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ACTUALIZACION (Jueves 11 marzo, 7.03 a.m):  Empresario Herman Pezo fue liberado esta madrugada luego de 12 días de secuestro.

La ciudad de Iquitos se ha convertido desde no hace mucho en una ciudad absolutamente insegura. Esto ha ido incluso a pesar de los discursos incendiarios y demagógicos de las autoridades, entre ellas la del Alcalde de la ciudad, cuyo propio hijo fue  hace unas semanas, precisamente, víctima de unos delincuentes que lo golpearon y desvalijaron de algunas joyas en una calle céntrica. A los asaltos constantes que se perpetran en la vía pública todos los días, pasando por los atracos furtivos, robos de domicilios, así como de motocicletas, se suma ahora la modalidad del secuestro. La víctima ha sido Herman Pezo Rentería, chiclayano de nacimiento, uno de los empresarios más conocidos y poderosos de la región Loreto, famoso por sus relaciones sociales y políticas en las más altas esferas loretantas. Según el diario Perú 21, citando fuentes policiales, Pezo había venido recibiendo amenazas de muerte constantes.

Aquí la nota del diario iquiteño Pro & Contra sobre el particular:

Cerca de la una de la madrugada de hoy, el empresario Herman Pezo Reintería, fue secuestrado por dos sujetos que vestían uniforme policial cuando salía del coliseo de gallos ubicado en la cuadra 12 de la calle Calvo de Araujo en Iquitos. La Policía informó que se encontró en la carretera Las Camelias, la camioneta marca KIA en la que fue llevado el empresario y señalaron que aún los secuestradores no se han comunicado con sus familiares.

Herman Pezo, salía en compañía de dos personas identificadas como Yhony Flores Tafur y Antonio Barbarán Ascoy, dos aficionados a la cría de gallos como el empresario. Ya en su auto, dos supuestos policías lo abordaron para pedirle sus documentos y al salir del mismo Pezo habría sido maniatado y subido a esta camioneta alquilada a la empresa River Fox. En el lugar se han encontrado dos DNI a nombre de Edilberto Cienfuegos García y Aquiles Zevallos Pérez quienes habrían alquilado la camioneta, pero estos documentos habrían sido clonados. La Policía en estos momentos rastrea la zona de Nanay buscando alguna pista que lleve con el paradero de Pezo Reintería dueño de la empresa MP que recoge la basura en Iquitos y proveedor de varias municipalidades en Loreto en el rubro lacteo.

ruido

(Foto: Pyramide Perú)

Esta mañana se realizó en Iquitos una jornada de 15 minutos de silencio contra la contaminación sonora que padece esta ciudad. No debemos olvidar que este impacto es básicamente simbólico, y a pesar de que se han tratado por todos los modos de aminorar el excesivo ruido que se percibe en las calles, los resultados no han sido contundentes (aun cuando la buena voluntad y deseo de los integrantes del llamado “Comité Cívico Todos contra el ruido” han sido intensos).

En la jornada de hoy, se presentó una afirmación que podría ser alarmista, pero probablemente es cierta: Iquitos es la ciudad más ruidosa de Latinoamérica. La noticia, según RPP:

Según mencionó (Efrosina Gonzales), Iquitos es la ciudad más ruidosa del Perú y de Latinoamérica, teniendo como principales elementos contaminantes a los transportistas, quienes tienen una participación del 80%.

También están incluidos los bares y discotecas, las actividades familiares conocidas popularmente como “parrilladas” e incluso los partidos políticos y los sindicatos a los que consideró que contaminan de “manera brutal”.

Agregó que en los hospitales lo recomendable por la Organización Mundial de la Salud es de no más de 30 decibeles, en zonas residenciales 30 en el día y 50 en la noche y en zonas residenciales mixtas 50 y 55 respectivamente.

“En Iquitos el ruido que oscila entre las seis y media de la mañana hasta las 10 de la noche, en algunos vehículos, oscila desde los 90 a 115 decibeles”, precisó Gonzáles.

