La belleza se respeta

Publicado: 22 mayo 2009 en Gianncarlo Scavino
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flor amazonica

El tema de las mujeres en la selva peruana, principalmente la mujer loretana (estigmatizada por el concepto absurdo de que poseen un clamoroso estado de ansiedad o potencia sexual que hace que cualquier hombre caiga en sus brazos) han hecho de mí “un investigador in situ”, controlado y analítico, acucioso e informal, que va haciendo su teoría en la legitimidad de la prueba, sin rodeos ni arbitrariedades. La imparcialidad me sumerge en una nube de sentimientos enredados, causa difícil de negar, pero en la intención de llegar a la verdad, que lleve de una vez por todas a despejar la duda y los maleficios que se tienen en cuanto a este concepto, quiero conocer la verdadera razón por la que dicho concepto se disocia de la realidad.

Es indignante saber que esa mala imagen se vende desde adentro, idea que se toma como un juego, con sarcasmo y morbo incluido. Soy loretano, pero no comparto muchas opiniones ni costumbres sociales con los habitantes de mi tierra, por encontrar entre sus actitudes que al margen de los problemas hacen de la vida un sentir vacío y nada productivo. Claro está, la gran mayoría que practican estas costumbres, entienden que en sus fundamentos existe un hueco que conlleva a una infeliz trascendencia.

Así como no compartimos ideas entre nosotros, los loretanos, que tolerante o intolerantemente nos lo decimos, sin embargo, no toleraré a quienes no son de la selva y equivocadamente vociferan  y dilatan  la versión de que las mujeres de la selva peruana son fogosas, aludiendo en un plano general una imagen de tamaña desvergüenza a causa de la ignorancia.

Trataré de ser objetivo para poder explicar algunas razones que distraen al visitante y tergiversan una versión antropológicamente comprobada. No está de más decir que la sencillez de la mujer loretana recae en lo incomparable de su belleza, en la espontaneidad de su comportamiento, en la pureza inocente y pícara a la vez, es tan  cierto como verosímil explicar además que en esta zona del oriente peruano hace calor,  característica peculiar del clima amazónico; sobre esto se dice, que por esta razón climática las mujeres tienen un hechizo que atrae a los hombres en fina complicidad con el erotismo, que emanan de sus bellas figuras, sutil sustancia que a la incólume inhalación impregna apetitos voraces de explicita excitación. En pocas palabras, “nos vuelven locos”, un “algo” que embruja, encanta y atrae. Toda esta literatura convertida en leyenda urbana  son subjetividades que vienen de afuera, cuando la verdad de todo es un simple sortilegio inexplicable de amor, atracción, encanto, belleza, calor y buen gusto.

Ante tan abrumadora  inspiración, los resultados de mi investigación son los siguientes:

Primero: Quien se atreve a decir tremendo despropósito sobre las mujeres de la selva amazónica no conoce la real situación en la que vivimos, esa sola vociferación afecta la imagen de nuestras mujeres,  peor aún, no hay barrera que permita disuadir dicha falsedad. El calor que reina en la selva, tan insensato y mordaz, provoca usar prendas más cortas, calor que provocaría a cualquier ser humano en el planeta, detalle que ciega o desvía toda concepción de aquel que ve en esta práctica de vestir una inmoralidad de escalas insospechadas.

Segundo: Confundir alegría con la respetuosa confianza y otras características elocuentes de nuestras mujeres, detalle relevante de nuestra personalidad, ha sido el maleficio de quien quiere culpar sin saber (o sabiendo) generalizando y haciendo daño a la sociedad, sobre todo a la dignidad.

Tercero: La mujer loretana siente respeto y amor por su tierra, y por lo que más quieren en esta vida y no es precisamente la vida fácil, por el contrario es la superación y la dedicación por ser cada vez mejor, con la única diferencia que nuestras mujeres ante cualquier adversidad jamás dejaran de ser alegres.

Las mujeres loretanas, mis agraciadas paisanas, tienen un encanto difícil de igualar una de la otra. Me siento felizmente halagado de estar en la ciudad más hermosa del país (o una de las más hermosas), rodeado de bellezas que enaltecen por todas partes la capacidad de relación interpersonal.

El resultado de tan imaginaria investigación recae felizmente en devolver a cada ciudadano loretano su  orgullo, porque no existen tales aberraciones al sexo, ni la insana tentación de amar por interés. Nuestras mujeres son realmente alegres, imponen todo el respeto que se merecen y que el mundo debe rendirles.

comentarios
  1. Ayau dice:

    ¿Qué ya vuelta tiene el Giancarlito? Aparte de haber escrito huevadeces, de dónde sacó ese estilo rimbombante y huachafo?
    O sea, que nuestras paisanitas son todas unas santitas ya vuelta… ¿Qué le pasa?

    A lo mejor se está queriendo casar con alguna huambra.
    Ayau!

  2. Ayau dice:

    “…sutil sustancia que a la incólume inhalación impregna apetitos voraces de explicita excitación.”

    Con esa frase canceló de un solo lapo a Quevedo, Góngora, Lope, Rubén Dario y Chocano (y a Felipe pinglo de pasadita).

    Eso es literatura, el resto son huevadas!!!

  3. Las loretanas o las ‘charapitas’ son seres humanos y como tales sus conductas son tan normales, peculiares y predecibles como cualquier mujer de cualquier parte del planeta … ni más ni menos … lo demás es leyenda urbana y de repente condicionamientos culturales, sociales, climáticos, etc….

  4. Lupe dice:

    2do comentario: me reido un buen rato, gracias!!!. Sory amigo pero de todo vas a encontrar en la viña del señor. Aquì, allá, y más allá: lo bueno, lo feo y lo barato uops!

  5. Gino dice:

    Me extraña que un “tarrafero” profesional, gran sheretero y motivador de desenfrenos en Tipishca y en discotecas, haga esas aseveraciones. En todo caso parece que no hablara de lo que sucede en nuestra ciudad. En Iquitos también se cuecen habas y, algunas son bien grandes…
    No hay que exagerar.

  6. Gianncarlo dice:

    JAJAJAJA, que buena Gino, no hay que exagerar…tienes razon, pero igual que vivan las mujeres loretanas.

  7. Ainoa dice:

    Que halago sentir que el autor demuestra su auténtico conocimiento por el género femenino… No tengo el agrado de conocerlo, pero espero que sea el primero en cumplir su tan pregonada frase “la belleza se respeta…”.. Aunque con eso de “tarrafero profesional”, gran “sheretero”… me quedan algunas dudas. Igual, se agradece por rendir culto a las mujeres!!.GRACIAS TOTALES!

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