De Soto y el capital indígena amazónico

Publicado: 6 septiembre 2009 en Diario de IQT
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Este domingo ha sido el de Hernando de Soto en los periódicos peruanos. Luego de que se exhibiese el video “El misterio del capital de los indígenas amazónicos“, fruto de una investigación del Instituto Libertad y Democracia (ILD), que plantea algunas ideas  sobre cómo administran las comunidades amazónicas temas como recursos o propiedad, tanto Perú21 como La República le han extraído algunas reflexiones y revelaciones al economista peruano más conocido a nivel internacional.

En Perú21, De Soto señala:

¿Cuál es el trabajo que han hecho?
Cinco días después de los sucesos de Bagua ya teníamos tres equipos recorriendo la selva, que para setiembre habrán visitado 200 comunidades y el 70% de las etnias para ver qué instrumentos tienen los indígenas amazónicos para controlar su territorio y para administrar sus recursos. Filmamos todo y hemos hecho el documental que se ha presentado esta semana.

¿Y qué encontraron?
Los propios indígenas apus (líderes amazónicos) señalan que el problema es territorial. Para nosotros, el manejo del territorio significa soberanía o propiedad y lo que hemos visto es que en la selva hay tres tipos de propiedad: la de los nativos, la de los colonos y la de las empresas petroleras o mineras. El problema es que los títulos comunales que se les entregaron a los nativos hace 30 años que son muy débiles y ni siquiera siguen el mismo sistema de coordenadas que el resto del país y se superponen unos a otros. Mientras que los contratos del Estado Peruano con las compañías transnacionales están protegidos por la ley peruana, por tratados internacionales y les permite hacer lo que deseen con el terreno: venderlo, comprarlo, usarlo como garantía para conseguir financiamiento, emitir acciones. Los títulos comunales no les permiten a los nativos hacer nada de esto, pero igual, dentro de los territorios, hay propiedad individual que no está respaldada por documentos pero que ellos igual compran, venden y alquilan sus chacras. La globalización ya les llegó y lo que queremos documentar es cómo hacen el salto del siglo XVII al siglo XX.

¿Y cómo deberían darlo?
Hay que saber a qué se debe el salto. La globalización lo toca a uno. Lo que significa la globalización es la separación internacional del trabajo, que llega en distintos momentos a cada parte del país y, cuando llega, tumba gobiernos, tumba tradiciones y cada cual se adapta como puede. Frente a eso, no hay edificio que resista porque es de tal eficiencia, baja tanto los costos, que implica la reorganización de todo el mundo. Lo que estamos viendo nosotros es la llegada de la revolución industrial a la selva peruana en forma masiva.

Ningún político se acordaba de la selva hasta el ‘Baguazo’.
Ha sido un descuido de varios gobiernos. Los antropólogos, con la mejor intención, los han convencido de que son distintos, que necesitan una ley distinta, artículos constitucionales distintos y se ha dado una especie de racismo al revés. Además, como es el 1% del voto, los hemos ido dejando de lado.

¿Cómo vio la actitud de García? Tuvo un discurso muy confrontacional.
Cuando hay un acto de violencia, todo el mundo se agita y se vuelve emocional, pero no creo que García sea racista. Yo no le debo nada, exceptuando algunos dolores de cabeza por el TLC con EE.UU., pero debo decir que el Convenio 169 de la OIT que favorece a los indígenas fue adoptado por el Perú en su primer gobierno. Lo que ha pasado es que se han descuidado, hay una tendencia a ver a la gran empresa y se han olvidado que hay una gran parte que no va a alcanzar los beneficios del progreso económico si la escalera no se modifica.

Por su parte, en La República, De Soto señala:

¿Siente que en su documental da la razón al presidente García tras el conflicto de Bagua?

No. Yo digo que si del territorio nacen las causas de los conflictos,  una responsabilidad importante le corresponde al Estado peruano, porque las reglamentaciones y las armas efectivas que protegen las propiedades de los indígenas no funcionan. Aclaro que esto no es descuido de este gobierno, sino del Estado a través del tiempo. No considero que estemos saliendo en defensa del presidente García…

García decía que las leyes de la amazonía permiten insertar a los nativos en el mundo, y su propuesta también habla de insertarlos en el mundo económico.

Digo, hay que darles esa oportunidad,  y si vemos que el Estado no lo ha hecho, en cierta forma eso explica la resistencia de los nativos. Si la idea era transformar su derecho de propiedad comunal en uno más privado que permita conectarlos con el mercado internacional, no se iba a poder lograr porque sus títulos estaban mal hechos.

¿Qué recomienda al gobierno y a los nativos, en términos prácticos, para ayudar a formalizar la propiedad de los peruanos en la selva?

Primero, deben ver cómo quieren ellos (los nativos) administrar sus activos, para que las normas que se creen reflejen sus costumbres y permitan hacer propuestas que están de acuerdo a su voluntad. Al Estado le corresponde entregar la certificación de que, efectivamente, esa propiedad o ese territorio es manejado de la forma como los nativos indican.

¿Y qué quieren ellos, según su investigación?

Todo el mundo está de acuerdo con un contacto en el exterior. A los nativos les gusta las cámaras, la maquinaria, los camiones, la atención médica moderna, la cultura, etc. ¿Y cómo pueden comprarlos? Vemos que en cada comunidad hay bienes comunes, pero sobre todo bienes privados. Pero el título que les ha dado el Estado no refleja en nada la forma cómo administrar sus recursos privados, que son sus chacras, sus edificios,  sus animales.

El debate recién comienza.

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comentarios
  1. La panacea de hernando de soto ya se esta aplicando en la selva, pero no para beneficio de los campesinos o indigenas, vean el caso de Barranquitas en Lamas
    http://amazilia.wordpress.com/2009/06/19/grupo-romero-acusado-en-san-martin/
    Es indignante!

  2. […] El video elaborado por de Soto está bien hecho y es un buena tentativa para reforzar los prejuicios de sus feligreses e impresionar a un público poco conocedor de la realidad de la Amazonía y de los pueblos indígenas, Jaime de Althaus a la cabeza, que dice haber descubierto que las comunidades no son la Arcadia que le habían pintado. ¿Quién le habrá contado tremenda mentira al periodista? ¿Algún antropólogo despistado? ¿O será fruto de recuerdos de infancia, en los que buenos salvajes habitan parajes edénicos? ¿Cómo puede ser una idílica la situación de pueblos indígenas diezmados por epidemias en la época de las reducciones misionales, que luego sufrieron el genocidio del caucho y la férula de patrones que los sometieron a feroz servidumbre y esclavitud, con castigos físicos incluidos que causaron muchas muertes? Esto último pasaba hasta los primeros años de la década de 1990 en el alto Ucayali (está bien documentado en libros y artículos y en un informe elevado al gobierno de entonces), y fue a raíz de un proceso liderado por AIDESEP que la gente fue liberada. ¿Cómo puede ser paradisiaca la situación de indígenas de las zonas petroleras y mineras, que tienen metales pesados en la sangre por encima de los estándares máximos permisibles determinados por la OMS? […]

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