Con respecto a la excesiva bulla, señaló que los moto taxis también son parte del problema sobre todo porque no cuentan con el mecanismo reductor del ruido.

“Si salen adecuadamente de las fábricas con el dispositivo silenciador en los tubos de escape debería tener un sonido no más allá de 60 decibeles que es lo máximo permitido por el oído humano”, explicó.

Manifestó que este problema también está relacionado con la salud de las personas debido a que no permite una buena concentración e incrementa los niveles de estrés que causa un daño en los demás órganos del cuerpo humano.

La concientización es un paso muy lento, pero debe empezar a convertirse en una actitud de mayor compromiso contra el ruido. La situación es particularmente calamitosa en este aspecto y todos deberían empezar aasumir su responsabilidad y tomar medidas importantes al respecto.

Blog: Minutos de silencio en Iquitos (Delaselvasuwebón)

Luis Aguilé fue una gran cantante argentino, y muchos lo recordarán por canciones como “Ven a mi casa esta navidad“.  Pero yo lo recuerdo diferente.

Lo recuerdo interpretando una de las mejores versiones de la música nueva olera sobre la soledad y las ciudades.

La canción se llamaba, evidentemente, Ciudad Solitaria. La primera vez que la escuché tenía 10 años. Mi padre había comprado el disco de grandes éxitos de ese extraño.  Una de las pocas vacaciones que pudimos salir en familia, la pasé recordando dicha canción.

A Aguilé lo he seguido insistentemente desde entonces. Porque a través de dicha canción recuerdo a mi padre. Recuerdo las vacaciones de familia. Recuerdo una época en que mi hogar estaba rodeado de amigos y de calles tranquilas, solitarias por las noches, nada peligrosas y sucias como ahora.

Recuerdo “Ciudad Solitaria” cuando debo escribir en clave de nostalgia sobre Iquitos.

Recuerdo a Luis Aguilé, inevitablemente, cuando debo dedicar un ejemplar de IQT (Remixes). La razón es simple: el epígrafe del libro es una frase de “Ciudad solitaria”:

Todas las calles

llenas de gente están

Y por el aire suena una música

Chicas y chicos van cantando

llenos de felicidad

mas la ciudad sin ti está solitaria

Luisito Aguilé ya no está físicamente con nosotros.  Y hay días como estos en que uno se siente más solo que nunca en una ciudad cada vez más ajena, cada vez más extraña.

calles peligrosas

A veces, cuando me sentaba en las noches a ver los noticieros limeños, me regocijaba de vivir aquí, lejos de tantos asaltos, delincuencia y muerte. Iquitos es una ciudad tranquila, y sobre todo, solidaria. Cuando alguien se cae de la moto por esquivar un bache o por hacer una mala maniobra, nunca falta un transeúnte o conductor que se acerque a ayudarlo, a preguntarle si se encuentra bien y a sonreírle aconsejándole que tenga más cuidado la próxima vez. Aquellos días me parecen tan lejanos hoy.

El sábado, a las dos y media de la madrugada, un grupo de tres señoras tomaron un mototaxi desde la avenida Freyre hasta la avenida Mariscal Cáceres. Iban despreocupadas, riendo y conversando, festejando la rápida recuperación de una de ellas, que había salido de una agotadora sesión de quimioterapia. Son señoras de su casa, pero cuando salen a divertirse (una vez al año) lo hacen con alma, corazón y vida.

