilidad espectral de lo inalámbrico, la gélida camaradería de las pantallas electrónicas. Se ha hablado de las repercusiones de esta bitácora en miniatura en lo que ya con cierta superstición denominamos «la realidad»: su potencial para cambiar las cosas, para organizar revueltas en una sola tarde. Pero las revueltas se gestan con o sin mensajes SMS, y al final lo que circula en el Twitter tiene tan poca incidencia que nadie le presta demasiada atención. Por eso me eriza la piel; porque todo allí es fútil y evanescente, como si no hubiera tenido lugar. Prueben si no a revelar sus crímenes (o sus planes de cometerlos). No pasa nada, ni siquiera responde el eco. ¿Qué es entonces lo que desfila día y noche por el Twitter? Además de cables noticiosos y «revelaciones» sensacionalistas, lo que abunda son gritos de auxilio de solitarios que no saben cómo desenchufarse; confesiones voluntarias de quienes han comprendido que sus movimientos son vigilados y a la vez poco importan. Antes de escribir estas líneas desdeñaba la moda del Twitter, pero ahora la detesto. Porque encarna el triunfo de la acción sobre la crítica, del chisme sobre el enigma, de la descripción sobre la insinuación, de lo inmediato sobre lo imposible, el Twitter condensa el signo trágico de la impudicia de la sociedad contemporánea: canales de comunicación siempre abiertos para personas que no tienen nada que decir, para individuos aislados paradójicamente por la tecnología a los que, ay, sólo les queda el consuelo del gorjeo.

Tuiteros ¿Opiniones?

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comentarios
  1. migovilo dice:

    ese tio Luigi Amara no tuvo infancia y odia el chisme :S Debe ser extraterrestre.

  2. […] Odio el Twitter « Diario de IQT diariodeiqt.wordpress.com/2009/10/21/odio-el-twitter – view page – cached etiquetas: diatriba, Etiqueta Negra, letras, Luigi Amara, Twitter by Diario de IQT — From the page […]

  3. La Doña dice:

    Me borraré mi twitter… he abandonado mi negocio por ello y no puedo pagarme las cosas… Luigi tiene razón, por eso, para ti Friserbis todo el año 😀

  4. […] Odio el Twitterdiariodeiqt.wordpress.com/2009/10/21/odio-el-twitter/ por pacobardales hace pocos segundos […]

  5. Naruedyoh dice:

    Si no se hiciese por twitter, se haría por Facebook u otro sitio.

  6. Gino dice:

    El Twitter es una huevada innecesaria y frívola donde caen los aburridos, los solitarios y los chismosos.

  7. Social comments and analytics for this post…

    This post was mentioned on Twitter by pacobardales: Alguien odia el Twitter http://bit.ly/DA9CW

  8. FRANZ MAX dice:

    tengo una cuenta de twitter, pero la verdad lo hallo aburrido! al menos en lo personal, pero puede servir para otras cosas, como las NOTICIAS!

  9. FRANZ MAX dice:

    P.d: no uso mi twitter!

  10. Mariana dice:

    Yo tampoco uso mi twitter pero si mi facebook, blog y obviament el msn .Es verdad lo que dices.Sin embargo, es inocente y poco probable que este tipos de cosas desaparezcan. En la época en donde todos somos iguales e importantes…resulta que nadie lo es. Lugares como twitter y facebook son salvavidas a los que nos agarramos desesperados con el afan de reconocimiento…de dejar nuestra huella en el mundo.

  11. Rodrigo Mayorca Bustamante dice:

    ¡Qué buena! …tengo una opinión muy parecida a la tuya. Es cierto, el gorjeo ahora, ha pasado de sólo pertenecerle a los bebes de 1 y 2 años a los que agregan 15 años más en adelante.

    (…) “Twitter está condenado a ser un registro de los tiempos muertos de cada individuo conectado a Internet” Borges dijo: “la vida son sólo momentos”…pero es propia, creo yo, no a muchos les interesa una vida no célebre.

    (…) “los acólitos del Twitter no hacen plenamente lo que dicen que están haciendo a causa de su mismo afán por informarlo” En esto último estoy muy de acuerdo. Yo tengo una cuenta de Twitter y he intentado trabajar y atenderla a la vez, pero es imposible… al menos que este hueviando. Me pregunto: todos los que la utilizan en la chamba ¿son hueveros? …es como poner descaradamente en el nick de tu msn: “en la chamba”. ¡Qué pendejada!

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