San Juan en Saramuro (imágenes del derrame)

Publicado: 25 junio 2010 en Paco Bardales
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Mis amigos Isaac Ocampo y Alberto Chirif comparten algunas notas que me han tenido pensando, reflexionando y analizando nuestra realidad amazónica en estos días de San Juan.

Isaac Ocampo, que es un tenaz y constante difusor de la cultura amazónica en su web Lorito.com.pe digitaliza una nota fechada en 1978, donde Alfonso Navarro Cauper,  bitácora viviente de la historia loretana del siglo XX, cuenta un poco los detalles de la celebración de San Juan en nuestra región.

En la nota, titulada “La Fiesta de San Juan Bautista, Patrón de Iquitos”, publicada el 23 de junio de 1978, Navarro Cauper nos cuenta algunos datos poco conocidos por el grueso de la colectividad. Por ejemplo menciona que desde los primeros años del presente siglo se organizaron en San Juan, aparte de la festividad religiosa, “alegres y divertidas fiestas sociales y populares amenizadas con pifano (especie de quena pequeña), tambor y bombo, para más tarde añadir el clarinete, la flauta, la concertina, el acordeón y la guitarra, y, seguidamente con orquestas de diversos instrumentos musicales”. También recuerda el recorrido que se hacía entre Iquitos y el primitivo San Juan (que estaba situado hace tres décadas a la altura del fundo Guayabamba, más tarde fue trasladado kilómetros más allá del Sur de su antigua posición), a pie, a caballo, a mulo, bicicletas y carretas. El cronista recuerda, además, a “gallardos jinetes montados en briosos corceles, como también mulos, que añadían a la romería un alto grado de distinción”. Puntualiza que la música nativa era interpretada constantemente, y sus variantes más bailadas eran el chimaichi y el citaracuy, mientras otras danzas convocadas eran la marinera, el vals, la polca, la mazurca, la samba y el maxixe brasileños.

Según Navarro Cauper, puntilloso y preciso en el dato histórico, la confirmación oficial de la festividad de San Juan Bautista, partió de la ordenanza del 15 de mayo de 1919 expedido por Monseñor Sotero Redondo y Herrera. Obispo de San León de Amazonas. En tanto, la Municipalidad de Iquitos tomó acuerdo señalando feriado el 24 de Junio, quedando instaurada la festividad y el patrón del pueblo de San Juan de aquél entonces. Muestra el caso del prefecto Temístocles Molina, quien en 1927 dispuso que no se considerara feriado dicho día. Igual, el pueblo celebró y se zurró en la disposición de dicha autoridad (militar, para más señas). El 9 de junio de 1956 se expidió un Decreto Supremo declarando feriado en Iquitos, refrendado por el Decreto Supremo Nº 32 del 9 de junio de 1965, que dice: “Declárese feriado en el Departamento de Loreto el día 24 de Junio de cada año, con motivo de celebrarse la tradicional fiesta de San Juan”

No me imagino ahora una celebración como las de antes. No me imagino antes una celebración como ahora, donde los puntos más altos serán los señores de grupos tan “magníficos” y “maravillosos” como Adammo y Líbido.

Alberto Chirif (gran analista de temas amazónicos, que hoy se presenta en un necesario debate sobre Bagua con los congresistas Lombardi e Isla), en cambio me hace recordar un drama cotidiano, infelizmente: el de los pobladores de la zona de Saramuro, distrito de Urarinas, bordeando la reserva Pacaya-Samiria, donde se han vertido 400 barriles de petróleo al río Marañón y se ha generado un grave daño ecológico y social.  Este drama, que no es de ahora y que ha sido negado por los responsables coyunturales, ha sido groseramente minimizado por el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, quien ha dicho que la cantidad vertida a las aguas “no es para alarmarse”, e incluso del mismo Ministro del Ambiente, Antonio Brack, oxapampino de nacimiento y supuestamente interesado en los temas que se refieren a nuestra selva.