Cuando iban por Putumayo, una de ellas advirtió que el conductor estaba tomando el camino más largo, así lo comentó con sus amigas pero ellas no le dieron importancia. Llevaban 15 minutos de viaje cuando aparecieron dos motocarros a toda velocidad, con tres pasajeros cada uno. Se apostaron uno a cada lado de las señoras y sin ninguna vergüenza les jalaron la cartera. La que sufría de cáncer iba a uno de los extremos y se resistió, cogiendo su cartera con todas sus fuerzas y gritando por ayuda. Los asaltantes, lejos de amilanarse, la cogieron de los pelos hasta hacerla caer del vehículo, rodando varios metros por la pista. La señora que iba al otro extremo, al ver a su compañera caída, dejó que se llevaran su cartera, llena de pavor. Una vez con las manos en el botín, los motocarros se perdieron en direcciones opuestas. El motocarrista que llevaba a las señoras, un mocoso de unos diecisiete años, lejos de frenar para auxiliar a su pasajera, aceleró, y no fue hasta que oyó los gritos pidiendo que se detuviera, cuando lo hizo. Ambas señoras bajaron, corrieron hacia donde su amiga que yacía en el piso con magulladuras y la cabeza rota. Estaba inconsciente. Una de ellas la abrazó llorando desesperadamente, lamentando su partida, pero al poco rato recobró la consciencia. El motocarrista se acercó, la ayudó a subir nuevamente y fueron al hospital.

Aparte del susto, los golpes y magulladuras, la señora tiene una hinchazón en la zona del cuero cabelludo, producto de la tremenda fuerza con la que le arrastraron de los pelos. Según uno de los testigos, la llanta de uno de esos vehículos estuvo a punto de pasarle por la cabeza, sino fuera porque se apoyó en una mano para esquivarla.

Y es en este suceso que me detengo para reflexionar un poco, de una forma que a ustedes seguramente les parecerá ingenua. Hace ya muchos meses venimos escuchando que el índice de criminalidad en la ciudad se ha incrementado, y que las innumerables motopatrullas no parecen tener ningún resultado. Siempre han habido ladrones en Iquitos, ladrones con sigilo, de esos que te roban en un suspiro y que no lo adviertes hasta que se han marchado, pero últimamente nos están invadiendo otro tipo de ladrones: los avezados. Esos que arrancan aretes con pedazo de oreja incluida, que arrebatan carteras de motos en movimiento sin importarles que la víctima perezca al caer de cráneo a la pista o, como es el caso que relato, que exponen a la víctima a un peligro inminente al arrojarla a la calzada para que se entienda con las llantas de su motocarro. ¿Tan poco puede valer una vida para esta clase de personas? Desde mi indignación trato de ponerme en el pellejo de esos asaltantes, y no puedo entenderlos. Sería muy fácil echarle la culpa a la pobreza y la falta de oportunidades y al maltrato que sufrieron en la infancia, pero esas son estupideces. Uno siempre puede elegir. Pobres somos todos y no por eso andamos matando por un puñado de monedas.

Sé que mi indignación también es supina, porque a pesar de que hace mucho que me di cuenta que las calles se han vuelto peligrosas, sólo cuando uno lo sufre de manera personal recién reflexiona sobre la gravedad del problema. Una de aquellas señoras era una tía muy querida, y de no ser por un venturoso azar quizá hoy estaría frente a su tumba, llorando, como tantas veces he visto llorar por la televisión a incontables hijos de padres y madres que mueren de la manera más absurda a manos de un vil delincuente.

En este momento extraño aquel Iquitos de carácter provinciano, en el que cuando alguien robaba y trataba de huir por las calles, los transeúntes le cerraban el paso hasta cogerlo, y luego, en un acto de júbilo comunal, lo conducían maniatado a la comisaría, no sin antes propinarle algunos golpes para que aprenda.

Éramos más rupestres, pero éramos más felices.

¿La indiferencia para con nuestros semejantes será el precio que tendremos que pagar por convertirnos en una ciudad moderna?

¿El egoísmo es el precio del progreso?

Maldita sea.

Imagen: Escena de Calles Peligrosas (o Mean Streets), la espléndida cinta fetiche sobre el hampa dirigida por Martin Scorsese

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Publicado: 24 mayo 2009 en Emovi
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cajamay006

Quiero conocer tu ciudad, ¿me la puedes enseñar?

¿Cómo enseñar a  un turista sobre tu ciudad si tú mismo no la conoces?

