Calles peligrosas

Publicado: 4 junio 2009 en Martín Wong
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calles peligrosas

A veces, cuando me sentaba en las noches a ver los noticieros limeños, me regocijaba de vivir aquí, lejos de tantos asaltos, delincuencia y muerte. Iquitos es una ciudad tranquila, y sobre todo, solidaria. Cuando alguien se cae de la moto por esquivar un bache o por hacer una mala maniobra, nunca falta un transeúnte o conductor que se acerque a ayudarlo, a preguntarle si se encuentra bien y a sonreírle aconsejándole que tenga más cuidado la próxima vez. Aquellos días me parecen tan lejanos hoy.

El sábado, a las dos y media de la madrugada, un grupo de tres señoras tomaron un mototaxi desde la avenida Freyre hasta la avenida Mariscal Cáceres. Iban despreocupadas, riendo y conversando, festejando la rápida recuperación de una de ellas, que había salido de una agotadora sesión de quimioterapia. Son señoras de su casa, pero cuando salen a divertirse (una vez al año) lo hacen con alma, corazón y vida.

Cuando iban por Putumayo, una de ellas advirtió que el conductor estaba tomando el camino más largo, así lo comentó con sus amigas pero ellas no le dieron importancia. Llevaban 15 minutos de viaje cuando aparecieron dos motocarros a toda velocidad, con tres pasajeros cada uno. Se apostaron uno a cada lado de las señoras y sin ninguna vergüenza les jalaron la cartera. La que sufría de cáncer iba a uno de los extremos y se resistió, cogiendo su cartera con todas sus fuerzas y gritando por ayuda. Los asaltantes, lejos de amilanarse, la cogieron de los pelos hasta hacerla caer del vehículo, rodando varios metros por la pista. La señora que iba al otro extremo, al ver a su compañera caída, dejó que se llevaran su cartera, llena de pavor. Una vez con las manos en el botín, los motocarros se perdieron en direcciones opuestas. El motocarrista que llevaba a las señoras, un mocoso de unos diecisiete años, lejos de frenar para auxiliar a su pasajera, aceleró, y no fue hasta que oyó los gritos pidiendo que se detuviera, cuando lo hizo. Ambas señoras bajaron, corrieron hacia donde su amiga que yacía en el piso con magulladuras y la cabeza rota. Estaba inconsciente. Una de ellas la abrazó llorando desesperadamente, lamentando su partida, pero al poco rato recobró la consciencia. El motocarrista se acercó, la ayudó a subir nuevamente y fueron al hospital.

Aparte del susto, los golpes y magulladuras, la señora tiene una hinchazón en la zona del cuero cabelludo, producto de la tremenda fuerza con la que le arrastraron de los pelos. Según uno de los testigos, la llanta de uno de esos vehículos estuvo a punto de pasarle por la cabeza, sino fuera porque se apoyó en una mano para esquivarla.

Y es en este suceso que me detengo para reflexionar un poco, de una forma que a ustedes seguramente les parecerá ingenua. Hace ya muchos meses venimos escuchando que el índice de criminalidad en la ciudad se ha incrementado, y que las innumerables motopatrullas no parecen tener ningún resultado. Siempre han habido ladrones en Iquitos, ladrones con sigilo, de esos que te roban en un suspiro y que no lo adviertes hasta que se han marchado, pero últimamente nos están invadiendo otro tipo de ladrones: los avezados. Esos que arrancan aretes con pedazo de oreja incluida, que arrebatan carteras de motos en movimiento sin importarles que la víctima perezca al caer de cráneo a la pista o, como es el caso que relato, que exponen a la víctima a un peligro inminente al arrojarla a la calzada para que se entienda con las llantas de su motocarro. ¿Tan poco puede valer una vida para esta clase de personas? Desde mi indignación trato de ponerme en el pellejo de esos asaltantes, y no puedo entenderlos. Sería muy fácil echarle la culpa a la pobreza y la falta de oportunidades y al maltrato que sufrieron en la infancia, pero esas son estupideces. Uno siempre puede elegir. Pobres somos todos y no por eso andamos matando por un puñado de monedas.

Sé que mi indignación también es supina, porque a pesar de que hace mucho que me di cuenta que las calles se han vuelto peligrosas, sólo cuando uno lo sufre de manera personal recién reflexiona sobre la gravedad del problema. Una de aquellas señoras era una tía muy querida, y de no ser por un venturoso azar quizá hoy estaría frente a su tumba, llorando, como tantas veces he visto llorar por la televisión a incontables hijos de padres y madres que mueren de la manera más absurda a manos de un vil delincuente.

En este momento extraño aquel Iquitos de carácter provinciano, en el que cuando alguien robaba y trataba de huir por las calles, los transeúntes le cerraban el paso hasta cogerlo, y luego, en un acto de júbilo comunal, lo conducían maniatado a la comisaría, no sin antes propinarle algunos golpes para que aprenda.

Éramos más rupestres, pero éramos más felices.

¿La indiferencia para con nuestros semejantes será el precio que tendremos que pagar por convertirnos en una ciudad moderna?

¿El egoísmo es el precio del progreso?

Maldita sea.

Imagen: Escena de Calles Peligrosas (o Mean Streets), la espléndida cinta fetiche sobre el hampa dirigida por Martin Scorsese

comentarios
  1. FRANZ MAX dice:

    comparto tu indignacion, y lo peor que sosn unos pubers, y no creo que la policia no sepa como actuar en esos casos, ya son varios afectados las personas, tb lo fue mi amiga y mi enamorada, en plena via, ellas andaban despacio, cuando de pronto un motcarr, con tres mocosos, le jalan de la cartera, hasta que llas caen abruptamente en la acera, felizmente no paso de moretones y ematomas, otro caso fue de un gran amigo mio, su esposa, estaba con 8 meses de gestacion, iba caminando, saliendo de la universidad, cuando de pronto, un motocarro, le jalo de la cartera, hasta que esta caiga al suelo de barriga, te imaginas?? una vida (o dos) en peligro, lei en el periodico, el caso de una señora, que salia con sua miga de un centro de diversion, manejaban una moto eleite, los ampones, se ensañaron tanto con ellas. al no poder arrebatar facilmente que uno de estos se colgo del motocarro y le propino una severa patada en la altura del cien, dejandole a esta inconciente, que horror, y la policia? bien gracias!! ahi deberia actuar la policia, para eso pagamos nuestros impuestos, y dos veces, POLICIA Y SERENAZGO, totalmente ineficientes,

    me incluyo en tu indignacion.

    saludos

  2. martin aspajo dice:

    Cuando estuve en IQT(Marzo pasado)02 amigas, ha una de ellas le quitaron su cartera cuando estaba en moto y la otra le quitaron en la puerta de su casa… que ladrones avezados!!! falta racumin!!!

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