Chirif comparte conmigo un manual sencillo pero imprescindible para entender algunos temas culturales desde el  pensamiento  del  pueblo  indígena  kukama  kukamiria, habitantes de la zona del derrame, escrito por los sacerdotes Miguel Ángel  Cadenas y Manolo  Berjón.

Algunas cosas valiosísimas son reproducidas, como una forma de entender por qué accidentes como el sucedido hace unos días son graves atentados a la forma de vida de una colectividad. Por ejemplo, los  kukama–kukamiria  piensan  que  cuando  una  persona  se  acuesta  con  sed,  su  cabeza  sale  del  cuerpo  en  la  noche  para  tomar  agua. También el que todo  ser  vivo  tiene  “madre”.  Estos  espíritus  forman  parte  de  la  vida.  El  ruido  y  la  contaminación  provocan  la  huida  de  las  “madres”  que  retirarán  a  los  peces. Por otro lado, bañarse  no  es  únicamente  “meter el cuerpo, o parte de él en el agua o en otro líquido, por limpieza, para refrescarse o con un fin medicinal”, sino entrar en comunión, habitar con la luna.  Para los kukama,  la  luna  es  agua.

Acotan Cadenas y Berjón: “la población  del  Marañón  no  ha  tenido  agua  potable.  Ni  la  Pluspetrol,  ni  las  autoridades  han  cumplido  con  un  servicio  humanitario  básico.  Algo  que  no  se  debería  negar  ni  a  los  enemigos.” Del mismo modo, comentan todas las plantas afectadas por la contaminación, que tienen importancia gravitante para la salud de la comunidad, como la guama, el gramalote, el putu putu, el ipururu. Se  han  encontrado  peces  muertos  con  las  branquias  machadas  por  el  crudo.  Finalmente, los autores recogen una frase vital del  líder  Indígena  kukama  Alfonso  López  Tejada:  “no  estamos  dentro  de  la  Reserva  (Nacional  Pacaya  Samiria),  la  Reserva  está  dentro  de  nosotros”.

Luego de leer todo esto, mi pregunta es simple: ¿Cuánto hemos hecho para mantener la tradición y la historia viva dentro de nuestras mentes y nuestros corazones?

¿Cómo habrán pasado las festividades de San Juan las 28 comunidades afectadas por el derrame de crudo?

¿Cuánto nos habremos acordado de aquellos, ciudadanos de provincia lejana, descendientes indígenas, mientras comíamos opíparamente y nos llenábamos de alegría sobredimensionada mientras la chiquititud se engolosinaba con los empalagosos de Ádammo y Líbido y el resto bebía cerveza por doquier?

¿Cómo será tomar cerveza e imaginar que loretanos como uno han visto su medio de vida ser pervertido por una mancha voraz, mortífera?

¿Cómo será tomar agua potable mientras en Urarinas no hay agua potable y ahora tampoco hay agua de río limpia para tomar?

¿Cómo será hoy celebrar San Juan en Saramuro? ¿Cómo será?

Extra: El reportero gráfico Teddy Arrué publica en Pro & Contra una serie de imágenes sobre las consecuencias del derrame en el río Marañón. Aquí algunas de las imágenes captadas por Arrué (la de arriba también es suya):

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Comentarios
  1. elisban cabrera bermeo dice:

    es una verguenza que las autoridades elegidas por el pueblo para gobernarlos apoyen a las grandes empresas y dejen de lado al pueblo que los eligio y nadie toma cartas en el asunto al contrario en lo posible tratan de minimizar el derrame y bien las ampresas grandes que compran las conciencias de los burocratas corruptos y debiles por el dinero y el lujo que creen que cuando mueren se lo van a llevar todo y no les importa las generaciones futuras ni nuestro planeta. Hacerlos tomar agua contaminada de petroleo no les caeria mal para que sientan lo que es vivir en esta maldita contaminacio. GRACIAS.

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