Juan había llegado hace 2 días de México, pero estaba aburrido de tanta propaganda de la selva, pensaba que la ciudad tal vez sea algo mas interesante que ver monos trepando por los arboles y uno que otro pajarito que lo “bombardee”.

-Amigo ¿cuánto hasta la Plaza de Armas?

-3 dólares nomas

¿Cómo progresar en un país donde impera la viveza “criolla”? Nos dirigimos a la plaza, pues, que yo sepa, no hay otro sitio mas turístico que eso.

-¿Qué es esa casa de metal?

- Esa es la Casa de Fierro, fue construida por el mismísimo Gustavo Eiffel, en 1887, fue traído desde París, e iba a ser instalada en Madre de Dios, pero como el Amazonas era muy bravo y mas peligroso, lo instalaron aquí, claro antes un cauchero lo compró, porque ¿quién quiere perder su inversión?, mas allá se encuentra el Hotel El Dorado donde pedía agua cuando habían los desfiles escolares, esos que tenias  esperar dos horas en todo el sol y solo desfilar por unos 5 minutos.

Un pequeño se nos acerca, nos dice “una lustradita señor”,  “no gracias”. ¿Cómo caminar sin tocarse con la pobreza, si en cada esquina la encontramos y a cada hora nace un niño en ese mundo?  ¿cómo ignorar algo que está en tus ojos? ¿cómo decir que este es un país hermoso y tratar bien a los turistas, si entre nosotros a veces no nos tratamos muy bien.

-¿Qué paso con la otra parte de este malecón?

- Se lo llevó el río

-Sí que era fuerte

-Sí, jeje

-¿Y ese edificio?

- Ese es el antiguo colegio San Agustín, donde estudiaba la gente adinerada de la ciudad, ahí estudiaron muchas personas representativas de Iquitos y pues debido a un derrumbe construyeron por la Plaza 28 el nuevo local.

La tarde comienza a oscurecerse y el horizonte te da un bello espectáculo, las luces de  Iquitos se comienzan a encender ,  unas peculiares figuras se hacen presentes y las personas se amontonan a su alrededor, nunca faltan en las plazas, y menos los viernes y sábados, con los mismos chistes y las mismas secuencias de año pasado, pasamos entre ambulantes y personas pasajeras, Juan me dice que quiere ver algunos recuerdos y nos dirigimos a la “Anaconda”, debajo del boulevard, ahí al costadito de ese largo y oscuro pasadizo donde las parejitas se van a realizar lo que no pueden en su casa, algunos solo intercambiando palabras y uniendo sus labios y otros mas “calentones” poniendo sus manos a trabajar. 

Un día, una semana, un mes, es poco para conocer una ciudad que expone mucho mas quemonumentos y personas históricas- ¿Quistococha?, otro sitio infaltable en una visita turística, Nauta, Zungarococha, Corrientillo, King con, las calaveras, o incluso el barrio de Belén. “Enséñame ese barrio” me dice Juan “he oído que le llaman la Venecia peruana, debe ser bonita con sus casas sobre el agua”, claro que se puede imaginar un turista que Belén es una zona pobre, donde si vas por la noche no sales, no tanto como La Parada donde te quitan el calzoncillo sin quitarte el pantalón, pero peligroso al fin y al cabo por ciertas partes.

 Los sitios turísticos son mas que una casona. Es el cementerio, donde te jugabas tus pichanguitas con tus patas, el Noa, el Complejo (donde te metiste tus primeras trancas), tu barrio, el Parque zonal, y tantos otros que se te quedan grabada en la memoria.

Despido a Juan en el aeropuerto internacional, que de internacional no tiene nada, y que mis recuerdos siguen intactos ya que no a cambiado su estructura desde hace 10 años, la ultima llamada y el vuelo hacia lima esta por salir.

Antes de partir,  Juan se despide, sonríe y dice, seguro de sí mismo ” me gustó tu ciudad”.

A mi también, sin ninguna duda.