Arriba el telón

Publicado: 2 septiembre 2009 en Llini G
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(Homenaje a Amelie Poulin y su mundo extraordinario…)

8 p.m. en Lima-Perú, 10 de Noviembre de 1989. A esa misma hora, una dama que bajó de allá arriba vende periódicos en la esquina y decide comerse un buen trozo de pastel de fresa y un vaso de emoliente. Una combi arrolla a un niño pequeño de nueve años. Mas de veinte mil personas en todo el país hacen cola para comprar una sola lata de leche con el respectivo kilo de azúcar “casado”. A esa misma hora Dios sabe donde andaban Tongo, la Tigresa del Oriente y Mario Vargas Llosa. A esa misma hora Fujimori ya tenía un buen plan…

A esa misma hora, una señora gordita (obvio), blanca, alta, de cabellos algo ensortijados, muy graciosa confunde la indigestión con otro dolor que era más evidente: Ya era hora de ser madre… por primera vez.

Sus escasos diecinueve años y su falta de experiencia en la vida le hacen que tema todo dolor por venir o cualquier reto a enfrentar en las próximas 72 horas de vida. De padre demasiado supersticioso, de abuela regularmente estricta – aunque benévola y poseedora del mejor abuelo del mundo – vino a éste… Llini G.

Desde pequeña, ella era una niña diferente a los demás. Entró al colegio hablando francés hasta por los codos. Odiaba el botón amarillo. La adelantaron al rojo para así deshacerse de ella y enviarla a los 5 años a la escuela primaria. Sufrió uno de los dolores más terribles de su vida: sus padres se separaron. Papá se iba hacia el norte y mamá no iba a tardar mucho en irse hacia el sur. Poco a poco, dentro de ese cerebro poco casual, extraño y excéntrico, se fueron formando raras concepciones del mundo,  inusuales sonidos, peculiaridades.

La llevaron al ballet, pero, ¿será de su gusto?  Ahora toca el piano, pero ¿dejará de marearse tanto con las notas musicales? Poco a poco, dejando de lado todo lo que, se refugiaba en la soledad del cuartito del tercer piso de su casa, donde su imaginación fluye  a través de cajas de cartón o papeles. ¡Cómo le gustaban los papeles! – creaba su mundo por sí misma. Odiaba aquellos juguetes comprados buenamente por el abuelo. Adoraba miles de veces más una caja de jabones y un carril vacio, creaba casitas de cartón cosido. El mundo era lo que ella decía. Con sus manos y su imaginación fabricaba los pequeños pedazos de alegría en un mundo frio, frágil y lejano. La luna era su mejor amigo, la alejaba de todo lo pasado y por pasar. Cubría con chocolate aquellas horas amargas y solas en un cuartito, arriba de todos. Aprendió que en la vida el más débil y cauto no existe. Que el encierro casual y la resignación tampoco son soluciones. Que existen formas de estar en la Tierra y en la Luna a la vez.

A Llini G le gusta: Buscar todo tipo de música que la haga sentir diferente mientras camina, mirar aquellos detalles y rincones de su pequeña gran ciudad muy ignorados, ayudar a cuanta persona pueda, hacer muchos amigos y ayudarlos cuando se puede, tocar el piano (sí, resultó) , tararear alguna canción con su amiga cuando están en moto y el semáforo esta rojo, aprenderse cuanta lengua o jerga pueda, sentarse en el tejado de su casa y preguntarse cuanta gente estará soñando en ese instante, pintar cuando siente que debe hacerlo, tratar de manejar una bicicleta aunque acabe cayéndose, levantarse cuando se cae.

A Llini G no le gusta: Que olviden el día de su cumpleaños, no tener una cábala para año nuevo, que miren a alguna prenda roja y digan ¿te gusta este color? , levantarse demasiado temprano cuando no necesita hacerlo, que cuando este comiendo pollo mastique algún huesito, no poder viajar o viajar sin dinero, olvidarse alguna cosa para sus amados abuelitos.

Caminar en la luna no es algo habitual, es un daño irreversible benévolo que en su vida ha aprendido a hacer. Elige todos los días el ser o no ser, para así alejarse del dolor tan humano que muchas veces la persigue. La idea del comienzo de una lunera viviente fue así. En los años que a ella le quedan, hará lo que puede, pero seguirá allí…

Haciendo poco y haciendo nada.

¿Quién sabe cómo terminará esto?…

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comentarios
  1. FRANZ MAX dice:

    yo se, yo sè ! terminara en un ALUNISAMIENTO

  2. Luuuu. dice:

    Llini G. es rarita, pero genial 😀

  3. Yozua dice:

    sentarse en el tejado de su casa y preguntarse cuanta gente esta teniendo un orgasmo. En ese momento.

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